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  • Un filme en el ojo de la tormenta

    Un filme en el ojo de la tormenta

    La magnífica serie en tres partes descubre la belleza e importancia para la fe que tiene la liturgia antigua, que fructificó durante 1.500 años, y pone en entredicho la reforma posconciliar. Calidad artística y ritmo cinematográfico de una trilogía esclarecedora.

    publicado en La Prensa el 25.09.2022

    Estados Unidos es probablemente el país donde se alzan hoy en día las voces más fuertes del tradicionalismo católico. El dinamismo de esta comunidad de fieles empieza a concentrar las miradas. Sobre todo, desde que sus referentes más notorios forman parte de ese puñado de intelectuales en el mundo que sale, casi en soledad, a dar la cara en defensa de la doctrina y la liturgia tradicional. De esta vibrante comunidad surgió ahora también un magnífico documental en tres partes titulado Mass of the ages (la Misa de todos los tiempos), concebido con una notable calidad artística y ritmo cinematográfico, que quedó en el centro de un histórico debate en la Iglesia a partir de las recientes restricciones impuestas a la liturgia antigua.

    El documental, dirigido por Cameron O’Hearn, un joven cineasta católico, busca exponer la riqueza de la también llamada Misa tridentina, así como su importancia para el presente y el futuro de la Iglesia. Pero, a la vez, emprende una investigación sobre el oscuro motivo y las maquinaciones que llevaron a crear una nueva Misa en los años sesenta, radicalmente distinta a la de siempre, con las devastadoras consecuencias que esto trajo para la fe.

    A ese doble propósito están dirigidos los dos episodios hasta ahora conocidos de la trilogía, que pueden verse en forma gratuita en el sitio web del filme (latinmass.com).

    Desde el estreno del primer episodio el año pasado, en la fiesta de la Asunción de la Virgen María, el documental se ha convertido en un fenómeno en sí mismo. Los dos primeros capítulos suman ya más de 2,5 millones de visualizaciones, según confirmó en una entrevista con La Prensa Jacob Tate, coescritor del guion y productor.

    Tate refiere que han recibido mensajes de una audiencia global muy diversa: desde personas mayores que vivieron los cambios litúrgicos, hasta madres que dicen que la película cautiva a sus hijos de diez años.

    “Más que un mérito de la película por su atractivo, aunque ese era uno de nuestros objetivos, creo que esto demuestra el amplio atractivo que tiene la liturgia católica”, añade.

    La finalidad del largometraje es que aquellos fieles que aún no hayan tenido la oportunidad de conocerla puedan descubrir la belleza de la Sagrada Liturgia tradicional, que no es otra que la Misa de todos los tiempos, transmitida desde hace 1.500 años, y que miles de sacerdotes comiencen a celebrarla. Es la Misa que con la reforma posconciliar fue inexplicablemente escondida, resistida por la jerarquía eclesiástica y, a todos los efectos prácticos, abrogada en todo el mundo.

    DETALLES

    La belleza del rodaje, el cuidado de los encuadres y, podría decirse, el amor con que fue realizado el entero filme se aprecia en detalles nunca antes filmados, logrados a partir de la grabación de Misas con y sin fieles en diversas iglesias a lo largo de Estados Unidos, pero también en Italia o Francia. A este mérito de las imágenes se añaden las reflexiones de reconocidos expertos en la materia, entre ellos eruditos litúrgicos como Dom Alquin Reid o Peter Kwasniewski, además de teólogos, filósofos, eremitas, compositores de música sacra, y algún obispo.

    Si se piensa en el preciosismo de la lente, mérito del director de fotografía Thomas Shannon, y en la contundente línea argumental que se va desplegando, no es extraño que la cinta se haya convertido en un fenómeno.

    El primer episodio presenta el caso de Kristine Mauss, una joven viuda con cuatro hijos que cuenta cómo se acercó a la liturgia antigua al comprobar que los niños estaban en un entorno que influiría más que sus padres y en el que no tenían amigos católicos.

