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Autor: Otros Autores

  • El catolicismo: refugio de la racionalidad

    Uno de los rasgos definitorios de nuestra cultura moral y política es lo que podríamos llamar “fideísmo secular”. El término puede sorprender a quienes conocen algo de historia teológica: el “fideísmo” se asocia típicamente con formas de creencia que niegan la explicación racional, una forma de fe que declara “lo creo porque lo siento” (y me gusta lo que siento). En otras palabras, el “fideísmo” generalmente se asocia con la “religión”, y si hay algo que no define la era secular, uno podría decir, es la “religiosidad”. Esta afirmación es cierta empíricamente hablando: encuesta tras encuesta demuestran que las personas, especialmente los jóvenes, están abandonando la religión en cantidades cada vez mayores. Entonces, ¿cómo se justifica describir la cultura secular como fideísta? ¿No es eso un oximoron?

    Cada sistema de creencias tiene su historia inicial y la del secularismo actual es más o menos así:

    Una clase dominante patriarcal y (sexualmente) opresiva alguna vez dominó a la humanidad al imponer un sistema de creencias supersticioso que engañaba a las personas para que pensaran que “la mente de Dios”, en lugar de la mente humana, es lo que da significado, estructura y propósito a la vida. El laicismo nos ha liberado de esta oscuridad epistémica y moral.

    Sin duda, quedan muchas disputas intestinas (y a menudo odiosas) entre los guardianes del mito secular. Algunos, por ejemplo, definen “la mente humana” colectivamente, lo que lleva a las “política de izquierda”, y algunos definen la mente humana “individualmente”, lo que lleva a “políticas de derecha”. Pero todos están de acuerdo en que es sólo la mente humana (individual o colectivamente) la que determina la naturaleza del bien y del mal. Eso es, en resumidas cuentas, tanto la modernidad como la posmodernidad: el eclipse total de la creencia en un Dios metafísicamente real, moralmente relevante y racionalmente accesible.

    Sin embargo, a diferencia de los mitos de la antigüedad, las fábulas de la secularidad sirven para ocultar en lugar de revelar, y su gigantesco secreto es este: nunca ha habido una mezcolanza de aseveraciones más grande, o un ejemplo más obvio de pensamiento grupal ciego, o una leyenda más egoísta y más fanática que la historia del secularismo siendo más racional que la religión, especialmente el catolicismo. El laicismo, en otras palabras, es quizás el mayor ejemplo de “fideísmo” en la historia de las ideas, especialmente cuando se aplica a la moral y la política.

    Por ejemplo, considere la evidente ausencia de racionalidad dentro de estas líneas maestras del secularismo, que, aunque contradictorias entre sí, definen colectivamente los contornos morales y políticos del Occidente contemporáneo:

    1. CIENCIA SOLAMENTE (O “CIENTIFICISMO”):

    El cientificismo sostiene que solo la “ciencia” —o la investigación empírica sistemática— puede proporcionar conocimiento verdadero. En resumen, si la ciencia no puede “probar” lo que estás diciendo, tus creencias son indistinguibles de la pura fantasía emotiva (es decir, simplemente lo estás “inventando”). Dejando a un lado el hecho de que el cientificismo es autocontradictorio (no existe ningún experimento científico que pueda llevar a la conclusión de que “solo la ciencia proporciona conocimiento verdadero”), aquellos que afirman el cientificismo, si son consistentes, deben abstenerse de hacer afirmaciones morales, o afirmaciones sobre lo que deben hacer los individuos, grupos, países, etc., por esta sencilla razón: la “ciencia” no tiene capacidad metodológica (establecimiento de un experimento) o sustantiva (el resultado de un experimento) para decir lo que “debería” ser. Todo lo que puede hacer en el mejor de los casos (e incluso esta capacidad es cuestionable) es describir comportamientos humanos y ofrecer explicaciones empíricas de las causas de esos comportamientos. Sin embargo, no puede proporcionar ningún mecanismo racional para determinar qué comportamientos son “buenos” y cuáles son “malos”. Hacer tal afirmación sería violar los parámetros epistemológicos de la ciencia al hablar de asuntos que no pueden conocerse empíricamente. Así, la próxima vez que escuches a alguien decir: “Solo creo en la ciencia y eres una mala persona si votas por el partido X”, o “Como científico, creo que el gobierno tiene el poder de imponer la ley X”, denuncia este engaño por lo que es: fideísmo envuelto en una racionalidad sucedánea de bata blanca.

    2. SUPREMACIA DE LA VOLUNTAD INDIVIDUAL SOLAMENTE (O LIBERALISMO CLÁSICO Y LIBERTARIANISMO)

    Ya sea que estén enraizadas en la tradición filosófica de Immanuel Kant o de John Locke, las teorías morales y políticas del “individualismo” —expresadas contemporáneamente como “Tú haces lo tuyo, yo haré lo mío”— no solo sostienen que los individuos nunca deben infringir a otros en su propia “búsqueda de la felicidad”; sostienen que cada definición de “felicidad” es igualmente aracional (ni racional ni irracional) y, por lo tanto, de naturaleza igualmente preferencial. Sin duda, el liberalismo y el libertarianismo clásicos pueden ser capaces de justificar coherentemente prohibiciones de acciones (es decir, “derechos negativos”) como el derecho a no ser asesinado, agredido, impedido de hablar en público, etc. Sin embargo, las mismas teorías no pueden, en consonancia con sus propios fundamentos filosóficos, decir algo sobre lo que un individuo o una sociedad debe hacer, por ejemplo, qué bien positivo debe perseguirse, que no se pueda reducir a una expresión arbitraria de preferencia personal. Lo que eso significa en la práctica es que todo liberal o libertario clásico que te dice “Está bien hacer X” no dice nada más que “Haz X porque quiero que hagas X”, lo cual es tan fideísta como parece.

    3. SUPREMACIA DE LA VOLUNTAD COLECTIVA SOLAMENTE  (O PROGRESISMO/“WOKEISMO”)

    A pesar de la apariencia externa de que el progresismo o la ideología “woke” son enemigos ideológicos jurados del liberalismo/libertarianismo clásico, las dos corrientes del secularismo comparten la suposición subyacente de que es la mente humana, no la mente de Dios, la que define la naturaleza del bien. Todo lo que hace la ideología progresista o ”woke” es comunalizar el “yo autónomo” del liberalismo/libertarianismo clásico al convertir el “yo creo” en un “nosotros creemos”. De cualquier manera, el resultado es el mismo: las declaraciones sobre lo que se debe hacer en lo que respecta a la naturaleza del bien y del mal, son de naturaleza puramente preferencial y, por lo tanto, no son más que afirmaciones de voluntad racionalmente ciegas, también conocidas como fideísmo. El progresismo ”woke” añade un insulto moral a la herida al afirmar además que “no existen los valores morales universales” al tiempo que insiste en que el progresismo ”woke” es moralmente superior a todas las visiones del mundo en competencia. Esto es lo mismo de declarar: “Creemos lo que creemos porque lo creemos, y tú también debes creerlo (o de lo contrario…)”.

    4. SUPREMACIA DEL “MERCADO” SOLAMENTE (O CONSERVADURISMO GLOBALISTA):

    El conservadurismo de un libre mercado “a ultranza”, no la opinión de que el libre mercado es bueno (lo que afirma el catolicismo), sino que el libre mercado es el bien supremo (que el catolicismo rechaza), puede considerarse inmune a la acusación de fideísmo debido a su inclinación por hablar con cariño de los “valores tradicionales”. Sin embargo, sigue siendo cierto que si la ganancia se encuentra tanto en la parte inferior como en la parte superior de nuestra jerarquía de los valores morales, entonces es racionalmente inconsistente afirmar que otros valores (por ejemplo, “la familia”, “sociedad cívica”, “matrimonio,” “educación clásica”, o incluso “dignidad humana”) tienen algo más que un valor instrumental, si es que tienen algún valor. En otras palabras, afirmar creer en “valores morales” dentro del horizonte del absolutismo de libre mercado no es más que una expresión de preferencia, también conocida como fideísmo.


