La Botella al Mar – Página 265 – No es tolerable sufrir, sin réplica, la lluvia de mentiras, errores y banalidades que caen sobre nosotros desde todos los medios de difusión.

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  • Cinco valientes cruzan los Andes

    En 1554, Juan Gregorio Bazán queda a cargo de Santiago del Estero cuando Francisco de Aguirre vuelve a Chile con la esperanza de obtener el gobierno de ese “Reyno” por haber muerto Valdivia. La situación del baluarte levantado en la inmensidad desconocida del Tucumán, no podía ser más crítica. Aguirre al partir, “sacó consigo alguna gente española y muchos indios naturales de esta tierra, e cavallos”, por lo que su solitaria y lejana fundación quedó casi desamparada. Si bien, en los papeles, había repartido encomiendas entre 56 conquistadores, los favorecidos arrostraron, durante dos interminables años, la mayor pobreza. Una indigencia tal – se lee en la Información levantada por Alonso Abad – que “vestían cueros e sacaban una cabuya (fibra) a manera de esparto de unos cardones y espinos, a puro trabajo de manos, que hilándolo hacían camisas”.

    Ese desamparo a que los condenaba la naturaleza salvaje, hubiera justificado la despoblación de aquella base conquistadora, en hombres de otra complexión física y con otro temple moral. Pero el sentimiento de la propia responsabilidad y el altivo amor propio, les impelía a quedarse, a no proclamar su fracaso, a no dejar en la estacada a los amigos juríes, expuestos siempre a la venganza de los lules que, irreductibles, los acorralaban dentro de sus “fuertes de paliçadas”.

    Hambres – hasta “comían algunas sabandijas silvestres que nunca los españoles suelen comer sino con mucha necesidad” – miserias sin cuento, desconección total con el mundo civilizado; todo fueron capaces de soportar esos varones de rompe y rasga; todo menos la falta de un sacerdote que le suministrara los auxilios espirituales, tan necesarios para sus fervorosas almas católicas. Por esto, casi “estuvieron por despoblar esta ciudad e yrse al Pirú”.

    Los frailes Alonso Trueno y Gaspar de Carvajal, que acompañaron a Nuñez de Prado, al imperar Aguirre habían abandonado al población tucumana. Si voluntariamente o no, conocemos los testimonios contradictorios de Mexía Mirabal, de Antonio Alvarez, de Francisco de Carvajal y de Cristóbal Pereyra. Por su parte Rodríguez Juárez manifestó al respecto, que ambos dominicanos, “visto la pobreza de esta tierra, y que no avía ni oro ni plata ni otra cosa alguna, mas solo mayz, se bolbieron al Perú, sin quedar en la tierra sacerdote”. De tenor semejante resultan las declaraciones de Miguel de Ardiles, de Gonzalo Sánchez Garzón, de Santos Blásquez, de Juan García, de Pedro Jiménez y de Juan Pérez Moreno.

    Sea de ello lo que fuere, lo cierto es que desde el alejamiento de los frailes de grado o por fuerza, quedó sin clérigos Santiago del Estero, y que por tan poderosa razón, los fervorosos vecinos en las ceremonias religiosas, y “todos los lunes e sábados”, andaban “en prosición de la yglesia a las hermitas e cruzes, cantando letanías e suplicando a Nuestro Señor les enbiase sacerdotes que les administrasen los sacramentos”. Si alguno de ellos moría, “lo llevavan a enterrar los españoles con hartas lágrimas e con harto desconçuelo, rogando a Dios por él en sus oraciones”.

    Aquellos conquistadores cansados de esperar mas de dos años, “ansí sin sacramentos, no pudiéndolo sufrir, despacharon cinco ombres que fueron al rreyno de Chile a traer sacerdotes”. Y para allá se ponen en movimiento Hernán Mexía Mirabal y Bartolomé Mansilla, junto con Rodrigo de Quiroga, Nicolás de Garnica y Pedro de Cáceres.

    Corajudos, aguantadores de “nieves, fríos y hambres” esos cinco Capitanes recorrieron leguas y leguas acosados “por la mucha gente de guerra muy velicosa que ay en el camino”, y cruzaron “con gran riesgo de sus vidas”, los Andes “fragosos y tempestuosos”. Al otro lado de “la cordillera de Chile” los indios “alçados” de Copiapó les cierran el paso. Esto produce desánimo en algunos componentes del quinteto temerario, que insinúan el regreso al pago santiagueño, lo cual frustraría los propósitos del viaje; pero “el averse atrevido el dicho Capitán Hernán Mexía solo a adelantarse”, logró que los indecisos le siguieran, y al cabo de “muchos meses, con la ayuda de Nuestro Señor Jesucristo que los faboreció”, pudieron tornar los expedicionarios al punto de partida, trayendo, desde La Serena, un sacerdote; el padre Juan Cidrón.

    En tan abnegada como conmovedora hazaña – que si no tuviera a su favor los documentos de la historia tomaríase por leyenda hagiográfica o novela de caballería – Hernán Mexía Mirabal, Bartolomé Mansilla, Rodrigo de Quiroga, Nicolás de Garnica y Pedro de Cáceres, no olvidaron que, amén de los espirituales, el hombre necesita otros sustentos para vivir. En consecuencia, junto al clérigo Cidrón, “traxeron algunas semillas de trigo, cevada y otras cosas de Castilla; e algodón, que es de que al presente los naturales se bisten e cubren, haziendo mantas e camisetas”; y “plantas de ubas e árboles frutales, obejas, bacas e otros ganados”; conjunto de bestias y especies botánicas que se introducían, por primera vez, en aquella agreste región de los juríes.

    Así fue como esos desamparados conquistadores santiagueños – para decirlo con palabras de uno de ellos, Santos Blasquez – “se dieron a sembrar muchas semillas ansy de trigo como cebada, plantando viñas e otros árboles de Castilla, e fueron criando ganados, yeguas, vacas y ovejas, con que fue la tierra adelante, e se a sustentando con todos sus travajos, e dende este tiempo se comenzó a comunicar esta provincia con el Pirú e Chile”.

    De tal suerte, a los fieros arrestos de la guerra se sumaron, a partir de entonces, las mansas actividades agropecuarias, con su consecuente industria rudimental. Y quedó establecido, con regularidad relativa, un intercambio de colaboración entre aquel núcleo de cultura, que se iba desarrollando en Santiago del Estero, y los otros centros ya evolucionados peruanos y chilenos; desde donde había venido el inmediato impulso conquistador: hombres y recursos que casi siempre aportaba un Capitán empresario, “a su costa y minción”; con fundadas esperanzas – claro está – de que gastos y desvelos, ocasionados en el “real servicio”, le vendrían a ser retribuídos con creces, más tarde, por la Corona.

    Y no es impertinente repetir, que aquellas expediciones – gajes de hombres de acción, como Mexía Mirabal – que incursionaban dispersas, generalmente desconectadas las unas de las otras, dentro de un área de casi un millón y medio de kilómetros cuadrados, lejos de responder a las viarazas empíricas de sus respectivos caudillos – cual se ha dicho tan a menudo con ligereza – encontrábanse subordinadas, en primera instancia, a las directivas precisas de ciertos funcionarios con dotes de estadistas; cuyos planes de gran envergadura – “ideologías” los llama Levillier – demuestran hoy, a quienes estudian historia, la coherencia con que fue llevada a cabo la empresa fundacional de España. Tanto Vaca de Castro y La Gasca en el Perú, como Valdivia y Hurtado de Mendoza en Chile, y el excepcional realizador Francisco de Aguirre en el mismo campo de sus hazañas, y el Virrey Toledo en Lima, y en Charcas el Oidor Matienzo, resultan, en definitiva – cuando no, a la vez, ejecutores prácticos – los creadores intelectuales, los formidables estrategas que concibieron el gigantesco designio de incorporar el Tucumán y el Río de la Plata a la Corona de España; vale decir, a la civilización occidental.

