Blog

  • Abajo la policía moral estadounidense

    ¿Cuándo, oh, cuándo Estados Unidos alcanzará a Irán? Esos clérigos barbudos que construyen bombas y citan el Corán: los subestimamos a nuestro propio riesgo. Saben lo suficiente, los ayatolás, para deshacerse de su policía moral que durante décadas ha subvertido la vida cívica iraní, como supuestamente lo han hecho esta semana después de que continuaran las protestas en ese país.

    La policía de la moralidad en Irán era conocida por acosar a los iraníes, especialmente a las mujeres, que consideraba insuficientemente dedicados a la pureza islámica. Sin embargo, cuando los policías morales aparentemente mataron a una mujer joven por su descaro al mostrar demasiado cabello, estallaron protestas públicas.

    La moralidad es una cosa, la persecución es otra, como parecen haberse dado cuenta los ayatolás. La moralidad que requiere ser aplicada de forma visible y dolorosa no puede sostenerse. Eso se aplica aquí tanto como a Irán.

    La policía moral de Estados Unidos es un equipo de voluntarios, menos violento que el de Irán, pero no menos dedicado a la aplicación de la pureza ideológica. Recorre el país, en particular los campus universitarios, en busca de disidentes de la doctrina de la diversidad, que convencionalmente, aunque un poco inexactamente, llaman justicia social. Sobre las alimañas que piensan por sí mismas caen torrentes de furia justiciera, sin importar las garantías constitucionales de diversidad en, entre otras cosas, el habla.

    Los policías de moralidad de Irán estaban acostumbrados a atrapar a los moralmente laxos en la calle y persuadirlos: “que linda familia que tienes aquí, sería una pena que (llenar el espacio en blanco en farsi)”. La máquina de aplicación pensamiento “woke” de Estados Unidos, informal pero respaldada por los medios de comunicación y los que en el establishment se dedican a la “tipos de “señalización de virtudes”, tiene mecanismos ligeramente diferentes listos. Uno es la supresión, principalmente en las aulas, de narrativas que afirman las contribuciones útiles de Estados Unidos a la vida civilizada. Los reproches favoritos de los policías morales son “racista” y “sexista”. Si te llaman uno o ambos, estás terminado.

    Así fue que el decano de la facultad de derecho de la Universidad de Pensilvania recientemente trabajó sobre una profesora titular, Amy Wax, con una cachiporra verbal. Sus ideas sobre política social eran “racistas, sexistas, xenófobas y homofóbicas”. ¡Guau! Mándela en un bote agujereado a la Antártida con un paquete de galletas de queso como único alimento. El decano exigió, en esencia, que Wax fuera castigado por atreverse a mirar la vida y los asuntos públicos de una manera diferente a la suya.

    Otros oradores, como Charles Murray, Heather MacDonald y Ann Coulter, han sido acosados en campus prestigiosos por policías locales de moralidad por entretener puntos de vista con un parecido familiar con el de Wax. ¡Ahi hay uno! ¡Agárrenlo! ¡No lo dejen escapar!

    En 2019, ocho de los 10 campus de la Universidad de California exigieron a los que pedían un trabajo que documentaran sus buenas obras en nombre de la diversidad, la equidad y la inclusión.

    Es posible que los policías de moralidad de aquí no te rompan los dientes, pero no les gusta escuchar que tienes un punto de vista propio, producto, posiblemente, del pensamiento y la investigación, por no mencionar la buena voluntad. Aquí, el escuadrón de la moralidad no puede ser dispersado por el régimen, ya que todavía no tenemos un régimen como el de Irán. Pero alerta maravillosamente la mente notar que la represión, que viaja a través de las fronteras nacionales, sólo es útil hasta cierto punto, después del cual puede estrangular, y estrangulará, a las sociedades y naciones más generosas.

    por William Murchison. Originalmente publicado en The Spectator. Traducción de La Botella al Mar.

  • Desamparados II

    El domingo 27 de noviembre de 2022, la portada del diario El Mercurio confirmó algo que muchos sabíamos, pero que no había sido objeto de interés en ningún medio de comunicación de la importancia de este, al menos que recuerde en este momento, una noticia titulada “Casi un millón de personas viven en lugares en que el Estado no tiene el control” – para otros somos muchos más los que nos encontramos en el desamparo, hablando incluso de cuatro millones – y que desarrolla a continuación en el cuerpo D8.

    De acuerdo con El Mercurio, en Chile tenemos cuatro territorios “Sin ley ni Dios” identificados claramente según mapas que exhibe, ubicados en las regiones de Arica y Tarapacá – norte del país – sectores de la Región Metropolitana y la provincia de Arauco, donde se encuentra tristemente la localidad de Temucuicui.

    Para los que no saben, Temucuicui es una comunidad violenta, ubicada en Ercilla, que ha sido noticia desde hace tiempo por estar vinculada a robos de ganado, de vehículos y de madera; continuos bloqueos y cortes de caminos impidiendo circular; homicidio frustrado contra un equipo de TVN y ataque a una ministra del actual Gobierno y sus asesores; agresiones a voluntarios del Censo 2017; acusaciones de quemar iglesias; plantaciones y venta de drogas, imposibilidad de ingresar la policía cuando se trata de cumplir alguna orden judicial y el crimen de un miembro de la Policía de Investigaciones de Chile durante un operativo antidrogas en enero del año 2021. Y así la lista de delitos podría seguir.

    No obstante el grueso currículum de sus habitantes, el lugar donde se encuentran ubicados, si bien nació de un título de merced de 250 hectáreas; hoy tienen alrededor de 3.500, considerando las más de 3.000 que han recibido del Gobierno de turno desde el año 1998, luego de sucesivas tomas y ataques a sus antiguos vecinos (agricultores y forestales, gente honrada y trabajadora que no tuvieron protección del Estado obviamente), posteriormente adquirida por compras que fueron pagadas con dinero de todos los chilenos, sumando millones de pesos entregados para que terroristas – porque eso son sus habitantes – tuvieran un territorio propio y paralelo al Estado de Chile. 

    Nada de los hechos relatados resumidamente en los párrafos anteriores, preocupaba a la gran mayoría del país considerándolo un problemas de los habitantes de la Araucanía y que no les afectaba en nada su cómoda vida en Santiago y alrededores, o sus vacaciones en algún lago del sur, ojalá lo más lejos posible de Temucuicui permitiendo que, creciera y se fortaleciera hasta lo que es hoy.

    Sin embargo, esa indolencia y apatía frente a lo que ocurría en la Araucanía resulto cara y hoy vemos que existen “otros lugares conflictivos” incluida la capital donde las llamadas “Zonas Críticas” se encuentran sin protección del Estado, independiente que en el sur el flagelo obedezca al terrorismo y en los otros delincuencia pura y simple, mezclada en ambos casos con narcotráfico como una forma de financiarse.

    Lamentablemente la noticia no tuvo las repercusiones esperables en la opinión pública, al menos para mí, y menos en las autoridades, que acaban de nombrar Directora de la CONAF de La Araucanía a doña María Teresa Huentequeo, quién tiene en común tres hijos con el dirigente mapuche y encargado del área de  Asuntos Internacionales del Consejo de Todas las Tierras, Aucán Huilcamán Paillama, el cual busca establecer un autogobierno del pueblo mapuche dentro del territorio nacional, pero manteniendo sospechosamente un perfil bajo, no así sus hijos , uno de los cuales integraba una peligrosa banda de narcos, acusados de tráfico de estupefacientes, armas y municiones. Otro hijo de Huilcamán fue acusado años atrás estuvo involucrado en delitos contra Carabineros de Labranza en Temuco.

  • Las convenciones y la etiqueta, hermanas pequeñas de la ética

    En el contexto de nuestra sociedad global multicultural, la piedra angular de la convivencia es el respeto por los demás, independientemente de las afinidades o fobias. Este respeto hacia los conciudadanos generalmente se resume en la máxima “trata a los demás como te gustaría que te traten a ti” y se vuelve particularmente relevante en organizaciones compuestas por personas diversas entre sí.

    De hecho, la investigación y la experiencia muestran que las empresas que mejoran y gestionan adecuadamente la diversidad son más innovadoras y obtienen mejores resultados, además de proporcionar un ecosistema de trabajo más justo y atractivo.

    Abrazar la diversidad no es una reacción espontánea, ya que todos tenemos preferencias naturales en la elección de nuestros amigos o parejas, arraigadas en nuestro cerebro. y para imponer el respeto, una comunidad universitaria debe participar en un conjunto de principios y prácticas que incorporen las convicciones fundamentales sobre los deberes y derechos básicos de sus miembros.

    En las universidades, estas convicciones pueden estar fundamentadas en un código de ética que comprende no solo normas relacionadas con el comportamiento académico de los estudiantes, por ejemplo, la negativa a hacer trampa o plagiar, sino también principios básicos que rigen las relaciones interpersonales, normalmente a un nivel muy genérico.