    Estas cuatro opciones no agotan todas las vertientes del laicismo contemporáneo. Sin embargo, demuestran esta verdad primordial: la negación secular de una conexión racional entre la existencia de Dios y la existencia de un bien humano universalmente objetivo, necesariamente separa la “racionalidad” de cualquier “moralidad” sustantiva, lo que significa que todos los valores éticos y políticos necesariamente terminan siendo arrojados a un depósito de deseos subjetivos grabado con las palabras, “Yo/nosotros lo creemos porque yo/nosotros queremos creerlo”. Por lo tanto, el mejor apodo para “la era secular” podría ser “la era de la afirmación”.

    El catolicismo ofrece una alternativa. Precisamente porque sostiene que las afirmaciones “Dios existe” y “la relación con Dios constituye el bien supremo del ser humano tanto individual como colectivamente”, son cognoscibles racionalmente, universalmente en todos los idiomas y culturas, el catolicismo rechaza categóricamente el fideísmo, especialmente en lo que se refiere a cuestiones morales y políticas. La moral católica, por lo tanto, no es subjetiva. No es la sistematización de impulsos emotivos arbitrarios. Es, más bien, una colección ordenada de hechos morales deducidos de la estructura de la realidad. Como tal, su autoridad no proviene de la voluntad de un individuo o grupo sino, más bien, de la racionalidad misma, es decir, del Logos mismo (ver Juan 1:1).

    A medida que el mundo secular se hunde cada vez más en un caos moral y político trágicamente predecible, el catolicismo puede consolarse recordando que su casa está construida sobre roca. Ya sea defendiendo la dignidad de toda vida humana, la santidad del matrimonio y la familia natural, la realidad ontológica y la complementariedad de los sexos, o la obligación de construir un orden económico justo, el catolicismo puede (y debe) seguir blindando la luz de razón de las oscuras supersticiones de los cultos reinantes de la época. Como siempre lo ha hecho.

    Por Matthew Petrusek, publicado el 16/12/2022 en Word on Fire. Traducido por La Botella al Mar.

  • Navidad en medio del caos

    El año que viene es el octogésimo aniversario de la entrega de las conferencias de C. S. Lewis que más tarde se convertirían en su libro La abolición del hombre. Al releer esas conferencias hoy, es imposible no sorprenderse por su toque contemporáneo. La razón es simple: lo que Lewis identificó en 1943 como el problema clave que enfrenta la sociedad sigue siendo el problema clave que enfrentamos hoy, y de una forma aún más intensa. El tema es la antropología, la comprensión misma de lo que significa ser un ser humano.

    Gran parte de la agitación en nuestro mundo occidental contemporáneo es una función del colapso del consenso sobre lo que significa ser humano. Los debates díscolos y fútiles sobre el género, la sexualidad, el aborto y la raza se remontan a la pérdida del sentido de la naturaleza humana como una realidad universal que todos compartimos. Luego está la creciente tendencia en nuestra cultura a definir a las personas en términos de sus ideas y convicciones y, por lo tanto, a negar legitimidad a cualquiera que no esté de acuerdo con nosotros. Esto afecta todo. Hace que sea cada vez más raro tener amistades personales entre personas de diferentes perspectivas. Cuando somos nuestras creencias y convicciones, ¿qué podemos tener en común con quienes no las comparten? Es por eso que el lenguaje de los derechos humanos ahora a menudo (e irónicamente) no se usa para hablar sobre los derechos que todos los individuos disfrutan como seres humanos, sino más bien como una subcategoría socialmente construida de la humanidad. Y alimenta la creciente tendencia de ambos bandos políticos a negar legitimidad a las elecciones que favorecen al otro bando. Crisis es un término usado en exceso, pero parece eminentemente justificado para describir nuestro momento actual: vivimos en una época marcada por una crisis de la antropología.

    Con suerte, durante el próximo año, el aniversario de las conferencias de Lewis centrará la mente de muchos en las grandes preguntas que planteó: cuestiones de la ley natural, el subjetivismo moral, el propósito humano y las posibilidades distópicas de un futuro donde la naturaleza humana ha sido abolida. Después de todo, es seguro que los problemas que señaló Lewis en su día, en particular los planteados por la tecnología, son aún mayores ahora que en la década de 1940. Y la religión civil que entonces todavía impregnaba las sociedades occidentales y proporcionaba algunos límites a la abolición del hombre, ahora ha sido más o menos abandonada. Vivimos en un mundo en el que el problema no es simplemente que el centro no pueda sostenerse, para tomar prestada la frase de Yeats que se cita con frecuencia. Vivimos en un mundo donde el centro ha sido aniquilado gracias a la tecnología y la muerte de cualquier noción de una naturaleza humana fija y universal.

    Con suerte, 2023 será testigo de niveles significativos de interés en La abolición del hombre y provocará contribuciones útiles al campo de la antropología teológica. Mientras tanto, la Navidad ofrece a los cristianos de todo el mundo la oportunidad de reflexionar una vez más sobre la Encarnación, cantar sobre su glorioso misterio y hacer conexiones con una rica comprensión de lo que significa ser humano. Al menos tres cosas merecen atención, dado nuestro actual caos antropológico.

    Primero, la Encarnación muestra cómo los universales de la naturaleza humana no son anulados ni opuestos por los particulares de la existencia humana individual. Para que Dios se hiciera carne, era inevitable que lo tuviera que hacer como individuo específico en un tiempo determinado y en un lugar definido. Pero el Nuevo Testamento aclara en numerosos puntos—la genealogía en Lucas, el paralelismo paulino de Adán y Cristo, el llamado mundial del evangelio—que estas particularidades son simplemente los contextos necesarios para el significado universal de Cristo. Que él era un judío del primer siglo es verdad. Que era hombre también es verdad. Pero estos son simplemente los concomitantes necesarios del hecho de que él era sobre todo Dios manifestado en carne humana, cuya humanidad es común a todos nosotros.

    En segundo lugar, al tomar carne de María, nos muestra un hecho importante sobre lo que significa ser humano que la sociedad moderna trata de ignorar: todos somos criaturas dependientes. La afirmación cristiana es que Dios se hizo carne, Dios se hizo humano. Y en el centro de esa afirmación está la narración de la vida de Cristo, una vida en la que Dios mismo, trascendente y autosuficiente, se convierte en un ser humano, desde el cigoto hasta la edad adulta. Dios entra en la red de dependencia interpersonal que yace en el corazón de lo que significa ser humano. La naturaleza humana es más que un genoma; implica personalidad, y la personalidad implica dependencias.

    Tercero, Cristo en su naturaleza humana no depende simplemente de su madre. Él también depende de su Padre. El Nuevo Testamento habla de Cristo aprendiendo la obediencia a la voluntad de su Padre. Registra sus oraciones a su Padre, especialmente en el momento de crisis cuando se avecina el Calvario. Cristo muestra que ser verdaderamente humano es reconocer a Dios Padre y mirarlo para todas las cosas.

    Nuestro mundo se encuentra en un momento de crisis antropológica. Nuestra respuesta como cristianos en esta coyuntura es importante. El Adviento nos ofrece a cada uno la oportunidad de reflexionar sobre cómo Cristo, Dios Encarnado, ofrece una visión de la humanidad que no solo contrasta con las antropologías fragmentadas, autónomas y materialistas de nuestros días, sino que también habla de las necesidades más profundas de la humanidad: saber quiénes somos en relación con los demás y en relación con nuestro creador.

    Por Carl Trueman. Profesor de estudios bíblicos y religiosos en Grove City College y miembro del Centro de Ética y Políticas Públicas. Publicado en First Things el 22 de diciembre 2022. Traducido por La Botella al Mar.

