Categoría: Una Tregua

Arte, cultura, ocio y temas no necesariamente relacionados con nuestra lucha

  • Un brindis por “lo nuevo”

    Un brindis por “lo nuevo”

    Pienso que hay una urgente necesidad de elaborar una filosofía, quizás una teología de la novedad, porque para muchos, «lo nuevo» no es otra cosa que cambio, que lo diverso o lo distinto, lo nuevo es «lo no anterior». Entonces la característica de la novedad para esa mentalidad, que tiene un lejano origen hegeliano, es la negatividad. Lo nuevo es aquello que niega lo anterior, que se opone y desplaza lo anterior. Si ustedes analizan un poco las actitudes de personas entusiastas por las novedades van a ver que se caracterizan por la negatividad.

    De esta manera la muerte de uno es la vida de algo otro, pero con eso se pierde el significado más hondo, más profundo y esencial de la novedad: lo nuevo es aquello que sigue siendo actual, que tiene plenitud en el ser. Entonces la novedad tiene que estar referida en primer lugar al ser y no al cambio. El año pasado leí un pasaje de San Agustín que dice más o menos lo siguiente: “Cuando dejé tu Ley –se refiere a Dios–, me hice viejo”. Cuando estamos en lo que corresponde, en lo bueno, cuando estamos en Dios, en el ser y la plenitud somos jóvenes. Jóvenes en sentido metafísico. Es el sentido con que los sacerdotes rezaban al principio de la misa, hasta hace poco, el versículo del salmo 42: «Et introibo ad altare Dei; ad Deum, qui laetificat juventutem meam», al Dios que alegra mi juventud. Lo rezaba un joven sacerdote, o un sacerdote viejo, porque todos pueden hablar de su propia juventud.

    Hay una juventud de espíritu no en sentido psicológico, sino en sentido ontológico. Dios es siempre rigurosamente nuevo y todo lo que se asemeja a lo divino, lo que lucha por la perfección, por asemejarse a lo divino, posee esa juventud. Es nuevo aquello que es, que tiene actualidad; actualidad en sentido propio, es decir, que está en acto. Volvamos a lo que dice Lavelle: «El instante de la eternidad es un tiempo que no desfallece», no hay desvanecimiento, no hay esa decadencia de la cual habla Hegel, que es propia del devenir. Se mantiene en la plenitud.

    En el auténtico amor, en la amistad genuina, o en el afecto real, el objeto es siempre nuevo y siempre actual. Piensen, por ejemplo, en el profundo amor entre un hombre y una mujer, o en una amistad, o también en la vida intelectual. Pablo Casals toca todos los días la misma obra de Bach y siempre la encuentra nuevísima, porque llegó a entenderla y a través de ella, a lo divino, a la belleza que representa su música, porque experimenta un profundo contacto con el ser.

    De un sencillo análisis psicológico resulta que en el fondo el hombre hace todas las cosas por «ser» más; aún el que toma bebidas alcohólicas en abundancia, el que cayó en el vicio de la toxicomanía, en el fondo lo hace porque aquel estado artificial lo hace vibrar más y le hace experimentar una cierta plenitud efímera, le hace sentir que es más. Otros buscan los honores y la gloria porque hablando desde un balcón o siendo admirados por la muchedumbre, se sienten más plenos; otros buscan las riquezas, porque eso les hace vivir otros placeres. En el fondo, la voluntad humana busca un mayor ser, es decir, la plenitud.”

    por Emilio Komar, Tiempo y eternidad, Buenos Aires, Editorial Sabiduría Cristiana, 2003, p. 112-114; 115; 117; 118.

    En la foto, Emilio Komar el día de su casamiento en 1944 en Philosophia perennis.

  • Una selección de Francia

    Una selección de Francia

    Louis Soulanges en el arco; Alexis Bruix, Pierre Raulet, Eugene Giroust y Alexander Danel en defensa; Hippolyte Bouchard, Benjamin Viel, Georges Beauchef y Antoine Pierre Saguier en el mediocampo; Frederic de Brandsen, Ambroise Crámer y Georges Vidt en el ataque.

    Este podría haber sido el equipo ideal de Francia hace 200 años.

