La Botella al Mar – Página 202 – No es tolerable sufrir, sin réplica, la lluvia de mentiras, errores y banalidades que caen sobre nosotros desde todos los medios de difusión.

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  • La importancia de las palabras

    Miré consternada una foto del afiche que plastifica la ciudad de Buenos Aires. “Leer es perder el tiempo”. Y al instante se dispararon mil reflexiones. Escribí un artículo para este blog pero después decidí esperar para ver cómo seguía la campaña. Porque era obvio que estábamos frente a la primera fase de un mensaje que iba a seguir.

    No he encontrado todavía a nadie que haya escaneado el código que acompaña a estos carteles. Mis esfuerzos por investigar quién estaba detrás de los afiches durante toda la semana, fueron estériles. Y eso solo ya amerita una reflexión crítica. Aunque el resto del mensaje fuera positivo y redimiera lo horroroso de lo sembrado por las calles, solo unos pocos, después de muchos esfuerzos, se van a dar por enterados del mensaje completo. La mayoría de la gente va a ir asimilando lo que lee en cada esquina y al final del día ese mensaje será el que se grabe en su cerebro.

    Conversaba con un publicista quien me decía que seguramente el resto de la campaña iba a dar la vuelta a la negatividad de estos mensajes y el hecho de que la gente estuviera hablando de ellos ya hacía de la campaña un éxito. Lamento no estar de acuerdo. Además de que se va a quedando en la mente el mensaje negativo, la gente ha tomado el marcador y se ha puesto a tachar, escribir y alterar los carteles de la vía pública. Eso, de por sí, es un acto de vandalismo. Seguramente esté penado por alguna ley u ordenanza municipal. Pero a algunos directivos publicitarios les parece una buena cosa atacar la lectura y fomentar el desorden público. Dejaron los primeros afiches durante una semana despertando la curiosidad, la ira y la reacción de la gente. Con un mensaje que promovía un antivalor (la destrucción de la propiedad pública y la ignorancia). 

    El análisis de estos hechos me llevó a meditar sobre un elemento típico de la cultura argentina: la comunicación indirecta, diferida, disociada. Decimos “te odio, gordo grasa”, por ejemplo, cuando en realidad queremos decirle a un amigo que lo queremos con toda el alma. Esa modalidad de comunicación está tan arraigada en nuestras dinámicas sociales que ya ni le prestamos atención. Decimos una cosa cuando en realidad queremos significar otra. Y los ejemplos son miles.

    Esa disociación entre lo dicho y la intención del que habla me parece un tema grave. Grave en serio, con consecuencias psicológicas profundas. Porque muestra una discrepancia que genera de por sí, escudos, malas interpretaciones, dudas, resguardos, distancia… Y esto es exactamente lo opuesto al encuentro personal verdadero. Es una manera de evitar la expresión de vulnerabilidad esencial para el crecimiento de los vínculos entre personas. Manifiesta desconexión con lo real, y lo real es la única fuente de energía y fuerza que nos permite crecer como individuos humanos y en relación con otros. 

    “Cuando entramos en contacto con las cosas y lo hacemos de acuerdo con el orden natural, luchando por supuesto contra múltiples desórdenes, la misma realidad nos sostiene. Esa es la superioridad de cualquier realismo, sea económico, político, pedagógico o cultural. La libertad que así resulta es una libertad real, porque se inscribe en el orden del ser” (Emilio Komar, Libertad y liberalidad).

    Es en las pequeñas cosas vividas todos los días que se va forjando la identidad de los individuos y de los pueblos. Esa identidad puede ser rica, luminosa, serena cuando hay unidad en la persona o puede ser esquizoide cuando está plagada de disociaciones. 

    Volviendo a los carteles… Un taxista lo resumía muy bien “Esto está escrito por anarquistas”. Y creo que tiene razón. Fomentar antivalores (ignorancia, vandalismo) es una estrategia usada por los anarquistas de todos los tiempos. Pareciera que los ejecutivos del sitio de noticias Corta que está detrás de esta campaña no son anarquistas propiamente, pero para promocionar su producto (bocaditos prefabricados de noticias) han elegido atacar la lectura. Y el resultado, a mi entender, es lamentable. 

    Planteo una pregunta. Ellos venden bocaditos de información rápida y fácil (como si fueran patitas de pollo de McDonalds). ¿Para qué? ¿Por qué nos informamos? ¿Cuál es la finalidad de la información? 

    Los dejo para seguir reflexionando…

  • Más cacofonía

    Siguen los ruidos cacofónicos en torno a la guerra de Ucrania. En un artículo para “UnHerd” el Sr. Thomas Fazi analiza la posibilidad de que Estados Unidos haya saboteado el caño bajo el Mar del Norte que llevaba gas de Rusia a Alemania. 

    Sabotear el caño tendría la doble ventaja de obligar a Alemania a reducir su dependencia del gas ruso y a aumentar su dependencia del gas americano. En otras palabras, aleja a Alemania de la órbita rusa y la aproxima a la órbita americana.

    Cita una frase de George Friedman en su libro “The Next Decade”: “El interés primordial de Estados Unidos, por el cual hemos librado guerras durante siglos, la Primera, la Segunda y la Guerra Fría, ha sido la relación entre Alemania y Rusia, porque unidos son la única fuerza que podría amenazarnos”.

    Este tipo de consideraciones muy “geopolíticas” siempre me han chocado por lo cínicas. Lo único que importa es que Alemania y Rusia no se unan contra USA, como si todo se redujera a un juego de TEG. 

    No importa que Rusia sea una tiranía y que en USA se goce de una cierta libertad (cada vez menos). No importa que durante 50 años Rusia mantuvo colonizada la mitad de Alemania mientras que USA dio plena libertad a la otra mitad. No importa que la economía rusa esté en manos de una cleptocracia mientras que en USA la economía todavía es bastante libre (cada vez menos). No importa que la iglesia ortodoxa rusa sea un agente de la tiranía, a cargo de un compañero de Putin en la KGB. No importan las atrocidades que Rusia cometió en Ucrania durante décadas y las que sigue cometiendo en los territorios ocupados.     

    Es verdad que USA tiene razones geopolíticas para separar a Rusia y Alemania. Pero no son las únicas ni las más importantes. Una hipotética alianza entre la tiranía rusa y la eficiencia alemana crearía una enorme “tiranía eficiente” una especie de “Mordor” al este de Europa. No le conviene a nadie, y menos a los países europeos. Churchill supo verlo en Octubre de 1940. 

    En esos días Molotov estaba en Berlín repartiéndose Europa con Ribbentrop. Entonces Churchill ordenó unos bombardeos feroces, casi suicidas, que sacudieron a Berlín a fondo, al punto que las conversaciones entre los dos cancilleres tuvieron que celebrarse en un refugio anti-aéreo. Cuando Molotov volvió a Rusia le dijo a Stalin que Alemania iba a perder la guerra, que no le convenía esa alianza.   

    Como diría el artículo de Fazi, lo que hizo Churchill “…era parte de una estrategia más amplia para abrir una brecha política entre Europa y Rusia”. 

    El gesto de Churchill le garantizó a Europa muchos años de paz y prosperidad. Ya sé que no fue lo único; que hubo mucho que pelear después de eso; y que no todo salió bien. Pero fue una bisagra del destino, como lo llama en sus memorias. 

  • Académica católica aborda la “ideología de género” y los problemas transgénero con compasión y honestidad

    Introducción de La Botella al Mar: El pecado original y nuestra naturaleza caida nos hacen cargar con muchas fragilidades. La enfermedad física, el dolor y la muerte, el pecado y las malas inclinaciones, o enfermedades psicológicas y temperamentos desordenados. Todo esto es parte de la condición humana. Lo ha sido desde el comienzo de nuestra existencia en esta tierra, y lo será por todos los tiempos. En su misericordia, Dios no sólo ha muerto por cada uno de nosotros para redimirnos, pero nos ha dado una gran variedad de herramientas para superar nuestra naturaleza caida, con la ayuda de su gracia. Esta ayuda también existe hoy como existió siempre y existirá por todos los tiempos. Dios eligió crearnos con libertad, y, en última instancia, somos responsables de nuestros actos y seremos juzgados por las elecciones tomadas y los caminos elegidos.