    Ilustración: La Natividad, Jacob Jordaens, Bristol Museum & Art Gallery, Inglaterra.

  • ¿Qué tiene de malo Papá Noel?

    Hace algún tiempo, un pastor amigo mío provocó la ira de un escuadrón de madres cuando predicó contra Santa en un servicio escolar, llamándolo “elfo pagano gordo”. El buen sacerdote pretendía ensalzar las virtudes de San Nicolás, pero su iconoclasia del ícono navideño contemporáneo no fue apreciada y las quejas inundaron su bandeja de entrada.

    La forma más extrema de prédica anti-Santa es la aterradora comprensión de que “Santa” es un anagrama de Satanás (en inglés). Este tipo de prestidigitación lingüística en haras de la teoría de la conspiración siempre es divertida porque sus defensores la toman en serio, como los locos que argumentaron que Elvis debe estar vivo porque su nombre es un anagrama de “vive” (en inglés también). Los anti-Santa tienen su propia tradición. Los puritanos de la Inglaterra de Cromwell prohibieron la Navidad por ser pagana y católica a la vez. Su negación de la Navidad cruzó el Atlántico, y los zarcillos de la misma negatividad puntiaguda se enroscan en nuestra era moderna como una forma venenosa de acebo y hiedra, lo que hace que los predicadores y maestros griten “¡Bah, patrañas!” ante el alegre viejo St. Nick y adviertan que Santa es de hecho Satanás disfrazado.

    Estoy a favor de dejarlos a un lado y celebrar a Papá Noel, recordando que un hombre siempre tiene razón en lo que afirma y está equivocado en lo que niega. Santa Claus es una amalgama muy interesante de varias tradiciones europeas y cristianas. Ha adaptado y adoptado formas modernas para perpetuar su mito, y sobrevive ahora como una versión curiosamente popular y perenne de nuestra tradición europea compartida. ¿Por qué no disfrutar de Papá Noel?

    ¿De dónde vino Papá Noel? En primer lugar, de San Nicolás, el luchador y famoso obispo del siglo IV de Mira (o Bari) en lo que ahora es Turquía. Enérgico porque abofeteó al hereje Arrio en el Concilio de Nicea y famoso por su trabajo con los pobres: arrojar oro a través de la ventana de un hombre pobre para rescatar a sus hijas y rescatar a niños pobres del tráfico de personas. Entonces Nicolás se convirtió en el patrón de los niños y su fiesta del 6 de diciembre se celebró con varias tradiciones encantadoras en toda Europa.

    A los holandeses les gustaba especialmente “Sinterklaas”. Fue retratado como un obispo anciano con una larga barba blanca, una mitra roja, casulla y bastón de obispo. Viene en un barco de vapor desde España y monta un caballo blanco grisáceo. En sus expediciones de entrega de obsequios a través de los tejados, arrojando obsequios por las chimeneas, lo acompañaba “Zwarte Piet”, (Pedro el Negro), un maestro de las travesuras.

    Mientras tanto, otro anciano barbudo había estado dando vueltas en pleno invierno, mucho antes de que San Nicolás apareciera en escena. El dios Odin era una figura tipo Gandalf que llevaba el nombre alternativo Langbaror, o “Barba Larga”. Junto con la barba vestía una capa y un sombrero de ala ancha y llevaba un bastón. Odin fue el centro de la antigua celebración de Yule que se extendió por el norte de Europa. El líder de la Cacería Salvaje, una procesión fantasmal por el cielo, montaba una bestia de ocho patas llamada Sleipnir para llevar regalos a su pueblo.

    Así, Odín fue recogido y bautizado, por así decirlo, por San Nicolás, quien en la Inglaterra puritana se convirtió en el Papá Noel no católico. Los holandeses trajeron a Sinterklaas con ellos a Nueva Amsterdam (que se convirtió en Nueva York) y “Sinterklaas” se convirtió en Santa Claus.

    A medida que el término “Papá Noel” se separó del católico Sinterklaas o San Nicolás, el atuendo del obispo desapareció. Cuando ilustraron el Cuento de Navidad de Charles Dickens, el fantasma de Navidad, el anciano alegre y generoso, fue retratado sin todos los adornos de un obispo católico, vistiendo la capa verde estilo inglés con acebo en el cabello. Casi al mismo tiempo, en 1863, el ilustrador estadounidense Thomas Nast retrató a Papá Noel como una figura rotunda vestida con cálidos abrigos de lana rojos de invierno sin una insinuación o guiño a la vestimenta de un obispo hereje del siglo IV que abofetea a los niños que rescata.

    La nueva imagen de Santa Claus a mediados del siglo XIX surgió a partir de la publicación en 1821 de A Visit from St. Nicholas de Clement Clarke Moore, más conocida como The Night Before Christmas. En el poema se lo ve por primera vez como un elfo alegre. Tiene una barriga que tiembla como gelatina y “un trineo en miniatura y ocho renos diminutos”. Su estatura diminuta, a menudo olvidada, explica cómo baja por la chimenea. En la década de 1930, Santa había evolucionado por completo hasta convertirse en el gran tomador de Coca Cola de traje rojo y blanco que se ha vuelto global.

    ¿Qué tiene de malo Papá Noel? Nada en realidad. Es una parte agradable de la celebración navideña. A algunos puritanos de los últimos tiempos no les gusta Santa porque es pagano o católico o ambos, pero su postura no es lógica. Los vestigios del catolicismo y el paganismo están esparcidos por toda nuestra cultura estadounidense en formas demasiado numerosas para mencionarlas.

    A otros gruñones les preocupa que les mentimos a nuestros hijos cuando les contamos la historia de Santa, y que no les mentimos en nada más. Soy un poco comprensivo. No tiene nada de malo contar la historia de Papá Noel como lo haríamos con cualquier otro cuento de hadas, y la galleta y la leche que le dejaron las medias a Papá Noel es solo un poco de diversión. Perpetuar el engaño durante demasiado tiempo y de forma demasiado extravagante es una tontería. Los niños son inteligentes. Lo descubren y pronto se dan cuenta de que es solo parte de la diversión navideña.

    No hay nada de malo con Papá Noel como tal, pero el problema con nuestra Navidad moderna es que, con demasiada frecuencia, no hay nada más que Papá Noel. El Papá Noel moderno es una manifestación de nuestra cultura y sistema de creencias tanto como lo fue Odín para los pueblos germánicos paganos y San Nicolás para los cristianos medievales. Como tal, nos muestra a nosotros y a nuestra cultura como un espejo, y lo que vemos es una cultura que solía ser cristiana, pero que ha evolucionado hacia un secularismo alegre y consumista. En Santa vemos una cultura que tiene el sobrepeso de un materialismo feliz, riendo con placer inconsciente y autocomplaciente. Santa está bien, pero si no hay otra cosa en Navidad que Santa, entonces Santa está triste.

    Papá Noel debería formar parte de nuestra Navidad siempre que no sea la parte principal. Él no es el centro. Él es parte de la celebración más amplia, parte de la decoración extra. Su enfoque en los niños y los regalos es un recordatorio del rescate de niños que San Nicolás hacía con regalos. Finalmente, la atención de Santa a los niños y su entrega de regalos es un indicador de la profunda verdad de que los niños son un regalo precioso, y que el Niño de Belén es el regalo más grande de todos.

    por Dwight Longenecker. Publicado por primera vez en 2013 en The Imaginative Conservative. Traducido por La Botella al Mar.

  • Una selección de Francia

    Louis Soulanges en el arco; Alexis Bruix, Pierre Raulet, Eugene Giroust y Alexander Danel en defensa; Hippolyte Bouchard, Benjamin Viel, Georges Beauchef y Antoine Pierre Saguier en el mediocampo; Frederic de Brandsen, Ambroise Crámer y Georges Vidt en el ataque.

    Este podría haber sido el equipo ideal de Francia hace 200 años.