    Un seleccionado aguerrido, lleno de medallas, técnica y experiencia, que vistió la camiseta francesa bajo la dirección técnica de Napoleón I. Fueron los campeones de Europa hasta 1815.

    Vinieron luego al Río de la Plata, donde se sumaron al combinado de Argentina, Chile y Perú para jugar un partido decisivo contra España.

    Muchos se unieron en matrimonio con criollas y dejaron una gran descendencia franco-americana cuya sangre perdura aún en muchas familias de estas tierras.

    por Gonzalo Ranea Arias

    El cuadro es “¡Vive l’Emperateur!”, de Édouard Detaille, con la carga del 4º de Húsares en Friedland.

  • When breath becomes air

    When breath becomes air

    Para aquellos de nuestros lectores que dominan el inglés y están en condiciones de adquirir el libro de Paul Kalanithi titulado “When breath becomes air”, se los recomiendo vivamente. El autor, un neurocirujano al comienzo de lo que prometía ser una brillante carrera profesional, es diagnosticado con un cáncer terminal.

    El enfoque personal y médico sobre su propia vida y el convivio final con su inminente mortalidad me resultaron inspirantes. El libro está escrito con un estilo honesto, y refleja una vida en búsqueda por lo que él define como el punto de intersección entre la biología, la moral, la literatura y la filosofía se encuentran.

    No tiene desperdicio.

  • Las convenciones y la etiqueta, hermanas pequeñas de la ética

    Las convenciones y la etiqueta, hermanas pequeñas de la ética

    En el contexto de nuestra sociedad global multicultural, la piedra angular de la convivencia es el respeto por los demás, independientemente de las afinidades o fobias. Este respeto hacia los conciudadanos generalmente se resume en la máxima “trata a los demás como te gustaría que te traten a ti” y se vuelve particularmente relevante en organizaciones compuestas por personas diversas entre sí.

    De hecho, la investigación y la experiencia muestran que las empresas que mejoran y gestionan adecuadamente la diversidad son más innovadoras y obtienen mejores resultados, además de proporcionar un ecosistema de trabajo más justo y atractivo.

    Abrazar la diversidad no es una reacción espontánea, ya que todos tenemos preferencias naturales en la elección de nuestros amigos o parejas, arraigadas en nuestro cerebro. y para imponer el respeto, una comunidad universitaria debe participar en un conjunto de principios y prácticas que incorporen las convicciones fundamentales sobre los deberes y derechos básicos de sus miembros.

    En las universidades, estas convicciones pueden estar fundamentadas en un código de ética que comprende no solo normas relacionadas con el comportamiento académico de los estudiantes, por ejemplo, la negativa a hacer trampa o plagiar, sino también principios básicos que rigen las relaciones interpersonales, normalmente a un nivel muy genérico.

    Por lo general, los códigos de ética contienen prohibiciones o deberes, como no insultar a los demás, así como aspiraciones formuladas en positivo, por ejemplo, ayudar a los compañeros de estudios en sus necesidades básicas o entablar relaciones constructivas con los demás.

    Las convicciones que inspiran los códigos de ética de la mayoría de las universidades internacionales tienden a la convergencia, y no necesariamente reflejan una ideología, religión o moralidad concreta, sino que más bien fundamentan lo que podría llamarse una ética cosmopolita. De hecho, en una clase multicultural compuesta por personas que pueden tener diferentes puntos de vista sobre el mundo o sobre la moralidad personal, el conjunto de convicciones adoptadas solo debe cubrir las reglas básicas. Deben buscar garantizar una convivencia constructiva entre los participantes, una especie de mínimo común denominador que equilibre la diversidad y el respeto por los demás con el apego a reglas comunes de comportamiento.

    Además de las convicciones, las convenciones, costumbres compartidas en una comunidad, también juegan un papel importante para facilitar las relaciones entre los miembros de la escuela de negocios, como en la sociedad en general. De hecho, cuanto más diversas sean las convicciones personales de los miembros de la clase, más importante será respetar las convenciones acordadas.

    En un libro sobre la importancia de las convenciones y la etiqueta, el profesor Salvador Cardús desarrolla la idea de que las convenciones, aunque sean el resultado de elecciones arbitrarias de los miembros de una determinada sociedad, son la base del civismo y fundamentales para la convivencia.

