La Botella al Mar – Página 241 – No es tolerable sufrir, sin réplica, la lluvia de mentiras, errores y banalidades que caen sobre nosotros desde todos los medios de difusión.

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  • En honor a Cervantes

    ¿Por qué vas tan elegante a la universidad? Porque tengo clase.

    Quisiera comprar un libro sobre la fatiga y el cansancio. Lo siento, están agotados.

    Oye, ¿te gusta la teoría de Einstein? Relativamente.

    Alguna vez pensé que entre tú y yo todo se podría. Y pues sí, se pudrió.

    Mi hijo está practicando natación. ¿Y qué tal le va? Nada mal.

    Doctor, soy asmática, ¿es grave? No, señora, es esdrújula.

    El mes pasado contraí matrimonio. Contraje. Claro, tenía que ser formal.

    No me quieres porque soy daltónico, ¿verdad, Celeste? ¡Me llamo Violeta!

    Oye, ¿cómo te llamas? No soy el ayer, ni soy el mañana. ¿De qué hablas? Me llamo Eloy.

    Hola, cielo, ¿cómo estás? Parcialmente nublado, con probabilidades de lluvia.

    Joven, ¿podría decirme dónde vio por última vez a la señora de las empanadas? Por su puesto.

    Cusiosidades del idioma castellano:

    • Con 23 letras, se ha establecido que la palabra Electroencefalografista es la más extensa de todas las aprobadas por la Real Academia Española de la Lengua.
    • En el término Centrifugados, todas las letras son diferentes y ninguna se repite.
    • La palabra Oía tiene tres sílabas en tres letras.
    • En Aristocráticos, cada letra aparece dos veces.
    • El vocablo Cinco tiene a su vez cinco letras, coincidencia que no se registra en ningún otro número.
    • El término Corrección tiene dos letras dobles.
    • Las palabras Ecuatorianos y Aeronáuticos poseen las mismas letras, pero en diferente orden.
    • El término Estuve contiene cuatro letras consecutivas por orden alfabético: s-t-u-v.
    • Con nueve letras, Menstrual es el vocablo más largo con solo dos sílabas.
    • La palabra Pedigüeñería tiene los cuatro firuletes que un término puede tener en nuestro idioma: la virgulilla de la ñ, la diéresis sobre la ü, la tilde del acento y el punto sobre la i.
    • El vocablo Reconocer se lee lo mismo de izquierda a derecha que viceversa (palíndromo).
    • La palabra Euforia tiene las cinco vocales y sólo dos consonantes…

    Las cinco vocales:

    La famosa escritora española Lucía Echevarría, ganadora del Premio Planeta 2004, dijo en una entrevista, que “murciélago” era la única palabra en el idioma español que contenía las 5 vocales. Un lector, José Fernando Blanco Sánchez, envió la siguiente carta al director del diario ABC:

    Acabo de ver en la televisión estatal a Lucía Echevarría diciendo que, “murciélago” es la única palabra en nuestro idioma que tiene las cinco vocales.

    Mi estimada señora:

    Piense un poco y controle su “euforia”.

    Un “arquitecto” “escuálido”, llamado “Aurelio” o “Eulalio”, dice que lo más “auténtico” es tener un “abuelito” que lleve un traje “reticulado” y siga el “arquetipo” de aquel viejo “reumático” y “repudiado”, que “consiguiera” en su tiempo, ser “esquilado” por un “comunicante”, que cometió “adulterio” con una “encubridora” cerca del “estánquillo”, sin usar “éstimulador”.

    Señora escritora, si el “peliagudo” “enunciado” de la “ecuación” la deja “irresoluta,” y piense de modo “jerárquico”.

    No se atragante con esta “perturbación”, que no va con su “milonguera” y “meticulosa” “educación”.

    Y repita conmigo, como diría Cantinflas:
    ¡Lo que es la ignorancia!

    Solo me queda recomendarle que se refresque con hojas de “eucalipto”…

  • Malas noticias de Colombia

    Introducción de La Botella al Mar: Nos llegan noticias de Colombia sobre los primeros meses de gobierno del ex-guerrillero Gustavo Petro. No son alentadoras. Transcribimos abajo algunos puntos de un comunicado del grupo Tradición y Acción, firmado por Eugenio Trujillo Villegas. Diríamos que esto debería representar una voz de alerta para nuestra Argentina. Lamentablemente en esto corremos con ventaja y ya nos encontramos mucho más hundidos en las miasmas del populismo izquierdista que nuestros hermanos colombianos. Dios quiera que ellos se den cuenta del camino que han emprendido antes que sea tarde. ¿Será que es tarde para nosotros?


    Los colombianos estamos perplejos y desconcertados ante todos los desastres originados por el gobierno de Petro. El País parece haber entrado en una pesadilla sin fin, en la cual todos los días acontecen cosas peores, promovidas por los funcionarios del Gobierno.  

    Todos ellos demuestran una incompetencia jamás vista, gobiernan con la más absoluta ignorancia, por lo cual incurren en los más grandes desatinos.

    Para no repetir lo que todos saben, basta apenas con mencionar algunos de ellos. El ministro de Hacienda ha presentado una reforma tributaria que arruinará al sector empresarial, estableciendo unos impuestos confiscatorios e irracionales que espantarán las inversiones. La ministra de Agricultura propone comprar tres millones de hectáreas productivas para repartirlas entre campesinos, indígenas y agitadores sociales, sin tener dinero para ello y desconociendo algo elemental, como lo es que repartir tierra no basta para producir alimentos. La ministra de Minas y Energía anuncia que acabará con la producción de petróleo, gas y carbón, que son la columna vertebral de nuestra economía. La ministra de Salud amenaza con abolir las EPS privadas (Entidades prestadoras de salud), para que sea el Estado socialista quien asuma la atención médica de todos los colombianos, algo que ya vivimos en el pasado y que fue un absoluto fracaso.

    Los ejemplos podrían ser tantos, que es inútil continuar con ellos. En realidad, Colombia fue tomada fraudulentamente por una banda marxista que ha tomado la decisión de demoler el País a las patadas, para reemplazar el progreso y el desarrollo alcanzado durante décadas de trabajo y esfuerzo, por un sistema socialista antinatural y fracasado.

    El socialismo solo ha generado pobreza, miseria y opresión en todo el mundo. Después de pocos o muchos años de dominio, los países afectados se han levantado indignados contra esta secta marxista, y solo así han podido regresar a la libertad y al progreso. Pero el precio que se paga por esta aventura es inmenso, pues se sufren las consecuencias de la miseria y el subdesarrollo, mientras que los gobernantes establecen el más escandaloso saqueo de los bienes públicos.

    ¡Que nadie se engañe! Cuando este tipo de gobiernos proponen aumentar los impuestos a unos niveles impagables, expropiar las empresas y asumir el control de la economía, eso jamás se convierte en beneficios sociales. Lo que acontece es que se roban todo, estableciendo el saqueo y la corrupción desenfrenada como el principal objetivo de los burócratas que ostentan el poder.

    A simple vista, toda esta pesadilla parece apenas un gobierno de incompetentes, de demagogos y de estúpidos, que no tienen la menor idea de resolver los problemas. ¡Lamentablemente, esa es la pura verdad! Pero hay además un trasfondo que no todos ven con claridad, que es necesario denunciar si queremos salvar a Colombia de las garras del comunismo que ya comienza a estrangularnos.

    El mundo está entrando en un misterioso proceso denominado post-marxismo. Ahora no se trata de imponer el comunismo al estilo de la revolución bolchevique en el siglo pasado, sino de imponer el llamado Nuevo Orden Mundial. Éste será el gobierno dictatorial de todas las naciones, ejercido con mano de hierro por una secta trans-nacional poderosa.