    Un seleccionado aguerrido, lleno de medallas, técnica y experiencia, que vistió la camiseta francesa bajo la dirección técnica de Napoleón I. Fueron los campeones de Europa hasta 1815.

    Vinieron luego al Río de la Plata, donde se sumaron al combinado de Argentina, Chile y Perú para jugar un partido decisivo contra España.

    Muchos se unieron en matrimonio con criollas y dejaron una gran descendencia franco-americana cuya sangre perdura aún en muchas familias de estas tierras.

    por Gonzalo Ranea Arias

    El cuadro es “¡Vive l’Emperateur!”, de Édouard Detaille, con la carga del 4º de Húsares en Friedland.

  • Abajo la policía moral estadounidense

    ¿Cuándo, oh, cuándo Estados Unidos alcanzará a Irán? Esos clérigos barbudos que construyen bombas y citan el Corán: los subestimamos a nuestro propio riesgo. Saben lo suficiente, los ayatolás, para deshacerse de su policía moral que durante décadas ha subvertido la vida cívica iraní, como supuestamente lo han hecho esta semana después de que continuaran las protestas en ese país.

    La policía de la moralidad en Irán era conocida por acosar a los iraníes, especialmente a las mujeres, que consideraba insuficientemente dedicados a la pureza islámica. Sin embargo, cuando los policías morales aparentemente mataron a una mujer joven por su descaro al mostrar demasiado cabello, estallaron protestas públicas.

    La moralidad es una cosa, la persecución es otra, como parecen haberse dado cuenta los ayatolás. La moralidad que requiere ser aplicada de forma visible y dolorosa no puede sostenerse. Eso se aplica aquí tanto como a Irán.

    La policía moral de Estados Unidos es un equipo de voluntarios, menos violento que el de Irán, pero no menos dedicado a la aplicación de la pureza ideológica. Recorre el país, en particular los campus universitarios, en busca de disidentes de la doctrina de la diversidad, que convencionalmente, aunque un poco inexactamente, llaman justicia social. Sobre las alimañas que piensan por sí mismas caen torrentes de furia justiciera, sin importar las garantías constitucionales de diversidad en, entre otras cosas, el habla.

    Los policías de moralidad de Irán estaban acostumbrados a atrapar a los moralmente laxos en la calle y persuadirlos: “que linda familia que tienes aquí, sería una pena que (llenar el espacio en blanco en farsi)”. La máquina de aplicación pensamiento “woke” de Estados Unidos, informal pero respaldada por los medios de comunicación y los que en el establishment se dedican a la “tipos de “señalización de virtudes”, tiene mecanismos ligeramente diferentes listos. Uno es la supresión, principalmente en las aulas, de narrativas que afirman las contribuciones útiles de Estados Unidos a la vida civilizada. Los reproches favoritos de los policías morales son “racista” y “sexista”. Si te llaman uno o ambos, estás terminado.

    Así fue que el decano de la facultad de derecho de la Universidad de Pensilvania recientemente trabajó sobre una profesora titular, Amy Wax, con una cachiporra verbal. Sus ideas sobre política social eran “racistas, sexistas, xenófobas y homofóbicas”. ¡Guau! Mándela en un bote agujereado a la Antártida con un paquete de galletas de queso como único alimento. El decano exigió, en esencia, que Wax fuera castigado por atreverse a mirar la vida y los asuntos públicos de una manera diferente a la suya.

    Otros oradores, como Charles Murray, Heather MacDonald y Ann Coulter, han sido acosados en campus prestigiosos por policías locales de moralidad por entretener puntos de vista con un parecido familiar con el de Wax. ¡Ahi hay uno! ¡Agárrenlo! ¡No lo dejen escapar!

    En 2019, ocho de los 10 campus de la Universidad de California exigieron a los que pedían un trabajo que documentaran sus buenas obras en nombre de la diversidad, la equidad y la inclusión.

    Es posible que los policías de moralidad de aquí no te rompan los dientes, pero no les gusta escuchar que tienes un punto de vista propio, producto, posiblemente, del pensamiento y la investigación, por no mencionar la buena voluntad. Aquí, el escuadrón de la moralidad no puede ser dispersado por el régimen, ya que todavía no tenemos un régimen como el de Irán. Pero alerta maravillosamente la mente notar que la represión, que viaja a través de las fronteras nacionales, sólo es útil hasta cierto punto, después del cual puede estrangular, y estrangulará, a las sociedades y naciones más generosas.

    por William Murchison. Originalmente publicado en The Spectator. Traducción de La Botella al Mar.

  • Las convenciones y la etiqueta, hermanas pequeñas de la ética

    En el contexto de nuestra sociedad global multicultural, la piedra angular de la convivencia es el respeto por los demás, independientemente de las afinidades o fobias. Este respeto hacia los conciudadanos generalmente se resume en la máxima “trata a los demás como te gustaría que te traten a ti” y se vuelve particularmente relevante en organizaciones compuestas por personas diversas entre sí.

    De hecho, la investigación y la experiencia muestran que las empresas que mejoran y gestionan adecuadamente la diversidad son más innovadoras y obtienen mejores resultados, además de proporcionar un ecosistema de trabajo más justo y atractivo.

    Abrazar la diversidad no es una reacción espontánea, ya que todos tenemos preferencias naturales en la elección de nuestros amigos o parejas, arraigadas en nuestro cerebro. y para imponer el respeto, una comunidad universitaria debe participar en un conjunto de principios y prácticas que incorporen las convicciones fundamentales sobre los deberes y derechos básicos de sus miembros.

    En las universidades, estas convicciones pueden estar fundamentadas en un código de ética que comprende no solo normas relacionadas con el comportamiento académico de los estudiantes, por ejemplo, la negativa a hacer trampa o plagiar, sino también principios básicos que rigen las relaciones interpersonales, normalmente a un nivel muy genérico.

    Por lo general, los códigos de ética contienen prohibiciones o deberes, como no insultar a los demás, así como aspiraciones formuladas en positivo, por ejemplo, ayudar a los compañeros de estudios en sus necesidades básicas o entablar relaciones constructivas con los demás.

    Las convicciones que inspiran los códigos de ética de la mayoría de las universidades internacionales tienden a la convergencia, y no necesariamente reflejan una ideología, religión o moralidad concreta, sino que más bien fundamentan lo que podría llamarse una ética cosmopolita. De hecho, en una clase multicultural compuesta por personas que pueden tener diferentes puntos de vista sobre el mundo o sobre la moralidad personal, el conjunto de convicciones adoptadas solo debe cubrir las reglas básicas. Deben buscar garantizar una convivencia constructiva entre los participantes, una especie de mínimo común denominador que equilibre la diversidad y el respeto por los demás con el apego a reglas comunes de comportamiento.

    Además de las convicciones, las convenciones, costumbres compartidas en una comunidad, también juegan un papel importante para facilitar las relaciones entre los miembros de la escuela de negocios, como en la sociedad en general. De hecho, cuanto más diversas sean las convicciones personales de los miembros de la clase, más importante será respetar las convenciones acordadas.

    En un libro sobre la importancia de las convenciones y la etiqueta, el profesor Salvador Cardús desarrolla la idea de que las convenciones, aunque sean el resultado de elecciones arbitrarias de los miembros de una determinada sociedad, son la base del civismo y fundamentales para la convivencia.

    Los ejemplos de convenciones incluyen códigos de vestimenta, formas de saludo o etiqueta en la mesa.

    Cardús insiste en que las convenciones no se basan en valores o principios morales -como las convicciones- y que ser “una persona educada” no equivale a ser “una buena persona”. Es plausible pensar en personas de modales exquisitos, pero inmorales en sus acciones. Sin embargo, una persona con malos modales, estoy seguro de que estarás de acuerdo conmigo, probablemente encontrará el rechazo del grupo, de una manera diferente pero análoga a como las personas inmorales experimentan el reproche de los conciudadanos.