    Sin aquellas ciudades fundadoras – puntos fortificados adecuadamente dispuestos – los conquistadores españoles hubieran sido física y moralmente aniquilados por los indios salvajes. Bien dice Romualdo Ardissone al respecto: “Al transcurrir la existencia del conquistador en el campo, separado de sus semejantes, en contacto diario con el indio, pierde su cultura, sus elementos europeos se atenúan, y a la larga se barbariza; el indio y la naturaleza que lo rodean, lo embisten, lo barnizan, lo conquistan. Grave es el problema para el europeo, más grave aún para sus hijos cuya educación progresivamente y con rapidez alarmante, cobra caracteres indígenas, intensificados por la mezcla de sangre que se hace poco menos que imposible impedir. En cambio, la existencia de ciudades trae la convivencia, el trato continuo o frecuente, el roce con los semejantes; la vida social logra salvar el caudal de costumbres e ideales traídos de Europa. El conquistador puede conservar y aún intensificar la superioridad con respecto al indígena, al cual sirve de ejemplo para que se le acerque siempre más en sus costumbres. La función educativa, política y militar de las ciudades es de primer orden, de aquí el interés de fundarlas”.

    Carlos F. Ibarguren, en Los Antepasados, a lo largo y mas allá de la historia argentina, Tomo IX.

  • La verdad según la justicia social

    Cómo la izquierda progresista se alineó con el posmodernismo

    Hemos llegado a un punto en la historia donde las ideas que sustentan el liberalismo y la modernidad en el seno de la civilización occidental están en grave riesgo. La naturaleza precisa de esta amenaza es complicada. Surge de al menos dos presiones abrumadoras, una revolucionaria y otra reaccionaria, que están en guerra sobre qué dirección iliberal deben ser arrastradas nuestras sociedades.

    Los movimientos populistas de extrema derecha afirman librar una última y desesperada batalla por el liberalismo y la democracia contra una ola creciente de progresismo y globalismo. Se están volviendo cada vez más hacia el liderazgo de dictadores y hombres fuertes que pueden mantener y preservar la soberanía y los valores “occidentales”.

    Mientras tanto, los cruzados “progresistas” de extrema izquierda se presentan a sí mismos como los únicos y justos campeones del progreso social y moral.

    No solo promueven su causa a través de objetivos revolucionarios que rechazan abiertamente el liberalismo como una forma de opresión: también lo hacen con medios cada vez más autoritarios, buscando establecer una ideología completamente fundamentalista de cómo debe ordenarse la sociedad. Cada lado en esta refriega ve al otro como una amenaza existencial y, por lo tanto, cada uno alimenta los mayores excesos del otro. Esta guerra cultural es lo suficientemente intensa como para definir la vida política —y, cada vez más, social— a principios del siglo XXI.

    Aunque el problema de la derecha es grave y merece un análisis cuidadoso en sí mismo, nos hemos convertido en expertos en la naturaleza del problema de la izquierda. Esto se debe en parte a que creemos que, mientras que los dos bandos se están conduciendo mutuamente a la locura y a una mayor radicalización, el problema que proviene de la izquierda representa un alejamiento de su punto histórico de razón y fuerza: el liberalismo esencial para el mantenimiento de nuestras seculares democracias liberales. La izquierda progresista se ha alineado no con la modernidad sino con el posmodernismo, que rechaza la verdad objetiva como una fantasía soñada por pensadores de la Ilustración ingenuos o arrogantemente fanáticos que subestimaron las consecuencias colaterales del progreso.

    El posmodernismo, según su punto de vista, se ha convertido o ha dado lugar a una de las ideologías menos tolerantes y más autoritarias con las que el mundo ha tenido que lidiar desde el final del colonialismo y la Guerra Fría. El posmodernismo se desarrolló en rincones relativamente oscuros de la academia como una reacción intelectual y cultural a todos estos cambios y, desde la década de 1960, se ha extendido a otras partes de la academia: al activismo, a través de las burocracias y al corazón de las escuelas y universidades. A partir de ahí, ha comenzado a filtrarse en la sociedad en general hasta el punto en que el posmodernismo y las reacciones violentas en su contra, tanto razonables como reaccionarias, dominan nuestro panorama sociopolítico.

    Este movimiento persigue nominalmente un objetivo amplio llamado “justicia social”. El término se remonta a casi 200 años. Bajo diferentes pensadores en diferentes momentos, sus diversos significados se han referido a abordar y reparar las desigualdades sociales, particularmente cuando se trata de cuestiones de clase, raza, género, sexo y sexualidad, y particularmente cuando estas van más allá del alcance de la justicia legal. Quizás lo más famoso sea que el filósofo progresista liberal John Rawls expuso una teoría filosófica de las condiciones bajo las cuales se podría organizar una sociedad socialmente justa. En esto, planteó un experimento de pensamiento universalista en el que una sociedad socialmente justa sería aquella en la que un individuo al que se le diera la opción sería igualmente feliz de nacer en cualquier medio social o grupo de identidad.

    También se ha empleado otro enfoque explícitamente antiliberal y antiuniversal para lograr la justicia social, particularmente desde mediados del siglo XX. Este tiene sus raíces en la “teoría crítica”. La teoría crítica se ocupa principalmente de revelar sesgos ocultos y suposiciones subexaminadas, por lo general, señalando los “problemas”, es decir, las formas en que la sociedad y los sistemas en los que opera van mal. El posmodernismo, en cierto sentido, fue una rama de este enfoque crítico.

    El movimiento que asume este cargo presuntuosamente se refiere a su ideología simplemente como “justicia social”, como si solo buscara una sociedad justa, mientras que el resto de nosotros abogamos por algo completamente diferente. Cada vez es más difícil pasar por alto la influencia del Movimiento por la Justicia Social en la sociedad, sobre todo en forma de “política de identidad” o “corrección política”. Casi a diario, sale una noticia sobre alguien que ha sido despedido, ‘cancelado’ u objeto de vergüenza pública en las redes sociales, por haber dicho o hecho algo interpretado como sexista, racista u homofóbico. A veces, las acusaciones están justificadas, y podemos consolarnos con el hecho de que un fanático, a quien vemos como completamente diferente a nosotros, está recibiendo la censura que “merece” por sus odiosas opiniones.

    Sin embargo, cada vez con mayor frecuencia, la acusación es altamente interpretativa y su razonamiento tortuoso. A veces pareciera como si cualquier persona bien intencionada, incluso alguien que valora la libertad y la igualdad universales, podría decir sin darse cuenta algo que no cumple con los nuevos códigos de expresión, con consecuencias devastadoras para su carrera y reputación.

    Esto es confuso y contrario a la intuición de una cultura acostumbrada a poner la dignidad humana en primer lugar y que, por lo tanto, valora las interpretaciones caritativas y la tolerancia de una amplia gama de puntos de vista. En el mejor de los casos, este comportamiento tiene un efecto escalofriante en la cultura de la libre expresión, que ha servido bien a las democracias liberales durante más de dos siglos: las buenas personas se autocensuran para evitar decir cosas “incorrectas”. En el peor de los casos, es una forma maliciosa de intimidación y, cuando se institucionaliza, una especie de autoritarismo.

    Estos cambios, que se están produciendo con una rapidez asombrosa, son muy difíciles de comprender. Esto se debe a que provienen de una visión muy peculiar del mundo, que incluso habla su propio idioma, en cierto modo. Dentro del mundo de habla inglesa, los defensores de la justicia social hablan inglés, pero los “despertados” (“woke” en inglés, es decir, aquellos que despertaron a la visión de la justicia social) usan palabras cotidianas de manera diferente al resto de nosotros. Cuando hablan de ‘racismo’, por ejemplo, no se refieren a prejuicios por motivos de raza, sino a, como ellos lo definen, un sistema racializado que impregna todas las interacciones en la sociedad pero que es en gran parte invisible excepto para aquellos que experimentan o que están versados ​​en los métodos ‘críticos’ apropiados que los entrenan para verlo.