    De esa observación se pasa a una sucesión de informes televisivos que dan cuenta de esa misma realidad en un marco más amplio: carencia de vocaciones sacerdotales, envejecimiento de los sacerdotes y cambio de valores en la sociedad, que se traduce en que hoy sólo un 10% de los católicos van a misa en Estados Unidos.

    LEX ORANDI

    Lex orandi, lex credendi dice la famosa frase latina, para aludir a la relación intrínseca que existe entre liturgia y fe. Y una de las entrevistas televisivas que se recogen en el documental apunta a eso: a recordar que la propuesta del Concilio Vaticano II era hacer la Misa más accesible, y para eso la doctrina concerniente a la Misa debía ser más accesible, pero se logró lo contrario.

    Es cierto, como admiten varios entrevistados en el filme, que no todo el desfondamiento de la fe entre los católicos tiene una única causa, porque también hubo elementos culturales que llevaron a esto. Pero, aun siendo así, la cinta aporta cifras de asistencia al culto entre distintos credos que ponen en entredicho esa objeción y dan qué pensar. Del mismo modo que es válido preguntarse si la reforma litúrgica y la pérdida de la fe no son algo más que una mera coincidencia.

    Esta línea argumental se intercala con bellísimas imágenes de la Misa tradicional y de la música sacra que la adornaba. Son secuencias que resaltan la solemnidad perdida y el profundo sentido para la fe que tenían las palabras y gestos que se perdieron con la reforma, en una filmación con tintes poéticos.

    De pronto, el eco de un ruido lejano retumba en una iglesia vacía y luego se oye la voz cristalina del celebrante que recita las oraciones al pie del altar, donde suplica ser digno de asumir su rol sacerdotal “in persona Christi”. Palabras que eran una suerte de transición entre el mundo secular y los dominios sagrados, y que también hoy se han dejado de lado, como explica Peter Kwasniewski, experto liturgista.

    La comparación entre “la Misa de todos los tiempos” y la empobrecida liturgia reformada comienza así a emerger en este primer documental. Los cuadros que ilustran la cantidad de oraciones, genuflexiones y veces que los fieles se santiguan van insinuando una diferencia esencial entre ambas Misas, una dignidad despareja, una diferente comprensión de lo sagrado. En la antigua sacralidad, y en la antigua solidez doctrinal de la tradición, es donde Mauss, la joven viuda del video, encontró un punto de apoyo firme para rehacer su vida arrasada por el dolor.

    Pero donde la doble devastación actual de fe y liturgia queda expuesta con mayor nitidez es en una anécdota narrada por el padre James Jackson (FSSP), académico de liturgia. El sacerdote evoca una misa de réquiem en la que todo, la homilía, la música y los presentes expresaban alegría, confiados en que el fallecido habría ya alcanzado el Cielo, algo que el sacerdote trae a colación porque ilustra la falta de comprensión del misterio. “No había nada sobre un juicio, nada sobre el pecado”, dice el padre Jackson. Pero: “¿Hay un juicio? ¿Cuál es su naturaleza? ¿Qué hay sobre el pecado? ¿Qué le pasa a alguien que no tiene la oportunidad de librarse de ello?”, se pregunta, para luego añadir que si uno vuelve a la Misa de réquiem, todo, tanto el texto como lo visual, trata sobre el pecado.

    En el episodio II, titulado La tormenta perfecta, que fue estrenado este año en la fiesta de la Ascensión y que tiene un comienzo con más expectación, más palpitante, el acento ya no está puesto tanto en el aspecto poético, que está presente igual, sino que la propuesta es correr la cortina para ver lo que hay detrás de la reforma litúrgica posconciliar.