    Por lo general, los códigos de ética contienen prohibiciones o deberes, como no insultar a los demás, así como aspiraciones formuladas en positivo, por ejemplo, ayudar a los compañeros de estudios en sus necesidades básicas o entablar relaciones constructivas con los demás.

    Las convicciones que inspiran los códigos de ética de la mayoría de las universidades internacionales tienden a la convergencia, y no necesariamente reflejan una ideología, religión o moralidad concreta, sino que más bien fundamentan lo que podría llamarse una ética cosmopolita. De hecho, en una clase multicultural compuesta por personas que pueden tener diferentes puntos de vista sobre el mundo o sobre la moralidad personal, el conjunto de convicciones adoptadas solo debe cubrir las reglas básicas. Deben buscar garantizar una convivencia constructiva entre los participantes, una especie de mínimo común denominador que equilibre la diversidad y el respeto por los demás con el apego a reglas comunes de comportamiento.

    Además de las convicciones, las convenciones, costumbres compartidas en una comunidad, también juegan un papel importante para facilitar las relaciones entre los miembros de la escuela de negocios, como en la sociedad en general. De hecho, cuanto más diversas sean las convicciones personales de los miembros de la clase, más importante será respetar las convenciones acordadas.

    En un libro sobre la importancia de las convenciones y la etiqueta, el profesor Salvador Cardús desarrolla la idea de que las convenciones, aunque sean el resultado de elecciones arbitrarias de los miembros de una determinada sociedad, son la base del civismo y fundamentales para la convivencia.

    Los ejemplos de convenciones incluyen códigos de vestimenta, formas de saludo o etiqueta en la mesa.

    Cardús insiste en que las convenciones no se basan en valores o principios morales -como las convicciones- y que ser “una persona educada” no equivale a ser “una buena persona”. Es plausible pensar en personas de modales exquisitos, pero inmorales en sus acciones. Sin embargo, una persona con malos modales, estoy seguro de que estarás de acuerdo conmigo, probablemente encontrará el rechazo del grupo, de una manera diferente pero análoga a como las personas inmorales experimentan el reproche de los conciudadanos.

    En las últimas décadas, muchos educadores han defendido la idea de que fomentar la espontaneidad en los alumnos es deseable para cultivar la creatividad. Una comprensión perversa de esta idea, sin embargo, implica la relajación de las convenciones sobre la base de que inhiben a los estudiantes para desarrollar libremente su personalidad.

    Al igual que Cardús, creo que la observancia de las convenciones es, precisamente, un requisito para nutrir la personalidad de los estudiantes, ya que facilita la integración de los individuos en una comunidad, abriendo así múltiples opciones vitales que no están al alcance de los anacoretas. Los profesionales cosmopolitas cultivan activamente aquellas convenciones que hacen que las relaciones comerciales con personas de diferentes culturas no solo sean posibles sino también fructíferas.

    La importancia de las convenciones afecta incluso a los códigos de vestimenta. En muchas empresas todavía existe un estricto código de vestimenta, escrito o no. Convencionalmente, la vestimenta formal muestra respeto por los demás. ¿Deberían los resultados de la encuesta mencionada hacernos repensar y relajar las reglas de etiqueta en aras de la productividad? Supongo que la respuesta a esta pregunta debe tener en cuenta las costumbres y tradiciones locales observadas en cada lugar. Si aspiramos a desarrollar directivos cosmopolitas, la máxima popular está especialmente indicada en materia de convenciones: “Allí donde fueres…”

    por Santiago Iñiguez de Onzoño, Presidente IE University. Originalmente publicado en The Conversation.

  • Balenciaga y el problema de la sexualización infantil de la moda

    La sociedad en su conjunto ha sido preparada por la moda para aceptar lo inaceptable durante demasiado tiempo.

    Desde hace mucho tiempo, la alta costura, con la coartada de ser “arte”, ha probado la violación, las autolesiones, la heroína chic y, por supuesto, los clásicos simples y atemporales de la anorexia/bulimia como “looks” excitantes. Cualquier cosa para mantener en los titulares a una industria de alta costura enervada, que durante muchos años ha vendido principalmente en Rusia, China y Medio Oriente, aunque después de la pandemia, incluso estos mercados están cayendo.

    Ambiguo, por decir lo menos, acerca de la belleza del cuerpo femenino, el mundo de la alta costura (principalmente masculino y gay) después de un breve período de pretender abrazar la “diversidad” (cualquier cosa por encima de la talla cuatro) ha regresado a los físicos en los que cualquier apariencia de las características sexuales femeninas ha sido extirpada.

    Al cubrir la Semana de la Moda de Milán en el Daily Mail recientemente bajo el titular “El regreso de la heroína chic es una traición cínica de las mujeres jóvenes”, Liz Jones dijo: “Esta temporada, las modelos femeninas ni siquiera son bonitas, sus cuerpos son musculosos, duros, no femeninos en absoluto. Lo que significa ser mujer está bajo ataque como nunca antes y ahora la erradicación de la mujer también es evidente en la moda, en las figuras esqueléticas que se parecen poco al cuerpo de una mujer normal. Los hombres a cargo no quieren ver caderas ni senos, solo el color de nuestro dinero. Estamos siendo borradas, al mismo tiempo que nos roban los bolsillos”.

    Una forma de diversidad en la que la moda está interesada es el empleo de modelos “transgénero”, la inspiración para una pieza de Insider llamada “13 modelos transgénero que están cambiando la industria”. Pero la afirmación de “hacer que la moda sea más inclusiva” es inclusiva en la forma en que no se permitía que las mujeres interpretaran papeles femeninos desde los griegos hasta los primeros Shakespeare, o de hecho la reciente renovación teatral de la historia de Juana de Arco, cambiándola de una valiente mujer joven en un “ellos/ellos” introspectivo no binario. Es curioso cómo ser inclusivo generalmente significa excluir a las mujeres.

    Y ahora la moda ha venido por los niños: niñas preadolescentes sin cuerpos femeninos desordenados que estropeen la línea. En caso de que no haya visto la campaña de “regalos navideños” de Balenciaga, la describiré, aunque incluso escribir esto se siente sucio. Niñas muy pequeñas posan con bolsos hechos con osos de peluche vestidos con atuendos “gimp”, que se lanzó junto con el reciente desfile de Balenciaga en París, llevado por modelos maquilladas para parecer magulladas y ensangrentadas. En otra fotografía de Balenciaga, una niña pequeña yace boca abajo junto a copas de vino vacías. Como si esto no fuera suficiente, una campaña anterior mostraba un bolso encima de una pila de documentos. Acercándose, muestran documentos de un fallo de la Corte Suprema sobre si la pornografía infantil violaba la Primera Enmienda. Haciendo un truco de atrocidad, Balenciaga también realizó una campaña reciente en la que la actriz Isabelle Huppert se sienta frente a una pila de libros, incluido uno que muestra a Michael Borremans, un pintor belga cuya obra incluye lo que parecen ser niños pequeños castrados. No es de extrañar que #Burnbalenciaga, siguiendo los pasos de #BalenciagaGroomers, esté de moda.

    ¿Cómo es posible que mujeres como Huppert, Kim Kardashian y Nicole Kidman (que han trabajado con la marca) se presten a este lío impío? (Kim Kardashian ha dicho desde entonces que está reevaluando su relación con la marca). La sociedad en su conjunto ha sido preparada por la moda hasta lo inaceptable durante demasiado tiempo, primero con la violencia contra las mujeres y ahora con la sexualización de los niños.

    Esto tampoco se limita a la moda. Muchas lesbianas ahora boicotean las “Marchas del Orgullo”, a las que a menudo asisten niños, ya que se parecen cada vez más a reuniones fetichistas.

    De hecho, es una sociedad extraña que tiene menos problemas con la sexualización de los niños de siete años (la edad de “Desmond Is Amazing” cuando comenzó como drag queen, su madre radiante desde las alas del club gay) que con sexualizando a jóvenes de diecisiete años (la edad de Virginia Roberts Giuffre cuando conoció al espantoso Príncipe Andrew).

    Mientras tanto, Balenciaga está tratando de limitar los daños, eliminando las imágenes y jurando con seriedad que está “tomando medidas” sobre las sesiones de fotos. “Nos disculpamos sinceramente por cualquier ofensa que nuestra campaña navideña haya causado; la hemos eliminado de inmediato de todas las plataformas”. Este es un asunto sombrío, pero si da como resultado que a la moda ya no se le dé un pase libre para fetichizar la violencia contra las mujeres y los niños, tal vez valió la pena que esas horribles imágenes vieran brevemente la luz del día. Y si revela a las personas que tienen un interés creado en usar a niños aturdidos, complacientes y medicados, aún mejor.

    por Julie Burchill, Balenciaga and fashion’s child sexualization problem, publicado en The Spectator el 30/11/2022. Traducción de La Botella al Mar.