    Estos académicos-activistas no solo hablan un lenguaje especializado, mientras usan palabras cotidianas que la gente asume, incorrectamente, que entienden, sino que también representan una cultura completamente diferente, incrustada en la nuestra. Las personas que han adoptado este punto de vista pueden estar físicamente cerca, pero intelectualmente están a un mundo de distancia. Están obsesionados con el poder, el lenguaje, el conocimiento y las relaciones entre ellos. Interpretan el mundo a través de una lente que detecta dinámicas de poder en cada interacción, expresión y artefacto cultural, incluso cuando no son obvios o reales.

    Esta es una visión del mundo que se centra en los agravios sociales y culturales y tiene como objetivo convertir todo en una lucha política de suma cero que gira en torno a marcadores de identidad como la raza, el sexo, el género y la sexualidad. Para un extraño, esta cultura parece haberse originado en otro planeta, cuyos habitantes no tienen conocimiento de las especies que se reproducen sexualmente, y que interpretan todas nuestras interacciones sociológicas humanas de la manera más cínica posible. Pero, de hecho, estas actitudes absurdas son completamente humanas. Dan testimonio de nuestra capacidad repetidamente demostrada para adoptar cosmovisiones espirituales complejas, que van desde el animismo tribal hasta el espiritualismo hippie y las religiones globales sofisticadas, cada una de las cuales adopta su propio marco interpretativo a través del cual ve el mundo entero. Este simplemente trata sobre una visión peculiar del poder y su capacidad para crear desigualdad y opresión.

    Interactuar con los defensores de este punto de vista requiere aprender no solo su lenguaje, que en sí mismo es bastante desafiante, sino también sus costumbres e incluso su mitología de los problemas “sistémicos” y “estructurales” inherentes a nuestra sociedad, sistemas e instituciones. Como saben los viajeros experimentados, comunicarse en una cultura completamente diferente implica más que aprender el idioma. Uno también debe aprender modismos, implicaciones, referencias culturales y etiqueta. A menudo, necesitamos a alguien que no sea solo un traductor sino también un intérprete en el sentido más amplio, alguien que conozca ambos conjuntos de costumbres, para comunicarnos de manera efectiva.

    En nuestro libro Cynical Theories explicamos cómo la teoría de la justicia social se ha convertido en la fuerza impulsora de la guerra cultural de finales de la década de 2010, y propone una forma filosóficamente liberal de contrarrestar sus manifestaciones en la erudición, el activismo y la vida cotidiana. Contamos la historia de cómo el posmodernismo aplicó sus teorías cínicas para deconstruir lo que podríamos estar de acuerdo en llamar las ‘viejas religiones’ del pensamiento, que incluyen creencias religiosas convencionales como el cristianismo e ideologías seculares como el marxismo, así como sistemas modernos cohesivos como la ciencia, el liberalismo filosófico y el ‘progreso’, y los reemplazó con una nueva religión propia, llamada justicia social.

    Es útil que la teoría de la justicia social se haya vuelto cada vez más segura y clara acerca de sus creencias y objetivos. Este desarrollo es, sin embargo, alarmante: ha hecho que la teoría sea mucho más fácil de entender y actuar por parte de los creyentes que quieren remodelar la sociedad. Podemos ver su impacto en el mundo en los ataques de la justicia social a la ciencia y la razón. También es evidente en las afirmaciones de los creyentes que la sociedad está dividida de manera simplista en identidades dominantes y marginadas y está respaldada por sistemas invisibles de supremacía blanca, patriarcado, heteronormatividad, cisnormatividad, capacitismo y gordofobia.

    Por Helen Pluckrose and James Lindsay.

    Traducido de The Spectator.

  • ¿Dónde está Greta Thunberg?

    Cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas se reunió en Nueva York en septiembre, los observadores del clima pueden haber notado la molesta falta de unas trenzas. Greta Thunberg, quien pasó el verano de 2019 acechando la Costa Este después de tomar un yate del príncipe de Mónaco a través del Atlántico, alcanzó su cenit en septiembre, la última vez que este organismo se reunió en persona, en la Cumbre de Acción Climática donde entregó su espeluznante, y repetido hasta el olvido discurso de “cómo te atreves”.

    Pero el pequeño ser escalofriante, salida directamente de Kubrick, estuvo notablemente ausente en la asamblea de este año, en un momento en que la administración Biden está impulsando la histeria climática con más fervor que nunca. En una sala llena de las personas favoritas de Jeffrey Epstein, tal vez ella haya perdido relevancia (cumplió diecinueve años este año) o tal vez sea su mensaje el que ya no está de moda. El mismo mes, su propia nación, Suecia, eligió lo que los periódicos llaman un gobierno de “extrema derecha” (una etiqueta general que se aplica a cualquier grupo sospechoso de no recibir dinero de George Soros). Durante las elecciones suecas, la izquierda se centró en la energía verde y el calentamiento global; los conservadores se concentraron en la inmigración y el crimen. 2022 estaba destinado a convertirse en el peor año registrado para la violencia de pandillas en Suecia y los informes de delincuencia callejera estallaron en los titulares suecos justo antes de las elecciones.

    La derecha también tenía la ventaja en el tema de la energía, con los votantes suecos alejados de sus partidos de izquierda, especialmente los Verdes, por el aumento de los precios de la energía en Europa. Dos semanas después, Italia hizo lo mismo cuando eligió a Giorgia Meloni como primera ministra. The Atlantic marcó la elección de la primera mujer primera ministra de Italia al declarar “el regreso del fascismo en Italia”. CNN llamó a Meloni “el primer ministro de más extrema derecha en Italia desde Mussolini”. Antes de las elecciones del 25 de septiembre, activistas climáticos desesperados organizaron una sentada en la oficina de Roma de la favorita Meloni. Su rabieta cayó en oídos sordos. La democracia estaba inconvenientmente en marcha en todo el continente, ya que los votantes expresaron su interés menguante en el evangelio climático cuando se enfrentaban a problemas diarios más apremiantes.

    Vladimir Putin sigue siendo el elefante de color sopa de remolacha en la sala. Las sanciones a Rusia tras la invasión de Ucrania por parte de Putin tienen a los europeos complicados. Se acerca el invierno y el continente necesita gasolina. Deutsche Bank ha advertido que los alemanes pueden tener que recurrir a la quema de madera para mantener calientes sus hogares. En medio de la crisis, Rumania, Estonia y Finlandia han aumentado la tala de bosques centenarios para cosechar árboles para obtener energía. Cuando las temperaturas comenzaron a bajar, la plataforma de video Twitch bloqueó el canal de un hombre ruso que estaba transmitiendo durante 24 horas la imagen en vivo de su estufa de gas a toda potencia para burlarse de los europeos. A finales de septiembre, Viktor Orbán, el primer ministro conservador de Hungría, anunció que su país celebraría un referéndum sobre las sanciones de la Unión Europea impuestas a Rusia y dijo que “las sanciones no se decidieron democráticamente, sino que las decidieron los burócratas de Bruselas y las élites europeas”.

    A medida que la popularidad de su tema preferido resulta tan volátil como el clima mismo, Thunberg puede estar dando un paso atrás para cambiar su marca a un regaño izquierdista de uso más genérico. En 2021, amenazó con boicotear la cumbre climática de la ONU, COP26 en Glasgow, por algo llamado “desigualdad de vacunas”. Si bien los últimos dos años demostraron sin lugar a dudas que no todas las vacunas son iguales (en seguridad y eficacia), el alboroto de Thunberg tuvo algo que ver con las naciones ricas que no proporcionaron suficientes vacunas a los países pobres. Terminó asistiendo a la cumbre en Glasgow de todos modos, pero se fue temprano y le dijo a una multitud fuera de la reunión que el calentamiento global era el resultado de un sistema basado en “la idea de que algunas personas valen más que otras” y que la atención debería centrarse en la causa “raíz”.