    Pretenden crear una República Universal, que será la mayor de las dictaduras de la historia. Comparados con estos nuevos sátrapas, Lenín, Stalin y Mao pasarán a ser unos aprendices de tiranos. Lo que el post-marxismo pretende imponer al mundo parece inverosímil, pero en realidad ya es un proceso en estado de ejecución avanzada.

    Entre sus grandes objetivos y realizaciones están la abolición de todas las religiones, especialmente la Católica, que ya está en un proceso de espantosa auto-demolición. Pretenden imponer la ideología de género y la dictadura de los colectivos LGBT (lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros); quieren destruir la familia cristiana y promover el aborto sin restricciones; ejercen el control de los medios de comunicación y de las redes sociales, para que la única verdad existente sea la que ellos divulguen; quieren destruir la economía, el progreso y el concepto de propiedad privada, para reemplazarlos por el estado ecologista, miserabilista y tribal; abolirán los valores morales, para imponer la dictadura de lo irracional, de lo horrendo y de lo absurdo; tratarán de disminuir la población mundial por todos los medios, para lo cual se inventarán guerras y pandemias planificadas.  

    Por supuesto, para llegar a este sistema de gobierno antinatural, será necesario suprimir paulatinamente todas las libertades legítimas, tal como lo han venido experimentando con el pretexto de la pandemia.

    Por estas razones, cuando los ministros de Colombia proponen las ideas más aberrantes, descabelladas y catastróficas, no lo hacen apenas por ignorancia o incompetencia. Lo que realmente hacen es demoler el País en el menor tiempo posible.   

    ¿Lo van a conseguir? Ese es el gran interrogante. Si el País opta por la cobardía y la indolencia, Petro lo va a destruir. Pero si Colombia resiste con entereza y se opone por todos los medios legítimos a que se destruya en pocos días lo que se ha construido en decenas de años, Petro y su gobierno jamás podrán destruir a Colombia.    

    Los colombianos tendrán que decidir. Cada día que pasa sin luchar para impedir la demolición de la Patria, hará más difícil evitar el cataclismo que vendrá. Con las marchas y las protestas realizadas, se ha conseguido frenar o modificar algunas de las sandeces que nos quieren imponer. Pero esta sana reacción tiene que multiplicarse, extenderse a todos los rincones de la Patria, y debe ser apoyada por todos, si es que queremos salvar a Colombia del desastre.

    Octubre 28 de 2022.

  • Jesucristo y la “Justicia Social”

    Hay una idea muy en boga, que se expresa en términos cada vez más dogmáticos tanto en círculos académicos como religiosos, de que los cristianos serían comparables a los talibanes en la medida que tengan una opción preferencial por Dios por encima de todas las cosas, incluyendo al prójimo en general y a los pobres en particular. El cristiano “culto o equilibrado” debería dejar de lado tales fanatismos.

    Infelizmente no son pocos los pastores que buscan reinterpretar los evangelios apuntando a un Cristo más filantrópico, humanitario, con una “Opción Preferencial por los pobres” con el fin de formar una sociedad más equitativa y humanitaria.

    ¿Pero se ajusta tal interpretación de Cristo, a la realidad evangélica?

    Los Evangelios nos cuentan que un hombre se acercó a Jesus y le pidió: “Maestro, dile a mi hermano que comparta la herencia conmigo. Jesús le respondió: Hombre, ¿quién me ha constituido a mí como Juez o árbitro entre vosotros?” (Lucas 12:13-33). A Cristo no le interesa esa disputa y de inmediato pasó a hablar sobre un hombre que mandó agrandar sus graneros y cuando los llenó, murió. Luego advierte: “Así será el que junta riquezas para sí mismo y no es rico ante Dios”.

    Si Cristo tuviera alguna simpatía por lo que hoy se define como la “redistribución de la riqueza”, o la “lucha contra las grandes concentraciones del capital”, el momento que se presentaba era el ideal para decir algo en ese sentido. Muy por el contrario, en este trecho evangélico, conocido como “la parábola del rico insensato” Cristo pone el foco en otro lado.

    Preferencial quiere decir “primordial, prioritario, preferible, antes que”, y también se relaciona con “esencial o fundamental”. En varios pasajes de los Evangelios Cristo nos explica de forma inequívoca cuáles son sus “Opciones preferenciales”: 1) Amar a Dios sobre todas las cosas, 2) Amar a tu prójimo como a ti mismo, 3) Buscar el reino de Dios y su justicia.

    Nuestro Señor Jesucristo explica quién es el “prójimo” en la parábola del Buen Samaritano. El malherido de esa parábola era un hombre que “fue despojado de todos sus bienes y dejado medio muerto por el camino”. Si tenía bienes para que lo despojen entonces no era un pobre. El Buen Samaritano de la parábola no ayudó a un pobre sino a un comerciante viajando. En esta parábola Jesús enseña que la caridad debe dirigirse a todos los prójimos, pobres o ricos.

    Lázaro, con el cual Cristo tenía una excelente relación de amistad era una persona muy rica de Israel, lo mismo María Magdalena, sin duda las advertencias a los ricos no es por la riqueza en sí, más por amar y confiar más en las riquezas que en Dios.

    Para el cristiano la caridad con el prójimo es parte esencial del mandato de Jesús, y sirve además para hacernos merecedores de la misericordia Divina. “Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Así como Dios ayuda a éste pecador que soy yo con su gracia y su paciencia, Dios quiere que yo ayude a otros pecadores también, con bondad y diligencia por más ricos o pobres que sean. 

    Bien decía San Agustín: No existe caridad sin justicia, pues la caridad es antes de todo en orden a Dios.

    En consecuencia toda ayuda a los pobres que tenga un fin meramente humanitario o mundano, no es ni puede ser caridad cristiana, más bien en muchos casos es abominable ante Dios, de aquí las condenas al marxismo y sus derivados, peronistas, socialistas, chavistas etc.

    Cristo ha dejado de ser la autoridad final en nuestra vida, para ser otro “compañero” tan preocupado por la prosperidad de la humanidad o del planeta, como cualquier otro. Ya no es un ser superior o sagrado al que hay que temer, sino un amigo comprensivo, tolerante y poco celoso de sus consejos, leyes o derechos.

    En consecuencia, hemos perdido enormes beneficios sociales conquistados con siglos de luchas y esfuerzos para conformar la sociedad según Dios, “venga a nosotros tu reino”, en materia de jurisprudencia, derecho, educación, respeto por la vida, la libertad y la propiedad, hoy bajamos los brazos para acomodarnos a un discurso aceptado tanto por los enemigos de Cristo como por sus supuestos amigos o representantes, colocando al Pobre en lugar de Dios, que no es necesariamente un modelo de virtud, benevolencia o sabiduría, más bien un potencial resentido, muy útil para la violencia y la corrupción política.

    Así los gloriosos restos de “cristiandad?” van siendo destruidos por la ley de la selva, degenerando en conflictos sin fin y sin sentido alguno.

    Pobres contra ricos.

    Hijos contra padres

    Alumnos contra profesores.

    Mujeres contra hombres.

    Negros contra blancos.

    Estado contra el pueblo.

    Conflictos tan destructivos de la felicidad y prosperidad humana, como falsos son aquellos que dicen buscar su progreso y bienestar, colocando al hombre pobre y sus caprichos, por encima de Dios y su justicia.

  • Pequeña maravilla

    Con el comienzo del otoño [en el hemisferio norte], llega de nuevo el momento de la recolección de la aceituna: las aceitunas verdes se suelen recolectar en septiembre y octubre, mientras que las aceitunas negras se suelen recolectar entre noviembre y enero.