    Esta libertad no implica que cualquier camino elegido es bueno. Aunque parezca una verdad de perogrullo en estos días relativistas, el Bien y el Mal existen. Y tanto el uno como el otro acarrean consecuencias, en esta on en la otra vida. Vivimos hoy en una sociedad, que forma parte de la cultura occidental, que en un proceso paulatino y secular viene alejándose de sus orígenes basados en la cultura greco-romana iluminada y mejorada por el cristianismo. Con el pasar de los años, y en la medida que este distanciamiento de nuestros orígenes se acelera, van surgiendo entre nosotros aberraciones varias, impensables poco tiempo atrás. La aceptación del aborto generalizado, un crímen a nivel individual que siempre existió pero que sólo recientemente se arropa del poder que le otorga la aceptabilidad que ha logrado entre los formadores de opinión, es sólo un ejemplo. Le siguen otras actitudes contrarias a la vida y dignidad humanas como la eutanasia, el consumo de drogas o la esterilización, para citar algunos ejemplos.

    Con cada década que pasa, en la medida que seguimos en este camino, nuevas aberraciones van apareciendo, ya que, liberada de restricciones individuales, legales o sociales, la propensidad del hombre para el mal no tiene límites. Así se fue gestando, y está alcanzando en nuestros días una preocupante intensidad, la campaña para difundir y convertir en “aceptable” la pretensión de que un individuo mentalmente sano puede elegir a que sexo pertenece. Surgen los “transexuales”. 

    No hay nada nuevo bajo el sol. Desde que el hombre existe, siempre hubo individuos que pretendieron deformar la naturaleza o engañarse a si mismos o a otros aparentando ser de un sexo que no es el que Dios les dió al nacer. A fines del siglo XIX, algunos psicólogos y psiquiatras alemanes empezaron a etiquetar esta aberración como un problema mental (sin connotaciones morales), y, eventualmente, en 1949 el norteamericano David Oliver Cauldwell acuña el término transexual cuando define: “Cuando un individuo que está desfavorablemente afectado psicológicamente determina vivir y presentarse como miembro del sexo al que no pertenece, este individuo se puede llamar psicópata transexual. Significa, simplemente, que no está sano mentalmente, y por esto la persona desea vivir en el sexo opuesto”. (1)

    Sólo un par de años más tarde, George W. Jorgensen viaja a Dinamarca, y después de tratamientos quirúrgicos vuelve a Estados Unidos como Christine Jorgensen (2), siendo la primera persona “transgender” ampliamente conocida, alcanzando la tapa de los diarios, la revista LIFE y otras publicaciones influyentes de la época.

    Con la explosión de “amor libre” y el “destape” generalizado de los años ‘60, el activismo transexual o travesti encontró su lugar, y fue ganando aceptación entre los medios y la cultura popular, extendiéndose de las casas de prostutución que fueron su primer hogar, a los estudios de televisión y pantallas de cine, revistas y shows the televisión.

    En los 50 años que han pasado desde entonces, y manifestando una vez más esa dinámica que acelera los tiempos y la dimensión del mal, el movimiento “trans”, y mas específicamente los tratamientos para atrasar la pubertad o cirugías para efectuar cambios de sexo, se han arropado con opiniones benévolas del American Medical Asociation y entidades afines. Para colmo de males, cada vez más son niños los que sufren la propaganda que presenta esta “transición” como una opción válida y no como (en el mejor de los casos) una condición mental a ser tratada que tiene nombre: disforia de género. Una de las “batallas culturales” siendo libradas en este momento en los Estados Unidos, es en torno a los derechos de los padres a ser informados y opinar sobre este tipo de adoctrinamiento que tiene lugar en muchas escuelas públicas.

    Es en este contexto que transcribimos extractos de una entrevista a Mary Hasson (3) sobre este tema, que sugerimos a nuestros lectores familiarizados con el idioma inglés, que lean en su totalidad acá. La traducción y selección de párrafos en nuestra.


    1. En general, nuestra fe nos llama a tratar a todos con respeto y bondad, reconociendo la dignidad de la persona que tenemos ante nosotros, una persona verdaderamente amada por Dios. Y debemos ser compasivos con los que sufren, literalmente, “sufrir con” y acompañar a la persona.
    1. Pero la pregunta más complicada es cómo se ve la compasión en una determinada circunstancia y la dirección en la que acompañamos a la persona. La auténtica compasión busca el bien del otro y lo acompaña en el camino hacia la curación y la felicidad, a la luz de del plan de Dios. No es compasivo validar las elecciones pecaminosas o dañinas de una persona o acompañar a la persona hacia un daño grave, moral o físico.
    1. Un número cada vez mayor de adolescentes se ha visto atrapado en la tendencia transgénero. Hace una década, menos de una fracción del uno por ciento se identificaba como transgénero. En 2017 y 2018, los estudios informaron que entre el 2 y el 3 por ciento de los adolescentes se identificaron como transgénero. Además, otros investigadores describen un efecto de contagio social, que hace que varios adolescentes dentro de un solo grupo de pares se identifiquen como transgénero o no binarios. El libro de Abigail Shrier, “Daño irreversible”, documenta esta tendencia con las adolescentes. A los jóvenes se les enseña, en las escuelas, en grupos de pares y los medios, que sus identidades están autodefinidas y que el cuerpo puede ser manipulado para que coincida con su autopercepción (identidad de género). Los jóvenes más vulnerables, aquellos que sufren problemas de salud mental, trauma, abuso, autismo u otros problemas, comienzan a creer las mentiras que se difunden en las redes sociales y entre sus compañeros que sus sentimientos de infelicidad o de no encajar prueban que realmente son transgénero.
    1. Lamentablemente, una industria de género en auge afirma las creencias de los adolescentes en una identidad transgénero y luego los acelera hacia intervenciones médicas que desfigurarán permanentemente sus cuerpos y destruirán las funciones corporales, incluida la fertilidad. El año pasado, países como Suecia, Finlandia y el Reino Unido han detenido las intervenciones médicas de afirmación de género para adolescentes, pero la industria de medicina de género de EE. UU. se niega a reconocer las crecientes preocupaciones médicas y continúa beneficiándose de estas prácticas destructivas y explotadoras.
    1. Los padres deben abordar la falacia de la ideología de género de una manera directa con sus hijos de secundaria y preparatoria. Refuerce la verdad: el sexo no puede cambiar. Y aunque los padres deben animar a sus hijos a tratar con amabilidad a aquellos que están experimentando problemas de salud mental o confusión de identidad, los padres también deben reforzar la verdad: las hormonas y la cirugía pueden alterar la apariencia del cuerpo pero no pueden cambiar el sexo de ni siquiera una célula. Manipular el cuerpo para destruir su función es autolesión, incluso cuando está sancionado por “documentos de género”. Simplemente no es posible ser otro que el hombre o la mujer que fuimos creados para ser, y la verdad del cuerpo nos muestra el camino a seguir. Nadie encuentra la felicidad librando una guerra médica sin fin en su propio cuerpo. La transición es una promesa seductora, pero vacía, de que los dolores y problemas normales de los adolescentes desaparecerán mágicamente cuando el niño se reinventa a sí mismo como transgénero. Simplemente no es cierto.
    1. Algunas personas influyentes están impulsadas por la ideología (los académicos, los activistas y algunos filántropos), mientras que las corporaciones primero fueron intimidadas para que apoyaran la agenda (por temor a ser etiquetadas como intolerantes) y ahora se han “despertado”. También hay un gran contingente de poderosos en las Naciones Unidas y en otros organismos regionales o internacionales y entre las organizaciones no gubernamentales. Los gobiernos (y las asociaciones profesionales de derecho, medicina, psicología, etc.) están “cautivos” de los grupos de interés ideológicos.
    1. ¿Quién hubiera pensado que los activistas LGBTQ, un grupo que hasta hace poco representaba un pequeño porcentaje de la población, tendrían la influencia para remodelar radicalmente nuestras leyes, cultura, lenguaje y políticas, en menos de dos décadas? Las señales estaban allí, pero creo que la mayoría de la gente esperaba que después de Obergefell (la decisión de la Corte Suprema que establece la legalidad de las uniones del mismo sexo) las cosas volverían a la normalidad; después de todo, ¿no era esa la promesa?: Su “matrimonio igualitario” no afectaría a nadie más. Pero la verdad es que la normalización de una nueva visión del “matrimonio”, basada en la mucho más antigua separación del sexo y la reproducción (provocada por la píldora anticonceptiva), lo ha cambiado todo. El sexo está desconectado de la reproducción, la reproducción está desconectada del sexo, la identidad sexual está desconectada del cuerpo y el cuerpo está desconectado de la identidad y la reproducción. Estos cambios están sacudiento los cimientos mismos de nuestras familias y nuestra cultura; golpean el corazón de lo que significa ser una persona humana, en relación con Dios y con los demás.
    1. Los católicos necesitan respaldar la visión de la educación católica. Nunca es más urgente que hoy. Las escuelas públicas (y muchas escuelas privadas que ya no son fieles a la verdad) están inundadas de ideología de género. Están enseñando una visión de la persona humana totalmente incompatible con la ntropología cristiana: la verdad de la persona revelada en Jesucristo y proclamada por su Iglesia. Los padres no pueden criar niños solos en medio de esta cultura. La iglesia necesita ser socia en la educación de los niños. La iglesia necesita levantar una nueva generación de creyentes fieles para esparcir las buenas noticias.