    En las últimas décadas, muchos educadores han defendido la idea de que fomentar la espontaneidad en los alumnos es deseable para cultivar la creatividad. Una comprensión perversa de esta idea, sin embargo, implica la relajación de las convenciones sobre la base de que inhiben a los estudiantes para desarrollar libremente su personalidad.

    Al igual que Cardús, creo que la observancia de las convenciones es, precisamente, un requisito para nutrir la personalidad de los estudiantes, ya que facilita la integración de los individuos en una comunidad, abriendo así múltiples opciones vitales que no están al alcance de los anacoretas. Los profesionales cosmopolitas cultivan activamente aquellas convenciones que hacen que las relaciones comerciales con personas de diferentes culturas no solo sean posibles sino también fructíferas.

    La importancia de las convenciones afecta incluso a los códigos de vestimenta. En muchas empresas todavía existe un estricto código de vestimenta, escrito o no. Convencionalmente, la vestimenta formal muestra respeto por los demás. ¿Deberían los resultados de la encuesta mencionada hacernos repensar y relajar las reglas de etiqueta en aras de la productividad? Supongo que la respuesta a esta pregunta debe tener en cuenta las costumbres y tradiciones locales observadas en cada lugar. Si aspiramos a desarrollar directivos cosmopolitas, la máxima popular está especialmente indicada en materia de convenciones: “Allí donde fueres…”

    por Santiago Iñiguez de Onzoño, Presidente IE University. Originalmente publicado en The Conversation.

  • Balenciaga y el problema de la sexualización infantil de la moda

    La sociedad en su conjunto ha sido preparada por la moda para aceptar lo inaceptable durante demasiado tiempo.

    Desde hace mucho tiempo, la alta costura, con la coartada de ser “arte”, ha probado la violación, las autolesiones, la heroína chic y, por supuesto, los clásicos simples y atemporales de la anorexia/bulimia como “looks” excitantes. Cualquier cosa para mantener en los titulares a una industria de alta costura enervada, que durante muchos años ha vendido principalmente en Rusia, China y Medio Oriente, aunque después de la pandemia, incluso estos mercados están cayendo.

    Ambiguo, por decir lo menos, acerca de la belleza del cuerpo femenino, el mundo de la alta costura (principalmente masculino y gay) después de un breve período de pretender abrazar la “diversidad” (cualquier cosa por encima de la talla cuatro) ha regresado a los físicos en los que cualquier apariencia de las características sexuales femeninas ha sido extirpada.

    Al cubrir la Semana de la Moda de Milán en el Daily Mail recientemente bajo el titular “El regreso de la heroína chic es una traición cínica de las mujeres jóvenes”, Liz Jones dijo: “Esta temporada, las modelos femeninas ni siquiera son bonitas, sus cuerpos son musculosos, duros, no femeninos en absoluto. Lo que significa ser mujer está bajo ataque como nunca antes y ahora la erradicación de la mujer también es evidente en la moda, en las figuras esqueléticas que se parecen poco al cuerpo de una mujer normal. Los hombres a cargo no quieren ver caderas ni senos, solo el color de nuestro dinero. Estamos siendo borradas, al mismo tiempo que nos roban los bolsillos”.

    Una forma de diversidad en la que la moda está interesada es el empleo de modelos “transgénero”, la inspiración para una pieza de Insider llamada “13 modelos transgénero que están cambiando la industria”. Pero la afirmación de “hacer que la moda sea más inclusiva” es inclusiva en la forma en que no se permitía que las mujeres interpretaran papeles femeninos desde los griegos hasta los primeros Shakespeare, o de hecho la reciente renovación teatral de la historia de Juana de Arco, cambiándola de una valiente mujer joven en un “ellos/ellos” introspectivo no binario. Es curioso cómo ser inclusivo generalmente significa excluir a las mujeres.

    Y ahora la moda ha venido por los niños: niñas preadolescentes sin cuerpos femeninos desordenados que estropeen la línea. En caso de que no haya visto la campaña de “regalos navideños” de Balenciaga, la describiré, aunque incluso escribir esto se siente sucio. Niñas muy pequeñas posan con bolsos hechos con osos de peluche vestidos con atuendos “gimp”, que se lanzó junto con el reciente desfile de Balenciaga en París, llevado por modelos maquilladas para parecer magulladas y ensangrentadas. En otra fotografía de Balenciaga, una niña pequeña yace boca abajo junto a copas de vino vacías. Como si esto no fuera suficiente, una campaña anterior mostraba un bolso encima de una pila de documentos. Acercándose, muestran documentos de un fallo de la Corte Suprema sobre si la pornografía infantil violaba la Primera Enmienda. Haciendo un truco de atrocidad, Balenciaga también realizó una campaña reciente en la que la actriz Isabelle Huppert se sienta frente a una pila de libros, incluido uno que muestra a Michael Borremans, un pintor belga cuya obra incluye lo que parecen ser niños pequeños castrados. No es de extrañar que #Burnbalenciaga, siguiendo los pasos de #BalenciagaGroomers, esté de moda.

    ¿Cómo es posible que mujeres como Huppert, Kim Kardashian y Nicole Kidman (que han trabajado con la marca) se presten a este lío impío? (Kim Kardashian ha dicho desde entonces que está reevaluando su relación con la marca). La sociedad en su conjunto ha sido preparada por la moda hasta lo inaceptable durante demasiado tiempo, primero con la violencia contra las mujeres y ahora con la sexualización de los niños.

    Esto tampoco se limita a la moda. Muchas lesbianas ahora boicotean las “Marchas del Orgullo”, a las que a menudo asisten niños, ya que se parecen cada vez más a reuniones fetichistas.

    De hecho, es una sociedad extraña que tiene menos problemas con la sexualización de los niños de siete años (la edad de “Desmond Is Amazing” cuando comenzó como drag queen, su madre radiante desde las alas del club gay) que con sexualizando a jóvenes de diecisiete años (la edad de Virginia Roberts Giuffre cuando conoció al espantoso Príncipe Andrew).

    Mientras tanto, Balenciaga está tratando de limitar los daños, eliminando las imágenes y jurando con seriedad que está “tomando medidas” sobre las sesiones de fotos. “Nos disculpamos sinceramente por cualquier ofensa que nuestra campaña navideña haya causado; la hemos eliminado de inmediato de todas las plataformas”. Este es un asunto sombrío, pero si da como resultado que a la moda ya no se le dé un pase libre para fetichizar la violencia contra las mujeres y los niños, tal vez valió la pena que esas horribles imágenes vieran brevemente la luz del día. Y si revela a las personas que tienen un interés creado en usar a niños aturdidos, complacientes y medicados, aún mejor.

    por Julie Burchill, Balenciaga and fashion’s child sexualization problem, publicado en The Spectator el 30/11/2022. Traducción de La Botella al Mar.

  • Credo del Conservador

    El conservador busca la Verdad que ha emergido con el tiempo, a partir de las fuentes profundas de la experiencia humana, y construye de nuevo sobre cimientos que han resistido las pruebas de los siglos. Fomenta el orden y el florecimiento de los seres humanos mientras viven en relación unos con otros. Estamos unidos en el contrato eterno entre los muertos, los vivos y los aún no nacidos.

    El conservador tiene sus raíces en el reconocimiento de que Dios es nuestro Creador y que el alma humana viaja a través de este reino hacia su realización trascendente eterna. Todos somos seres humanos defectuosos que necesitan redención, capaces de un gran mal así como de un gran bien.

    Debido a que el hombre es falible por naturaleza, el conservador busca limitar el daño que puede causar el abuso de poder limitando su concentración.

    El conservador fomenta la plenitud del potencial humano protegiendo la libertad y la dignidad de cada persona, reconociendo que la responsabilidad viene con la libertad. Los derechos y los deberes siempre están vinculados.

    Para el conservador, cada hombre y mujer es igual en dignidad e igual ante la ley, pero gloriosamente individual y desigual en talentos, aptitudes y resultados. El conservador celebra la singularidad de los individuos y no nivela para eliminar las diferencias.