    Las aceitunas se recolectan en el Mediterráneo oriental desde tiempos inmemoriales. Según la tradición judía, la primera semilla de olivo cayó del paraíso y aterrizó en la tumba de Adán, como un regalo de Dios a la humanidad. En la mitología griega, se dice que Hércules trajo el primer olivo a Grecia y lo plantó en Olimpia, desde donde se extendieron por toda Grecia. Durante milenios el olivo ha sido símbolo de abundancia, fortaleza, paz y santidad, así como de renovación y fertilidad. Las aceitunas se mencionan a menudo en la Biblia hebrea y se consideran uno de los alimentos más importantes de la Tierra de Israel. Según la Mishná o Torá Oral, el aceite de oliva era el mejor aceite para encender las velas de Shabat. En el Corán, las aceitunas se denominan frutos benditos y se comen a menudo durante el Ramadán.

    Fueron los fenicios y los griegos quienes primero introdujeron el olivo a los romanos. Plinio el Viejo escribió sobre 15 especies diferentes de olivo, que tenían muchos usos en el mundo antiguo. El árbol era apreciado por su madera fina que se usaba para hacer cuencos, utensilios de cocina, muebles y objetos decorativos, mientras que las aceitunas no solo se usaban para cocinar, sino para ofrendas de sacrificio, iluminación y para hacer jabón, ungüentos y perfume; por supuesto, también se comían simplemente como aceitunas de mesa. Las hojas de olivo se usaban por sus cualidades medicinales: incluso hoy en día, se dice que el extracto de hoja de olivo es antibacteriano, antifúngico y antiinflamatorio. Más que nada, por supuesto, la aceituna se usa para hacer aceite de oliva, uno de los ingredientes fundamentales de la dieta mediterránea hasta el día de hoy.

    Las aceitunas tienen una vida extremadamente larga. Se dice que algunos de los olivos en el jardín de Getsemaní al pie del Monte de los Olivos en Jerusalén tienen más de 2000 años. Las aceitunas pueden variar en color de verde amarillento a marrón claro, púrpura rosado y negro según su madurez. Como regla general, cuanto más oscuro es el color de la aceituna, más madura estaba cuando se recogió del árbol.

    Una vez recolectadas, las aceitunas deben curarse antes de comerse, para que sean apetecibles. Las aceitunas curadas pueden variar mucho en sabor, textura y tamaño. Las aceitunas verdes tienen una pulpa más firme con un sabor picante. Las aceitunas negras tienden a ser más blandas y blandas, pero mucho depende de la duración del proceso de curación.

    Hay varios métodos diferentes de curar aceitunas. Pueden curarse en seco con sal, en lejía y una fuerte solución alcalinizante de sosa cáustica o ceniza de madera, o en salmuera, que no sólo ayuda a la conservación de las aceitunas, sino que transforma su azúcar en ácido láctico, lo que mejora su sabor. También se pueden curar con agua: se sumergen en agua o en una salmuera muy débil que se cambia diariamente durante un máximo de dos semanas para eliminar el amargor. A veces, las aceitunas se parten con un martillo para acelerar el proceso. Una vez curados, se pueden conservar en salmuera o condimentar con ajo, perejil, apio en rodajas finas, zanahorias, vinagre, aceite de oliva y, a veces, chile. Las aceitunas se utilizan ampliamente en todo el Mediterráneo en mezze y ensaladas, y en numerosos platos y guisos de verduras. En Israel y el Medio Oriente, a menudo se sirven en el desayuno con labneh y un poco de pan crujiente como acompañamiento.

    La aceituna Kalamata del Peloponeso en Grecia es probablemente una de las más conocidas del mundo. Es de color púrpura con una textura carnosa y un sabor intenso, afrutado con un toque ahumado. Aparece en la conocida horiatiki salata (ensalada del aldeano griego) junto con tomates, cebolla roja, pimiento verde, pepino y queso feta. También son un complemento delicioso para la pasta, el arroz, las ensaladas y las verduras guisadas. Otra variedad de aceituna bien conocida es la aceituna Amfissa curada en salmuera de Delphi en el centro de Grecia, que puede variar en color de marrón oscuro a negro con pulpa suave y un sabor suave y ligeramente dulce. La aceituna Nicoise de Provenza es de color púrpura oscuro con un sabor herbal distintivo con matices de regaliz. Se utiliza para hacer ensalada Nicoise o tapenade, la conocida pasta para untar hecha con puré de aceitunas negras, alcaparras y anchoas, y como aceituna de mesa.

    La aceituna verde Castelvetrano del suroeste de Sicilia ha sido denominada la aceituna con mejor sabor del mundo. Es muy apreciado por su suave sabor a mantequilla y su textura crujiente y carnosa. Se utilizan principalmente como aceituna de mesa, pero también van bien en ensaladas, platos de pasta o con queso. Otra aceituna verde popular es la manzanilla española, que significa “pequeña manzana” en español, que tiene un sabor ligeramente ahumado, parecido a la almendra. A menudo se rellena con pimiento morrón y está disponible en la mayoría de los supermercados. La aceituna picholine, una pequeña aceituna verde con un sabor afrutado y ligeramente amargo, se cultivó originalmente en el sur de Francia, pero ahora se cultiva en todo el mundo. Es ampliamente conocido como el cóctel de aceitunas y, a menudo, aparece junto a una tabla de quesos con un poco de pan crujiente al lado.

    Y las aceitunas son más que deliciosas. También son buenas para usted: las aceitunas son ricas en grasas monosaturadas, especialmente en ácido linoleico, que se dice que reduce el riesgo de enfermedad coronaria. Las aceitunas también contienen fitonutrientes que se dice que previenen el cáncer y la pérdida de masa ósea. Las aceitunas verdes suelen contener más fitoquímicos con propiedades antioxidantes que las aceitunas negras. Pero ambas aceitunas también son ricas en vitamina E, cobre, hierro y calcio y pueden ayudar a proteger contra la osteoporosis y la diabetes tipo 2.

    Por Paola Gavin, publicado el 20 de octubre 2022 en The Tablet.

  • La importancia de las palabras

    Miré consternada una foto del afiche que plastifica la ciudad de Buenos Aires. “Leer es perder el tiempo”. Y al instante se dispararon mil reflexiones. Escribí un artículo para este blog pero después decidí esperar para ver cómo seguía la campaña. Porque era obvio que estábamos frente a la primera fase de un mensaje que iba a seguir.

    No he encontrado todavía a nadie que haya escaneado el código que acompaña a estos carteles. Mis esfuerzos por investigar quién estaba detrás de los afiches durante toda la semana, fueron estériles. Y eso solo ya amerita una reflexión crítica. Aunque el resto del mensaje fuera positivo y redimiera lo horroroso de lo sembrado por las calles, solo unos pocos, después de muchos esfuerzos, se van a dar por enterados del mensaje completo. La mayoría de la gente va a ir asimilando lo que lee en cada esquina y al final del día ese mensaje será el que se grabe en su cerebro.

    Conversaba con un publicista quien me decía que seguramente el resto de la campaña iba a dar la vuelta a la negatividad de estos mensajes y el hecho de que la gente estuviera hablando de ellos ya hacía de la campaña un éxito. Lamento no estar de acuerdo. Además de que se va a quedando en la mente el mensaje negativo, la gente ha tomado el marcador y se ha puesto a tachar, escribir y alterar los carteles de la vía pública. Eso, de por sí, es un acto de vandalismo. Seguramente esté penado por alguna ley u ordenanza municipal. Pero a algunos directivos publicitarios les parece una buena cosa atacar la lectura y fomentar el desorden público. Dejaron los primeros afiches durante una semana despertando la curiosidad, la ira y la reacción de la gente. Con un mensaje que promovía un antivalor (la destrucción de la propiedad pública y la ignorancia). 

    El análisis de estos hechos me llevó a meditar sobre un elemento típico de la cultura argentina: la comunicación indirecta, diferida, disociada. Decimos “te odio, gordo grasa”, por ejemplo, cuando en realidad queremos decirle a un amigo que lo queremos con toda el alma. Esa modalidad de comunicación está tan arraigada en nuestras dinámicas sociales que ya ni le prestamos atención. Decimos una cosa cuando en realidad queremos significar otra. Y los ejemplos son miles.