    Los ejemplos de convenciones incluyen códigos de vestimenta, formas de saludo o etiqueta en la mesa.

    Cardús insiste en que las convenciones no se basan en valores o principios morales -como las convicciones- y que ser “una persona educada” no equivale a ser “una buena persona”. Es plausible pensar en personas de modales exquisitos, pero inmorales en sus acciones. Sin embargo, una persona con malos modales, estoy seguro de que estarás de acuerdo conmigo, probablemente encontrará el rechazo del grupo, de una manera diferente pero análoga a como las personas inmorales experimentan el reproche de los conciudadanos.

    En las últimas décadas, muchos educadores han defendido la idea de que fomentar la espontaneidad en los alumnos es deseable para cultivar la creatividad. Una comprensión perversa de esta idea, sin embargo, implica la relajación de las convenciones sobre la base de que inhiben a los estudiantes para desarrollar libremente su personalidad.

    Al igual que Cardús, creo que la observancia de las convenciones es, precisamente, un requisito para nutrir la personalidad de los estudiantes, ya que facilita la integración de los individuos en una comunidad, abriendo así múltiples opciones vitales que no están al alcance de los anacoretas. Los profesionales cosmopolitas cultivan activamente aquellas convenciones que hacen que las relaciones comerciales con personas de diferentes culturas no solo sean posibles sino también fructíferas.

    La importancia de las convenciones afecta incluso a los códigos de vestimenta. En muchas empresas todavía existe un estricto código de vestimenta, escrito o no. Convencionalmente, la vestimenta formal muestra respeto por los demás. ¿Deberían los resultados de la encuesta mencionada hacernos repensar y relajar las reglas de etiqueta en aras de la productividad? Supongo que la respuesta a esta pregunta debe tener en cuenta las costumbres y tradiciones locales observadas en cada lugar. Si aspiramos a desarrollar directivos cosmopolitas, la máxima popular está especialmente indicada en materia de convenciones: “Allí donde fueres…”

    por Santiago Iñiguez de Onzoño, Presidente IE University. Originalmente publicado en The Conversation.

  • Tener un libro, escribir un árbol, plantar un hijo

    Tener un libro, escribir un árbol, plantar un hijo

    Son los objetivos (recuerdos) de una infancia feliz. No lo decían los griegos porque estaban muy ocupados siendo adultos cuando el mundo era niño. Ahora que el mundo es viejo podemos retocar un poco el dicho a ver si tiene algún sentido.

    Tener un libro. Me acuerdo que de chicos nos pasábamos horas de horas leyendo. El sol brillaba afuera, había un enorme jardín para jugar, y una madre que nos prohibía estar dentro de la casa, tirados, leyendo. Y si, la posición mas cómoda era estar tirados mientras la mente navegaba con Sandokan, o asechaba en los caminos de Sherwood con Robin Hood y Little John.

    Cada uno tenía sus libros favoritos, sus personajes, su biblioteca y sus escondites. Los libros nuevos se firmaban bien grande para evitar confusiones. Y si en Navidad o para el cumpleaños te regalaban una remera en vez de un libro, había que aguantarse y agradecer igual.

    Claro que no había televisión, ni computadora ni celulares en casa. Nuestra curiosidad e imaginación vivían pendientes del ultimo libro disponible. Y al ser muchos hermanos, había que esperar a que el otro terminara de leer el libro completo, porque siempre era motivo de pelea la marcación de las páginas.

    Escribir un árbol. Esos enormes pizarrones de madera viva. Los mejores son los eucaliptus ¿O no? ¿Conocen alguno mejor? Son enormes y tienen esa corteza verde que se marca tan fácil.

    En el colegio había un eucaliptus que era la cartelera oficial del alumnado. Los campeonatos de ta-te-ti se jugaban en ese árbol. En las ramas más altas se dibujaban corazones con iniciales conectadas por un flechazo. Declaraciones de guerra entre un bando y otro. Acusaciones graves. Corazones apócrifos con el chisme de alguna maestra soltera vista en conversaciones con un muchacho.