    El conservador honra a la familia como el bloque de construcción esencial de la civilización, la casa de culto como el lugar para formar la cultura y la comunidad como la matriz para la interacción humana. La cultura y la comunidad crecen a partir de relaciones y afinidades a lo largo del tiempo, arraigadas en el lugar. Los conservadores valoran la rica diversidad de relaciones, organizaciones y asociaciones privadas que componen la sociedad civil y las instituciones intermedias.

    El conservador valora la subsidiariedad porque sabemos que muchas de las mejores soluciones a los problemas humanos se encuentran en el nivel más cercano a la persona individual. Fomentamos la atención personal y local a las personas necesitadas, preferentemente cara a cara con alguien cuyo nombre conocemos. Creemos que la transformación humana ocurre mejor en el contexto de una relación amorosa personal, con responsabilidad, a lo largo del tiempo.

    El conservador está más preocupado por la cultura que por la política, porque el ámbito político es derivado, no primario, en la existencia humana. Los problemas políticos son en su raíz problemas morales y espirituales, que se mezclan con el ámbito económico. El cambio político tiene sus raíces en el cambio cultural.

    Los conservadores creen que cuidar a nuestro prójimo es tan importante que no debe dejarse en manos del gobierno. Lo único que el gobierno no puede hacer es amar. Eso es lo que estamos llamados a hacer en el sector privado, con nuestro propio tiempo, talento y tesoro.

    El conservador cree que lo Verdadero, lo Bueno y lo Bello están interrelacionados, y que todas las cosas se miden con estos tres trascendentales.

    Creemos que existe la Verdad, que se puede conocer y que es nuestro deber buscar la Verdad y vivirla a lo largo de nuestras vidas. El conservador cree que las virtudes de Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza deben practicarse tanto en la vida privada como en la pública. Creemos que las virtudes, no los valores, definen el alma humana.

    Creemos que el Amor es la motivación más alta de la persona humana y que el fin mismo de la vida es conocer a Dios, amarlo y servirlo, y amar al prójimo como a nosotros mismos. Nuestra máxima realización está en la trascendencia del amor.

    por Barbara J. Elliot en Conservative Credo. Traducido por La Botella al Mar.

  • Sobre el Poder Judicial y los cuestionamientos

    Creo que los argentinos estamos ya acostumbrados a los discursos de la mayor parte de la dirigencia política. Son enunciados, propuestas, exhibicionismo retórico, con la reiterada apelación a recuperar una grandeza que habíamos tenido. Los “como hacerlo” brillan por su ausencia, más allá de proposiciones simplistas mas propias de la militancia, que de serios análisis técnicos que permitan trazar políticas de estado que no tenemos desde hace décadas, para que la Argentina se convierta en un país distinto.

    Ahora el tema de la justicia está en la mira de todos, descalificando a magistrados mediante generalizaciones impropias, suponiendo que el Poder Judicial en su totalidad es un “partido”, donde no existen las diferencias, los criterios jurisprudenciales, y pareciera que todos los que lo integran son parte de una trama corrupta, que es utilizada por dirigentes políticos opositores, por los grupos económicos concentrados que deciden como y de que manera enjuiciar a lideres populares o a aquellos que ocuparan funciones públicas durante gestiones a las que anatematizan.

    Conozco demasiado bien el funcionamiento de la justicia, para creer que está solamente integrado por almas buenas y capaces y donde impera la decencia y el conocimiento jurídico. Hay favoritismos, complicidades con los poderes de turno, presiones de lobys económicos, sentencias huérfanas de elementos probatorios, y un cúmulo de situaciones que demuestran que el Poder Judicial debe funcionar de otra manera, porque así como lo conocemos su supuesta independencia está muy comprometida.

    Esto no es de ahora y viene de lejos, no es atributo ni del gobierno kirchnerista ni del macrismo, pero ambas opciones políticas han procedido de análoga manera respecto al Poder Judicial: descalificándolo cuando era afectado por alguna decisión, y guardando silencio si recibía los beneficios de una sentencia oportuna.

    La grosería y desconocimiento del orden público ha llegado a tal extremo, que dirigentes sindicales han manifestado, que si en el juicio de Vialidad hay una sentencia condenatoria van a parar el país. Es decir, que más allá de los cuestionamientos que se puedan hacen a los procedimientos de la causa y la acusación fiscal, ellos ya han dado su veredicto de inocencia y no toleran que pueda ocurrir algo diferente. Nunca pasó algo semejante en la Argentina, y tampoco conozco situaciones parecidas. Como si existieran actores privilegiados que tienen el privilegio especial de ser siempre considerados inocentes hagan lo que hagan. Y es así que aquellos que tienen una ignorancia enciclopédica en cuestiones jurídicas, opinan como si fueran sesudos doctrinarios. Aquí incluyo a periodistas, diputados, senadores, ministros, sindicalistas y opinadores varios, que solo miran para el lado que les conviene.

    Podría contar muchas experiencias personales, muchas relevantes, como aquella con la cual Franco Macri consiguió apartarme de una causa, con la que se investigaban los “Panamá Papers”, o como Gustavo Arribas, el director de AFI, amigo de Macri, que también impidió que documentos que yo aportara, cambiaran el rumbo de su sobreseimiento, y otras durante los años 2010-2015. También podría agregar las presiones en la justicia cuando denunciamos con Pino el arreglo de Kicillof con el Club de Paris, el ocultamiento por parte del kirchnerismo a mostrar los contratos con Chevron y Dow, nutrido de empresas off.shore firmados en el 2013, la prórroga por decreto de la Sra. de Kirchner del contrato de la Hidrovía contra todos los informes oficiales que mostraban la violación de la ley pero sería alargar demasiado este comentario. Lo cierto es que hay montones de ejemplos de como obstruir cualquier causa penal que moleste a funcionarios y nadie es inocente ni de un lado ni del otro, además de reirse del estado de derecho a través de decisiones que lo vulneran a cada paso.

    Para terminar, dos ejemplos de ambos lados que muestran como vulneran el estado de derecho.

    1.- A pesar del Fallo de la Corte, que ordenara al gobierno de Santa Cruz reponer en el cargo al Procurador General de la Provincia, nunca lo hicieron, ni aún cuando la Corte (que no era esta insistió)Los kirchner gobernaban allí.

    2.- En mayo del año 2013 la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado argentino, por la tortura y muerte de menores en cárceles federal, y le ordenó que dictara un nuevo régimen penal de la minoridad, ya que el vigente llevaba la firma del dictador Videla. No solo se negaron sino que ratificaron la ley de la dictadura en el año 2014, y jamás quisieron tratar proyector parlamentarios que redacté para que hubiera un sistema adecuado a las pautas internacionales.

    3.- Macri, riéndose del Poder Judicial, defendió públicamente a su amigo Joe Lewis, procesado en la justicia federal por violación a la ley, y además se hospedó en su estancia, en la que este sujeto se apropió de un bien público (Lago Escondido)

    4.- Macri modificó una ley por Decreto para beneficiar a sus parientes que pudieran blanquear enormes sumas no declaradas.

    5.- Macri también pretendió designar por decreto a dos ministros de la Corte, y no lo hizo por la reacción que se produjo.

    Tanto en un caso como en otro tengo un largo listado, de como solo se respeta la legalidad cuando favorece a unos o a otros, y se cuestiona al Poder Judicial cuando es afectado por este.

    por Alejandro Olmos Gaona.

  • 50 mentiras abortistas

    Introducción de La Botella al Mar: El 14 de enero 2021 se promulgó en Argentina la “Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo”, el eufemismo usado para describir una expansión del derecho al aborto ya existente en nuestro país que desde 1921 permitía el aborto “terapéutico” en algunos casos. La promulgación de esta ley significó una victoria para la coalición formada por la izquierda, el kirchnerismo, femi-nazis y afines que, actuando ante la pasividad inexcusable del Episcopado argentino y del mismo Papa Francisco, y la apatía de muchos, consiguió pasar la Ley que había sido derrotada tan solo dos años antes.