    (1) “Repensando los orígenes de la disforia de género”, por Marina de la Hermosa Lorenci. Psiquiatra. http://www.injuve.es/sites/default/files/3%20Repensando%20los%20or%C3%ADgenes%20de%20la%20disforia%20de%20género.pdf

    (2) https://en.wikipedia.org/wiki/Christine_Jorgensen

    (3) Mary Rice Hasson, J.D., es miembro Senior de Kate O’Beirne en el Centro de Políticas Públicas y Ética en Washington, D.C. Dirige el Foro de Mujeres Católicas, una red de académicas y mujeres profesionales católicas, y es cofundadora del Proyecto Persona e Identidad, una nueva iniciativa que equipa a padres e instituciones basadas en la fe para contrarrestar la ideología de género y promover la verdad de la persona humana. Abogada y experta en políticas, Mary se desempeñó como oradora principal de la Santa Sede durante la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas, que abordó la educación (2018), la Mujer y el Trabajo (2017), el Cuidado (2019) y la Ideología de Género (2019) . Actualmente se desempeña como consultora del Comité de Laicos, Matrimonio, Familia, Vida y Juventud de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos.

  • Premio a una activista proaborto antisemita

    La escritora francesa Annie Ernaux que acaba de ganar el premio nobel de Literatura 2022 convirtiéndose en la decimoséptima mujer que gana el galardón, ampliamente considerado el más prestigioso de la literatura mundial desde que se creó en 1901, resultó ser una polémica activista que no ha dejado a muchos indiferentes. 

    Los organizadores del Nobel señalaron que para escogerla se centraron en su calidad literaria y no en enviar un mensaje al mundo al elegirla; pero la victoria de la Señora Ernaux visibiliza positivamente el aborto, meses después de que la Corte Suprema de EE. UU. anulara Roe v. Wade.

    Efectivamente, para los que no la conocen, Madame Annie Ernaux, es una francesa de 82 años, autora de una veintena de libros entre los que se encuentran “El Acontecimiento”, donde relata su propio aborto clandestino ocurrido en el año 1963, cuando este era ilegal en una Francia católica, narrativa que es llevada posteriormente al cine por Audrey Diwan, en el año 2021.

    Tras conocerse la entrega del premio, durante una rueda de prensa que tuvo lugar en la editorial parisina Gallimard, la novelista no solo expresó que luchará hasta su último suspiro para que todas las mujeres puedan “elegir ser madres o elegir no serlo” – considerando que la anticoncepción y el aborto son derechos fundamentales – sino aprovechó la oportunidad para manifestar su preocupación por el ascenso de la “extrema derecha” en países europeos, entre los que citó a Italia y Hungría. Opinó entonces, mostrando su otra cara, que “hay que explicar las cosas. Históricamente, la extrema derecha nunca fue favorable a las mujeres” (sic).

    El derecho a un aborto libre no es la única causa por la que lucha la Sra. Ernaux. También es conocida por su apoyo al denominado movimiento internacional BDS – siglas de “Boicot, Desinversión y Sanciones”-, para sancionar económicamente a Israel por su política de asentamientos en los territorios palestinos. Así en mayo del año 2019 formó parte del colectivo de más de cien artistas franceses que, a través de una carta, llamó a boicotear el célebre concurso de la canción de Eurovisión por celebrarse en Tel Aviv; carta que exigía además que la televisión gala desistiera de transmitir el evento.

    Ante la polémica galardonada, se levantaron voces indignadas por sus posiciones públicas antisemitas en el mundo judío. Así el presidente del Consejo Central de los Judíos de Alemania, Josef Schuster, criticó la concesión del premio por considerarlo un duro golpe a la lucha mundial contra el antisemitismo. La Iglesia Católica, sin embargo, ha guardado silencio en referencia a su activismo a favor del aborto.

    No olvidemos tampoco que la escritora francesa, también a través de una carta, solicitó la liberación del militante comunista libanés Georges Abdallah, cofundador de las Facciones Armadas Revolucionarias Libanesas en 1980 y condenado a cadena perpetua por los homicidios del teniente coronel Charles R. Ray, agregado militar estadounidense, y Yaakov Bar-Simantov, diplomático israelí, frente a su casa en París el 3 de abril de 1982, así como su participación en el intento de asesinato del ex cónsul estadounidense en Estrasburgo Robert O. Homme; crímenes que a juicio de la galardonada no merecen que su autor este encerrado ni constituye un peligro para la sociedad como potencial autor de otros. 

    En fin, el otorgamiento del premio a una activista como lo es la Señora Ernaux, no solo constituye una afrenta para la memoria de los miles de niños que no nacen en el mundo culpa del aborto, así como para las víctimas del terrorismo, sino que es un grave incumplimiento a la última voluntad del filántropo sueco Alfred Nobel al estipular en su testamento que cada año se premie a quienes otorgaran el “mayor beneficio a la humanidad” ya sea en física, química, paz, fisiología, medicina o literatura.

    El Dr. Shimon Samuels, expresó preocupación que dado el activismo antiisraelí de Ernaux, parte del premio de casi un millón de dólares podría llegar a manos de violentas de las organizaciones propalestinas. Para Samuels, “la elección de la Academia Sueca es escalofriante”. Escalofrío que hago extensivo a posibles miles de niños que serán abortados gracias también a la galardonada y a su incansable labor en tal sentido.

    P.D. si algún lector tuvo acceso a la declaración de los Obispos franceses sobre el premio a una activista de estas proporciones, me la hace llegar por esta vía.

  • Presentarse como izquierdista es un negocio

    Alberto Fernández acaba de designar como Ministra de las Mujeres, Género y Diversidad a la militante lesbiana de 32 años Ayelén Mazzina, con un presupuesto de 2 billones de pesos, es decir la mitad de los 4 billones que el Ministro Massa le destina a las políticas de género .