  • Credo del Conservador

    El conservador busca la Verdad que ha emergido con el tiempo, a partir de las fuentes profundas de la experiencia humana, y construye de nuevo sobre cimientos que han resistido las pruebas de los siglos. Fomenta el orden y el florecimiento de los seres humanos mientras viven en relación unos con otros. Estamos unidos en el contrato eterno entre los muertos, los vivos y los aún no nacidos.

    El conservador tiene sus raíces en el reconocimiento de que Dios es nuestro Creador y que el alma humana viaja a través de este reino hacia su realización trascendente eterna. Todos somos seres humanos defectuosos que necesitan redención, capaces de un gran mal así como de un gran bien.

    Debido a que el hombre es falible por naturaleza, el conservador busca limitar el daño que puede causar el abuso de poder limitando su concentración.

    El conservador fomenta la plenitud del potencial humano protegiendo la libertad y la dignidad de cada persona, reconociendo que la responsabilidad viene con la libertad. Los derechos y los deberes siempre están vinculados.

    Para el conservador, cada hombre y mujer es igual en dignidad e igual ante la ley, pero gloriosamente individual y desigual en talentos, aptitudes y resultados. El conservador celebra la singularidad de los individuos y no nivela para eliminar las diferencias.

    El conservador honra a la familia como el bloque de construcción esencial de la civilización, la casa de culto como el lugar para formar la cultura y la comunidad como la matriz para la interacción humana. La cultura y la comunidad crecen a partir de relaciones y afinidades a lo largo del tiempo, arraigadas en el lugar. Los conservadores valoran la rica diversidad de relaciones, organizaciones y asociaciones privadas que componen la sociedad civil y las instituciones intermedias.

    El conservador valora la subsidiariedad porque sabemos que muchas de las mejores soluciones a los problemas humanos se encuentran en el nivel más cercano a la persona individual. Fomentamos la atención personal y local a las personas necesitadas, preferentemente cara a cara con alguien cuyo nombre conocemos. Creemos que la transformación humana ocurre mejor en el contexto de una relación amorosa personal, con responsabilidad, a lo largo del tiempo.

    El conservador está más preocupado por la cultura que por la política, porque el ámbito político es derivado, no primario, en la existencia humana. Los problemas políticos son en su raíz problemas morales y espirituales, que se mezclan con el ámbito económico. El cambio político tiene sus raíces en el cambio cultural.

    Los conservadores creen que cuidar a nuestro prójimo es tan importante que no debe dejarse en manos del gobierno. Lo único que el gobierno no puede hacer es amar. Eso es lo que estamos llamados a hacer en el sector privado, con nuestro propio tiempo, talento y tesoro.

    El conservador cree que lo Verdadero, lo Bueno y lo Bello están interrelacionados, y que todas las cosas se miden con estos tres trascendentales.

    Creemos que existe la Verdad, que se puede conocer y que es nuestro deber buscar la Verdad y vivirla a lo largo de nuestras vidas. El conservador cree que las virtudes de Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza deben practicarse tanto en la vida privada como en la pública. Creemos que las virtudes, no los valores, definen el alma humana.

    Creemos que el Amor es la motivación más alta de la persona humana y que el fin mismo de la vida es conocer a Dios, amarlo y servirlo, y amar al prójimo como a nosotros mismos. Nuestra máxima realización está en la trascendencia del amor.

    por Barbara J. Elliot en Conservative Credo. Traducido por La Botella al Mar.

  • Sobre el Poder Judicial y los cuestionamientos

    Creo que los argentinos estamos ya acostumbrados a los discursos de la mayor parte de la dirigencia política. Son enunciados, propuestas, exhibicionismo retórico, con la reiterada apelación a recuperar una grandeza que habíamos tenido. Los “como hacerlo” brillan por su ausencia, más allá de proposiciones simplistas mas propias de la militancia, que de serios análisis técnicos que permitan trazar políticas de estado que no tenemos desde hace décadas, para que la Argentina se convierta en un país distinto.

    Ahora el tema de la justicia está en la mira de todos, descalificando a magistrados mediante generalizaciones impropias, suponiendo que el Poder Judicial en su totalidad es un “partido”, donde no existen las diferencias, los criterios jurisprudenciales, y pareciera que todos los que lo integran son parte de una trama corrupta, que es utilizada por dirigentes políticos opositores, por los grupos económicos concentrados que deciden como y de que manera enjuiciar a lideres populares o a aquellos que ocuparan funciones públicas durante gestiones a las que anatematizan.

    Conozco demasiado bien el funcionamiento de la justicia, para creer que está solamente integrado por almas buenas y capaces y donde impera la decencia y el conocimiento jurídico. Hay favoritismos, complicidades con los poderes de turno, presiones de lobys económicos, sentencias huérfanas de elementos probatorios, y un cúmulo de situaciones que demuestran que el Poder Judicial debe funcionar de otra manera, porque así como lo conocemos su supuesta independencia está muy comprometida.

    Esto no es de ahora y viene de lejos, no es atributo ni del gobierno kirchnerista ni del macrismo, pero ambas opciones políticas han procedido de análoga manera respecto al Poder Judicial: descalificándolo cuando era afectado por alguna decisión, y guardando silencio si recibía los beneficios de una sentencia oportuna.

    La grosería y desconocimiento del orden público ha llegado a tal extremo, que dirigentes sindicales han manifestado, que si en el juicio de Vialidad hay una sentencia condenatoria van a parar el país. Es decir, que más allá de los cuestionamientos que se puedan hacen a los procedimientos de la causa y la acusación fiscal, ellos ya han dado su veredicto de inocencia y no toleran que pueda ocurrir algo diferente. Nunca pasó algo semejante en la Argentina, y tampoco conozco situaciones parecidas. Como si existieran actores privilegiados que tienen el privilegio especial de ser siempre considerados inocentes hagan lo que hagan. Y es así que aquellos que tienen una ignorancia enciclopédica en cuestiones jurídicas, opinan como si fueran sesudos doctrinarios. Aquí incluyo a periodistas, diputados, senadores, ministros, sindicalistas y opinadores varios, que solo miran para el lado que les conviene.

    Podría contar muchas experiencias personales, muchas relevantes, como aquella con la cual Franco Macri consiguió apartarme de una causa, con la que se investigaban los “Panamá Papers”, o como Gustavo Arribas, el director de AFI, amigo de Macri, que también impidió que documentos que yo aportara, cambiaran el rumbo de su sobreseimiento, y otras durante los años 2010-2015. También podría agregar las presiones en la justicia cuando denunciamos con Pino el arreglo de Kicillof con el Club de Paris, el ocultamiento por parte del kirchnerismo a mostrar los contratos con Chevron y Dow, nutrido de empresas off.shore firmados en el 2013, la prórroga por decreto de la Sra. de Kirchner del contrato de la Hidrovía contra todos los informes oficiales que mostraban la violación de la ley pero sería alargar demasiado este comentario. Lo cierto es que hay montones de ejemplos de como obstruir cualquier causa penal que moleste a funcionarios y nadie es inocente ni de un lado ni del otro, además de reirse del estado de derecho a través de decisiones que lo vulneran a cada paso.

    Para terminar, dos ejemplos de ambos lados que muestran como vulneran el estado de derecho.

    1.- A pesar del Fallo de la Corte, que ordenara al gobierno de Santa Cruz reponer en el cargo al Procurador General de la Provincia, nunca lo hicieron, ni aún cuando la Corte (que no era esta insistió)Los kirchner gobernaban allí.

    2.- En mayo del año 2013 la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado argentino, por la tortura y muerte de menores en cárceles federal, y le ordenó que dictara un nuevo régimen penal de la minoridad, ya que el vigente llevaba la firma del dictador Videla. No solo se negaron sino que ratificaron la ley de la dictadura en el año 2014, y jamás quisieron tratar proyector parlamentarios que redacté para que hubiera un sistema adecuado a las pautas internacionales.

    3.- Macri, riéndose del Poder Judicial, defendió públicamente a su amigo Joe Lewis, procesado en la justicia federal por violación a la ley, y además se hospedó en su estancia, en la que este sujeto se apropió de un bien público (Lago Escondido)

    4.- Macri modificó una ley por Decreto para beneficiar a sus parientes que pudieran blanquear enormes sumas no declaradas.

    5.- Macri también pretendió designar por decreto a dos ministros de la Corte, y no lo hizo por la reacción que se produjo.

    Tanto en un caso como en otro tengo un largo listado, de como solo se respeta la legalidad cuando favorece a unos o a otros, y se cuestiona al Poder Judicial cuando es afectado por este.

    por Alejandro Olmos Gaona.

  • Tener un libro, escribir un árbol, plantar un hijo

    Son los objetivos (recuerdos) de una infancia feliz. No lo decían los griegos porque estaban muy ocupados siendo adultos cuando el mundo era niño. Ahora que el mundo es viejo podemos retocar un poco el dicho a ver si tiene algún sentido.