    Pese a que la promulgación de esta ley significa una batalla perdida, aquellos de nosotros que defendemos la vida desde la concepción hasta la muerte natural, creemos que la guerra y la lucha continúan. Es nuestra obligación continuar esta lucha, educando y rezando para que argentinos de las próximas generaciones entiendan la aberración que se ha cometido, y tengan el coraje de revertir estas leyes perversas.

    En ese espíritu, reproducimos aquí un listado de las 50 principales mentiras escondidas en el discurso pro abortista, de autoría del Dr. Fernando Secín, uno de los muchos médicos argentinos que manifestó con coraje sus convicciones en defensa de los niños por nacer.

    1. Disfrazar una ley para implementar el aborto legal haciéndole creer a la gente que es una ley de despenalización. La legalización supone que el estado garantice el derecho a abortar y la despenalización supone que el delito tan grave del aborto quede impune. No habrá culpable por la muerte del inocente.
    2. No reconocer lo que dice la ciencia que hay vida independiente desde la concepción y hacer creer que se puede hacer lo que quieran con la vida de un tercero indefenso, cosa que va en contra del art. 19 de la constitución Nacional.
    3. No reconocer el primer derecho de todo ser humano que es el derecho a la vida. No hay derecho del trabajador, derecho a opinar, a la libertad sin haber antes derecho a vivir.
    4. Ir en contra de la constitución Nacional y la declaración de los derechos del niño.
    5. Terminar con la vida de un ser humano sin dar posibilidad de defensa avasallando sus derechos, incluso discriminándolos por potenciales discapacidades o trastornos neurológicos, intelectuales, motores, sensoriales , etc.
    6. Hacer creer que el bebé que lleva una mujer en su útero es una parte más de su cuerpo como si fuese un brazo o una pierna y que puede hacer con ese ser humano lo que quiera. Después del parto la mujer vuelve a ser como era antes del embarazo. Cuando esa mujer muera, sus brazos o piernas se irán con ella, más nunca el hijo que dio a luz. Los hijos no nos pertenecen. Aún para la amputación de un órgano es necesaria una indicación médica, que justifique el procedimiento para salvar la vida del paciente.
    7. Pretender cosificar a un ser humano, como si fuese una “larva” que se pudiera extirpar. Se busca cualquier escusa para justificar la práctica, sin embargo, no logran ponerse de acuerdo (Semana 8, 12, 14, 20, no es persona, no tiene actividad cerebral, cardiaca, etc.) porque cualquier excusa carece de sustrato científico.
    8. Dar la opción de abortar no hace más libre a la mujer, sino todo lo opuesto, es ofrecer una trampa, una falsa libertad. La libertad es la posibilidad de elegir entre dos o más bienes, nunca entre un bien y un mal. Más que liberar a la mujer, la convierte en madre de un hijo muerto.
    9. Pretender desviar el foco del debate de Aborto Legal Sí o No, hacia otros como Aborto seguro o inseguro, Aborto legal o clandestino.
    10. Que el aborto (y no el robo u otros delitos) debe ser legalizado ya que la sociedad debe reconocer que siempre habrá abortos y que sólo en lo que respecta al aborto debemos asumir que no será posible mejorar.
    11. Pretender ideologizar el aborto, cuando en realidad matar niños por nacer trasciende toda idea política, credo o religión. Es un problema humanitario.
    12. Influir sobre la opinión pública con cifras y argumentos falsos, en base a estudios metodológicamente sesgados y con cifras sobrestimadas, hecho del que advierten los mismos autores.
    13. Intentar subordinar nuestro País a los intereses pro abortistas provenientes del extranjero, como la banca mundial, el G20, o empresas multinacionales proabortistas, entre otros, que no respetan nuestra identidad ni valores nacionales.
    14. Hablar de interrupción del embarazo cuando en realidad se está exterminando intempestivamente a un niño por nacer. De no haber interrupción, todo ser humano en etapa embrionaria termina en un nacimiento.
    15. Hacer creer a la opinión pública que el aborto va a solucionar la pobreza, la violencia hacia la mujer, el abuso y la trata de mujeres.
    16. Inducir a pensar que provocar la muerte de un ser humano constituye un acto médico, avasallando y pretender que sea violado el Juramento que hacemos todos los médicos al momento de nuestra graduación.
    17. Hacer creer a la gente que defienden la vida cuando en realidad fomentan intencionalmente la muerte de niños por nacer.
    18. Disfrazarse de verde como estrategia de marketing, color identificado con la vida, cuando debieran vestirse de negro, de luto, por esta matanza indiscriminada de Argentinos por nacer.
    19. Escudarse detrás de menores, de chicos de colegio, que salen a promocionar la matanza de bebes intrauterinos, sin la debida información responsable.
    20. Consentir en la financiación de instituciones abortistas por dinero proveniente del extranjero, siendo en la actualidad una práctica ilegal.
    21. No reconocer el derecho a la objeción de conciencia. (Art. 14 bis de la constitución Nacional, Artículo 12 Pacto de San José de Costa Rica)
    22. Intentar separar al ser humano de su condición de persona, tal como lo establece la convención de los derechos del niño.
    23. Afirmar que antes de las 12 semanas del desarrollo embrionario al no existir actividad neurológica el embrión no es persona, ocultando los fundamentos básicos de la embriología humana. Su cerebro está desarrollándose y está teniendo lugar la neurogénesis (diferenciación de neuronas a partir de células precursoras). La actividad neuronal comienza en la 5ª semana. (No medible por métodos electrofisiológicos porque no se pueden hacer intraútero). Por lo tanto, muy poco tiempo después del retraso menstrual, hay actividad neuronal. Por ende, la mayoría de los abortos se hacen con actividad neuronal del bebé. El desarrollo del sistema nervioso continúa hasta los 20 años. (Bystron I. The first neurons of the human cerebral cortex. Nat Neurosci. 2006;9:880-6.) (Tau GZ. Normal development of brain circuits. Neuropsychopharmacology. 2010;35:147-68.)
    24. Sostener que el embrión va adquiriendo gradualmente su condición de persona aunque durante su desarrollo no cambie de especie. Además, si persona es el individuo de la especie humana, ¿cómo es posible que un individuo pueda ser más individuo con el tiempo? Porque todos somos seres de la especie humana desde el momento de la concepción.
    25. No reconocer lo que proclaman públicamente las instituciones Madre de la Medicina Nacional, como ser la Asociación Medica Argentina y la Honorable Academia Nacional de Medicina.
    26. Pretender que el protocolo de Interrupción Legal del Embarazo es una suerte de Ley cuando en realidad nunca fue decidido por los legisladores, y además, viola las autonomías provinciales.
    27. Involucrar a instituciones proabortistas en la redacción de protocolos de interrupción legal del embarazo por parte del ministerio de salud de la Nación dando una visión sesgada del problema. (Ver agradecimiento a casa FUSA, filial de International Planned Parenthood Federation –IPPF, principal compañía abortista en los Estados Unidos- en Argentina).
    28. Hacer creer a la sociedad que estamos frente a una suerte de emergencia sanitaria cuando en realidad las complicaciones por embarazo terminado en aborto (que podría incluir el aborto inducido) representa la causa número 40 de muerte en las mujeres en edad fértil entre los 15-49 años, y la tercera causa entre las madres embarazadas, luego de causas directas (5 veces más mujeres mueren de HTA, hemorragias y sepsis) o indirectas. (DEIS. Indicadores Básicos. Año 2015). Ministerio de Salud de la Nación.
    29. Hacernos creer que les preocupan las vidas de las mujeres cuando jamás se han movilizado para reducir las 39 principales causas de muerte de mujeres en edad fértil que les preceden a las provocadas por los embarazos terminados en aborto. Tampoco sus proyectos de ley contemplan que las mujeres pobres dan a luz en las mismas condiciones sanitarias que las mujeres que no lo son. (DEIS. Indicadores Básicos. Año 2015. Ministerio de Salud de la Nación).
    30. Hacer creer que con una pastilla se solucionan todos los problemas y sin traumas, sin advertir de sus gravísimos potenciales efectos adversos, como hemorragias masivas.
    31. Mentirle a las mujeres y decirles que el aborto no tiene complicaciones.
    32. Decir que la mortalidad materna es 0 en Países como el Uruguay que han legalizado el Aborto desconociendo los datos del ministerio de salud del Uruguay. (INTERRUPCION VOLUNTARIA DEL EMBARAZO (IVE). 2016. DATOS PRELIMINARES. AREA SALUD SEXUAL y SALUR REPRODUCTIVA. 21 DE MARZO 2017. Ministerio de Salud del Uruguay).
    33. Pretender instalar que el número de abortos disminuye luego de la legalización. En Uruguay aumento un 27% desde 2013 al 1016, con una diminución del 12% en la natalidad. Se legalizo el juego haciendo creer a la gente que disminuiría tras su legalización. Hoy estamos llenos de casinos y bingos, (negocio de unos pocos) y el juego clandestino persiste sin cambios. (“Tendencias recientes de la fecundidad, natalidad, mortalidad infantil y mortalidad materna en Uruguay”. Marzo 2017. Ministerio de Salud del Uruguay).
    34. Banalizar el debate dando lugar a estrellas de TV o de la farándula carentes de información.
    35. Hacerle creer a esas madres que piensan abortar que lo que se les está quitando de su cuerpo es solamente un cúmulo de coágulos.
    36. Hacerle creer a esas madres que piensan abortar que fácilmente pueden acceder a realizarse una ecografía de control en “centro de salud, sala pública o en un centro comunitario”, cuando es bien sabido que NO hay ecógrafos ni ecografistas en esos lugares, y que los hospitales están totalmente desbordados.
    37. Sugerir que el Misoprostol podría llegar a ser adquirido por internet, haciendo algunas recomendaciones de cuidado. En la Argentina, solo los médicos pueden confeccionar recetas.
    38. Hacerle creer a esas madres que piensan abortar que los médicos podrían darle sus números telefónicos por cualquier eventualidad.
    39. Hacerle creer a esas madres que piensan abortar que los médicos podrían negarse a hacer abortos por tener limitaciones en sus conocimientos.
    40. Hacerle creer a esas madres que piensan abortar y que no hablan español, que hay disponibilidad de intérpretes en hospitales o centros de salud.
    41. Hacerle creer a esas madres que piensan abortar que los traumas psíquicos pos aborto son “pavadas”. El aborto significativamente aumenta los riesgos de depresión, adicciones y conductas de riesgo, pánico, problemas psicosomáticos y suicidios. (Coleman PK. Abortion and mental health: quantitative synthesis and analysis of research published 1995-2009. Br J Psychiatry. 2011 Sep;199(3):180-6.)
    42. Ignorar intencionalmente las muertes que ocurren en forma alejada como consecuencia del aborto como ser la tasa de suicidios que es de 35/100.000 mujeres. (Gissler M, Hemminki E, Lönnqvist J. Suicides after pregnancy in Finland, 1987-94: register linkage study. BMJ. 1996 Dec 7;313(7070):1431-4)
    43. Hacer de la desesperación que pueda tener una madre con un chico por nacer un negocio millonario.
    44. Ocultar el tráfico y venta de órganos de fetos como ha quedado al descubierto por cámaras ocultas.
    45. Descalificar a todo el que se opone al aborto haciendo creer que se basa exclusivamente en motivos religiosos.
    46. No permitir que los padres de los niños por nacer participen en la toma de decisiones con respecto al futuro de sus hijos. Incluso, destruyendo la relación de familia fomentando el aborto de menores de 16 años sin el acompañamiento de sus propios padres, los abuelos de esos bebés.
    47. Hacer creer que el aborto es “gratuito” cuando en realidad es “no arancelado”, se paga con los impuestos y la cuota de las coberturas médica de salud. El agregado de prestaciones indudablemente va a impactar en un aumento en las cuotas de las prepagas y obras sociales.
    48. Pretender obligar a toda la población a pagar los abortos con sus impuestos, estén o no de acuerdo.
    49. Embaucar a la opinión pública que la educación sexual integral previene el aborto: en los países en los que el aborto fue legalizado y se aplicó esa estrategia, lejos de solucionar el problema, el número de abortos se vio incrementado.
    50. Pretender que el Estado tiene potestad para arrogarse el derecho de educar sexualmente a los niños sin contar con la aprobación y la conformidad de sus padres, que son los primeros educadores. De no informar a los padres el tipo de educación sexual que darán a sus hijos. De imponer una visión biologicista de la educación sexual a modo de adoctrinamiento que muchas veces les empuja al inicio en la actividad sexual precoz y promiscua, aumentando sus complicaciones y enfermedades de transmisión sexual. No es de extrañar un auge en abortos de adolescentes y su frustración social temprana, en un momento de su desarrollo en que las conexiones neuronales se siguen estableciendo y en que necesitan madurar sus percepciones y criterios.
  • El nuevo totalitarismo