    Es una pendiente resbaladiza e inevitable desde salvar a los osos polares hasta que el hombre blanco crea el clima y es racista. Los osos polares, por ejemplo, lo están pasando muy bien. Hay casi tres veces más viviendo en su habitat hoy que cuando comenzamos a contarlos en la década de 1960. Esto explica por qué nunca más escuchas sobre ellos a menos que vivas en Churchill, Manitoba. A los humanos también les está yendo bien, en camino de alcanzar una población de 8 mil millones a finales de este siglo. Mientras tanto, Thunberg, en la semana doscientos y tantos de su ausentismo escolar, necesitará compromisos de discursos más estables y la justicia social está llamando. Como señaló Politico recientemente, Thunberg “está siendo impulsada por un mensaje diferente: escuchen a los más vulnerables y ayúdelos a construir el futuro justo que exigen”.

    O eso o los jefes climáticos, sintiendo que la mejor manera de mantener el poder es la ofuscación, han puesto a su títere adolescente en un segundo plano. Cuatro días después de que concluyera la Asamblea General de la ONU en Nueva York, unas cuadras al oeste en Central Park, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, apareció en el escenario de un festival de música para dar una conferencia a los asistentes sobre el calentamiento global. Vestida completamente de blanco (¡también después del Día del Trabajo!), recibió abucheos y protestas de una multitud de miles. La anciana temblorosa, con la voz chillona que gorjeaba sobre las burlas, no esperaba este rechazo de los jóvenes en el corazón de la ciudad liberal de Nueva York. Se suponía que esta era la base climática, y la consternación en el rostro de Pelosi parecía decirlo todo: ¿cómo te atreves?

    Por Chadwick Moore, para The Spectator, 25/10/2022.

    Chadwick Moore es el editor de Outspoken y es columnista de Spectator y editor colaborador. Su nuevo libro, Así que te han enviado a la capacitación en diversidad: sonriendo a través del apocalipsis DEI, ya está disponible.

  • Desamparados

    A través de una carta publicada por el diario El Mercurio el pasado 28 de octubre, denominada “Un predio quemado y tomado”, don Juan Sebastián Gana, propietario de tierras ubicadas en la Araucanía (Chile) relata el abuso cometido y que sigue cometiendo el Estado y su lucha de años ya no para que le devuelvan su propiedad, sino que para que no le cobren el impuesto territorial anual al cual están obligados sus dueños.

    Al día siguiente, el mismo diario le dedicó media pagina en el cuerpo C, señalando que se trata de 16 propietarios que en total suman 850 has., en la misma situación, que el 29 de mayo del año 2012 sufrieron un ataque incendiario de sus casas, galpones, bosques y posterior toma, por parte de una “comunidad radicalizada” – como llama la nota a los usurpadores que ingresaron abruptamente, encapuchados y apuntándolos con armas de fuego – impidiendo no solo desarrollar la actividad agrícola y forestal de muchos años, sino que volver a entrar en lo que les pertenecen “hasta hoy” según lo que indican los registros en el Conservador de Bienes Raíces, ya que convengamos que no le han sido expropiadas ni menos les han sido compradas, conforme a las reglas de un estado de derecho bien nacido. 

    Sin embargo, los hechos no llegan hasta ahí. Efectivamente y continuando con el relato del afectado por si y por sus vecinos en la usurpación y posterior negación de justicia,  a raíz de la toma violenta de sus tierras y al no poder desarrollar ninguna actividad lucrativa, solicitaron la exención del pago de impuesto territorial mientras se encontraran en tal situación, obteniendo recién de después de 10 años, que el organismo estatal encargado de su cobro se dignara darles una respuesta, rechazando la petición por “no existir antecedentes suficientes” para acoger la petición (sic). Tómese nota que, entre los antecedentes presentados, se encuentra la carpeta investigativa llevada por la Fiscalía por los delitos de incendio y usurpación.

    El problema que evidencia los hechos relatados no es sólo económico, sino que, de un grave incumplimiento de las obligaciones del Estado en la protección del bien común y una violación a numerosos derechos constitucionales de esos ciudadanos, como lo son el derecho a la propiedad y sus atributos, la proporcionalidad de los tributos y su igualdad, la equidad o justicia tributaria, entre otros.

    No olvidemos que el bien común comprende el libre desenvolvimiento humano, que estimula la responsabilidad y las iniciativas personales, el cual incluye al Estado, como gerente y guardián, que no destruye la propiedad privada, sino que la defiende; no debilita el dominio particular, sino que lo robustece. Todo lo contrario de lo que ocurre en nuestro país.

    Mientras leía la nota pensaba cuantos ciudadanos se encontrarán en la misma situación y que no exponen públicamente a través de los medios de comunicación o redes sociales, la tragedia que viven y el desamparo en que se encuentran de parte del Estado, por temor no solo a las represalias de los gobernantes que obviamente ya no son sus aliados ni los protegen, sino que de los ocupantes ilegales de sus tierras que gozan de total impunidad.

  • Tradición y libertad

    En la Encíclica Notre Charge Apostolique contra el espíritu democrático de “Le Sillon” San Pío X decía: “…persuádanse que la cuestión social y la ciencia social no nacieron ayer; que en todas las edades la Iglesia y el Estado concertados felizmente suscitaron para el bienestar de la sociedad organizaciones fecundas; que la Iglesia que jamás ha traicionado la felicidad del pueblo con alianzas comprometedoras, no tiene que desligarse de lo pasado, antes le basta anudar, con el concurso de los verdaderos obreros de la restauración social, los organismos rotos por la revolución, y adaptarlos, con el mismo espíritu cristiano de que estuvieron animados, al nuevo medio creado por la evolución material de la sociedad contemporánea, porque los verdaderos amigos del pueblo no son ni revolucionarios ni innovadores, sino tradicionalistas.”

    Esta famosa frase de San Pío X es intrigante. ¿Qué tiene que ver la tradición con la cuestión social y la democracia? ¿Porqué San Pío X consideraba que el pueblo debe ampararse en la tradición?

    Curiosamente encontré la respuesta en el libro La libertad y la ley, de Bruno Leoni (1913-1967), un filósofo italiano liberal absolutamente insospechado de cualquier relación con las teorías político-tradicionalistas de San Pío X.

    La tesis principal de Leoni es que “existe un claro paralelismo entre el concepto de legislación positiva y el socialismo, por un lado, y el concepto de Derecho entendido como producto evolutivo y consuetudinario y la libertad, por otro.”

    O sea que según Bruno Leoni hay un paralelismo: Ley Positiva = Planificación socialista / Ley Consuetudinaria = Libertad.

    Aclaro para los que no son abogados que Ley “positiva” significa Ley “puesta” o sea dispuesta o impuesta por una autoridad. En cambio la Ley Consuetudinaria no es atribuible a ninguna autoridad concreta; es el fruto de siglos de lenta maduración, el resultado de muchas generaciones haciendo “try & error”, lo que le da a la tesis de Leoni un cariz un poco darwiniano. Pero no me parece que ese cariz la descalifique. Lo esencial es que la Ley Consuetudinaria no es planificada. Tiene la guía implícita de la naturaleza humana, de la manera de ser de cada pueblo y -esto no lo dice el liberal Leoni- de los designios de la Divina Providencia para cada pueblo. 

    La autoridad puede decir toda las veces que quiera “esto se va a hacer así de ahora en adelante” (son las leyes positivas), pero jamás va a poder decir “esto se hizo siempre así”. La contradicción con la ley consuetudinaria le resta legitimidad a la nueva ley.

    Es tal la fuerza de la ley consuetudinaria que a veces la autoridad siente necesidad de mentir, manipular y pretender que su ley positiva fruto de una fría planificación es apenas una reinterpretación de la consuetudinaria. Pero como decía alguien, se puede engañar a pocos durante mucho tiempo, se puede engañar a todos durante poco tiempo, pero no se puede engañar a todos durante mucho tiempo. A la larga quedará patente la contradicción entre la ley positiva y la consuetudinaria, en detrimento de la positiva.