    Tener un libro. Me acuerdo que de chicos nos pasábamos horas de horas leyendo. El sol brillaba afuera, había un enorme jardín para jugar, y una madre que nos prohibía estar dentro de la casa, tirados, leyendo. Y si, la posición mas cómoda era estar tirados mientras la mente navegaba con Sandokan, o asechaba en los caminos de Sherwood con Robin Hood y Little John.

    Cada uno tenía sus libros favoritos, sus personajes, su biblioteca y sus escondites. Los libros nuevos se firmaban bien grande para evitar confusiones. Y si en Navidad o para el cumpleaños te regalaban una remera en vez de un libro, había que aguantarse y agradecer igual.

    Claro que no había televisión, ni computadora ni celulares en casa. Nuestra curiosidad e imaginación vivían pendientes del ultimo libro disponible. Y al ser muchos hermanos, había que esperar a que el otro terminara de leer el libro completo, porque siempre era motivo de pelea la marcación de las páginas.

    Escribir un árbol. Esos enormes pizarrones de madera viva. Los mejores son los eucaliptus ¿O no? ¿Conocen alguno mejor? Son enormes y tienen esa corteza verde que se marca tan fácil.

    En el colegio había un eucaliptus que era la cartelera oficial del alumnado. Los campeonatos de ta-te-ti se jugaban en ese árbol. En las ramas más altas se dibujaban corazones con iniciales conectadas por un flechazo. Declaraciones de guerra entre un bando y otro. Acusaciones graves. Corazones apócrifos con el chisme de alguna maestra soltera vista en conversaciones con un muchacho.

    Los árboles eran para trepar y para escribir. El que no lo haya vivido así, se perdió grandes cosas.

    Plantar un hijo. Éste era el deporte favorito de las madres cuando los hijos estaban muy molestos en casa. “¿Porqué no te vas a lo de fulanito a jugar un rato?”. O “¿te los dejo un ratito que me voy a hacer compras?”.

    Cuando se iba mamá nosotros éramos unos duques, o unos salvajes. Sin término medio. Las visitas a las casas de los amigos eran verdaderas fiestas, o un soberano opio. Salir del territorio propio era ir a la conquista o al cautiverio. Y creo que esto lo manejaban muy bien todos los padres.

    También está la otra acepción, la del castigo de quedarse mirando la pared. ¡Era lo más aburrido del mundo! Todos alrededor jugando y uno plantado ahí sin poder moverse. Estas son cosas que de chico se valoran mucho, pero de grande más todavía. Por eso el dicho, que sin forzarlo mucho nos deja cambiarle el sentido, para que cada uno lo llene con su bagaje de recuerdos, y sueñe con poder transmitirlo a sus propios hijos

  • 50 mentiras abortistas

    Introducción de La Botella al Mar: El 14 de enero 2021 se promulgó en Argentina la “Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo”, el eufemismo usado para describir una expansión del derecho al aborto ya existente en nuestro país que desde 1921 permitía el aborto “terapéutico” en algunos casos. La promulgación de esta ley significó una victoria para la coalición formada por la izquierda, el kirchnerismo, femi-nazis y afines que, actuando ante la pasividad inexcusable del Episcopado argentino y del mismo Papa Francisco, y la apatía de muchos, consiguió pasar la Ley que había sido derrotada tan solo dos años antes.

    Pese a que la promulgación de esta ley significa una batalla perdida, aquellos de nosotros que defendemos la vida desde la concepción hasta la muerte natural, creemos que la guerra y la lucha continúan. Es nuestra obligación continuar esta lucha, educando y rezando para que argentinos de las próximas generaciones entiendan la aberración que se ha cometido, y tengan el coraje de revertir estas leyes perversas.

    En ese espíritu, reproducimos aquí un listado de las 50 principales mentiras escondidas en el discurso pro abortista, de autoría del Dr. Fernando Secín, uno de los muchos médicos argentinos que manifestó con coraje sus convicciones en defensa de los niños por nacer.