    Ni siquiera desde el punto de vista de la pretendida “causa” que esta señorita dice defender es posible gastar ese dinero de una manera eficiente. No descarto que una persona pueda tener odio por el orden natural y al mismo tiempo ser honesta. A Robespierre le decían “el Incorruptible”, lo que no le impidió mandar miles de inocentes a la guillotina.

    Pero cuando este tipo de militancia dispone de los 4 billones que Massa les concedió ya no tengo tanta fe en su hipotética honestidad. Robespierre nunca tuvo 4 billones para gastar. Es inevitable que buena parte del presupuesto de Ayelén vaya al bolsillo personal de los pseudo-militantes del género.

    Es curioso que sea Massa quien les asigna esa cifra astronómica, siendo que él representa un supuesto giro a la derecha del Gobierno. Sin embargo no debería extrañarnos, porque Mauricio Macri -otro supuesto giro a la derecha de la política argentina- se comportó de manera idéntica. Mientras por un lado decía que había que acabar con el “curro de los derechos humanos” por el otro llenaba los bolsillos de los militantes de izquierda. De todos los “curros” que Macri no sólo no acabó sino que alimentó asiduamente, el más triste fue que mantuvo la educación firmemente en manos de los destructores de las almas de los niños.

    Una posibilidad es que Massa y Macri piensen igual que Irene Montero. Massa y Macri estarían convencidos de la justicia de la causa del género y quieren financiarla al máximo.

    Pero no creo.

    Lo más probable es que Massa y Macri simplemente tengan miedo de los activistas y los “compran” -o creen comprarlos- llenando sus bolsillos. Un buen negocio, a expensas del sufrido contribuyente.

  • ¿Crisis en la Iglesia y una luz de esperanza en Holanda?

    Hace tiempo vengo siguiendo las noticias del camino sinodal que ha iniciado parte de la iglesia católica alemana, así como peticiones puntuales de algunos católicos anglicanos que van en contra de la doctrina. Sin embargo, la iglesia flamenca de Bélgica ha dado un paso más audaz al establecer una liturgia para las parejas homosexuales, es decir, una especie de matrimonio de parejas del mismo sexo, junto con la creación de la coordinación de “Homosexualidad y Fe” dentro del Servicio de Pastoral Familiar Interdiocesana de la Iglesia católica flamenca.

    Efectivamente, los obispos flamencos liderados por el Cardenal Jozef De Kesel – Arzobispo Metropolitano de Bruselas desde noviembre del año 2015 y Presidente de la Conferencia Episcopal de Bélgica desde febrero del año 2016 – a través de un documento titulado “Estar cerca de los homosexuales desde el punto de vista pastoral. Por una Iglesia acogedora que no excluya a nadie”, se desmarcaron del resto de la Iglesia y comunicaron que bendecirán uniones de parejas homosexuales, a través de una liturgia especial para estas celebraciones.

    El cardenal De Kesel (en la foto) se ha caracterizado por sus polémicas declaraciones siempre en contradicción con la doctrina de la Iglesia Católica, las cuales no han sido obstáculo para avanzar en su carrera y nuevos cargos designados desde el Vaticano. Así, dos meses después de su nombramiento como Arzobispo, en el año 2010, De Kesel cuestionó el celibato clerical. Posteriormente, en el año 2012 se proclamó defensor de la ordenación de mujeres dentro de la Iglesia católica, por citar alguna de sus posturas.

    Sin embargo, hasta el momento no ha habido reacción alguna del Vaticano, solamente un artículo en “El Observador Romano” que, si bien no condena expresamente la decisión de la Iglesia flamenca, señala que no cuentan con el permiso de Roma y que no está permitido conforme a la doctrina católica. 

    Para algunos, la postura débil del Vaticano tendría por objeto evitar enfrentamientos, que llevarían inevitablemente a un cisma; para otros, estaríamos frente a hechos consumados que a nadie le importan. Pero ¿qué pasa con los católicos – dentro de los que me incluyo – a los que sí nos importa la doctrina de la Iglesia y la opinión del que se supone que es el representante de Dios en la tierra y sucesor de San Pedro? ¿Qué pasa con el escándalo que provocan declaraciones y actos como los de la iglesia flamenca y en especial del cardenal de Kesel?, quién además no es sancionado o amonestado por sus superiores desde Roma.

    En otro ámbito, en los mismos días que la Iglesia flamenca emitía el documento sobre la liturgia especial para parejas homosexuales; la ministra española Irene Montero declaraba en el parlamento, que un menor tiene “derecho a amar o tener relaciones sexuales con quién les dé la gana, basadas, eso sí, en el consentimiento”, levantando una gran polémica en redes sociales y petición de cese o dimisión por parte de los sectores conservadores del país, no así desde el gobierno ni desde la Iglesia española.

    Efectivamente y para gran sorpresa de muchos, el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Luis Arguello, salió en defensa de la Sra. Montero argumentando que sus palabras se sacaron de contexto, sosteniendo que “Francamente, no creo que la Ministra de Igualdad [Irene Montero] defendiera en esas declaraciones que los niños puedan mantener relaciones sexuales”, ante el desconcierto de los fieles que esperaban una condena o al menos una crítica.

    Diferente ha sido la reacción del cardenal holandés y arzobispo de Utrecht, monseñor Wilhelm Eijk, quien mientras Roma y el Dicasterio para la Doctrina de la Fe callan, en un artículo publicado en el medio italiano La Brújula Cotidiana, hace un ferviente llamado para que los círculos eclesiásticos competentes ordenen a los obispos flamencos retirar su declaración. 

    No es la primera vez que monseñor Eijk defiende públicamente la doctrina tradicional de la iglesia asegurando que el futuro pertenece a la práctica ortodoxa de la fe, y que “las religiones que se adaptan a la cultura y a los tiempos actuales se pierden y pierden a sus fieles”, algo que él ha podido experimentar en su propio país, donde la fe es ya prácticamente residual precisamente por el abandono de la propia curia.

  • El mito del precio justo

    Introducción de La Botella al Mar: Entre el arsenal de herramientas ineficaces que los gobiernos de índole socialista usan para tratar de tapar la realidad de sus políticas fracasadas, se encuentra la de controlar los precios, para engañar a los ciudadanos sobre el costo real de lo que necesitan, y encubrir de alguna manera las falencias tanto en el área de producción como en el mercado laboral. 

    El control de precios se hace de varias maneras, algunas más dañinas que otras. La preferida de estos gobiernos de índole socialistoide (entre los que se encuentra ciertamente el que actualmente preside pero no dirige Alberto Fernández) es imponer a las empresas un precio máximo que pueden ofrecer a la hora de comercializar sus productos, con la expectativa que sean estas las que sacrifiquen ganancias para subsidiar de esa manera la vida de los consumidores. Es de notar que este es el mecanismo preferido, porque se encuadra con la narrativa de que el Estado viene a rescatar al pueblo de los abusos del capitalismo que no se detiene ni ante al hambre con tal de llenar sus bolsillos. 

    Eufemismos como “precios cuidados” se usan para encubrir lo que es, efectivamente, una política confiscatoria, que abusa del poder del Estado para obligar al proveedor de un bien o al prestador de un servicio, a entregar algo por lo que no está dispuesto a hacerlo. Como no podía ser de otra forma, en su afán de revestir sus actos injustos en la bandera de la “justicia social” o los “derechos de los más necesitados”, usan también las palabras “precios justos” para describir estos controles que son claramente injustos. Como ejemplo reciente, el senador bonaerense Francisco Durañona, del Frente de Todos, tituló el projecto de ley para el control de precios en la provincia de Buenos Aires como “Ley de Precios Justos”.

    Lamentablemente, en una Argentina en la que no solo las ideas, pero más grave aún, la cultura del peronismo han hecho metástasis y afecta la forma de pensar de nuestros ciudadanos, no son pocos los que al oir lo que no es sino un slogan, “Precios Justos”, instintivamente asienten con la cabeza y consideran que nada más lógico que el Estado haga lo que tenga que hacer para evitar injusticias y proteger a todos de los efectos de estas.