    También hay que aclarar que puede haber una ley consuetudinaria injusta, como el canibalismo entre los aztecas, y puede haber una ley positiva justa, como la prohibición del canibalismo por los españoles. Una no es buena por el sólo hecho de ser espontánea y la otra mala por el sólo hecho de ser planificada. Obviamente las cuestiones que se resuelven mediante siglos de “try & error” tenderán a ser más justas que las cuestiones resueltas por un silogismo burocrático. Pero ésa no es la cuestión. Lo interesante de la tesis de Bruno Leoni es que relaciona la ley consuetudinaria con la LIBERTAD.  

    La imposibilidad que tiene la autoridad de manipular el pasado convierte a la ley Consuetudinaria en bastión de la libertad. Es una ley que está por encima de la autoridad del momento. Es un obstáculo que traba al gobernante. Por eso San Pio X decía que protege al pueblo.

     Este rol de la Tradición poniendo límites al poder aparece en nuestra reciente nota sobre Los Intelectuales. Paul Johnson dice sobre los intelectuales anteriores a la Revolución Francesa que “sus innovaciones morales e ideológicas estaban limitadas por los cánones de la autoridad externa y por la herencia de la tradición” y que “la sabiduría colectiva del pasado, el legado de la tradición, los códigos prescriptivos de la experiencia ancestral existían para ser seguidos selectivamente o rechazados por completo…”  

    El abandono progresivo de la Tradición durante los últimos 200 años fue removiendo ese obstáculo al poder y eso explica el creciente control del Estado sobre todos los aspectos de la vida, especialmente en la educación.

    En materia religiosa hay un paralelismo similar: Misa Nueva = Liturgia planificada / “Mass of the Ages” = Liturgia inspirada

    Como dijo Ratzinger, los Papas son los jardineros de la liturgia, no sus fabricantes. La liturgia es como un árbol que se desarrolla lentamente. El Papa debe regarlo y cuidarlo; no puede hacerle cambios, a no ser muy pequeños, casi imperceptibles, como haría un jardinero.

    Para ilustrar lo que es el despotismo inhumano planificador recomiendo ver el segundo capitulo de la serie “Mass of the Ages”. La imagen del árbol que se venía desarrollando durante veinte siglos aparece en el minuto 25 y la brutal poda que sufrió en 1970 aparece en el minuto 38. Escalofriante. 

    Pero como decía Bruno Leoni, la fuerza de la Tradición es inmensa. Lentamente la liturgia planificada va cediendo. Por un lado aumenta el número de sacerdotes que celebran la liturgia inspirada, especialmente sacerdotes jóvenes. Pero el mayor tributo a la Tradición consiste en que los sacerdotes que celebran la liturgia planificada (que siguen siendo mayoría) cuando quieren celebrarla bien, con piedad y devoción, imitan cada vez más a la liturgia inspirada. A la larga muchos se van a preguntar porqué seguir con imitaciones si pueden recurrir al original. Al despotismo planificador le va a costar cada vez más imponerse.  ¡Tradición es Libertad!

  • En honor a Cervantes

    ¿Por qué vas tan elegante a la universidad? Porque tengo clase.

    Quisiera comprar un libro sobre la fatiga y el cansancio. Lo siento, están agotados.

    Oye, ¿te gusta la teoría de Einstein? Relativamente.

    Alguna vez pensé que entre tú y yo todo se podría. Y pues sí, se pudrió.

    Mi hijo está practicando natación. ¿Y qué tal le va? Nada mal.

    Doctor, soy asmática, ¿es grave? No, señora, es esdrújula.

    El mes pasado contraí matrimonio. Contraje. Claro, tenía que ser formal.

    No me quieres porque soy daltónico, ¿verdad, Celeste? ¡Me llamo Violeta!

    Oye, ¿cómo te llamas? No soy el ayer, ni soy el mañana. ¿De qué hablas? Me llamo Eloy.

    Hola, cielo, ¿cómo estás? Parcialmente nublado, con probabilidades de lluvia.

    Joven, ¿podría decirme dónde vio por última vez a la señora de las empanadas? Por su puesto.

    Cusiosidades del idioma castellano:

    • Con 23 letras, se ha establecido que la palabra Electroencefalografista es la más extensa de todas las aprobadas por la Real Academia Española de la Lengua.
    • En el término Centrifugados, todas las letras son diferentes y ninguna se repite.
    • La palabra Oía tiene tres sílabas en tres letras.
    • En Aristocráticos, cada letra aparece dos veces.
    • El vocablo Cinco tiene a su vez cinco letras, coincidencia que no se registra en ningún otro número.
    • El término Corrección tiene dos letras dobles.
    • Las palabras Ecuatorianos y Aeronáuticos poseen las mismas letras, pero en diferente orden.
    • El término Estuve contiene cuatro letras consecutivas por orden alfabético: s-t-u-v.
    • Con nueve letras, Menstrual es el vocablo más largo con solo dos sílabas.
    • La palabra Pedigüeñería tiene los cuatro firuletes que un término puede tener en nuestro idioma: la virgulilla de la ñ, la diéresis sobre la ü, la tilde del acento y el punto sobre la i.
    • El vocablo Reconocer se lee lo mismo de izquierda a derecha que viceversa (palíndromo).
    • La palabra Euforia tiene las cinco vocales y sólo dos consonantes…

    Las cinco vocales:

    La famosa escritora española Lucía Echevarría, ganadora del Premio Planeta 2004, dijo en una entrevista, que “murciélago” era la única palabra en el idioma español que contenía las 5 vocales. Un lector, José Fernando Blanco Sánchez, envió la siguiente carta al director del diario ABC:

    Acabo de ver en la televisión estatal a Lucía Echevarría diciendo que, “murciélago” es la única palabra en nuestro idioma que tiene las cinco vocales.

    Mi estimada señora:

    Piense un poco y controle su “euforia”.

    Un “arquitecto” “escuálido”, llamado “Aurelio” o “Eulalio”, dice que lo más “auténtico” es tener un “abuelito” que lleve un traje “reticulado” y siga el “arquetipo” de aquel viejo “reumático” y “repudiado”, que “consiguiera” en su tiempo, ser “esquilado” por un “comunicante”, que cometió “adulterio” con una “encubridora” cerca del “estánquillo”, sin usar “éstimulador”.

    Señora escritora, si el “peliagudo” “enunciado” de la “ecuación” la deja “irresoluta,” y piense de modo “jerárquico”.

    No se atragante con esta “perturbación”, que no va con su “milonguera” y “meticulosa” “educación”.

    Y repita conmigo, como diría Cantinflas:
    ¡Lo que es la ignorancia!

    Solo me queda recomendarle que se refresque con hojas de “eucalipto”…

  • Malas noticias de Colombia

    Introducción de La Botella al Mar: Nos llegan noticias de Colombia sobre los primeros meses de gobierno del ex-guerrillero Gustavo Petro. No son alentadoras. Transcribimos abajo algunos puntos de un comunicado del grupo Tradición y Acción, firmado por Eugenio Trujillo Villegas. Diríamos que esto debería representar una voz de alerta para nuestra Argentina. Lamentablemente en esto corremos con ventaja y ya nos encontramos mucho más hundidos en las miasmas del populismo izquierdista que nuestros hermanos colombianos. Dios quiera que ellos se den cuenta del camino que han emprendido antes que sea tarde. ¿Será que es tarde para nosotros?


    Los colombianos estamos perplejos y desconcertados ante todos los desastres originados por el gobierno de Petro. El País parece haber entrado en una pesadilla sin fin, en la cual todos los días acontecen cosas peores, promovidas por los funcionarios del Gobierno.  