    En 1970, el filósofo católico italiano Augusto Del Noce advirtió sobre un nuevo tipo de tiranía que se desarrollaba en la cultura de posguerra de las naciones occidentales. Este “nuevo totalitarismo”, dijo, es menos vulgar pero más completo que cualquiera del pasado. Y se apoya en tres pilares. El primer pilar es el cientificismo; no la ciencia propiamente dicha, sino la ideología materialista que ve la religión como un hecho delirante y el científico como el único conocimiento verdadero. Los seres humanos y sus asuntos son, por naturaleza, desordenados. El cientificismo, en la práctica, busca reordenar la sociedad, y la humanidad misma, a lo largo de líneas científicas más “racionales”, manejables.

    El segundo pilar es el erotismo: sexo sin tabúes ni fronteras. El deseo sexual es un instinto poderoso. Liberado de las restricciones morales tradicionales, se convierte en un solvente para derribar instituciones supuestamente represivas como el matrimonio y la familia. Por lo tanto, es una herramienta útil para perturbar y reestructurar la sociedad desde sus raíces. También es un anestésico útil para aliviar el dolor de cualquier agitación social resultante.

    El tercer pilar del nuevo totalitarismo de Del Noce es, irónicamente, el pensamiento religioso progresista. La teología progresista, en la práctica, es una “teología de la secularización”. Sirve como una especie de capellanía del proceso de ruptura social al proporcionar el lenguaje para una rendición gradual de la moralidad tradicional. En nombre de la caridad, cambia el enfoque principal de la fe de un encuentro vertical con Dios a preocupaciones sociales horizontales, de lo trascendente a lo inmanente, lo que resulta, por ejemplo, en la confusión cristiana actual sobre la homosexualidad. En efecto, la religión progresista ayuda a su propia extinción.

    A pesar de su pasado puritano, Estados Unidos era (para Del Noce) especialmente propenso a este nuevo totalitarismo. La razón es simple. Los estadounidenses tienen un genio para la ciencia, un apetito voraz por la tecnología y una historia de individualismo radical. Las personas fragmentadas y ensimismadas son mucho más fáciles de rastrear, instruir y controlar que las comunidades de fe organizadas. Lo que significa que las iglesias cristianas “conservadoras”, y especialmente la Iglesia católica, plantean un problema molesto debido a su apego a una antropología y una moralidad sexual basadas en la Biblia.

    Y ahí radica la raíz de las batallas legales actuales sobre la naturaleza y los límites de la libertad religiosa.

    Este es un trecho de un artículo publicado el 28/11/2022 en First Things, titulado “How to resist the new totalitarianism”, de Francis C. Maier. Traducción de La Botella al Mar. Recomendamos la lectura completa del original.