    Esta aceptación es muchas veces subconciente, y encuentra eco no solo en las malas ideas que durante casi 100 años la cultura peronista ha difundido entre nuestra gente, sino que también pareciera basarse en una visión mal entendida y, literalmente “mal educada” de lo que enseñan la Iglesia o el cristianismo sobre la justicia, la caridad y los deberes y derechos del hombre que vive en sociedad.

    Muy hábilmente (y este es un fenómeno que excede las fronteras de nuestro país), los críticos de la economía de libre mercado, adaptan su discurso a su audiencia y, en países donde el cristianismo ha dejado huella, revisten su mensaje con elementos parciales del andamiaje de enseñanzas y principios que el cristianismo y la Iglesia han desarrollado durante siglos en occidente. Cuentan para el éxito de esta estratagema dialéctica, con la falta de formación o educación en estos temas del promedio de la sociedad, más acostumbrada tal vez (y sobre todo en este siglo XXI) a los breves flashes de un meme o el límite de 144 letras de un Tweet.

    En un esfuerzo para educar al público sobre este concepto, transcribimos abajo extractos de una conferencia de Lawrence M. Vance, académico asociado del Instituto Mises, columnista y asesor de políticas de la Fundación Future of Freedom, y columnista, bloguero y crítico de libros. Su conferencia completa, titulada “El mito del Precio Justo” puede leerse acá en su inglés original, y es extensa y altamente recomendable. La traducción es nuestra, y hemos omitido las muchas notas documentales, que, una vez más, puede el interesado ubicar en el original citado.


    1. El concepto de justicia es bíblico: Dios hace llover “sobre justos e injustos”; Cristo murió por nuestros pecados, “el justo por los injustos”; habrá “una resurrección de los muertos, así de justos como de injustos”. Ahora bien, la expresión precio justo no se encuentra en ninguna parte de las Escrituras. Esto ipso facto no significa, por supuesto, que el concepto deba descartarse de plano. Después de todo, la palabra trinidad tampoco está en la Biblia. La Escritura tiene algunos principios generales sobre cuándo algo es justo y qué debe hacerse con justicia. Por ejemplo: Un hombre justo hace lo que es “lícito y recto”, el juicio y la regla deben hacerse con justicia, los siervos tienen derecho a lo que es “justo e igual”, y debemos seguir que que es “totalmente justo”.

    2. Aunque la Escritura no habla de un “precio justo”, sí leemos de un “peso justo” cuatro veces, de una “medida justa” cinco veces, y de una “balanza justa” dos veces. De hecho, incluso dice en el Libro de los Proverbios que “la balanza falsa es abominación a Jehová, pero la pesa justa le agrada”. Dado que seguir lo que es “totalmente justo” se aplicaría a nuestras transacciones comerciales, la ausencia de fraude sería esencial para que el precio de cualquier mercancía sea justo. Pero uno buscará en vano en las Escrituras cualquier otro concepto de lo que constituye un precio justo.

    3. Bien o mal, el concepto del precio justo siempre estará asociado con el filósofo y teólogo católico medieval Tomás de Aquino. Tomás de Aquino, nacido alrededor de 1225, es universalmente reconocido como el mayor teólogo de la Iglesia Católica. En su gran resumen de teología, la Summa Theologica, Tomás de Aquino analiza el concepto del precio justo en la sección de su “Tratado sobre la prudencia y la justicia” llamada “De las estafas que se cometen al comprar y vender”.

    4. La idea de que hay un precio justo en un intercambio económico monetario no es solo un fenómeno medieval. Es quizás casi tan antiguo como la propia actividad comercial. El concepto se ha encontrado registrado en antiguas inscripciones babilónicas. Esto no debería sorprendernos, ya que desde el principio de los tiempos no ha habido escasez de personas que pensaron que era asunto suyo ocuparse de los asuntos de los demás. Esto es especialmente cierto en el caso de los burócratas gubernamentales que, en nombre de servir al interés público y proteger a los económicamente desfavorecidos, intervienen violentamente en el libre mercado. El concepto erróneo de Aristóteles de igual valor en un intercambio comercial no solo contribuyó a siglos de pensamiento económico confuso; fue revivido y empleado “como justificación filosófica de la doctrina medieval del precio justo”.

    5. Al igual que sus predecesores, Tomás de Aquino mantuvo la necesidad de un precio justo en cada transacción. Al examinar su enseñanza como un todo, vemos una serie de principios:

    • El comerciante realiza un servicio valioso.
    • El comerciante puede hacer negocios sin pecar
    • Comprar y vender son ventajosos para ambas partes.
    • Falsificar la condición de los bienes en una venta es fraude
    • El precio está influenciado por los cambios en la oferta y la demanda.
    • El precio puede variar según la ubicación.
    • El precio puede variar según el tiempo.
    • El precio es una función de la utilidad.
    • El precio justo es una estimación y no se puede fijar con precisión matemática.
    • El precio justo es el precio de mercado actual
    • El precio debe representar el verdadero valor de los bienes.

    6. Es este último concepto el que desvía a Tomás de Aquino. En lugar de considerar el valor como puramente subjetivo, sostenía que “si el precio excede la cantidad del valor de la cosa, o, por el contrario, la cosa excede el precio, ya no hay igualdad de justicia: y, en consecuencia, vender una cosa por más de su valor, o comprarlo por menos de su valor, es en sí mismo injusto e ilegal”. ser considerable”.  Así como “ningún hombre desea comprar una cosa por más de su valor”, así “ningún hombre debe vender una cosa a otro hombre por más de su valor”. 

    7. A su favor, Santo Tomás de Aquino no prescribió ni las autoridades por las cuales ni los medios por los cuales se haría cumplir cualquier desviación del precio justo. Nunca llamó explícitamente a ninguna acción estatal que no sea el establecimiento de pesos y medidas.

    8. Se dejaría a los escolásticos tomistas españoles del siglo XVI enfatizar que no había una forma objetiva de determinar el precio. El jurista Francisco de Vitoria y sus discípulos de la Escuela de Salamanca sostenían que el precio se basaba simplemente en la oferta y la demanda, sin tener en cuenta los costes ni los gastos laborales. La ineficiencia de los productores, la desgracia de los especuladores y cualquier otra consecuencia negativa de la incompetencia o la mala suerte debían ser soportadas por igual por vendedores y compradores. Incluso el vendedor de lujos, superfluidades y frivolidades podía, en ausencia de “fraude, engaño o coerción”, aceptar cualquier precio que un comprador estuviera dispuesto a pagar. Contrariamente a Jean Gerson, canciller de la Universidad de París, quien antes había “sugerido que la fijación de precios se extendiera a todas las mercancías, sobre la base de que nadie debería presumir de ser más sabio que el legislador”, los seguidores de la Escuela de Salamanca como Martín Azpilcueta y Luis de Molina “se opusieron a toda regulación de precios porque era innecesaria en tiempos de abundancia e ineficaz o dañina en tiempos de escasez”.

    9. Decir que estas ideas fueron descuidadas es una subestimación colosal. La historia del pensamiento económico es la historia del intento de grupos de interés especial y niñeras del gobierno para fijar o regular los precios de los bienes y servicios. Aquí estamos cuatrocientos años después en los Estados Unidos de América, ese gran bastión del capitalismo y los mercados libres, ¿y qué vemos? No vemos nada más que intervencionismo, que, como nos recuerda Mises, “es un método para la transformación del capitalismo en socialismo mediante una serie de pasos sucesivos”.