    Todos ellos demuestran una incompetencia jamás vista, gobiernan con la más absoluta ignorancia, por lo cual incurren en los más grandes desatinos.

    Para no repetir lo que todos saben, basta apenas con mencionar algunos de ellos. El ministro de Hacienda ha presentado una reforma tributaria que arruinará al sector empresarial, estableciendo unos impuestos confiscatorios e irracionales que espantarán las inversiones. La ministra de Agricultura propone comprar tres millones de hectáreas productivas para repartirlas entre campesinos, indígenas y agitadores sociales, sin tener dinero para ello y desconociendo algo elemental, como lo es que repartir tierra no basta para producir alimentos. La ministra de Minas y Energía anuncia que acabará con la producción de petróleo, gas y carbón, que son la columna vertebral de nuestra economía. La ministra de Salud amenaza con abolir las EPS privadas (Entidades prestadoras de salud), para que sea el Estado socialista quien asuma la atención médica de todos los colombianos, algo que ya vivimos en el pasado y que fue un absoluto fracaso.

    Los ejemplos podrían ser tantos, que es inútil continuar con ellos. En realidad, Colombia fue tomada fraudulentamente por una banda marxista que ha tomado la decisión de demoler el País a las patadas, para reemplazar el progreso y el desarrollo alcanzado durante décadas de trabajo y esfuerzo, por un sistema socialista antinatural y fracasado.

    El socialismo solo ha generado pobreza, miseria y opresión en todo el mundo. Después de pocos o muchos años de dominio, los países afectados se han levantado indignados contra esta secta marxista, y solo así han podido regresar a la libertad y al progreso. Pero el precio que se paga por esta aventura es inmenso, pues se sufren las consecuencias de la miseria y el subdesarrollo, mientras que los gobernantes establecen el más escandaloso saqueo de los bienes públicos.

    ¡Que nadie se engañe! Cuando este tipo de gobiernos proponen aumentar los impuestos a unos niveles impagables, expropiar las empresas y asumir el control de la economía, eso jamás se convierte en beneficios sociales. Lo que acontece es que se roban todo, estableciendo el saqueo y la corrupción desenfrenada como el principal objetivo de los burócratas que ostentan el poder.

    A simple vista, toda esta pesadilla parece apenas un gobierno de incompetentes, de demagogos y de estúpidos, que no tienen la menor idea de resolver los problemas. ¡Lamentablemente, esa es la pura verdad! Pero hay además un trasfondo que no todos ven con claridad, que es necesario denunciar si queremos salvar a Colombia de las garras del comunismo que ya comienza a estrangularnos.

    El mundo está entrando en un misterioso proceso denominado post-marxismo. Ahora no se trata de imponer el comunismo al estilo de la revolución bolchevique en el siglo pasado, sino de imponer el llamado Nuevo Orden Mundial. Éste será el gobierno dictatorial de todas las naciones, ejercido con mano de hierro por una secta trans-nacional poderosa.

    Pretenden crear una República Universal, que será la mayor de las dictaduras de la historia. Comparados con estos nuevos sátrapas, Lenín, Stalin y Mao pasarán a ser unos aprendices de tiranos. Lo que el post-marxismo pretende imponer al mundo parece inverosímil, pero en realidad ya es un proceso en estado de ejecución avanzada.

    Entre sus grandes objetivos y realizaciones están la abolición de todas las religiones, especialmente la Católica, que ya está en un proceso de espantosa auto-demolición. Pretenden imponer la ideología de género y la dictadura de los colectivos LGBT (lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros); quieren destruir la familia cristiana y promover el aborto sin restricciones; ejercen el control de los medios de comunicación y de las redes sociales, para que la única verdad existente sea la que ellos divulguen; quieren destruir la economía, el progreso y el concepto de propiedad privada, para reemplazarlos por el estado ecologista, miserabilista y tribal; abolirán los valores morales, para imponer la dictadura de lo irracional, de lo horrendo y de lo absurdo; tratarán de disminuir la población mundial por todos los medios, para lo cual se inventarán guerras y pandemias planificadas.  

    Por supuesto, para llegar a este sistema de gobierno antinatural, será necesario suprimir paulatinamente todas las libertades legítimas, tal como lo han venido experimentando con el pretexto de la pandemia.

    Por estas razones, cuando los ministros de Colombia proponen las ideas más aberrantes, descabelladas y catastróficas, no lo hacen apenas por ignorancia o incompetencia. Lo que realmente hacen es demoler el País en el menor tiempo posible.   

    ¿Lo van a conseguir? Ese es el gran interrogante. Si el País opta por la cobardía y la indolencia, Petro lo va a destruir. Pero si Colombia resiste con entereza y se opone por todos los medios legítimos a que se destruya en pocos días lo que se ha construido en decenas de años, Petro y su gobierno jamás podrán destruir a Colombia.    

    Los colombianos tendrán que decidir. Cada día que pasa sin luchar para impedir la demolición de la Patria, hará más difícil evitar el cataclismo que vendrá. Con las marchas y las protestas realizadas, se ha conseguido frenar o modificar algunas de las sandeces que nos quieren imponer. Pero esta sana reacción tiene que multiplicarse, extenderse a todos los rincones de la Patria, y debe ser apoyada por todos, si es que queremos salvar a Colombia del desastre.

    Octubre 28 de 2022.

  • Jesucristo y la “Justicia Social”

    Hay una idea muy en boga, que se expresa en términos cada vez más dogmáticos tanto en círculos académicos como religiosos, de que los cristianos serían comparables a los talibanes en la medida que tengan una opción preferencial por Dios por encima de todas las cosas, incluyendo al prójimo en general y a los pobres en particular. El cristiano “culto o equilibrado” debería dejar de lado tales fanatismos.

    Infelizmente no son pocos los pastores que buscan reinterpretar los evangelios apuntando a un Cristo más filantrópico, humanitario, con una “Opción Preferencial por los pobres” con el fin de formar una sociedad más equitativa y humanitaria.

    ¿Pero se ajusta tal interpretación de Cristo, a la realidad evangélica?

    Los Evangelios nos cuentan que un hombre se acercó a Jesus y le pidió: “Maestro, dile a mi hermano que comparta la herencia conmigo. Jesús le respondió: Hombre, ¿quién me ha constituido a mí como Juez o árbitro entre vosotros?” (Lucas 12:13-33). A Cristo no le interesa esa disputa y de inmediato pasó a hablar sobre un hombre que mandó agrandar sus graneros y cuando los llenó, murió. Luego advierte: “Así será el que junta riquezas para sí mismo y no es rico ante Dios”.

    Si Cristo tuviera alguna simpatía por lo que hoy se define como la “redistribución de la riqueza”, o la “lucha contra las grandes concentraciones del capital”, el momento que se presentaba era el ideal para decir algo en ese sentido. Muy por el contrario, en este trecho evangélico, conocido como “la parábola del rico insensato” Cristo pone el foco en otro lado.

    Preferencial quiere decir “primordial, prioritario, preferible, antes que”, y también se relaciona con “esencial o fundamental”. En varios pasajes de los Evangelios Cristo nos explica de forma inequívoca cuáles son sus “Opciones preferenciales”: 1) Amar a Dios sobre todas las cosas, 2) Amar a tu prójimo como a ti mismo, 3) Buscar el reino de Dios y su justicia.

    Nuestro Señor Jesucristo explica quién es el “prójimo” en la parábola del Buen Samaritano. El malherido de esa parábola era un hombre que “fue despojado de todos sus bienes y dejado medio muerto por el camino”. Si tenía bienes para que lo despojen entonces no era un pobre. El Buen Samaritano de la parábola no ayudó a un pobre sino a un comerciante viajando. En esta parábola Jesús enseña que la caridad debe dirigirse a todos los prójimos, pobres o ricos.