    Esa disociación entre lo dicho y la intención del que habla me parece un tema grave. Grave en serio, con consecuencias psicológicas profundas. Porque muestra una discrepancia que genera de por sí, escudos, malas interpretaciones, dudas, resguardos, distancia… Y esto es exactamente lo opuesto al encuentro personal verdadero. Es una manera de evitar la expresión de vulnerabilidad esencial para el crecimiento de los vínculos entre personas. Manifiesta desconexión con lo real, y lo real es la única fuente de energía y fuerza que nos permite crecer como individuos humanos y en relación con otros. 

    “Cuando entramos en contacto con las cosas y lo hacemos de acuerdo con el orden natural, luchando por supuesto contra múltiples desórdenes, la misma realidad nos sostiene. Esa es la superioridad de cualquier realismo, sea económico, político, pedagógico o cultural. La libertad que así resulta es una libertad real, porque se inscribe en el orden del ser” (Emilio Komar, Libertad y liberalidad).

    Es en las pequeñas cosas vividas todos los días que se va forjando la identidad de los individuos y de los pueblos. Esa identidad puede ser rica, luminosa, serena cuando hay unidad en la persona o puede ser esquizoide cuando está plagada de disociaciones. 

    Volviendo a los carteles… Un taxista lo resumía muy bien “Esto está escrito por anarquistas”. Y creo que tiene razón. Fomentar antivalores (ignorancia, vandalismo) es una estrategia usada por los anarquistas de todos los tiempos. Pareciera que los ejecutivos del sitio de noticias Corta que está detrás de esta campaña no son anarquistas propiamente, pero para promocionar su producto (bocaditos prefabricados de noticias) han elegido atacar la lectura. Y el resultado, a mi entender, es lamentable. 

    Planteo una pregunta. Ellos venden bocaditos de información rápida y fácil (como si fueran patitas de pollo de McDonalds). ¿Para qué? ¿Por qué nos informamos? ¿Cuál es la finalidad de la información? 

    Los dejo para seguir reflexionando…

  • Más cacofonía

    Siguen los ruidos cacofónicos en torno a la guerra de Ucrania. En un artículo para “UnHerd” el Sr. Thomas Fazi analiza la posibilidad de que Estados Unidos haya saboteado el caño bajo el Mar del Norte que llevaba gas de Rusia a Alemania. 

    Sabotear el caño tendría la doble ventaja de obligar a Alemania a reducir su dependencia del gas ruso y a aumentar su dependencia del gas americano. En otras palabras, aleja a Alemania de la órbita rusa y la aproxima a la órbita americana.

    Cita una frase de George Friedman en su libro “The Next Decade”: “El interés primordial de Estados Unidos, por el cual hemos librado guerras durante siglos, la Primera, la Segunda y la Guerra Fría, ha sido la relación entre Alemania y Rusia, porque unidos son la única fuerza que podría amenazarnos”.

    Este tipo de consideraciones muy “geopolíticas” siempre me han chocado por lo cínicas. Lo único que importa es que Alemania y Rusia no se unan contra USA, como si todo se redujera a un juego de TEG. 

    No importa que Rusia sea una tiranía y que en USA se goce de una cierta libertad (cada vez menos). No importa que durante 50 años Rusia mantuvo colonizada la mitad de Alemania mientras que USA dio plena libertad a la otra mitad. No importa que la economía rusa esté en manos de una cleptocracia mientras que en USA la economía todavía es bastante libre (cada vez menos). No importa que la iglesia ortodoxa rusa sea un agente de la tiranía, a cargo de un compañero de Putin en la KGB. No importan las atrocidades que Rusia cometió en Ucrania durante décadas y las que sigue cometiendo en los territorios ocupados.     

    Es verdad que USA tiene razones geopolíticas para separar a Rusia y Alemania. Pero no son las únicas ni las más importantes. Una hipotética alianza entre la tiranía rusa y la eficiencia alemana crearía una enorme “tiranía eficiente” una especie de “Mordor” al este de Europa. No le conviene a nadie, y menos a los países europeos. Churchill supo verlo en Octubre de 1940. 

    En esos días Molotov estaba en Berlín repartiéndose Europa con Ribbentrop. Entonces Churchill ordenó unos bombardeos feroces, casi suicidas, que sacudieron a Berlín a fondo, al punto que las conversaciones entre los dos cancilleres tuvieron que celebrarse en un refugio anti-aéreo. Cuando Molotov volvió a Rusia le dijo a Stalin que Alemania iba a perder la guerra, que no le convenía esa alianza.   

    Como diría el artículo de Fazi, lo que hizo Churchill “…era parte de una estrategia más amplia para abrir una brecha política entre Europa y Rusia”. 

    El gesto de Churchill le garantizó a Europa muchos años de paz y prosperidad. Ya sé que no fue lo único; que hubo mucho que pelear después de eso; y que no todo salió bien. Pero fue una bisagra del destino, como lo llama en sus memorias. 

  • Académica católica aborda la “ideología de género” y los problemas transgénero con compasión y honestidad

    Introducción de La Botella al Mar: El pecado original y nuestra naturaleza caida nos hacen cargar con muchas fragilidades. La enfermedad física, el dolor y la muerte, el pecado y las malas inclinaciones, o enfermedades psicológicas y temperamentos desordenados. Todo esto es parte de la condición humana. Lo ha sido desde el comienzo de nuestra existencia en esta tierra, y lo será por todos los tiempos. En su misericordia, Dios no sólo ha muerto por cada uno de nosotros para redimirnos, pero nos ha dado una gran variedad de herramientas para superar nuestra naturaleza caida, con la ayuda de su gracia. Esta ayuda también existe hoy como existió siempre y existirá por todos los tiempos. Dios eligió crearnos con libertad, y, en última instancia, somos responsables de nuestros actos y seremos juzgados por las elecciones tomadas y los caminos elegidos.

    Esta libertad no implica que cualquier camino elegido es bueno. Aunque parezca una verdad de perogrullo en estos días relativistas, el Bien y el Mal existen. Y tanto el uno como el otro acarrean consecuencias, en esta on en la otra vida. Vivimos hoy en una sociedad, que forma parte de la cultura occidental, que en un proceso paulatino y secular viene alejándose de sus orígenes basados en la cultura greco-romana iluminada y mejorada por el cristianismo. Con el pasar de los años, y en la medida que este distanciamiento de nuestros orígenes se acelera, van surgiendo entre nosotros aberraciones varias, impensables poco tiempo atrás. La aceptación del aborto generalizado, un crímen a nivel individual que siempre existió pero que sólo recientemente se arropa del poder que le otorga la aceptabilidad que ha logrado entre los formadores de opinión, es sólo un ejemplo. Le siguen otras actitudes contrarias a la vida y dignidad humanas como la eutanasia, el consumo de drogas o la esterilización, para citar algunos ejemplos.

    Con cada década que pasa, en la medida que seguimos en este camino, nuevas aberraciones van apareciendo, ya que, liberada de restricciones individuales, legales o sociales, la propensidad del hombre para el mal no tiene límites. Así se fue gestando, y está alcanzando en nuestros días una preocupante intensidad, la campaña para difundir y convertir en “aceptable” la pretensión de que un individuo mentalmente sano puede elegir a que sexo pertenece. Surgen los “transexuales”. 

    No hay nada nuevo bajo el sol. Desde que el hombre existe, siempre hubo individuos que pretendieron deformar la naturaleza o engañarse a si mismos o a otros aparentando ser de un sexo que no es el que Dios les dió al nacer. A fines del siglo XIX, algunos psicólogos y psiquiatras alemanes empezaron a etiquetar esta aberración como un problema mental (sin connotaciones morales), y, eventualmente, en 1949 el norteamericano David Oliver Cauldwell acuña el término transexual cuando define: “Cuando un individuo que está desfavorablemente afectado psicológicamente determina vivir y presentarse como miembro del sexo al que no pertenece, este individuo se puede llamar psicópata transexual. Significa, simplemente, que no está sano mentalmente, y por esto la persona desea vivir en el sexo opuesto”. (1)

    Sólo un par de años más tarde, George W. Jorgensen viaja a Dinamarca, y después de tratamientos quirúrgicos vuelve a Estados Unidos como Christine Jorgensen (2), siendo la primera persona “transgender” ampliamente conocida, alcanzando la tapa de los diarios, la revista LIFE y otras publicaciones influyentes de la época.