    10. He sostenido que, en ausencia de fraude —no en ausencia de ignorancia, pereza, codicia o estupidez— cualquier precio acordado entre un comprador voluntario y un vendedor voluntario no solo es el precio justo, sino que solo eso es lo que lo hace el precio justo. Un precio justo por un artículo no existe independientemente de una transacción entre el comprador y el vendedor. Es imposible e inmoral que cualquier organismo gubernamental instituya, regule, controle o recomiende lo que es un precio justo. Es imposible porque el estado no es omnisciente; es inmoral porque el estado no tiene autoridad para intervenir en el mercado.

    11. Esto plantea la cuestión del papel del Estado. He sostenido que sería inmoral que el Estado interviniera en el mercado. En el orden natural de las cosas, es normal comerciar con quien y sobre lo que se desee. ¿Por qué debería considerarse criminal si su vecino interfiere por la fuerza con su compra, venta, alquiler, arrendamiento, o préstamo, pero benevolente si el gobierno lo hace? Se supone que el propósito del gobierno es proteger la vida, la libertad y la propiedad. Y como dijo uno de los antifederalistas: “Para cualquier gobierno hacer más que esto es imposible, y todo el que se queda corto es defectuoso”.

    12. Si existe un precio justo, entonces la medida en que influye en las decisiones de fijación de precios de uno debe ser una función de la religión, la ética y la moralidad, no una función de la ley. Incluso admitiré que, bajo ciertas circunstancias, podría ser inmoral cobrar un precio determinado. Pero eso no significa que deba ser ilegal. Los vicios no son delitos. Decir que el precio justo es un imperativo moral es una cosa, pero convertirlo en un dispositivo legal es otra cosa que abre la lata mortal de gusanos de la intervención del gobierno que nunca se puede cerrar. La separación de mercado y estado es tan importante como la separación de iglesia y estado.

    13, Conclusion. Nuestro llamado no es a la codicia, el lucro o el materialismo, es simplemente laissez-faire. Todo lo que queremos es que el gobierno se mantenga fuera del mercado. No necesitamos un estado niñera más de lo que necesitamos un estado omnipotente. No necesitamos sus leyes de usura. No necesitamos sus leyes comerciales. No necesitamos sus leyes laborales. No necesitamos sus leyes antimonopolio. No necesitamos sus controles de precios. No necesitamos sus regulaciones. No necesitamos sus esquemas de redistribución de la riqueza. Y ciertamente no necesitamos a ningún economista cristiano que defienda cualquiera de estas cosas como si tuvieran una base bíblica. Los mitos económicos son difíciles de morir, y en especial el mito del precio justo. La ignorancia económica es grande y se extiende a los niveles más altos de la sociedad.

    por Lawrence M. Vance

  • Los pueblos que olvidan su historia…

    Introducción de La Botella al Mar: La subversión marxista trató de tomar la Argentina por las armas para instalar una “dictatura del proletariado” como el camino necesario a la “patria socialista”. Con ese objetivo, iniciaron a fines de los años ’60 una guerra terrorista contra el Estado. Secuestros y asesinatos incontables ensangrentaron a nuestro país. Lamentablemente, con el paso de los años, y con el fomento de una “memoria” extremadamente selectiva, eso va cayendo en el olvido. Con mucha razón, dicen que “la historia la escriben los vencedores”, y está claro hoy quienes han sido los vencedores de esa guerra. Pese a que fracasaron en el camino de la violencia, los mismos subversivos de ayer con sus seguidores, descendientes e idiotas útiles de diverso quilate, son ahora los que, dotados de indemnizaciones millonarias del Estado, gozan del poder que su participación en el peronismo estilo Kirchner les da hoy.

    Ofrecemos a nuestros lectores algunos párrafos de un artículo publicado en Infobae ayer por Juan Bautista “Tata” Jofre titulado “El empresario acribillado por Montoneros, su prima casada con el asesino y la millonaria indemnización que cobró”, que se centra el en asesinato de José María Paz (en la foto con sus hijas), que recomendamos leer en su totalidad. Para contextualizar y ayudar a los desmemoriados, el artículo comienza con una pregunta hecha por el autor a un miembro del ERP, que provee una respuesta refrescantemente honesta.

    Dicen que los pueblos que olvidan su histroria están destinados a repetirla. Que Dios nos libre de repetir nuestra historia reciente. Pero de nuestra parte, ¡hagamos memoria!


    ¿Qué habría pasado si el ERP hubiera triunfado? Hubiera prevalecido la idea de establecer la democracia o de adoptar una dictadura del proletariado?

    Luis Mattini (el sucesor de Mario Roberto Santucho en el PRT-ERP): “No nos chupemos el dedo. Está bien la pregunta, porque ahora hay una cantidad de compañeros que se hacen los blanditos. La historia es la historia y hay que hacerla con la verdad. Pero la verdad es que nosotros nunca pensamos en la democracia. Nosotros pensábamos en la democracia en términos de Lenín, como un paso, un instrumento para el socialismo, teníamos toda la concepción leninista más dura. Para nosotros la sociedad socialista tenía una etapa previa que era la dictadura del proletariado; y en eso que no se hagan los desentendidos.”

    …

    En agosto de 1974, José María Paz era la cabeza de una hermosa familia, integrada por su esposa María Victoria Vallejo y cinco hijos. Dado el clima de la época, era víctima de innumerables amenazas de muerte, con la “Compañía Ramón Rosa Jiménez” del Ejército Revolucionario del Pueblo en plena operación en los cerros y las ciudades de la provincia, más la “guerra popular prolongada” que llevaban adelante Montoneros y otras organizaciones. Tucumán era una caldera a punto de reventar. En ese ambiente, Paz durante una reunión familiar se atrevió a dar un consejo: “Tengo ofrecimientos para irnos a vivir a los Estados Unidos o Brasil. No quiero abandonar mi país, la empresa, porque me siento responsable socialmente. Ahora, si me secuestran no quiero que paguen ningún rescate. Hablo en serio, no lo acepto.”

    …

    [Durante un intento de secuetro], a pesar de los intentos por doblegarlo, Paz se despegó de sus atacantes y corrió. A los pocos metros un montonero le disparó hiriéndolo de gravedad.Una vez caído unas personas lo llevaron a un hospital, y solicitó la presencia de un sacerdote. Alcanzó a decir que no guardaba ningún rencor y pidió un contacto con los delincuentes para tratar de buscar una salida a tanta demencia que solo conducía a un baño de sangre. El jueves 8 de agosto fue trasladado a Buenos Aires e internado en una clínica de cuidados intensivos. Le quedaban 20 días de vida. Mientras se debatía entre la vida y la muerte, Montoneros dio a conocer un Parte de Guerra no arrepintiéndose de nada.

    …

    Se supo que el jefe del comando montonero era Fernando Saavedra Lamas, (a) “Damián” o “Culipanza”, casado con Albertina Paz, prima del empresario asesinado. “Damián” provenía de la organización “entrista” Descamisados (la “D”) que luego se unió a Montoneros. Tenía un frondoso historial al frente de la Columna Oeste de la “D” y después de Montoneros y es el que planifica el asesinato del secretario general de la CGT José Ignacio Rucci. La luxación de un tobillo, o su escaso interés en la maniobra asesina, hizo que no participara en la “Operación Traviata” y fuera reemplazado por Juan Julio Roqué (a) “Lino”, “Iván”, que provenía de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y había participado en el asesinato del general Juan Carlos Sánchez, jefe del Cuerpo II y estaba en pareja con la cordobesa Gabriela Yofre Newton (a) “la ratita”, hermana de Alejandro Yofre Newton (a) “Caracha” (interviene en la toma de La Calera en 1970, se casa con Susana Lesgart, luego pareja de su primo Fernando Vaca Narvaja Yofre (a) “Vasco” y fusilada en la Base Almirante Zar de Trelew). El diario “Pueblo” deJosé Ignacio García Hamilton titulará en esos días: “El atentado contra Paz marcaría el comienzo de un plan guerrillero”.