    1. Disfrazar una ley para implementar el aborto legal haciéndole creer a la gente que es una ley de despenalización. La legalización supone que el estado garantice el derecho a abortar y la despenalización supone que el delito tan grave del aborto quede impune. No habrá culpable por la muerte del inocente.
    2. No reconocer lo que dice la ciencia que hay vida independiente desde la concepción y hacer creer que se puede hacer lo que quieran con la vida de un tercero indefenso, cosa que va en contra del art. 19 de la constitución Nacional.
    3. No reconocer el primer derecho de todo ser humano que es el derecho a la vida. No hay derecho del trabajador, derecho a opinar, a la libertad sin haber antes derecho a vivir.
    4. Ir en contra de la constitución Nacional y la declaración de los derechos del niño.
    5. Terminar con la vida de un ser humano sin dar posibilidad de defensa avasallando sus derechos, incluso discriminándolos por potenciales discapacidades o trastornos neurológicos, intelectuales, motores, sensoriales , etc.
    6. Hacer creer que el bebé que lleva una mujer en su útero es una parte más de su cuerpo como si fuese un brazo o una pierna y que puede hacer con ese ser humano lo que quiera. Después del parto la mujer vuelve a ser como era antes del embarazo. Cuando esa mujer muera, sus brazos o piernas se irán con ella, más nunca el hijo que dio a luz. Los hijos no nos pertenecen. Aún para la amputación de un órgano es necesaria una indicación médica, que justifique el procedimiento para salvar la vida del paciente.
    7. Pretender cosificar a un ser humano, como si fuese una “larva” que se pudiera extirpar. Se busca cualquier escusa para justificar la práctica, sin embargo, no logran ponerse de acuerdo (Semana 8, 12, 14, 20, no es persona, no tiene actividad cerebral, cardiaca, etc.) porque cualquier excusa carece de sustrato científico.
    8. Dar la opción de abortar no hace más libre a la mujer, sino todo lo opuesto, es ofrecer una trampa, una falsa libertad. La libertad es la posibilidad de elegir entre dos o más bienes, nunca entre un bien y un mal. Más que liberar a la mujer, la convierte en madre de un hijo muerto.
    9. Pretender desviar el foco del debate de Aborto Legal Sí o No, hacia otros como Aborto seguro o inseguro, Aborto legal o clandestino.
    10. Que el aborto (y no el robo u otros delitos) debe ser legalizado ya que la sociedad debe reconocer que siempre habrá abortos y que sólo en lo que respecta al aborto debemos asumir que no será posible mejorar.
    11. Pretender ideologizar el aborto, cuando en realidad matar niños por nacer trasciende toda idea política, credo o religión. Es un problema humanitario.
    12. Influir sobre la opinión pública con cifras y argumentos falsos, en base a estudios metodológicamente sesgados y con cifras sobrestimadas, hecho del que advierten los mismos autores.
    13. Intentar subordinar nuestro País a los intereses pro abortistas provenientes del extranjero, como la banca mundial, el G20, o empresas multinacionales proabortistas, entre otros, que no respetan nuestra identidad ni valores nacionales.
    14. Hablar de interrupción del embarazo cuando en realidad se está exterminando intempestivamente a un niño por nacer. De no haber interrupción, todo ser humano en etapa embrionaria termina en un nacimiento.
    15. Hacer creer a la opinión pública que el aborto va a solucionar la pobreza, la violencia hacia la mujer, el abuso y la trata de mujeres.
    16. Inducir a pensar que provocar la muerte de un ser humano constituye un acto médico, avasallando y pretender que sea violado el Juramento que hacemos todos los médicos al momento de nuestra graduación.
    17. Hacer creer a la gente que defienden la vida cuando en realidad fomentan intencionalmente la muerte de niños por nacer.
    18. Disfrazarse de verde como estrategia de marketing, color identificado con la vida, cuando debieran vestirse de negro, de luto, por esta matanza indiscriminada de Argentinos por nacer.
    19. Escudarse detrás de menores, de chicos de colegio, que salen a promocionar la matanza de bebes intrauterinos, sin la debida información responsable.
    20. Consentir en la financiación de instituciones abortistas por dinero proveniente del extranjero, siendo en la actualidad una práctica ilegal.
    21. No reconocer el derecho a la objeción de conciencia. (Art. 14 bis de la constitución Nacional, Artículo 12 Pacto de San José de Costa Rica)
    22. Intentar separar al ser humano de su condición de persona, tal como lo establece la convención de los derechos del niño.
    23. Afirmar que antes de las 12 semanas del desarrollo embrionario al no existir actividad neurológica el embrión no es persona, ocultando los fundamentos básicos de la embriología humana. Su cerebro está desarrollándose y está teniendo lugar la neurogénesis (diferenciación de neuronas a partir de células precursoras). La actividad neuronal comienza en la 5ª semana. (No medible por métodos electrofisiológicos porque no se pueden hacer intraútero). Por lo tanto, muy poco tiempo después del retraso menstrual, hay actividad neuronal. Por ende, la mayoría de los abortos se hacen con actividad neuronal del bebé. El desarrollo del sistema nervioso continúa hasta los 20 años. (Bystron I. The first neurons of the human cerebral cortex. Nat Neurosci. 2006;9:880-6.) (Tau GZ. Normal development of brain circuits. Neuropsychopharmacology. 2010;35:147-68.)
    24. Sostener que el embrión va adquiriendo gradualmente su condición de persona aunque durante su desarrollo no cambie de especie. Además, si persona es el individuo de la especie humana, ¿cómo es posible que un individuo pueda ser más individuo con el tiempo? Porque todos somos seres de la especie humana desde el momento de la concepción.
    25. No reconocer lo que proclaman públicamente las instituciones Madre de la Medicina Nacional, como ser la Asociación Medica Argentina y la Honorable Academia Nacional de Medicina.
    26. Pretender que el protocolo de Interrupción Legal del Embarazo es una suerte de Ley cuando en realidad nunca fue decidido por los legisladores, y además, viola las autonomías provinciales.
    27. Involucrar a instituciones proabortistas en la redacción de protocolos de interrupción legal del embarazo por parte del ministerio de salud de la Nación dando una visión sesgada del problema. (Ver agradecimiento a casa FUSA, filial de International Planned Parenthood Federation –IPPF, principal compañía abortista en los Estados Unidos- en Argentina).
    28. Hacer creer a la sociedad que estamos frente a una suerte de emergencia sanitaria cuando en realidad las complicaciones por embarazo terminado en aborto (que podría incluir el aborto inducido) representa la causa número 40 de muerte en las mujeres en edad fértil entre los 15-49 años, y la tercera causa entre las madres embarazadas, luego de causas directas (5 veces más mujeres mueren de HTA, hemorragias y sepsis) o indirectas. (DEIS. Indicadores Básicos. Año 2015). Ministerio de Salud de la Nación.
    29. Hacernos creer que les preocupan las vidas de las mujeres cuando jamás se han movilizado para reducir las 39 principales causas de muerte de mujeres en edad fértil que les preceden a las provocadas por los embarazos terminados en aborto. Tampoco sus proyectos de ley contemplan que las mujeres pobres dan a luz en las mismas condiciones sanitarias que las mujeres que no lo son. (DEIS. Indicadores Básicos. Año 2015. Ministerio de Salud de la Nación).
    30. Hacer creer que con una pastilla se solucionan todos los problemas y sin traumas, sin advertir de sus gravísimos potenciales efectos adversos, como hemorragias masivas.
    31. Mentirle a las mujeres y decirles que el aborto no tiene complicaciones.
    32. Decir que la mortalidad materna es 0 en Países como el Uruguay que han legalizado el Aborto desconociendo los datos del ministerio de salud del Uruguay. (INTERRUPCION VOLUNTARIA DEL EMBARAZO (IVE). 2016. DATOS PRELIMINARES. AREA SALUD SEXUAL y SALUR REPRODUCTIVA. 21 DE MARZO 2017. Ministerio de Salud del Uruguay).
    33. Pretender instalar que el número de abortos disminuye luego de la legalización. En Uruguay aumento un 27% desde 2013 al 1016, con una diminución del 12% en la natalidad. Se legalizo el juego haciendo creer a la gente que disminuiría tras su legalización. Hoy estamos llenos de casinos y bingos, (negocio de unos pocos) y el juego clandestino persiste sin cambios. (“Tendencias recientes de la fecundidad, natalidad, mortalidad infantil y mortalidad materna en Uruguay”. Marzo 2017. Ministerio de Salud del Uruguay).
    34. Banalizar el debate dando lugar a estrellas de TV o de la farándula carentes de información.
    35. Hacerle creer a esas madres que piensan abortar que lo que se les está quitando de su cuerpo es solamente un cúmulo de coágulos.
    36. Hacerle creer a esas madres que piensan abortar que fácilmente pueden acceder a realizarse una ecografía de control en “centro de salud, sala pública o en un centro comunitario”, cuando es bien sabido que NO hay ecógrafos ni ecografistas en esos lugares, y que los hospitales están totalmente desbordados.
    37. Sugerir que el Misoprostol podría llegar a ser adquirido por internet, haciendo algunas recomendaciones de cuidado. En la Argentina, solo los médicos pueden confeccionar recetas.
    38. Hacerle creer a esas madres que piensan abortar que los médicos podrían darle sus números telefónicos por cualquier eventualidad.
    39. Hacerle creer a esas madres que piensan abortar que los médicos podrían negarse a hacer abortos por tener limitaciones en sus conocimientos.
    40. Hacerle creer a esas madres que piensan abortar y que no hablan español, que hay disponibilidad de intérpretes en hospitales o centros de salud.
    41. Hacerle creer a esas madres que piensan abortar que los traumas psíquicos pos aborto son “pavadas”. El aborto significativamente aumenta los riesgos de depresión, adicciones y conductas de riesgo, pánico, problemas psicosomáticos y suicidios. (Coleman PK. Abortion and mental health: quantitative synthesis and analysis of research published 1995-2009. Br J Psychiatry. 2011 Sep;199(3):180-6.)
    42. Ignorar intencionalmente las muertes que ocurren en forma alejada como consecuencia del aborto como ser la tasa de suicidios que es de 35/100.000 mujeres. (Gissler M, Hemminki E, Lönnqvist J. Suicides after pregnancy in Finland, 1987-94: register linkage study. BMJ. 1996 Dec 7;313(7070):1431-4)
    43. Hacer de la desesperación que pueda tener una madre con un chico por nacer un negocio millonario.
    44. Ocultar el tráfico y venta de órganos de fetos como ha quedado al descubierto por cámaras ocultas.
    45. Descalificar a todo el que se opone al aborto haciendo creer que se basa exclusivamente en motivos religiosos.
    46. No permitir que los padres de los niños por nacer participen en la toma de decisiones con respecto al futuro de sus hijos. Incluso, destruyendo la relación de familia fomentando el aborto de menores de 16 años sin el acompañamiento de sus propios padres, los abuelos de esos bebés.
    47. Hacer creer que el aborto es “gratuito” cuando en realidad es “no arancelado”, se paga con los impuestos y la cuota de las coberturas médica de salud. El agregado de prestaciones indudablemente va a impactar en un aumento en las cuotas de las prepagas y obras sociales.
    48. Pretender obligar a toda la población a pagar los abortos con sus impuestos, estén o no de acuerdo.
    49. Embaucar a la opinión pública que la educación sexual integral previene el aborto: en los países en los que el aborto fue legalizado y se aplicó esa estrategia, lejos de solucionar el problema, el número de abortos se vio incrementado.
    50. Pretender que el Estado tiene potestad para arrogarse el derecho de educar sexualmente a los niños sin contar con la aprobación y la conformidad de sus padres, que son los primeros educadores. De no informar a los padres el tipo de educación sexual que darán a sus hijos. De imponer una visión biologicista de la educación sexual a modo de adoctrinamiento que muchas veces les empuja al inicio en la actividad sexual precoz y promiscua, aumentando sus complicaciones y enfermedades de transmisión sexual. No es de extrañar un auge en abortos de adolescentes y su frustración social temprana, en un momento de su desarrollo en que las conexiones neuronales se siguen estableciendo y en que necesitan madurar sus percepciones y criterios.
  • Ley Natural y Ley Divina

    Hay una infinitud de disputas económicas, sociales o religiosas entre los cristianos que nos dejan atónitos, pues no es fácil entender cómo gente con el mismo Maestro pueden ser tan radicalmente contradictorios: unos son capitalistas liberales y otros marxistas totalitarios.

    Tal contradicción se da, en gran medida, porque casi toda la literatura cristiana habla de la ley natural y la ley divina como si fueran lo mismo. Si bien es verdad que la ley divina vino a perfeccionar la ley natural, también es verdad que hablar de ambas sin tener claro el propósito de cada una, es abrir la puerta a todo tipo de problemas.

    Así urge comprender a quienes, y a qué obliga cada una.

    1) La Ley Natural es la primera, fundamental y universal. Su cumplimiento hace al hombre agradable a los otros hombres, dictando el respeto por la vida, la libertad y la propiedad de los demás, sin lo cual la sociedad se hunde en el caos y el crimen.

    La Iglesia la promueve de forma universal, independientemente de costumbres, credos, etnias o culturas, pues tanto el ateo como el creyente tienen iguales derechos a su vida, su libertad y en consecuencia al fruto de su trabajo, sin lo cual el hombre pierde su dignidad, su iniciativa y su misma razón de ser.

    2) Ley Divina es únicamente aplicable a los creyentes, y su cumplimiento nos hace  agradables ante Dios, exigiéndonos ya sea la castidad, la caridad, la humildad y una gran lista de virtudes y sacrificios en vista a la salvación individual.

    La Iglesia la propone al individuo como una renuncia voluntaria de sus comodidades o derechos, para seguir a Cristo:  “Si tú quieres toma tu cruz y sígueme”, en consecuencia la única persona que puede obligarte a practicar actos cristianos, eres vos mismo.