    Los árboles eran para trepar y para escribir. El que no lo haya vivido así, se perdió grandes cosas.

    Plantar un hijo. Éste era el deporte favorito de las madres cuando los hijos estaban muy molestos en casa. “¿Porqué no te vas a lo de fulanito a jugar un rato?”. O “¿te los dejo un ratito que me voy a hacer compras?”.

    Cuando se iba mamá nosotros éramos unos duques, o unos salvajes. Sin término medio. Las visitas a las casas de los amigos eran verdaderas fiestas, o un soberano opio. Salir del territorio propio era ir a la conquista o al cautiverio. Y creo que esto lo manejaban muy bien todos los padres.

    También está la otra acepción, la del castigo de quedarse mirando la pared. ¡Era lo más aburrido del mundo! Todos alrededor jugando y uno plantado ahí sin poder moverse. Estas son cosas que de chico se valoran mucho, pero de grande más todavía. Por eso el dicho, que sin forzarlo mucho nos deja cambiarle el sentido, para que cada uno lo llene con su bagaje de recuerdos, y sueñe con poder transmitirlo a sus propios hijos

  • La edad contemporánea ha muerto. Bienvenidos a la era tecnológica.

    La edad contemporánea ha muerto. Bienvenidos a la era tecnológica.

    Quizás es un cliché pensar que uno vive en lo más importante de la historia de su tiempo, pero hay algunas cosas que me llaman la atención actualmente, y si me das unos minutos te digo porqué pienso que hay un cambio de Era, de época histórica, y porqué a este nuevo capítulo lo llamaría “Era tecnológica”.

    En la antigüedad caían los imperios y se pensaba que la historia estaba en su punto mas profundo; o por el contrario la conformación de nuevas dinastías y una paz duradera, hacían pensar a los contemporáneos que se abría una nueva época. A veces esto sucedía efectivamente, por ejemplo, con la caída del Imperio Romano, Europa quedó sumida en el desconcierto, poblaciones aisladas en constante alerta frente a partidas de antiguos guerreros convertidos en bandoleros. Terminaba la Edad Antigua y comenzaba la Edad Media.

    Estos vaivenes de la Historia producían cambios de época. Y si bien estamos acostumbrados a mirar la historia desde el punto de vista político, en paralelo y no menos importante, se producen descubrimientos y evoluciones en la técnica que marcan puntos de inflexión en la Historia. Por ejemplo, el arte de dominar al caballo hizo enormes diferencias entre los pueblos antiguos. Así mismo, la rueda, la palanca, o las técnicas de forja de metales. Más tarde el descubrimiento de la pólvora marcó un antes y un después en la historia. La máquina de vapor produjo la revolución industrial, y el automóvil y el avión transformaron para siempre la forma de desplazarse de la humanidad.

    Asimilable a esto, y quizás mucho más importante todavía para la historia, es lo que -a mi entender- da inicio a la nueva Era Tecnológica: el celular.

    Si pensamos que -salvo contados casos en el mundo- todos tenemos un celular en el bolsillo todo el día, y que lo usamos un promedio de 3 horas por día, no existe ningún otro descubrimiento que sea tan difundido, en tan poco tiempo, y con tanta influencia diaria en la vida de la humanidad. Ni siquiera la rueda. Por supuesto que todos los inventos suman elementos de otros anteriores, y en esta línea son antecedentes necesarios del celular la computadora y el internet.

    Y si bien el celular es el rey de esta nueva época, hay muchos otros inventos que hacen patente un cambio diametral en los usos y costumbres sociales, laborales y culturales. En esta nueva era se trabaja desde la casa, se hacen transacciones bancarias on-line, se venden propiedades, se aprende todo tipo de cosas por internet, se sacan fotos y se envían al instante al otro lado del mundo. Los mercados más grandes son digitales, las empresas tecnológicas marcan el ritmo de las inversiones globales, e incluso las monedas digitales se abren camino desplazando al papel moneda, el rubro más exclusivo del mundo.

    Con el desarrollo tecnológico se aceleran todos los demás procesos, porque en la medida en que la información está mas a la mano, todos podemos tomar ideas de otros y de esta forma avanzar más rápido en nuestros propios proyectos. Antes, hasta hace muy poco, para estudiar cierto asunto había que recurrir a libros que nacían viejos porque al momento de ser publicados ya estaban desactualizados.