    Lázaro, con el cual Cristo tenía una excelente relación de amistad era una persona muy rica de Israel, lo mismo María Magdalena, sin duda las advertencias a los ricos no es por la riqueza en sí, más por amar y confiar más en las riquezas que en Dios.

    Para el cristiano la caridad con el prójimo es parte esencial del mandato de Jesús, y sirve además para hacernos merecedores de la misericordia Divina. “Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Así como Dios ayuda a éste pecador que soy yo con su gracia y su paciencia, Dios quiere que yo ayude a otros pecadores también, con bondad y diligencia por más ricos o pobres que sean. 

    Bien decía San Agustín: No existe caridad sin justicia, pues la caridad es antes de todo en orden a Dios.

    En consecuencia toda ayuda a los pobres que tenga un fin meramente humanitario o mundano, no es ni puede ser caridad cristiana, más bien en muchos casos es abominable ante Dios, de aquí las condenas al marxismo y sus derivados, peronistas, socialistas, chavistas etc.

    Cristo ha dejado de ser la autoridad final en nuestra vida, para ser otro “compañero” tan preocupado por la prosperidad de la humanidad o del planeta, como cualquier otro. Ya no es un ser superior o sagrado al que hay que temer, sino un amigo comprensivo, tolerante y poco celoso de sus consejos, leyes o derechos.

    En consecuencia, hemos perdido enormes beneficios sociales conquistados con siglos de luchas y esfuerzos para conformar la sociedad según Dios, “venga a nosotros tu reino”, en materia de jurisprudencia, derecho, educación, respeto por la vida, la libertad y la propiedad, hoy bajamos los brazos para acomodarnos a un discurso aceptado tanto por los enemigos de Cristo como por sus supuestos amigos o representantes, colocando al Pobre en lugar de Dios, que no es necesariamente un modelo de virtud, benevolencia o sabiduría, más bien un potencial resentido, muy útil para la violencia y la corrupción política.

    Así los gloriosos restos de “cristiandad?” van siendo destruidos por la ley de la selva, degenerando en conflictos sin fin y sin sentido alguno.

    Pobres contra ricos.

    Hijos contra padres

    Alumnos contra profesores.

    Mujeres contra hombres.

    Negros contra blancos.

    Estado contra el pueblo.

    Conflictos tan destructivos de la felicidad y prosperidad humana, como falsos son aquellos que dicen buscar su progreso y bienestar, colocando al hombre pobre y sus caprichos, por encima de Dios y su justicia.

  • Pequeña maravilla

    Con el comienzo del otoño [en el hemisferio norte], llega de nuevo el momento de la recolección de la aceituna: las aceitunas verdes se suelen recolectar en septiembre y octubre, mientras que las aceitunas negras se suelen recolectar entre noviembre y enero.

    Las aceitunas se recolectan en el Mediterráneo oriental desde tiempos inmemoriales. Según la tradición judía, la primera semilla de olivo cayó del paraíso y aterrizó en la tumba de Adán, como un regalo de Dios a la humanidad. En la mitología griega, se dice que Hércules trajo el primer olivo a Grecia y lo plantó en Olimpia, desde donde se extendieron por toda Grecia. Durante milenios el olivo ha sido símbolo de abundancia, fortaleza, paz y santidad, así como de renovación y fertilidad. Las aceitunas se mencionan a menudo en la Biblia hebrea y se consideran uno de los alimentos más importantes de la Tierra de Israel. Según la Mishná o Torá Oral, el aceite de oliva era el mejor aceite para encender las velas de Shabat. En el Corán, las aceitunas se denominan frutos benditos y se comen a menudo durante el Ramadán.

    Fueron los fenicios y los griegos quienes primero introdujeron el olivo a los romanos. Plinio el Viejo escribió sobre 15 especies diferentes de olivo, que tenían muchos usos en el mundo antiguo. El árbol era apreciado por su madera fina que se usaba para hacer cuencos, utensilios de cocina, muebles y objetos decorativos, mientras que las aceitunas no solo se usaban para cocinar, sino para ofrendas de sacrificio, iluminación y para hacer jabón, ungüentos y perfume; por supuesto, también se comían simplemente como aceitunas de mesa. Las hojas de olivo se usaban por sus cualidades medicinales: incluso hoy en día, se dice que el extracto de hoja de olivo es antibacteriano, antifúngico y antiinflamatorio. Más que nada, por supuesto, la aceituna se usa para hacer aceite de oliva, uno de los ingredientes fundamentales de la dieta mediterránea hasta el día de hoy.

    Las aceitunas tienen una vida extremadamente larga. Se dice que algunos de los olivos en el jardín de Getsemaní al pie del Monte de los Olivos en Jerusalén tienen más de 2000 años. Las aceitunas pueden variar en color de verde amarillento a marrón claro, púrpura rosado y negro según su madurez. Como regla general, cuanto más oscuro es el color de la aceituna, más madura estaba cuando se recogió del árbol.

    Una vez recolectadas, las aceitunas deben curarse antes de comerse, para que sean apetecibles. Las aceitunas curadas pueden variar mucho en sabor, textura y tamaño. Las aceitunas verdes tienen una pulpa más firme con un sabor picante. Las aceitunas negras tienden a ser más blandas y blandas, pero mucho depende de la duración del proceso de curación.

    Hay varios métodos diferentes de curar aceitunas. Pueden curarse en seco con sal, en lejía y una fuerte solución alcalinizante de sosa cáustica o ceniza de madera, o en salmuera, que no sólo ayuda a la conservación de las aceitunas, sino que transforma su azúcar en ácido láctico, lo que mejora su sabor. También se pueden curar con agua: se sumergen en agua o en una salmuera muy débil que se cambia diariamente durante un máximo de dos semanas para eliminar el amargor. A veces, las aceitunas se parten con un martillo para acelerar el proceso. Una vez curados, se pueden conservar en salmuera o condimentar con ajo, perejil, apio en rodajas finas, zanahorias, vinagre, aceite de oliva y, a veces, chile. Las aceitunas se utilizan ampliamente en todo el Mediterráneo en mezze y ensaladas, y en numerosos platos y guisos de verduras. En Israel y el Medio Oriente, a menudo se sirven en el desayuno con labneh y un poco de pan crujiente como acompañamiento.

    La aceituna Kalamata del Peloponeso en Grecia es probablemente una de las más conocidas del mundo. Es de color púrpura con una textura carnosa y un sabor intenso, afrutado con un toque ahumado. Aparece en la conocida horiatiki salata (ensalada del aldeano griego) junto con tomates, cebolla roja, pimiento verde, pepino y queso feta. También son un complemento delicioso para la pasta, el arroz, las ensaladas y las verduras guisadas. Otra variedad de aceituna bien conocida es la aceituna Amfissa curada en salmuera de Delphi en el centro de Grecia, que puede variar en color de marrón oscuro a negro con pulpa suave y un sabor suave y ligeramente dulce. La aceituna Nicoise de Provenza es de color púrpura oscuro con un sabor herbal distintivo con matices de regaliz. Se utiliza para hacer ensalada Nicoise o tapenade, la conocida pasta para untar hecha con puré de aceitunas negras, alcaparras y anchoas, y como aceituna de mesa.

    La aceituna verde Castelvetrano del suroeste de Sicilia ha sido denominada la aceituna con mejor sabor del mundo. Es muy apreciado por su suave sabor a mantequilla y su textura crujiente y carnosa. Se utilizan principalmente como aceituna de mesa, pero también van bien en ensaladas, platos de pasta o con queso. Otra aceituna verde popular es la manzanilla española, que significa “pequeña manzana” en español, que tiene un sabor ligeramente ahumado, parecido a la almendra. A menudo se rellena con pimiento morrón y está disponible en la mayoría de los supermercados. La aceituna picholine, una pequeña aceituna verde con un sabor afrutado y ligeramente amargo, se cultivó originalmente en el sur de Francia, pero ahora se cultiva en todo el mundo. Es ampliamente conocido como el cóctel de aceitunas y, a menudo, aparece junto a una tabla de quesos con un poco de pan crujiente al lado.