    Con la explosión de “amor libre” y el “destape” generalizado de los años ‘60, el activismo transexual o travesti encontró su lugar, y fue ganando aceptación entre los medios y la cultura popular, extendiéndose de las casas de prostutución que fueron su primer hogar, a los estudios de televisión y pantallas de cine, revistas y shows the televisión.

    En los 50 años que han pasado desde entonces, y manifestando una vez más esa dinámica que acelera los tiempos y la dimensión del mal, el movimiento “trans”, y mas específicamente los tratamientos para atrasar la pubertad o cirugías para efectuar cambios de sexo, se han arropado con opiniones benévolas del American Medical Asociation y entidades afines. Para colmo de males, cada vez más son niños los que sufren la propaganda que presenta esta “transición” como una opción válida y no como (en el mejor de los casos) una condición mental a ser tratada que tiene nombre: disforia de género. Una de las “batallas culturales” siendo libradas en este momento en los Estados Unidos, es en torno a los derechos de los padres a ser informados y opinar sobre este tipo de adoctrinamiento que tiene lugar en muchas escuelas públicas.

    Es en este contexto que transcribimos extractos de una entrevista a Mary Hasson (3) sobre este tema, que sugerimos a nuestros lectores familiarizados con el idioma inglés, que lean en su totalidad acá. La traducción y selección de párrafos en nuestra.


    1. En general, nuestra fe nos llama a tratar a todos con respeto y bondad, reconociendo la dignidad de la persona que tenemos ante nosotros, una persona verdaderamente amada por Dios. Y debemos ser compasivos con los que sufren, literalmente, “sufrir con” y acompañar a la persona.
    1. Pero la pregunta más complicada es cómo se ve la compasión en una determinada circunstancia y la dirección en la que acompañamos a la persona. La auténtica compasión busca el bien del otro y lo acompaña en el camino hacia la curación y la felicidad, a la luz de del plan de Dios. No es compasivo validar las elecciones pecaminosas o dañinas de una persona o acompañar a la persona hacia un daño grave, moral o físico.
    1. Un número cada vez mayor de adolescentes se ha visto atrapado en la tendencia transgénero. Hace una década, menos de una fracción del uno por ciento se identificaba como transgénero. En 2017 y 2018, los estudios informaron que entre el 2 y el 3 por ciento de los adolescentes se identificaron como transgénero. Además, otros investigadores describen un efecto de contagio social, que hace que varios adolescentes dentro de un solo grupo de pares se identifiquen como transgénero o no binarios. El libro de Abigail Shrier, “Daño irreversible”, documenta esta tendencia con las adolescentes. A los jóvenes se les enseña, en las escuelas, en grupos de pares y los medios, que sus identidades están autodefinidas y que el cuerpo puede ser manipulado para que coincida con su autopercepción (identidad de género). Los jóvenes más vulnerables, aquellos que sufren problemas de salud mental, trauma, abuso, autismo u otros problemas, comienzan a creer las mentiras que se difunden en las redes sociales y entre sus compañeros que sus sentimientos de infelicidad o de no encajar prueban que realmente son transgénero.
    1. Lamentablemente, una industria de género en auge afirma las creencias de los adolescentes en una identidad transgénero y luego los acelera hacia intervenciones médicas que desfigurarán permanentemente sus cuerpos y destruirán las funciones corporales, incluida la fertilidad. El año pasado, países como Suecia, Finlandia y el Reino Unido han detenido las intervenciones médicas de afirmación de género para adolescentes, pero la industria de medicina de género de EE. UU. se niega a reconocer las crecientes preocupaciones médicas y continúa beneficiándose de estas prácticas destructivas y explotadoras.
    1. Los padres deben abordar la falacia de la ideología de género de una manera directa con sus hijos de secundaria y preparatoria. Refuerce la verdad: el sexo no puede cambiar. Y aunque los padres deben animar a sus hijos a tratar con amabilidad a aquellos que están experimentando problemas de salud mental o confusión de identidad, los padres también deben reforzar la verdad: las hormonas y la cirugía pueden alterar la apariencia del cuerpo pero no pueden cambiar el sexo de ni siquiera una célula. Manipular el cuerpo para destruir su función es autolesión, incluso cuando está sancionado por “documentos de género”. Simplemente no es posible ser otro que el hombre o la mujer que fuimos creados para ser, y la verdad del cuerpo nos muestra el camino a seguir. Nadie encuentra la felicidad librando una guerra médica sin fin en su propio cuerpo. La transición es una promesa seductora, pero vacía, de que los dolores y problemas normales de los adolescentes desaparecerán mágicamente cuando el niño se reinventa a sí mismo como transgénero. Simplemente no es cierto.
    1. Algunas personas influyentes están impulsadas por la ideología (los académicos, los activistas y algunos filántropos), mientras que las corporaciones primero fueron intimidadas para que apoyaran la agenda (por temor a ser etiquetadas como intolerantes) y ahora se han “despertado”. También hay un gran contingente de poderosos en las Naciones Unidas y en otros organismos regionales o internacionales y entre las organizaciones no gubernamentales. Los gobiernos (y las asociaciones profesionales de derecho, medicina, psicología, etc.) están “cautivos” de los grupos de interés ideológicos.
    1. ¿Quién hubiera pensado que los activistas LGBTQ, un grupo que hasta hace poco representaba un pequeño porcentaje de la población, tendrían la influencia para remodelar radicalmente nuestras leyes, cultura, lenguaje y políticas, en menos de dos décadas? Las señales estaban allí, pero creo que la mayoría de la gente esperaba que después de Obergefell (la decisión de la Corte Suprema que establece la legalidad de las uniones del mismo sexo) las cosas volverían a la normalidad; después de todo, ¿no era esa la promesa?: Su “matrimonio igualitario” no afectaría a nadie más. Pero la verdad es que la normalización de una nueva visión del “matrimonio”, basada en la mucho más antigua separación del sexo y la reproducción (provocada por la píldora anticonceptiva), lo ha cambiado todo. El sexo está desconectado de la reproducción, la reproducción está desconectada del sexo, la identidad sexual está desconectada del cuerpo y el cuerpo está desconectado de la identidad y la reproducción. Estos cambios están sacudiento los cimientos mismos de nuestras familias y nuestra cultura; golpean el corazón de lo que significa ser una persona humana, en relación con Dios y con los demás.
    1. Los católicos necesitan respaldar la visión de la educación católica. Nunca es más urgente que hoy. Las escuelas públicas (y muchas escuelas privadas que ya no son fieles a la verdad) están inundadas de ideología de género. Están enseñando una visión de la persona humana totalmente incompatible con la ntropología cristiana: la verdad de la persona revelada en Jesucristo y proclamada por su Iglesia. Los padres no pueden criar niños solos en medio de esta cultura. La iglesia necesita ser socia en la educación de los niños. La iglesia necesita levantar una nueva generación de creyentes fieles para esparcir las buenas noticias.