    La capacidad de adaptación también se transformó. Todo es mucho más rápido. Éste es quizás uno de los elementos más disruptivos de la nueva era: la velocidad con que la tecnología permite aprender y desarrollar todas las demás herramientas disponibles. Cruza transversal y constantemente nuestras acciones diarias, nuestras decisiones laborales y sociales. Incluso las amorosas, desde que se puede consultar el perfil del “target” en las redes sociales.

    A veces los cambios de época se miden o se manifiestan por el aspecto cultural, otros, por cambios políticos, religiosos, o en algún momento por fenómenos económicos o industriales. Desde que se popularizó la tecnología, con su buque insignia el celular, todos estos órdenes se vieron transversalmente afectados. Los autores culturales se volvieron “influencers”, la guerra se puede hacer desde un comando virtual, la política y los medios de comunicación pasaron a ser digitales, etc. En pandemia fuimos a Misa por computadora -eso sí- transmisión en vivo.

    Por supuesto la política no pudo resistir la tentación, y hay varios casos de campañas electorales con buenos resultados, hechas totalmente por medios tecnológicos. Ni hablar de las no tan límpidas victorias mediante votos electrónicos (que les expliquen a los griegos lo que es democracia de verdad) ¡Ésa no se le había ocurrido ni a Maquiavelo!

    Desde el momento en que la misma tecnología permite el autoaprendizaje de los programas, tiene a su disposición la experiencia y el aporte del 99% de la humanidad, que pasa al menos 3 horas por día en medios tecnológicos, retroalimentando el desarrollo de las distintas plataformas y terminales.

    La humanidad del ser humano permanece tal y como la conocieron todas las épocas de la historia, pero las herramientas a su disposición actualmente son extraordinarias respecto de las eras anteriores. La universalidad de la tecnología, el acceso al conocimiento y la velocidad de comunicación, transforman totalmente el panorama global.

    La vida y el mundo ya no son los mismos antes y después del celular. Esa mini computadora que tenemos en el bolsillo es una ventana al multiverso dominado por la tecnología.

    Y si esto no es un cambio de época… ¡leo las críticas que manden por paloma mensajera!

  • En honor a Cervantes

    En honor a Cervantes

    ¿Por qué vas tan elegante a la universidad? Porque tengo clase.

    Quisiera comprar un libro sobre la fatiga y el cansancio. Lo siento, están agotados.

    Oye, ¿te gusta la teoría de Einstein? Relativamente.

    Alguna vez pensé que entre tú y yo todo se podría. Y pues sí, se pudrió.

    Mi hijo está practicando natación. ¿Y qué tal le va? Nada mal.

    Doctor, soy asmática, ¿es grave? No, señora, es esdrújula.

    El mes pasado contraí matrimonio. Contraje. Claro, tenía que ser formal.

    No me quieres porque soy daltónico, ¿verdad, Celeste? ¡Me llamo Violeta!

    Oye, ¿cómo te llamas? No soy el ayer, ni soy el mañana. ¿De qué hablas? Me llamo Eloy.

    Hola, cielo, ¿cómo estás? Parcialmente nublado, con probabilidades de lluvia.

    Joven, ¿podría decirme dónde vio por última vez a la señora de las empanadas? Por su puesto.

    Cusiosidades del idioma castellano:

    • Con 23 letras, se ha establecido que la palabra Electroencefalografista es la más extensa de todas las aprobadas por la Real Academia Española de la Lengua.
    • En el término Centrifugados, todas las letras son diferentes y ninguna se repite.
    • La palabra Oía tiene tres sílabas en tres letras.
    • En Aristocráticos, cada letra aparece dos veces.
    • El vocablo Cinco tiene a su vez cinco letras, coincidencia que no se registra en ningún otro número.
    • El término Corrección tiene dos letras dobles.
    • Las palabras Ecuatorianos y Aeronáuticos poseen las mismas letras, pero en diferente orden.
    • El término Estuve contiene cuatro letras consecutivas por orden alfabético: s-t-u-v.
    • Con nueve letras, Menstrual es el vocablo más largo con solo dos sílabas.
    • La palabra Pedigüeñería tiene los cuatro firuletes que un término puede tener en nuestro idioma: la virgulilla de la ñ, la diéresis sobre la ü, la tilde del acento y el punto sobre la i.
    • El vocablo Reconocer se lee lo mismo de izquierda a derecha que viceversa (palíndromo).
    • La palabra Euforia tiene las cinco vocales y sólo dos consonantes…