    Y las aceitunas son más que deliciosas. También son buenas para usted: las aceitunas son ricas en grasas monosaturadas, especialmente en ácido linoleico, que se dice que reduce el riesgo de enfermedad coronaria. Las aceitunas también contienen fitonutrientes que se dice que previenen el cáncer y la pérdida de masa ósea. Las aceitunas verdes suelen contener más fitoquímicos con propiedades antioxidantes que las aceitunas negras. Pero ambas aceitunas también son ricas en vitamina E, cobre, hierro y calcio y pueden ayudar a proteger contra la osteoporosis y la diabetes tipo 2.

    Por Paola Gavin, publicado el 20 de octubre 2022 en The Tablet.

  • La importancia de las palabras

    Miré consternada una foto del afiche que plastifica la ciudad de Buenos Aires. “Leer es perder el tiempo”. Y al instante se dispararon mil reflexiones. Escribí un artículo para este blog pero después decidí esperar para ver cómo seguía la campaña. Porque era obvio que estábamos frente a la primera fase de un mensaje que iba a seguir.

    No he encontrado todavía a nadie que haya escaneado el código que acompaña a estos carteles. Mis esfuerzos por investigar quién estaba detrás de los afiches durante toda la semana, fueron estériles. Y eso solo ya amerita una reflexión crítica. Aunque el resto del mensaje fuera positivo y redimiera lo horroroso de lo sembrado por las calles, solo unos pocos, después de muchos esfuerzos, se van a dar por enterados del mensaje completo. La mayoría de la gente va a ir asimilando lo que lee en cada esquina y al final del día ese mensaje será el que se grabe en su cerebro.

    Conversaba con un publicista quien me decía que seguramente el resto de la campaña iba a dar la vuelta a la negatividad de estos mensajes y el hecho de que la gente estuviera hablando de ellos ya hacía de la campaña un éxito. Lamento no estar de acuerdo. Además de que se va a quedando en la mente el mensaje negativo, la gente ha tomado el marcador y se ha puesto a tachar, escribir y alterar los carteles de la vía pública. Eso, de por sí, es un acto de vandalismo. Seguramente esté penado por alguna ley u ordenanza municipal. Pero a algunos directivos publicitarios les parece una buena cosa atacar la lectura y fomentar el desorden público. Dejaron los primeros afiches durante una semana despertando la curiosidad, la ira y la reacción de la gente. Con un mensaje que promovía un antivalor (la destrucción de la propiedad pública y la ignorancia). 

    El análisis de estos hechos me llevó a meditar sobre un elemento típico de la cultura argentina: la comunicación indirecta, diferida, disociada. Decimos “te odio, gordo grasa”, por ejemplo, cuando en realidad queremos decirle a un amigo que lo queremos con toda el alma. Esa modalidad de comunicación está tan arraigada en nuestras dinámicas sociales que ya ni le prestamos atención. Decimos una cosa cuando en realidad queremos significar otra. Y los ejemplos son miles.

    Esa disociación entre lo dicho y la intención del que habla me parece un tema grave. Grave en serio, con consecuencias psicológicas profundas. Porque muestra una discrepancia que genera de por sí, escudos, malas interpretaciones, dudas, resguardos, distancia… Y esto es exactamente lo opuesto al encuentro personal verdadero. Es una manera de evitar la expresión de vulnerabilidad esencial para el crecimiento de los vínculos entre personas. Manifiesta desconexión con lo real, y lo real es la única fuente de energía y fuerza que nos permite crecer como individuos humanos y en relación con otros. 

    “Cuando entramos en contacto con las cosas y lo hacemos de acuerdo con el orden natural, luchando por supuesto contra múltiples desórdenes, la misma realidad nos sostiene. Esa es la superioridad de cualquier realismo, sea económico, político, pedagógico o cultural. La libertad que así resulta es una libertad real, porque se inscribe en el orden del ser” (Emilio Komar, Libertad y liberalidad).

    Es en las pequeñas cosas vividas todos los días que se va forjando la identidad de los individuos y de los pueblos. Esa identidad puede ser rica, luminosa, serena cuando hay unidad en la persona o puede ser esquizoide cuando está plagada de disociaciones. 

    Volviendo a los carteles… Un taxista lo resumía muy bien “Esto está escrito por anarquistas”. Y creo que tiene razón. Fomentar antivalores (ignorancia, vandalismo) es una estrategia usada por los anarquistas de todos los tiempos. Pareciera que los ejecutivos del sitio de noticias Corta que está detrás de esta campaña no son anarquistas propiamente, pero para promocionar su producto (bocaditos prefabricados de noticias) han elegido atacar la lectura. Y el resultado, a mi entender, es lamentable. 

    Planteo una pregunta. Ellos venden bocaditos de información rápida y fácil (como si fueran patitas de pollo de McDonalds). ¿Para qué? ¿Por qué nos informamos? ¿Cuál es la finalidad de la información? 

    Los dejo para seguir reflexionando…

  • Más cacofonía

    Siguen los ruidos cacofónicos en torno a la guerra de Ucrania. En un artículo para “UnHerd” el Sr. Thomas Fazi analiza la posibilidad de que Estados Unidos haya saboteado el caño bajo el Mar del Norte que llevaba gas de Rusia a Alemania. 

    Sabotear el caño tendría la doble ventaja de obligar a Alemania a reducir su dependencia del gas ruso y a aumentar su dependencia del gas americano. En otras palabras, aleja a Alemania de la órbita rusa y la aproxima a la órbita americana.

    Cita una frase de George Friedman en su libro “The Next Decade”: “El interés primordial de Estados Unidos, por el cual hemos librado guerras durante siglos, la Primera, la Segunda y la Guerra Fría, ha sido la relación entre Alemania y Rusia, porque unidos son la única fuerza que podría amenazarnos”.

    Este tipo de consideraciones muy “geopolíticas” siempre me han chocado por lo cínicas. Lo único que importa es que Alemania y Rusia no se unan contra USA, como si todo se redujera a un juego de TEG. 

    No importa que Rusia sea una tiranía y que en USA se goce de una cierta libertad (cada vez menos). No importa que durante 50 años Rusia mantuvo colonizada la mitad de Alemania mientras que USA dio plena libertad a la otra mitad. No importa que la economía rusa esté en manos de una cleptocracia mientras que en USA la economía todavía es bastante libre (cada vez menos). No importa que la iglesia ortodoxa rusa sea un agente de la tiranía, a cargo de un compañero de Putin en la KGB. No importan las atrocidades que Rusia cometió en Ucrania durante décadas y las que sigue cometiendo en los territorios ocupados.     

    Es verdad que USA tiene razones geopolíticas para separar a Rusia y Alemania. Pero no son las únicas ni las más importantes. Una hipotética alianza entre la tiranía rusa y la eficiencia alemana crearía una enorme “tiranía eficiente” una especie de “Mordor” al este de Europa. No le conviene a nadie, y menos a los países europeos. Churchill supo verlo en Octubre de 1940. 

    En esos días Molotov estaba en Berlín repartiéndose Europa con Ribbentrop. Entonces Churchill ordenó unos bombardeos feroces, casi suicidas, que sacudieron a Berlín a fondo, al punto que las conversaciones entre los dos cancilleres tuvieron que celebrarse en un refugio anti-aéreo. Cuando Molotov volvió a Rusia le dijo a Stalin que Alemania iba a perder la guerra, que no le convenía esa alianza.   

    Como diría el artículo de Fazi, lo que hizo Churchill “…era parte de una estrategia más amplia para abrir una brecha política entre Europa y Rusia”. 

    El gesto de Churchill le garantizó a Europa muchos años de paz y prosperidad. Ya sé que no fue lo único; que hubo mucho que pelear después de eso; y que no todo salió bien. Pero fue una bisagra del destino, como lo llama en sus memorias. 

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