    Así queda claro que, la Ley Divina es para quien la quiera cumplir cuando y como quiera, y de aquí que deriva el mérito de sacrificar tu tiempo, tus derechos, placeres o intereses en orden a una promesa para muchos incierta: “Yo seré tu recompensa demasiadamente grande”.

    Los problemas surgen naturalmente, pues como los cristianos aspiran a sacrificios y virtudes que a otros no les interesan, fácilmente caen en la tentación de delegar al Estado la tarea de imponer estas supuestas virtudes a todos, como puede ser la “Justicia Social con los Pobres”, los supuestos “derechos humanos, laborales, infantiles, etc.” y cuando nos damos cuenta, ya hemos perdido la libertad, la familia, la propiedad, la cultura, la privacidad y probablemente hasta la misma libertad religiosa.

    Todo por olvidar lo fundamental: Si ni Dios te puede obligar a practicar la virtud o la santidad, mucho menos el Estado, pues la única persona que puede obligarte a hacer el bien eres vos mismo.

    Por otro lado, existen los consejos evangélicos, que nos invitan a ofrecer la otra mejilla, a no reclamar lo nuestro, amar a nuestros enemigos, a dar bien por mal, o mejor aún a dar sin esperar recompensa = ¿impuestos, regulaciones y expropiaciones?

    Ahora bien. Cuando el Estado te obliga hacer tales cosas, entra en flagrante contradicción con su misión primordial de hacer valer y respetar la Ley Natural ya sea robando el fruto de trabajo, anulando tu patria potestad, tu cultura, tus credos y así ya no más el garante ni de tu libertad ni mucho menos de tus bienes.

    Esta confusión explica por qué muchos cristianos (y no cristianos) bajan la cabeza mansamente ante atropellos y abusos sin resistencia alguna, “es justo que yo siendo rico sea obligado a dar mi ganancia a los pobres”, “siendo cristiano tengo aprender a ser tolerante con travestis y la ideología de género infantil” o “habiendo heredado tierras o empresas, es justo que la divida con los piqueteros o los sindicalistas”, y la lista es de no acabar. 

    Ciegos guiando a ciegos, a tal punto que hasta Francisco y el clero en general, con raras pero gloriosas excepciones, no están exentos de caer en estos abusos de una forma u otra, reinterpretando los evangelios a gusto del poder: “La lucha de Cristo por los pobres, la justicia social, o el derecho de los niños a la…” o lo que fuera.

    Conclusión: Sin libertad real, no existe humanidad, bondad ni virtud. Sin libertad seremos como robots a servicio de estados totalitarios. La libertad no es secundaria al ser humano. Es absolutamente primordial, pues el hombre depende de ella, tanto para su progreso mental, material como espiritual.

    Que Dios se apiade de todos nosotros.

  • El nuevo totalitarismo

    En 1970, el filósofo católico italiano Augusto Del Noce advirtió sobre un nuevo tipo de tiranía que se desarrollaba en la cultura de posguerra de las naciones occidentales. Este “nuevo totalitarismo”, dijo, es menos vulgar pero más completo que cualquiera del pasado. Y se apoya en tres pilares. El primer pilar es el cientificismo; no la ciencia propiamente dicha, sino la ideología materialista que ve la religión como un hecho delirante y el científico como el único conocimiento verdadero. Los seres humanos y sus asuntos son, por naturaleza, desordenados. El cientificismo, en la práctica, busca reordenar la sociedad, y la humanidad misma, a lo largo de líneas científicas más “racionales”, manejables.

    El segundo pilar es el erotismo: sexo sin tabúes ni fronteras. El deseo sexual es un instinto poderoso. Liberado de las restricciones morales tradicionales, se convierte en un solvente para derribar instituciones supuestamente represivas como el matrimonio y la familia. Por lo tanto, es una herramienta útil para perturbar y reestructurar la sociedad desde sus raíces. También es un anestésico útil para aliviar el dolor de cualquier agitación social resultante.

    El tercer pilar del nuevo totalitarismo de Del Noce es, irónicamente, el pensamiento religioso progresista. La teología progresista, en la práctica, es una “teología de la secularización”. Sirve como una especie de capellanía del proceso de ruptura social al proporcionar el lenguaje para una rendición gradual de la moralidad tradicional. En nombre de la caridad, cambia el enfoque principal de la fe de un encuentro vertical con Dios a preocupaciones sociales horizontales, de lo trascendente a lo inmanente, lo que resulta, por ejemplo, en la confusión cristiana actual sobre la homosexualidad. En efecto, la religión progresista ayuda a su propia extinción.

    A pesar de su pasado puritano, Estados Unidos era (para Del Noce) especialmente propenso a este nuevo totalitarismo. La razón es simple. Los estadounidenses tienen un genio para la ciencia, un apetito voraz por la tecnología y una historia de individualismo radical. Las personas fragmentadas y ensimismadas son mucho más fáciles de rastrear, instruir y controlar que las comunidades de fe organizadas. Lo que significa que las iglesias cristianas “conservadoras”, y especialmente la Iglesia católica, plantean un problema molesto debido a su apego a una antropología y una moralidad sexual basadas en la Biblia.

    Y ahí radica la raíz de las batallas legales actuales sobre la naturaleza y los límites de la libertad religiosa.

    Este es un trecho de un artículo publicado el 28/11/2022 en First Things, titulado “How to resist the new totalitarianism”, de Francis C. Maier. Traducción de La Botella al Mar. Recomendamos la lectura completa del original.

  • La deuda externa y una fallida investigación (II)

    por Alejandro Olmos Gaona

    Se puede leer este trabajo completo acá.

    LA JUDICIALIZACIÓN DE LAS DECISIONES POLÍTICAS

    Una de las cuestiones más discutidas  respecto a los aspectos legales y constitucionales de las operaciones que permitieron la constitución de la deuda exterior de la Nación, ha sido que la misma no puede ser materia de ningún cuestionamiento judicial, debido a que se trata de decisiones políticas del Poder Ejecutivo, y que además las posibles ilegalidades y la posible y eventual comisión de delitos de acción pública no serían susceptibles de ser investigados, debido a que se trata de decisiones políticas reservadas a las esfera de la administración del Estado (4). Este extendido criterio que sostiene la dirigencia política, algunos politólogos o analistas, una variada gama de comunicadores y aún algunos cultores del derecho judicial, utiliza como fundamento  que los actos del Poder Ejecutivo en determinadas materias no pueden ser objeto de revisión por el Poder Judicial. Se entiende en forma errónea que tales actos no pueden ser materia de control alguno, debido a que son el producto de facultades privativas y propias del poder que las ejerce.

    Desde muy antiguo se ha alegado que admitir el control judicial de los actos emanados del poder político significaría una clara violación de la división de los poderes, al permitir la ingerencia de uno de ellos en el ámbito en el que se desenvuelve el otro poder; y en un sistema marcadamente presidencialista como el argentino, ello significaría una inadmisible intromisión, que de realizarse alteraría sustancialmente un esquema constitucional que ha señalado competencias específicas en las que debe desenvolverse cada uno de esos poderes. Ésta cuestión del control judicial de los actos ejercidos por el poder administrador constituye un tema clásico de la teoría del Derecho que ha sido largamente discutido atreviéndose algunos tratadistas a plantear Algunos se han atrevido a plantear que: “Verdaderamente, ¿de qué trata el Derecho Administrativo si no es del control de la discrecionalidad?” (5) pudiéndose registrar una larga lista de trabajos que se han  enfocado a analizar con minuciosidad todas las cuestiones atinentes a un tema fundamental, que se ha soslayado, continuándose con insistir por parte de integrantes del Poder Legislativo mayoritariamente, en conceptos ya abandonados desde hace muchos años y que parten de la concepción soberana del poder que tenían los regímenes absolutistas, donde las decisiones no admitían control jurisdiccional alguno. Esto se pudo observar particularmente, en las expresiones condenatorias de una importante cantidad de legisladores respecto al fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que declaró la inconstitucionalidad  de los arts. 2, 4, 18 y 30 de la Ley 26.855 que estableció una nueva regulación del Consejo de la Magistratura y del Decreto 577/13 (6). Se llegó a sostener el absurdo que el Poder Judicial no podía cuestionar lo decidido por los representantes del pueblo.  

    Tales planteos comunes en la consideración de la dirigencia política, si bien han quedado desestimados por el Derecho Administrativo, todavía persisten, con la suficiente entidad, para que en la magistratura federal, no se haya procedido de acuerdo  al derecho que tienen los ciudadanos de recurrir a la justicia ante decisiones del Poder Ejecutivos que puedan afectarlos, ya que una genuina concepción de lo que es la organización del Estado determina que los ciudadanos no sean súbditos sino mandantes del Poder Administrador y en consecuencia este sea un servidor y no  como lo planteaba la concepción monárquica.