    (1) “Repensando los orígenes de la disforia de género”, por Marina de la Hermosa Lorenci. Psiquiatra. http://www.injuve.es/sites/default/files/3%20Repensando%20los%20or%C3%ADgenes%20de%20la%20disforia%20de%20género.pdf

    (2) https://en.wikipedia.org/wiki/Christine_Jorgensen

    (3) Mary Rice Hasson, J.D., es miembro Senior de Kate O’Beirne en el Centro de Políticas Públicas y Ética en Washington, D.C. Dirige el Foro de Mujeres Católicas, una red de académicas y mujeres profesionales católicas, y es cofundadora del Proyecto Persona e Identidad, una nueva iniciativa que equipa a padres e instituciones basadas en la fe para contrarrestar la ideología de género y promover la verdad de la persona humana. Abogada y experta en políticas, Mary se desempeñó como oradora principal de la Santa Sede durante la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas, que abordó la educación (2018), la Mujer y el Trabajo (2017), el Cuidado (2019) y la Ideología de Género (2019) . Actualmente se desempeña como consultora del Comité de Laicos, Matrimonio, Familia, Vida y Juventud de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos.

  • Premio a una activista proaborto antisemita

    La escritora francesa Annie Ernaux que acaba de ganar el premio nobel de Literatura 2022 convirtiéndose en la decimoséptima mujer que gana el galardón, ampliamente considerado el más prestigioso de la literatura mundial desde que se creó en 1901, resultó ser una polémica activista que no ha dejado a muchos indiferentes. 

    Los organizadores del Nobel señalaron que para escogerla se centraron en su calidad literaria y no en enviar un mensaje al mundo al elegirla; pero la victoria de la Señora Ernaux visibiliza positivamente el aborto, meses después de que la Corte Suprema de EE. UU. anulara Roe v. Wade.

    Efectivamente, para los que no la conocen, Madame Annie Ernaux, es una francesa de 82 años, autora de una veintena de libros entre los que se encuentran “El Acontecimiento”, donde relata su propio aborto clandestino ocurrido en el año 1963, cuando este era ilegal en una Francia católica, narrativa que es llevada posteriormente al cine por Audrey Diwan, en el año 2021.

    Tras conocerse la entrega del premio, durante una rueda de prensa que tuvo lugar en la editorial parisina Gallimard, la novelista no solo expresó que luchará hasta su último suspiro para que todas las mujeres puedan “elegir ser madres o elegir no serlo” – considerando que la anticoncepción y el aborto son derechos fundamentales – sino aprovechó la oportunidad para manifestar su preocupación por el ascenso de la “extrema derecha” en países europeos, entre los que citó a Italia y Hungría. Opinó entonces, mostrando su otra cara, que “hay que explicar las cosas. Históricamente, la extrema derecha nunca fue favorable a las mujeres” (sic).

    El derecho a un aborto libre no es la única causa por la que lucha la Sra. Ernaux. También es conocida por su apoyo al denominado movimiento internacional BDS – siglas de “Boicot, Desinversión y Sanciones”-, para sancionar económicamente a Israel por su política de asentamientos en los territorios palestinos. Así en mayo del año 2019 formó parte del colectivo de más de cien artistas franceses que, a través de una carta, llamó a boicotear el célebre concurso de la canción de Eurovisión por celebrarse en Tel Aviv; carta que exigía además que la televisión gala desistiera de transmitir el evento.

    Ante la polémica galardonada, se levantaron voces indignadas por sus posiciones públicas antisemitas en el mundo judío. Así el presidente del Consejo Central de los Judíos de Alemania, Josef Schuster, criticó la concesión del premio por considerarlo un duro golpe a la lucha mundial contra el antisemitismo. La Iglesia Católica, sin embargo, ha guardado silencio en referencia a su activismo a favor del aborto.

    No olvidemos tampoco que la escritora francesa, también a través de una carta, solicitó la liberación del militante comunista libanés Georges Abdallah, cofundador de las Facciones Armadas Revolucionarias Libanesas en 1980 y condenado a cadena perpetua por los homicidios del teniente coronel Charles R. Ray, agregado militar estadounidense, y Yaakov Bar-Simantov, diplomático israelí, frente a su casa en París el 3 de abril de 1982, así como su participación en el intento de asesinato del ex cónsul estadounidense en Estrasburgo Robert O. Homme; crímenes que a juicio de la galardonada no merecen que su autor este encerrado ni constituye un peligro para la sociedad como potencial autor de otros. 

    En fin, el otorgamiento del premio a una activista como lo es la Señora Ernaux, no solo constituye una afrenta para la memoria de los miles de niños que no nacen en el mundo culpa del aborto, así como para las víctimas del terrorismo, sino que es un grave incumplimiento a la última voluntad del filántropo sueco Alfred Nobel al estipular en su testamento que cada año se premie a quienes otorgaran el “mayor beneficio a la humanidad” ya sea en física, química, paz, fisiología, medicina o literatura.

    El Dr. Shimon Samuels, expresó preocupación que dado el activismo antiisraelí de Ernaux, parte del premio de casi un millón de dólares podría llegar a manos de violentas de las organizaciones propalestinas. Para Samuels, “la elección de la Academia Sueca es escalofriante”. Escalofrío que hago extensivo a posibles miles de niños que serán abortados gracias también a la galardonada y a su incansable labor en tal sentido.

    P.D. si algún lector tuvo acceso a la declaración de los Obispos franceses sobre el premio a una activista de estas proporciones, me la hace llegar por esta vía.

  • Presentarse como izquierdista es un negocio

    Alberto Fernández acaba de designar como Ministra de las Mujeres, Género y Diversidad a la militante lesbiana de 32 años Ayelén Mazzina, con un presupuesto de 2 billones de pesos, es decir la mitad de los 4 billones que el Ministro Massa le destina a las políticas de género .

    Ni siquiera desde el punto de vista de la pretendida “causa” que esta señorita dice defender es posible gastar ese dinero de una manera eficiente. No descarto que una persona pueda tener odio por el orden natural y al mismo tiempo ser honesta. A Robespierre le decían “el Incorruptible”, lo que no le impidió mandar miles de inocentes a la guillotina.

    Pero cuando este tipo de militancia dispone de los 4 billones que Massa les concedió ya no tengo tanta fe en su hipotética honestidad. Robespierre nunca tuvo 4 billones para gastar. Es inevitable que buena parte del presupuesto de Ayelén vaya al bolsillo personal de los pseudo-militantes del género.

    Es curioso que sea Massa quien les asigna esa cifra astronómica, siendo que él representa un supuesto giro a la derecha del Gobierno. Sin embargo no debería extrañarnos, porque Mauricio Macri -otro supuesto giro a la derecha de la política argentina- se comportó de manera idéntica. Mientras por un lado decía que había que acabar con el “curro de los derechos humanos” por el otro llenaba los bolsillos de los militantes de izquierda. De todos los “curros” que Macri no sólo no acabó sino que alimentó asiduamente, el más triste fue que mantuvo la educación firmemente en manos de los destructores de las almas de los niños.

    Una posibilidad es que Massa y Macri piensen igual que Irene Montero. Massa y Macri estarían convencidos de la justicia de la causa del género y quieren financiarla al máximo.

    Pero no creo.

    Lo más probable es que Massa y Macri simplemente tengan miedo de los activistas y los “compran” -o creen comprarlos- llenando sus bolsillos. Un buen negocio, a expensas del sufrido contribuyente.

  • ¿Crisis en la Iglesia y una luz de esperanza en Holanda?

    Hace tiempo vengo siguiendo las noticias del camino sinodal que ha iniciado parte de la iglesia católica alemana, así como peticiones puntuales de algunos católicos anglicanos que van en contra de la doctrina. Sin embargo, la iglesia flamenca de Bélgica ha dado un paso más audaz al establecer una liturgia para las parejas homosexuales, es decir, una especie de matrimonio de parejas del mismo sexo, junto con la creación de la coordinación de “Homosexualidad y Fe” dentro del Servicio de Pastoral Familiar Interdiocesana de la Iglesia católica flamenca.