    En Descamisados también se destacaban Emilio Alberto Girondo Alcorta (participa en los asesinatos de los sindicalistas Augusto Vandor, José Alonso y el secuestro de los hermanos Born); Norberto Habegger, alias “Cabezón” o “Ernesto Gómez” (“Operación Judas”, asesinato de Vandor); Horacio Mendizábal Lafuente, (a) “Hernán”, “Lauchón” o “Mendicrim” (“Operación Judas” y más tarde jefe del Estado Mayor de Montoneros); Rubén Dardo Cabo(participa en los asesinatos de Vandor y Alonso, detenido en 1975 al momento de ir a cobrar una parte del rescate de los hermanos Born); Rodolfo María Ojea Quintana (a) “Tojo” o “Ángel, alto funcionario de la cancillería en el kirchnerismo; Jorge Enrique Taiana Puebla, su ex esposa Graciela Iturraspe(a) “Inés” y su hermana María Cecilia casada con Juan Carlos Alsogaray (a) “Lalo” o “Hippie”, muerto el 23 de febrero de 1976 cuando operaba militarmente en Tucumán.

    …

    Mientras en sus días de internación hospitalaria, en Buenos Aires, José María Paz se peleaba palmo a palmo con la muerte, a sus 46 años, volvió a repetir lo que había dicho en Tucumán tras el atentado. No quería sanciones para sus victimarios. Pidió que los perdonen. Falleció el 27 de agosto de 1974 y su entierro en Tucumán fue acompañado por familiares, dirigentes sindicales del sector y obreros del ingenio Concepción. Durante la ceremonia, uno de esos gremialistas dijo: “La muerte de Paz, no es la muerte de un patrón sino la de un compañero de trabajo…y constituye un compromiso para continuar bregando por el engrandecimiento de nuestra industria y por la dignidad de sus trabajadores, de los cuales era miembro.” Semanas más tarde, Montoneros asesinó a varios dirigentes sindicales por asistir a la ceremoniacomo “perros falderos” de “un oligarca”. La piadosa “Ena”, Eugenia Nougués de Paz, la madre de José María, puso a sus hijos a rezar por los asesinos, para que Dios pueda perdonarlos.

    …

    Albertina Paz, “la cómplice”, va a partir al exterior (Italia) y retornará cuando se hunda el Proceso de Reorganización Nacional. El destino de Fernando Saavedra Lamas fue otro. Después del golpe del 24 de marzo de 1976, sus andanzas delictivas fueron observadas en toda la provincia. El 20 de mayo de 1976, policías y militares ejecutaron a Saavedra Lamas y cuatro militantes de Montoneros (Alejandra Niklison, Eduardo González Paz, Juan Carlos Meneses, y Atilio Brandsen) durante un allanamiento ilegal en una casa del barrio Echeverría. Años más tarde los parientes de Saavedra Lamas serán indemnizados con una suma millonaria por el Estado. Albertina Paz también estará entre los beneficiarios de la Ley 24.043 (para detenidos y exiliados) y, efectivamente, cobró una indemnización, actualizada a Octubre de 2022, de $30.715.747,36.

    En marzo de 2011, el TOF volvió condenar al ex Jefe del III Cuerpo de Ejército, Luciano Benjamín Menéndez y a Albornoz (ex policía) por el hecho. En los fundamentos, el Tribunal consideró que las víctimas murieron ejecutadas y que se trató de una “matanza cruel”.

    por Juan Bautista “Tata” Jofre

  • Los últimos covidianos

    Introducción de La Botella al Mar: Pasarán muchos años antes de que todos los hechos relacionados con el Covid-19 y su manejo por parte de los gobiernos y las estructuras de poder del mundo puedan ser analizados con el detalle que se merecen. Si es que algún día todos los hechos salen a la luz. Mientras tanto, este artículo de David Marcus en The Spectator pone el foco, con bienvenido humor, en aquellos que se aferran a sus mascaritas con un fanatismo irracional que formará parte también de lo que sociólogos e historiadores serios tendrán que analizar a la hora de entender qué nos dejó (y qué nos sacó) esta famosa pandemia.


    Caminan entre nosotros. Los últimos covidianos. Los vemos todos los días, enmascarados mientras pasean a su perro en el parque, o solos en su automóvil. Tenemos ese amigo o ser querido que nos acosa con las vacunas y los refuerzos como un ejecutivo de relaciones públicas de nivel medio en Pfizer.

    También está el guerrero de las redes sociales que nunca admitirá que se equivocó con los cierres, e insiste que incluso con nuestra economía y sistema educativo en ruinas, deberíamos estar agradecidos.

    No olvidemos a los funcionarios de salud pública como San Fauci, de quien recientemente supimos que tuvo una ganancia inesperada de mega millones mientras que el poder adquisitivo de los estadounidenses se desplomó. “Oh, no”, advierten, “¡no bajes la guardia ahora! ¡Viene el invierno!”

    Los últimos covidianos no son como los soldados japoneses en las islas después de la Segunda Guerra Mundial que no sabían que el conflicto había terminado; se parecen más a los soldados japoneses que siguen montando guardia en Tokio después de la guerra y le preguntan a una población desconcertada: “¿Por qué haces eso?”.

    El mes pasado, Joe Biden declaró que la pandemia había terminado. Fue uno de esos raros casos en los que el presidente dice algo que realmente tiene sentido. Por supuesto que se acabó. Las restricciones legales locales y estatales han caído casi en el olvido, y la mayoría de los estadounidenses hacen esto y aquello sin pensar en el Rona.

    Aquí en la ciudad de Nueva York, el nuevo mensaje sobre el uso de máscaras en el metro y otros espacios es “tú lo haces”. Esto viene de personas que pasaron dos años ladrando “tú haces lo que te dicen, o si no”. En su apogeo, los ejecutores del bloqueo de Covid, tanto oficiales como de otro tipo, eran tan conciliadores como una dominatriz. Ahora tú estás a cargo, ¿en serio?

    Estas fueron las personas que sufrieron ataques de apoplejía si su máscara cayó debajo de su nariz, que protagonizaron video viral tras video viral de pánico en la tienda de comestibles y diatribas en el asiento del automóvil. Incluso los silenciosos dirigían miradas de acero fundido a los que no tenían máscara, sus ojos enojados y disgustados visibles sobre el ceño fruncido oculto por la máscara.

    Entonces, ¿cómo deberíamos nosotros que hemos dejado atrás los tristes anuncios de televisión de música de piano y el crujido diario de los números de Covid tratar a aquellos que se aferran amargamente a su pandemia?

    Supongo que la bondad debería estar a la orden del día, pero ¿no fue la bondad la que nos metió en este lío en primer lugar? ¿No fue parte de la razón por la que los estadounidenses permitieron que las medidas de bloqueo absurdas y arbitrarias — e ignoradas por sus superiores — durasen tanto tiempo, su deseo de ser amable con los aterrorizados?

    Incluso después de que miles se aglomeraran en protesta contra la violencia policial, como docenas de Lollapaloozas, aún nos dijimos que lo más cortés y decente que podíamos hacer era fingir que nunca sucedieron y mantener el distanciamiento social. Éramos tontos.

    No solo nos tomaron por tontos, sino que se burlaron de nosotros y nos castigaron, nos despidieron de nuestros trabajos, nos llamaron asesinos de abuelas, nos excluyeron de las redes sociales, nos multaron por administrar nuestros negocios y, en general, nos trataron bastante mal. ¿Simplemente olvidamos todo eso?

    Nadie cree que sea una buena idea acercarse a las personas que usan una máscara y comenzar a regañarlas, a pesar de que alguna vez fue una parte perfectamente normal del día si uno desafiaba los protocolos. Pero, ¿qué tal un poco de vergüenza suave? Un guiño y una sonrisa mientras les decimos: “Recuerda, no te toques la cara”. O tal vez, “llamó 2020 y quiere recuperar tu obediencia sin sentido”. Se creativo.