    Aunque no es mi intención extenderme  en largas consideraciones sobre el particular –aunque el tema lo amerita, dada la concepción que todavía pareciera sigue vigente en la Argentina- me  pareció oportuna  la opinión de  Woehrling quien sostiene que “Desde hace aproximadamente 20 años se constata un profundo movimiento de reforma en los sistemas de control jurisdiccional de la Administración en prácticamente todos los países europeos. Se puede afirmar que este movimiento se ha acentuado aún en el período último” y cita los regímenes contencioso-administrativos de Suecia y Holanda, la constitucionalización de de la jurisdicción contencioso-administrativa en Grecia, Portugal, España, Alemania e Italia, agregando que “estas disposiciones constitucionales, constituyen un verdadero mandato constitucional dado a los Tribunales encargados del contencioso-administrativo y refuerzan la legitimidad de sus intervenciones. Este cuadro constitucional juega, pues un papel directo en la extensión y la intensificación del control jurisdiccional de la administración” (7). Esa corriente de control de la legalidad de los actos de gobierno, es unánime en la mayor parte de los países europeos, y se funda en los principios fundamentales que deben regir en una democracia. . No se trata pues de la invasión de un poder sobre el otro como lo sostienen algunos vulgares apologistas de las decisiones del Poder Ejecutivo, sino simplemente de ese inexcusable control de establecer la legalidad de esos actos.

    Resulta por demás evidente, que ante una violación a las normas constitucionales que afecten los derechos de cualquier ciudadano, éste no tiene otra alternativa que recurrir a la justicia con el objeto de que se restablezcan sus derechos conculcados. Eso no significa intromisión o injerencia, sino el correcto funcionamiento del orden establecido por la propia Constitución. En nuestra doctrina, Bidart Campos ha sido el más enfático en sostener que “El aspecto primordial de las cuestiones políticas radica entonces, en que la exención de control judicial involucra exención del control de constitucionalidad… En primer lugar estamos ciertos que la detracción del control viola el derecho a la jurisdicción de los justiciables. No poder conseguir por declinación del Tribunal el juzgamiento de una cuestión rotulada como política, es tanto como decir que los ciudadanos carecen del derecho a la jurisdicción, o sea de derecho a acudir a un órgano judicial para que se resuelva una pretensión…. Cuando el Estado no puede ser llevado a los tribunales estamos además fácticamente ante el hecho de la irresponsabilidad. Es elemental que si el Estado no puede ser juzgado, el Estado no responde por ese acto que conserva todos sus efectos, aunque sea infractorio de la Constitución…La sumisión completa del estado al orden jurídico reclama que el gobernante esté sujeto no solo a la vis directiva de la ley, sino a la vis coactiva y compulsiva… Hay un argumento muy sólido que resulta favorable a la judiciabilidad. Al organizar la administración de justicia, la Constitución argentina confiere a la Corte y a los demás tribunales inferiores en su artículo 100 la competencia de decidir “todas” las causas que versan sobre puntos regidos por la Constitución. Cuando se dice “todas” las causas es imposible interpretar que haya “algunas” causas que escapen al juzgamiento. Dividir las causas en judiciables y políticas (no judiciables) es fabricar una categoría de causas en contra de lo que impone la misma Constitución” (8).

    Resulta indudable que la concepción de la no judicialidad, no responde de ninguna forma al orden jurídico, sino a la invariable pretensión del Poder Ejecutivo, sustentada durante décadas, de no aceptar control judicial alguno, lo que puede resultar correcto cuando las decisiones adoptadas estén conforme al orden público, no causen perjuicio a los ciudadanos y no alteren el orden constitucional. Pero cuando esas decisiones, se traducen en una afectación de las garantías constitucionales, cuando el Poder Ejecutivo impone normas que contravienen la ley, no puede desconocerse la facultad que tiene el Poder Judicial para revisarlas y dejarlas sin efecto, ya que esa es una de las misiones que le ha conferido la Ley Fundamental. Suponer lo contrario, significaría otorgar facultades omnímodas al Poder Administrador, no sujetas a control alguno, lo que por supuesto no tiene nada que ver con el ordenamiento republicano y democrático, y como afirmaría Kelsen “El destino de la democracia moderna depende en una gran medida de una organización  sistemática de todas las instituciones de control. La democracia sin control no puede durar. Si excluye esta autolimitación que representa el principio de legalidad la democracia se disolverá a si misma” (9).

    Tales conceptos son esenciales para definir algo que la dirigencia política se  encargó de enmarañar, y es el real concepto de servicio que debe tener el poder administrador, que no resulta una entidad con poderes ilimitados a  cuyas decisiones deben someterse los ciudadanos que son sujetos tributarios de esa administración. Muy por el contrario, el Poder Ejecutivo gobierna y ejecuta los actos que el Poder Legislativo ha sancionado como representante del pueblo. También está facultado para reglamentar las leyes y adoptar todas aquellas medidas administrativas que hacen al buen funcionamiento del  Estado, pero ello en modo alguno significa el otorgamiento de poderes extraordinarios o facultades especiales, ya que como la propia Constitución señala en su Art. 29, tales facultades llevan consigo una nulidad insanable y sujetarán a los que las formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de infame traidores a la patria. Esa concepción de servicio parece haber sido olvidada hace décadas y es por eso que puede verse que en muchos casos el ejercicio del Poder Ejecutivo ha devenido en una suerte de poder supralegal que ejerce su voluntad a través de un riguroso control de la actividad parlamentaria. García de Enterría ha señalado con claridad algo que muchas veces la dirigencia política parece haber olvidado, para no afrontar las responsabilidades que le competen, y es el hecho de que “La Administración no es representante de la comunidad, sino una organización puesta a su servicio, lo cual es en esencia distinto. Sus actos no valen por eso como propios de la comunidad –que es lo característico de la Ley, lo que presta a esta su superioridad e irresistibilidad- sino como propios de una organización dependiente, necesitada de justificarse en cada caso en el servicio de la comunidad a la que está ordenada” (10).

    Este imperativo de servicio, supone por cierto, el control de legalidad inherente a la condición que tiene, para evitar una desnaturalización de sus derechos, mediante la instrumentación de disposiciones que los restrinjan o los eliminen. Es una forma de resistir la arbitrariedad del poder mediante la utilización de todos los recursos que la ley otorga. Como con propiedad se ha dicho “El derecho de resistencia se canaliza, pues, hacia la responsabilidad o dación de cuentas y ésta, a su vez, finalmente, hacia una acción judicial que pide que se restituya al demandante su situación arbitrariamente afectada por el agente que obra al margen o en contradicción con la Ley” (11).

    Seguramente la forma peculiar con la que se maneja la política en el país, y la discrecionalidad con la que muchas veces se desempeñan los cargos en los más altos estamentos del Estado, ha determinado  que las formalidades democráticas sustituya lo que es la democracia real, que ha veces no se ejerce como debiera. Afirmar apodícticamente que los que gobiernan representan la voluntad del pueblo y que cuentan en su favor con una legitimidad que los justifica formalmente ante los órganos de control, es rendir tributo a una mística de la representación política que nada tiene que ver con la realidad que puede observarse a diario. Pretender oponer, como alguna vez se ha intentado, a las exigencias del control, en sus varias aplicaciones (político, presupuestario, legal o jurídico, preventivo) la necesidad de un desembarazo de los gobernantes para poder actuar con eficacia, resulta en la situación actual de la democracia, a la que nos hemos referido una completa ingenuidad. La famosa eficacia, si pretendiese hacerse a costa del Derecho y como una alternativa al mismo, no es más que la fuente de la arbitrariedad, como enseña la experiencia humana ya más vieja y hoy vívidamente renovada. Es necesario, como ya observó Locke, confiar el gobierno a personas sobre las que resulta inevitable desconfiar. Elegir gobernantes, como ya sabemos, no es alienar de una vez por todas, y ni siquiera por un plazo temporal la facultad completa de decisión, sino confiar a unos determinados equipos políticos la gestión pública bajo el gobierno de la Ley, que sigue siendo la estructura de hierro ineludible del gobierno democrático, y la observancia efectiva de esta Ley no puede quedar a la sola discreción de los mandatarios del pueblo (12).