    Efectivamente, los obispos flamencos liderados por el Cardenal Jozef De Kesel – Arzobispo Metropolitano de Bruselas desde noviembre del año 2015 y Presidente de la Conferencia Episcopal de Bélgica desde febrero del año 2016 – a través de un documento titulado “Estar cerca de los homosexuales desde el punto de vista pastoral. Por una Iglesia acogedora que no excluya a nadie”, se desmarcaron del resto de la Iglesia y comunicaron que bendecirán uniones de parejas homosexuales, a través de una liturgia especial para estas celebraciones.

    El cardenal De Kesel (en la foto) se ha caracterizado por sus polémicas declaraciones siempre en contradicción con la doctrina de la Iglesia Católica, las cuales no han sido obstáculo para avanzar en su carrera y nuevos cargos designados desde el Vaticano. Así, dos meses después de su nombramiento como Arzobispo, en el año 2010, De Kesel cuestionó el celibato clerical. Posteriormente, en el año 2012 se proclamó defensor de la ordenación de mujeres dentro de la Iglesia católica, por citar alguna de sus posturas.

    Sin embargo, hasta el momento no ha habido reacción alguna del Vaticano, solamente un artículo en “El Observador Romano” que, si bien no condena expresamente la decisión de la Iglesia flamenca, señala que no cuentan con el permiso de Roma y que no está permitido conforme a la doctrina católica. 

    Para algunos, la postura débil del Vaticano tendría por objeto evitar enfrentamientos, que llevarían inevitablemente a un cisma; para otros, estaríamos frente a hechos consumados que a nadie le importan. Pero ¿qué pasa con los católicos – dentro de los que me incluyo – a los que sí nos importa la doctrina de la Iglesia y la opinión del que se supone que es el representante de Dios en la tierra y sucesor de San Pedro? ¿Qué pasa con el escándalo que provocan declaraciones y actos como los de la iglesia flamenca y en especial del cardenal de Kesel?, quién además no es sancionado o amonestado por sus superiores desde Roma.

    En otro ámbito, en los mismos días que la Iglesia flamenca emitía el documento sobre la liturgia especial para parejas homosexuales; la ministra española Irene Montero declaraba en el parlamento, que un menor tiene “derecho a amar o tener relaciones sexuales con quién les dé la gana, basadas, eso sí, en el consentimiento”, levantando una gran polémica en redes sociales y petición de cese o dimisión por parte de los sectores conservadores del país, no así desde el gobierno ni desde la Iglesia española.

    Efectivamente y para gran sorpresa de muchos, el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Luis Arguello, salió en defensa de la Sra. Montero argumentando que sus palabras se sacaron de contexto, sosteniendo que “Francamente, no creo que la Ministra de Igualdad [Irene Montero] defendiera en esas declaraciones que los niños puedan mantener relaciones sexuales”, ante el desconcierto de los fieles que esperaban una condena o al menos una crítica.

    Diferente ha sido la reacción del cardenal holandés y arzobispo de Utrecht, monseñor Wilhelm Eijk, quien mientras Roma y el Dicasterio para la Doctrina de la Fe callan, en un artículo publicado en el medio italiano La Brújula Cotidiana, hace un ferviente llamado para que los círculos eclesiásticos competentes ordenen a los obispos flamencos retirar su declaración. 

    No es la primera vez que monseñor Eijk defiende públicamente la doctrina tradicional de la iglesia asegurando que el futuro pertenece a la práctica ortodoxa de la fe, y que “las religiones que se adaptan a la cultura y a los tiempos actuales se pierden y pierden a sus fieles”, algo que él ha podido experimentar en su propio país, donde la fe es ya prácticamente residual precisamente por el abandono de la propia curia.

  • El mito del precio justo

    Introducción de La Botella al Mar: Entre el arsenal de herramientas ineficaces que los gobiernos de índole socialista usan para tratar de tapar la realidad de sus políticas fracasadas, se encuentra la de controlar los precios, para engañar a los ciudadanos sobre el costo real de lo que necesitan, y encubrir de alguna manera las falencias tanto en el área de producción como en el mercado laboral. 

    El control de precios se hace de varias maneras, algunas más dañinas que otras. La preferida de estos gobiernos de índole socialistoide (entre los que se encuentra ciertamente el que actualmente preside pero no dirige Alberto Fernández) es imponer a las empresas un precio máximo que pueden ofrecer a la hora de comercializar sus productos, con la expectativa que sean estas las que sacrifiquen ganancias para subsidiar de esa manera la vida de los consumidores. Es de notar que este es el mecanismo preferido, porque se encuadra con la narrativa de que el Estado viene a rescatar al pueblo de los abusos del capitalismo que no se detiene ni ante al hambre con tal de llenar sus bolsillos. 

    Eufemismos como “precios cuidados” se usan para encubrir lo que es, efectivamente, una política confiscatoria, que abusa del poder del Estado para obligar al proveedor de un bien o al prestador de un servicio, a entregar algo por lo que no está dispuesto a hacerlo. Como no podía ser de otra forma, en su afán de revestir sus actos injustos en la bandera de la “justicia social” o los “derechos de los más necesitados”, usan también las palabras “precios justos” para describir estos controles que son claramente injustos. Como ejemplo reciente, el senador bonaerense Francisco Durañona, del Frente de Todos, tituló el projecto de ley para el control de precios en la provincia de Buenos Aires como “Ley de Precios Justos”.

    Lamentablemente, en una Argentina en la que no solo las ideas, pero más grave aún, la cultura del peronismo han hecho metástasis y afecta la forma de pensar de nuestros ciudadanos, no son pocos los que al oir lo que no es sino un slogan, “Precios Justos”, instintivamente asienten con la cabeza y consideran que nada más lógico que el Estado haga lo que tenga que hacer para evitar injusticias y proteger a todos de los efectos de estas.

    Esta aceptación es muchas veces subconciente, y encuentra eco no solo en las malas ideas que durante casi 100 años la cultura peronista ha difundido entre nuestra gente, sino que también pareciera basarse en una visión mal entendida y, literalmente “mal educada” de lo que enseñan la Iglesia o el cristianismo sobre la justicia, la caridad y los deberes y derechos del hombre que vive en sociedad.

    Muy hábilmente (y este es un fenómeno que excede las fronteras de nuestro país), los críticos de la economía de libre mercado, adaptan su discurso a su audiencia y, en países donde el cristianismo ha dejado huella, revisten su mensaje con elementos parciales del andamiaje de enseñanzas y principios que el cristianismo y la Iglesia han desarrollado durante siglos en occidente. Cuentan para el éxito de esta estratagema dialéctica, con la falta de formación o educación en estos temas del promedio de la sociedad, más acostumbrada tal vez (y sobre todo en este siglo XXI) a los breves flashes de un meme o el límite de 144 letras de un Tweet.

    En un esfuerzo para educar al público sobre este concepto, transcribimos abajo extractos de una conferencia de Lawrence M. Vance, académico asociado del Instituto Mises, columnista y asesor de políticas de la Fundación Future of Freedom, y columnista, bloguero y crítico de libros. Su conferencia completa, titulada “El mito del Precio Justo” puede leerse acá en su inglés original, y es extensa y altamente recomendable. La traducción es nuestra, y hemos omitido las muchas notas documentales, que, una vez más, puede el interesado ubicar en el original citado.


    1. El concepto de justicia es bíblico: Dios hace llover “sobre justos e injustos”; Cristo murió por nuestros pecados, “el justo por los injustos”; habrá “una resurrección de los muertos, así de justos como de injustos”. Ahora bien, la expresión precio justo no se encuentra en ninguna parte de las Escrituras. Esto ipso facto no significa, por supuesto, que el concepto deba descartarse de plano. Después de todo, la palabra trinidad tampoco está en la Biblia. La Escritura tiene algunos principios generales sobre cuándo algo es justo y qué debe hacerse con justicia. Por ejemplo: Un hombre justo hace lo que es “lícito y recto”, el juicio y la regla deben hacerse con justicia, los siervos tienen derecho a lo que es “justo e igual”, y debemos seguir que que es “totalmente justo”.