    Hay dos problemas con dejar el pasado en el pasado e ignorar las fobias hipocondríacas de nuestros conciudadanos. Uno, ver las caras de las personas, ir a trabajar en las oficinas y tener interacciones sociales normales son parte de una sociedad que funciona. Pero además, los últimos covidianos están tratando de ocular a un verdadero desfile de mentiras covidianas.

    Cuanto más tiempo se les permita fingir que el covid sigue siendo una emergencia que debe ser parte de todo lo que hacemos, más razonables parecerán los absurdos de 2020, como lavar los alimentos y no tocar los picaportes, y más justificados parecerán los bloqueos inmorales.

    La verdadera amabilidad aquí es decirles a las personas que no tienen un riesgo raro, único y específico de Covid que se ven completamente ridículas cuando continúan con estas precauciones absurdas que no funcionaron en primer lugar. Es como usar una camiseta que dice: “No tomes nada de lo que digo en serio”.

    Si todos estábamos juntos cuando llegó el momento de apagar las luces y acurrucarnos en nuestras casas para combatir el virus, entonces todos debemos estar juntos cuando salgamos de nuestra pesadilla de encierro. Es hora de quitarse la máscara de la cara o enfrentar el hecho de que pareces un tonto. Y no es trabajo de nadie más fingir que no lo sos.

    por David Marcus

  • Recordando y aprendiendo una lección de Lepanto

    Introducción de La Botella al Mar: Hace 451 años, la armada católica bajo el mando de Don Juan de Austria derrota la flota musulmana en Lepanto. Este evento se considera clave en frenar la expansión turco-musulmana en el Mediterráneo. Hace 8 años Nicholas Frankovich publica esta nota en First Things, con una reflexión que sigue y seguirá tan vigente como entonces. La compartimos con nuestros lectores para recordar la célebre victoria naval de la Cristiandad y continuar la lucha en nuestros días.


    Durante los meses previos a la Batalla de Lepanto, librada este día hace 443 años, el Papa Pío V instó a los fieles a rezar por la victoria militar contra las fuerzas musulmanas que pretendían asaltar Italia desde la costa del Adriático. Específicamente, instó a los católicos de Europa a rezar diariamente el santísimo rosario de la Santísima Virgen María. Prevaleció la armada cristiana, y en el calendario romano el 7 de octubre fue dedicado a Nuestra Señora de las Victorias.

    Victoria, qué palabra de oro. Los cristianos de épocas anteriores apreciaron su valor. ICXC NIKA, escribieron. Cristus vincit. Cristo es victorioso. O, más coloquialmente, Cristo gana.

    En general, los cristianos en el mundo desarrollado ahora huyen de esa idea. Están medio enamorados de la derrota, para identificarse así mejor con los pobres y los oprimidos, con Cristo en la cruz, como si la abnegación fuera un fin en sí mismo y no el medio para la victoria sobre la muerte y el príncipe de este mundo.

    En su coqueteo con el pacifismo, los cristianos liberales son aprensivos incluso con el la idea del combate espiritual, en parte porque les da vergüenza creer en los espíritus, el orden de criaturas al que pertenecen los espíritus malignos. Es un grave error no hacer distinción entre ellos y nuestro prójimo de carne y hueso, detrás del cual se esconden y utilizan como escudo humano. A veces actúan por él, con él y en él. Puedes reconocerlos en su comportamiento precisamente cuando se vuelve inhumano. Lean la descripción de Michael Novak de lo que Alfa Mustafa infligió al general Marcantonio Bragadino durante el período previo a Lepanto. O recuerden la tortura a los cristianos en nuestros días. Podrías también ver videos de decapitaciones. Pero no lo hagas. Te tentarán a disfrutar de un espíritu vengativo.

    Sabemos que está mal tratar a nuestro prójimo como lo haríamos con el diablo. Necesitamos que se nos recuerde que es igualmente incorrecto tratar al diablo como tratamos a nuestro prójimo.

    por Nicholas Frankovich


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  • Exige derecho a abortar… pero no puede

    En Chile hemos sido testigos de un absurdo episodio a raíz de las declaraciones de la diputada “trans” de la República en ejercicio, Emilia Schneider Videla (por el partido Comunes), al señalar que luchará “con todo” contra la derecha, para que no puedan quitarle su derecho a abortar, pese a que por razones biológicas nunca podrá quedar embarazada. Para los lectores que no lo saben, la congresista nació como Sebastián en el año 1996, algo que en algúbn momento de su vida eligió no aceptar, iniciando “un proceso de cambio” para convertirse en la Emilia que conocemos hoy, activista LGTBI,  primera presidenta transgénero de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), hasta llegar al cargo que hoy ejerce, en el Congreso Nacional, entre otros.

    Hasta ahí el país en silencio y pretendiendo creer que el deseo de Emilia era muy válido, aunque biológicamente nunca tenga posiblidad de ejercer el derecho que pretende ejercer, recordándonos el episodio del traje nuevo del emperador de todos conocidos y que vivimos en un régimen de cancelación, impuesto por las minorías,  donde ya no nos atrevemos a expresar no solo lo que pensamos o creemos, sino lo que la lógica y razón misma indican.

    Sin embargo, envalentonada tal vez cono su reciente inclusión en las noticias, Emilia insultó ayer a dos diputados al tratarlos de mentirosos en su intervención en la Sala de la Cámara de Diputados, siendo refutada por el también diputado Sr. Gonzalo de la Carrera, al replicarle a viva voz “habla de mentiras, yo le quiero decir que yo he escuchado de usted dos grandes mentiras. Respetando su condición, usted no puede exigir su derecho a abortar porque jamás podrá abortar y tampoco puede exigir su derecho a menstruar”.

    En medio de las palabras del diputado de la Carrera y antes de que pudiera terminar, se empezaron a oír gritos de parlamentarios manifestando su indignación con esta línea argumental, acusándolo de transfóbico contra una colega y todo tipo de calificativos negativos. De inmediato, la propia Emilia anunció una denuncia en la Comisión de Ética y una querella en sede penal; mientras el Gobierno adelantaba el envío de un proyecto de ley que permita destituir a un parlamentario en casos de ataques a otros, calificando los dichos como “acciones de odio” y “ataques por orientación sexual o identidad de género”; junto con manifestar su más profunda y cariñosa solidaridad con la diputada y toda la comunidad LGBTQIA; confirmando que son las minorías las que gobiernan y sus opiniones se han convertido en palabra sagrada, y  si las contradices quedas “cancelado”.

    Los hechos descriptos generaron discusiones de todo tipo en las redes sociales, donde algunos sostenían que los dichos de Gonzalo de la Carrera si bien verdaderos, resultan políticamente incorrectos. Olvidan tal vez los que dan primacía a lo “políticamente correcto”, lo que comentó el profesor de derecho de la Universidad de Stanford, Michael McConnell, en entrevista publicada en el diario El Mercurio en agosto del año 2014, cuando comentaba que “lo políticamente correcto se opone a la idea de libertad de expresión”, erigiéndose tal concepto, las más de las veces, en una simple “excusa para censurar”.

    La hoy llamada “cultura de la cancelación” no solo quita productos del mercado para no exponer a la empresa al desprestigio cultural promovido activamente por movimientos progresistas (como el caso de Nike que retiro de la distribución sus zapatillas conmemorativas del 4 de Julio, conocidas como “Betsy Ross Flag”, tras la queja de un jugador negro de la NFL), sino que lleva a las masas a no opinar frente a disparates como que un hombre sostenga que luchara para que no le quiten el derecho a abortar y menstruar; reflejando que en un mundo que aparenta ser cada día más libre, los ciudadanos se sienten cada vez menos libres para expresarse, donde absolutamente todo es potencialmente ofensivo y motivo incluso para ser destutido de un cargo como el de diputado, al que uno accedió por eleccion popular.


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