    Sin embargo  existen doctrinarios que han sostenido que el control jurídico de los actos políticos que se ejerce en un estado de derecho, implica de hecho la ruptura del principio de división de poderes (13) alimentando sus concepciones en peculiares interpretaciones de la democracia y porqué no, en las teorías de Carl Schmitt; empero tales criterios no se siguen en ningún país occidental, donde el control constitucional es un elemento fundamental de las democracias. Esto es así porque en regímenes de tal naturaleza hay una delegación temporal del poder que efectúa el pueblo en sus representantes, la que está sujeta a las limitaciones de un ejercicio que no puede ser discrecional sino acotado al mandato que le ha sido conferido. Como gráficamente lo expresara un distinguido sociólogo español “Una democracia propia de una sociedad civil (en su sentido amplio) no es aquella donde la vida pública se reduce al momento de la representación política: aquel cuando la sociedad entrega su voto, supuestamente, su capacidad de decisión sobre asuntos públicos a una clase política, que a partir de ese momento, decidiría por ella… Lo cierto es que, como se demuestra en la vida real de la mayor parte de las sociedades civilizadas, las gentes libres se resisten a entregar su capacidad política, acotan un espacio para sus propias decisiones poniendo límites al Estado y cuando delegan su poder lo hacen bajo condiciones estrictas, reservándose incluso entonces recursos y capacidades de intervención. Más aún, como ciudadanos, y no súbditos, se definen como interventores y participantes permanentes de la cosa pública, y consideran a la clase política no como sus señores, sino como sus servidores. Ello significa, por tanto, que definen a la democracia como un proceso de formación de opinión, donde todos, políticos y ciudadanos, debaten continuamente la naturaleza de los problemas políticos y sus soluciones. Cada decisión que pueda tomarse, con el procedimiento que en cada caso corresponda, es considerada como una decisión provisional, a ser reexaminada a la vista de sus consecuencias y de los cambios de las circunstancias, incluidos los cambios en los sentimientos colectivos y en cuál pueda ser, a cada momento, el estado de la conciencia civilizada en la sociedad en cuestión” (14).

    Aunque el control jurisdiccional de las potestades del poder ejecutivo es un viejo tema de la teoría del derecho, que ha sido nutrido por interesantes aportes durante diversas épocas,  hoy es casi inexistente la discusión, ya que no se admite que los actos del poder ejecutivo revistan una categoría especial o posean un bill de indemnidad que los haga poseedores de un “status” jurídico especial, que le permite estar exento del control que pueda ejercer la magistratura judicial. En nuestro medio solo los dirigentes políticos, pretenden sostener esa suerte de inmunidad. La alegación más común que se efectúa,  es que admitir ese control jurisdiccional significaría constituir una especie de supra-poder o dejar el poder real en manos de los jueces, lo que resultaría una negación del sistema de la división de poderes. Esto, es naturalmente un argumento falaz, ya que no se trata de que exista un poder  que esté por encima de los otros que componen el sistema, sino de algo mucho más simple y elemental, y es el de pretender que las decisiones del Poder Ejecutivo, se ajusten a la Constitución y a las leyes de la República.

    Existe tal acostumbramiento en nuestro régimen político a negar ese control como si se tratar de una injustificada intromisión en áreas reservadas exclusivamente al poder político, que cuando se efectúa un planteo limitativo al exceso de poder, surge inmediatamente el rechazo a aceptar lo que no es sino un mecanismo que está claramente establecido por la Constitución Nacional. Además de ello se trata de impedir que ese decisionismo del  Poder Ejecutivo lo convierta en una entidad autoritaria con capacidades no solo administrativas, sino legislativas y aún judiciales al determinar cuáles de sus actos son susceptibles de un encuadramiento jurídico y cuáles no.

    Uno de los argumentos generalmente utilizados, respecto a la no-judicialización de las cuestiones políticas, es también de que se trata de decisiones políticas, sin afectación constitucional, invocándose la doctrina norteamericana que ha establecido una cuasi separación de competencias al respecto. Sin embargo creemos que aquí también se cae en una gran equivocación, por soslayar en definitiva, la naturaleza específica de la acción y quien es el encargado de decidir la misma. Al respecto el Juez Brennan sostuvo oportunamente que “El carácter no justiciable de una cuestión política es esencialmente una función de la separación de poderes. Se origina mucha confusión en la capacidad del rótulo de la cuestión política para oscurecer la necesidad de una indagación casos por caso. Decidir si un asunto ha sido destinado  en cierta medida por la Constitución u otra rama del gobierno, o si la acción de esa rama excede la autoridad que será dispensada es en sí mismo un delicado ejercicio de interpretación constitucional, y es una responsabilidad de esta Corte como interprete definitiva de la Constitución” (15).

    En la doctrina norteamericana, que muchos utilizan equivocadamente, está muy claro el hecho de la “revisión  judicial” de aquellas cuestiones que se susciten al amparo de la  Constitución, tengan que ver con una ley del Congreso, o un Tratado. Esto tiene viejos antecedentes y va mucho más lejos que la propia Constitución; tiene que ver con el conocido dictamen del Jurista Coke, Presidente de la Corte, que determinó “que cuando una ley del Parlamento se opone al derecho común o a la razón…la ley común se impondrá y despojara de validez a dicha norma”, y el Juez William Cushing, que fuera uno de los primero juristas designados por Washington para integrar la Suprema Corte, recomendó a un jurado de Massachussets, que ignorase ciertas leyes del Parlamento por nulas e inoperantes. Hamilton plantearía después en El Federalista, Nº 78 que “La interpretación de las leyes es dominio apropiado y peculiar de los tribunales”.

    Aunque resulte una obviedad la Constitución, en cuanto norma fundamental del orden  jurídico del Estado, no puede ser alterada por leyes u otras normas que la alteren, y es por ello que solo a los jueces les corresponde interpretarla  como asi también el significado de determinada ley originada en el cuerpo legislativo, y en caso de diferencia irreconciliable entre las dos, preferir la voluntad del pueblo declarada en la Constitución a la de la legislatura expresada en la ley”. De allí han salido diversas doctrinas destinadas a establecer esa cuasi separación, pero en ningún caso se ha negado el derecho del Poder Judicial a revisar cualquier acto que afecte el derecho constitucional de un ciudadano. Aquí de lo que se trata, es no de justificar la existencia de un poder judicial por encima de los otros que integran la estructura del Estado, sino simplemente de un control de constitucionalidad que no es fácil de ejercer.

    No corresponde seguir  extendiéndome sobre una doctrina ya aceptada en forma casi unánime, superadora del viejo esquema conceptual de la no judicialidad de las decisiones políticas. No caben dudas que los actos impropios, arbitrarios o ilegales deben ser materia de juzgamiento, y todo lo referido al endeudamiento externo, que ha sido materia de una complicada investigación en la justicia federal penal   es precisamente uno de esos actos, donde se han sumado todo tipo de obstrucciones, se han planteado incompetencias, utilizándose todo tipo de recursos para evitar que se establezcan responsabilidades, estableciéndose las sanciones que correspondan a quienes defraudaron el patrimonio público.


    Notas

    (4) Respecto a tales criterios, el Secretario general de la Presidencia de la Nación, me hizo llegar en nombre de la entonces Presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner, una carta en el mes de enero de 2010,e, respuesta a una mía, donde expresaba, que debido que ciertos actos habían sido convalidados por el Poder Legislativo, nada se podía hacer respecto a la celebración de actos, que podían ser objeto de reproche penal.

    (5) Bernard Schwartz, Administrative Law, 3ª. ed. Bostón 1991, pág. 652.

    (6) CSJN: Fallos 336:760.

    (7) Le contrôle juridictionnel de l’Administration en Europe de L’Ouest, en “Revue Europeénne de Droit Public, Londres 1995, vol. 6, Nº 2, pág. 353 y siguientes.

    (8) Germán J. Bidart Campos, La Interpretación y el Control Constitucional en la Jurisdicción Constitucional,  Ediar, Buenos Aires, 1987, pág. 161/162.

    (9) Hans Kelsen La Democratie. Sa nature. Sa valeur, Económica, Paris, 1988, pág. 72-73. Es traducción del original publicado en Tübingen en 1929.

    (10) Eduardo García de Enterría y Tomás R. Fernández, Curso de Derecho Administrativo, Ed. Civitas, 5º ed. Madrid 1996, Tº I, pág. 30.

    (11) Eduardo García de Enterría, La Lengua de los derechos. La Formación del Derecho Público Europeo tras la Revolución Francesa, Madrid, Alianza, 1994, pág. 140.

    (12) Eduardo García de Enterría, Democracia, Justicia y Control de la Administración, Ed. Civitas, Madrid, 1998, pág. 114.

    (13) Nuria Garrido Cuenca, El Acto de Gobierno, Cedesc Editorial, Barcelona, 1998.

    (14) Víctor Pérez Díaz, España puesta a prueba 1976-1996, Alianza, Madrid, 1996, pág. 65.

    (15) “Baker v. Carr”. U.S. 186, 198-a962. 

brionis casino logowanie

https://smartness.com.pl/

winnita

winnita

https://roccuzzoauto.it/

visodent.it/

mokglubczyce.com.pl/

casino brionis

twindor casino

twindor

casino twindor

brioniscasino

brionis casino

twindor

casino money moon

money moon casino

brionis casino online login

https://meinlschmidt-gruppe.de/

inandout-design.de/

https://destillerieshop.de/

obuwiegrzegorza.pl/

graj teraz

naciśnij tu

ntlbeauty.pl/

zgarnij bonus

twindor

twindor

twindoor

twindor

casino twindor