    Las cinco vocales:

    La famosa escritora española Lucía Echevarría, ganadora del Premio Planeta 2004, dijo en una entrevista, que “murciélago” era la única palabra en el idioma español que contenía las 5 vocales. Un lector, José Fernando Blanco Sánchez, envió la siguiente carta al director del diario ABC:

    Acabo de ver en la televisión estatal a Lucía Echevarría diciendo que, “murciélago” es la única palabra en nuestro idioma que tiene las cinco vocales.

    Mi estimada señora:

    Piense un poco y controle su “euforia”.

    Un “arquitecto” “escuálido”, llamado “Aurelio” o “Eulalio”, dice que lo más “auténtico” es tener un “abuelito” que lleve un traje “reticulado” y siga el “arquetipo” de aquel viejo “reumático” y “repudiado”, que “consiguiera” en su tiempo, ser “esquilado” por un “comunicante”, que cometió “adulterio” con una “encubridora” cerca del “estánquillo”, sin usar “éstimulador”.

    Señora escritora, si el “peliagudo” “enunciado” de la “ecuación” la deja “irresoluta,” y piense de modo “jerárquico”.

    No se atragante con esta “perturbación”, que no va con su “milonguera” y “meticulosa” “educación”.

    Y repita conmigo, como diría Cantinflas:
    ¡Lo que es la ignorancia!

    Solo me queda recomendarle que se refresque con hojas de “eucalipto”…

  • Pequeña maravilla

    Pequeña maravilla

    Con el comienzo del otoño [en el hemisferio norte], llega de nuevo el momento de la recolección de la aceituna: las aceitunas verdes se suelen recolectar en septiembre y octubre, mientras que las aceitunas negras se suelen recolectar entre noviembre y enero.

    Las aceitunas se recolectan en el Mediterráneo oriental desde tiempos inmemoriales. Según la tradición judía, la primera semilla de olivo cayó del paraíso y aterrizó en la tumba de Adán, como un regalo de Dios a la humanidad. En la mitología griega, se dice que Hércules trajo el primer olivo a Grecia y lo plantó en Olimpia, desde donde se extendieron por toda Grecia. Durante milenios el olivo ha sido símbolo de abundancia, fortaleza, paz y santidad, así como de renovación y fertilidad. Las aceitunas se mencionan a menudo en la Biblia hebrea y se consideran uno de los alimentos más importantes de la Tierra de Israel. Según la Mishná o Torá Oral, el aceite de oliva era el mejor aceite para encender las velas de Shabat. En el Corán, las aceitunas se denominan frutos benditos y se comen a menudo durante el Ramadán.

    Fueron los fenicios y los griegos quienes primero introdujeron el olivo a los romanos. Plinio el Viejo escribió sobre 15 especies diferentes de olivo, que tenían muchos usos en el mundo antiguo. El árbol era apreciado por su madera fina que se usaba para hacer cuencos, utensilios de cocina, muebles y objetos decorativos, mientras que las aceitunas no solo se usaban para cocinar, sino para ofrendas de sacrificio, iluminación y para hacer jabón, ungüentos y perfume; por supuesto, también se comían simplemente como aceitunas de mesa. Las hojas de olivo se usaban por sus cualidades medicinales: incluso hoy en día, se dice que el extracto de hoja de olivo es antibacteriano, antifúngico y antiinflamatorio. Más que nada, por supuesto, la aceituna se usa para hacer aceite de oliva, uno de los ingredientes fundamentales de la dieta mediterránea hasta el día de hoy.