    2. Aunque la Escritura no habla de un “precio justo”, sí leemos de un “peso justo” cuatro veces, de una “medida justa” cinco veces, y de una “balanza justa” dos veces. De hecho, incluso dice en el Libro de los Proverbios que “la balanza falsa es abominación a Jehová, pero la pesa justa le agrada”. Dado que seguir lo que es “totalmente justo” se aplicaría a nuestras transacciones comerciales, la ausencia de fraude sería esencial para que el precio de cualquier mercancía sea justo. Pero uno buscará en vano en las Escrituras cualquier otro concepto de lo que constituye un precio justo.

    3. Bien o mal, el concepto del precio justo siempre estará asociado con el filósofo y teólogo católico medieval Tomás de Aquino. Tomás de Aquino, nacido alrededor de 1225, es universalmente reconocido como el mayor teólogo de la Iglesia Católica. En su gran resumen de teología, la Summa Theologica, Tomás de Aquino analiza el concepto del precio justo en la sección de su “Tratado sobre la prudencia y la justicia” llamada “De las estafas que se cometen al comprar y vender”.

    4. La idea de que hay un precio justo en un intercambio económico monetario no es solo un fenómeno medieval. Es quizás casi tan antiguo como la propia actividad comercial. El concepto se ha encontrado registrado en antiguas inscripciones babilónicas. Esto no debería sorprendernos, ya que desde el principio de los tiempos no ha habido escasez de personas que pensaron que era asunto suyo ocuparse de los asuntos de los demás. Esto es especialmente cierto en el caso de los burócratas gubernamentales que, en nombre de servir al interés público y proteger a los económicamente desfavorecidos, intervienen violentamente en el libre mercado. El concepto erróneo de Aristóteles de igual valor en un intercambio comercial no solo contribuyó a siglos de pensamiento económico confuso; fue revivido y empleado “como justificación filosófica de la doctrina medieval del precio justo”.

    5. Al igual que sus predecesores, Tomás de Aquino mantuvo la necesidad de un precio justo en cada transacción. Al examinar su enseñanza como un todo, vemos una serie de principios:

    • El comerciante realiza un servicio valioso.
    • El comerciante puede hacer negocios sin pecar
    • Comprar y vender son ventajosos para ambas partes.
    • Falsificar la condición de los bienes en una venta es fraude
    • El precio está influenciado por los cambios en la oferta y la demanda.
    • El precio puede variar según la ubicación.
    • El precio puede variar según el tiempo.
    • El precio es una función de la utilidad.
    • El precio justo es una estimación y no se puede fijar con precisión matemática.
    • El precio justo es el precio de mercado actual
    • El precio debe representar el verdadero valor de los bienes.

    6. Es este último concepto el que desvía a Tomás de Aquino. En lugar de considerar el valor como puramente subjetivo, sostenía que “si el precio excede la cantidad del valor de la cosa, o, por el contrario, la cosa excede el precio, ya no hay igualdad de justicia: y, en consecuencia, vender una cosa por más de su valor, o comprarlo por menos de su valor, es en sí mismo injusto e ilegal”. ser considerable”.  Así como “ningún hombre desea comprar una cosa por más de su valor”, así “ningún hombre debe vender una cosa a otro hombre por más de su valor”. 

    7. A su favor, Santo Tomás de Aquino no prescribió ni las autoridades por las cuales ni los medios por los cuales se haría cumplir cualquier desviación del precio justo. Nunca llamó explícitamente a ninguna acción estatal que no sea el establecimiento de pesos y medidas.

    8. Se dejaría a los escolásticos tomistas españoles del siglo XVI enfatizar que no había una forma objetiva de determinar el precio. El jurista Francisco de Vitoria y sus discípulos de la Escuela de Salamanca sostenían que el precio se basaba simplemente en la oferta y la demanda, sin tener en cuenta los costes ni los gastos laborales. La ineficiencia de los productores, la desgracia de los especuladores y cualquier otra consecuencia negativa de la incompetencia o la mala suerte debían ser soportadas por igual por vendedores y compradores. Incluso el vendedor de lujos, superfluidades y frivolidades podía, en ausencia de “fraude, engaño o coerción”, aceptar cualquier precio que un comprador estuviera dispuesto a pagar. Contrariamente a Jean Gerson, canciller de la Universidad de París, quien antes había “sugerido que la fijación de precios se extendiera a todas las mercancías, sobre la base de que nadie debería presumir de ser más sabio que el legislador”, los seguidores de la Escuela de Salamanca como Martín Azpilcueta y Luis de Molina “se opusieron a toda regulación de precios porque era innecesaria en tiempos de abundancia e ineficaz o dañina en tiempos de escasez”.

    9. Decir que estas ideas fueron descuidadas es una subestimación colosal. La historia del pensamiento económico es la historia del intento de grupos de interés especial y niñeras del gobierno para fijar o regular los precios de los bienes y servicios. Aquí estamos cuatrocientos años después en los Estados Unidos de América, ese gran bastión del capitalismo y los mercados libres, ¿y qué vemos? No vemos nada más que intervencionismo, que, como nos recuerda Mises, “es un método para la transformación del capitalismo en socialismo mediante una serie de pasos sucesivos”.

    10. He sostenido que, en ausencia de fraude —no en ausencia de ignorancia, pereza, codicia o estupidez— cualquier precio acordado entre un comprador voluntario y un vendedor voluntario no solo es el precio justo, sino que solo eso es lo que lo hace el precio justo. Un precio justo por un artículo no existe independientemente de una transacción entre el comprador y el vendedor. Es imposible e inmoral que cualquier organismo gubernamental instituya, regule, controle o recomiende lo que es un precio justo. Es imposible porque el estado no es omnisciente; es inmoral porque el estado no tiene autoridad para intervenir en el mercado.

    11. Esto plantea la cuestión del papel del Estado. He sostenido que sería inmoral que el Estado interviniera en el mercado. En el orden natural de las cosas, es normal comerciar con quien y sobre lo que se desee. ¿Por qué debería considerarse criminal si su vecino interfiere por la fuerza con su compra, venta, alquiler, arrendamiento, o préstamo, pero benevolente si el gobierno lo hace? Se supone que el propósito del gobierno es proteger la vida, la libertad y la propiedad. Y como dijo uno de los antifederalistas: “Para cualquier gobierno hacer más que esto es imposible, y todo el que se queda corto es defectuoso”.

    12. Si existe un precio justo, entonces la medida en que influye en las decisiones de fijación de precios de uno debe ser una función de la religión, la ética y la moralidad, no una función de la ley. Incluso admitiré que, bajo ciertas circunstancias, podría ser inmoral cobrar un precio determinado. Pero eso no significa que deba ser ilegal. Los vicios no son delitos. Decir que el precio justo es un imperativo moral es una cosa, pero convertirlo en un dispositivo legal es otra cosa que abre la lata mortal de gusanos de la intervención del gobierno que nunca se puede cerrar. La separación de mercado y estado es tan importante como la separación de iglesia y estado.

    13, Conclusion. Nuestro llamado no es a la codicia, el lucro o el materialismo, es simplemente laissez-faire. Todo lo que queremos es que el gobierno se mantenga fuera del mercado. No necesitamos un estado niñera más de lo que necesitamos un estado omnipotente. No necesitamos sus leyes de usura. No necesitamos sus leyes comerciales. No necesitamos sus leyes laborales. No necesitamos sus leyes antimonopolio. No necesitamos sus controles de precios. No necesitamos sus regulaciones. No necesitamos sus esquemas de redistribución de la riqueza. Y ciertamente no necesitamos a ningún economista cristiano que defienda cualquiera de estas cosas como si tuvieran una base bíblica. Los mitos económicos son difíciles de morir, y en especial el mito del precio justo. La ignorancia económica es grande y se extiende a los niveles más altos de la sociedad.

    por Lawrence M. Vance

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