    Las aceitunas tienen una vida extremadamente larga. Se dice que algunos de los olivos en el jardín de Getsemaní al pie del Monte de los Olivos en Jerusalén tienen más de 2000 años. Las aceitunas pueden variar en color de verde amarillento a marrón claro, púrpura rosado y negro según su madurez. Como regla general, cuanto más oscuro es el color de la aceituna, más madura estaba cuando se recogió del árbol.

    Una vez recolectadas, las aceitunas deben curarse antes de comerse, para que sean apetecibles. Las aceitunas curadas pueden variar mucho en sabor, textura y tamaño. Las aceitunas verdes tienen una pulpa más firme con un sabor picante. Las aceitunas negras tienden a ser más blandas y blandas, pero mucho depende de la duración del proceso de curación.

    Hay varios métodos diferentes de curar aceitunas. Pueden curarse en seco con sal, en lejía y una fuerte solución alcalinizante de sosa cáustica o ceniza de madera, o en salmuera, que no sólo ayuda a la conservación de las aceitunas, sino que transforma su azúcar en ácido láctico, lo que mejora su sabor. También se pueden curar con agua: se sumergen en agua o en una salmuera muy débil que se cambia diariamente durante un máximo de dos semanas para eliminar el amargor. A veces, las aceitunas se parten con un martillo para acelerar el proceso. Una vez curados, se pueden conservar en salmuera o condimentar con ajo, perejil, apio en rodajas finas, zanahorias, vinagre, aceite de oliva y, a veces, chile. Las aceitunas se utilizan ampliamente en todo el Mediterráneo en mezze y ensaladas, y en numerosos platos y guisos de verduras. En Israel y el Medio Oriente, a menudo se sirven en el desayuno con labneh y un poco de pan crujiente como acompañamiento.

    La aceituna Kalamata del Peloponeso en Grecia es probablemente una de las más conocidas del mundo. Es de color púrpura con una textura carnosa y un sabor intenso, afrutado con un toque ahumado. Aparece en la conocida horiatiki salata (ensalada del aldeano griego) junto con tomates, cebolla roja, pimiento verde, pepino y queso feta. También son un complemento delicioso para la pasta, el arroz, las ensaladas y las verduras guisadas. Otra variedad de aceituna bien conocida es la aceituna Amfissa curada en salmuera de Delphi en el centro de Grecia, que puede variar en color de marrón oscuro a negro con pulpa suave y un sabor suave y ligeramente dulce. La aceituna Nicoise de Provenza es de color púrpura oscuro con un sabor herbal distintivo con matices de regaliz. Se utiliza para hacer ensalada Nicoise o tapenade, la conocida pasta para untar hecha con puré de aceitunas negras, alcaparras y anchoas, y como aceituna de mesa.

    La aceituna verde Castelvetrano del suroeste de Sicilia ha sido denominada la aceituna con mejor sabor del mundo. Es muy apreciado por su suave sabor a mantequilla y su textura crujiente y carnosa. Se utilizan principalmente como aceituna de mesa, pero también van bien en ensaladas, platos de pasta o con queso. Otra aceituna verde popular es la manzanilla española, que significa “pequeña manzana” en español, que tiene un sabor ligeramente ahumado, parecido a la almendra. A menudo se rellena con pimiento morrón y está disponible en la mayoría de los supermercados. La aceituna picholine, una pequeña aceituna verde con un sabor afrutado y ligeramente amargo, se cultivó originalmente en el sur de Francia, pero ahora se cultiva en todo el mundo. Es ampliamente conocido como el cóctel de aceitunas y, a menudo, aparece junto a una tabla de quesos con un poco de pan crujiente al lado.

    Y las aceitunas son más que deliciosas. También son buenas para usted: las aceitunas son ricas en grasas monosaturadas, especialmente en ácido linoleico, que se dice que reduce el riesgo de enfermedad coronaria. Las aceitunas también contienen fitonutrientes que se dice que previenen el cáncer y la pérdida de masa ósea. Las aceitunas verdes suelen contener más fitoquímicos con propiedades antioxidantes que las aceitunas negras. Pero ambas aceitunas también son ricas en vitamina E, cobre, hierro y calcio y pueden ayudar a proteger contra la osteoporosis y la diabetes tipo 2.

    Por Paola Gavin, publicado el 20 de octubre 2022 en The Tablet.