    Se trata, por lo tanto, de una investigación sobre cómo se hizo esa reforma tan radical, a espaldas de los propios padres conciliares. Una reforma que, en palabras de Dom Alquin Reid, pone al hombre moderno como punto de partida y de llegada de la liturgia, que usa el lenguaje de lo que es atractivo y que trata de comercializar algo a una generación en particular, la de los sesenta.

    MAQUINACIONES

    El foco de este segundo capítulo está puesto, principalmente, en las maquinaciones de Annibale Bugnini, arzobispo italiano que ocupó el cargo clave de secretario del Consilium, como se llamó a la comisión encargada de llevar a la práctica la reforma litúrgica aprobada por el Concilio Vaticano II.
    Lo que deja en claro la reconstrucción es que la entera arquitectura de la liturgia fue demolida siguiendo una intención premeditada, confesada por el propio Bugnini. “El camino de unión con nuestros hermanos separados, los protestantes, es quitar toda piedra de la liturgia, toda oración de la misa que pueda ser remotamente un obstáculo o dificultad”, dice Bugnini, según la cita hecha por los realizadores del documental. Algunos de los entrevistados van todavía más allá para señalar la supuesta pertenencia de este arzobispo a la masonería, que siempre buscó la subversión de la Iglesia desde su propio interior.

    Sea como fuere, lo cierto es que la comisión se lanzó de lleno a “una revisión de casi todo”, como se alega en el documental. Y la revisión fue radical: la lengua vernácula desplazó al latín; el canto gregoriano se abandonó por canciones modernas que caen incluso en la banalidad; más de 40 versículos de la Escritura fueron suprimidos; se cambió la orientación del altar y la forma de comunión.

    Hay dos secuencias muy logradas que ilustran la destrucción operada sobre la Misa de todos los tiempos para dar lugar a la nueva Misa (novus ordo).

    Una de ellas muestra el texto del Misal antiguo, y cómo enteros pasajes se recortan, condensan, reescriben, hasta quedar reducido a su mínima expresión. El impacto de esa escena es dramático, doloroso, indignante. Hay espectadores del documental que han comentado haber llorado al contemplar esta demolición.

    La segunda secuencia muy lograda presenta la pantalla partida en dos, donde se ve, a la izquierda, un sacerdote que celebra la Misa tradicional, y a la derecha, uno que celebra la nueva Misa. Primero se activa durante unos segundos la imagen de la derecha, y luego unos segundos la de la izquierda. El contraste es tan demoledor y elocuente que hasta un niño de ocho años percibe la diferencia.

    No todo se reduce, sin embargo, al abandono de la solemnidad, la devoción y la dignidad en la celebración de la Misa. También están las consecuencias prácticaspara la vida de fe de los fieles.

    Como señala el profesor de filosofía Joseph Shaw, entre los numerosos recortes que se hicieron en el rito, fueron eliminados todos los pasajes que aludían a la realidad del juicio divino, a nuestra necesidad de la gracia y a nuestra necesidad de arrepentirnos.

    Si se recuerda el adagio latino Lex orandi, lex credendi, la conclusión parece obvia: si no aparecen estas realidades teológicas en el culto, ¿cómo se supone que vamos a creer en esto?, pregunta Dom Alquin Reid. No cuesta demasiado entender cómo de aquel recorte de pasajes sobre el juicio y el infierno se sigue hoy la falta de comprensión sobre el misterio de la muerte que el padre Jackson observó en la misa fúnebre antes aludida.

    DEMOLEDOR

    El documental, además de echar mano a gráficos y líneas de tiempo, apela también al recurso de poner a rodar un viejo grabador de cinta para dar vida a los debates que se produjeron cuando la nueva Misa fue finalmente presentada en un sínodo de obispos, algo para lo cual se vale de voces prestadas y dibujos de los protagonistas y que demuestra cómo la ejecución de las reformas fue mucho más lejos que lo votado por el Concilio Vaticano II.

    Pese a que los realizadores del documental quieren dejar a salvo, hasta donde pueden, a Pablo VI, el pontífice no sale bien parado tampoco.

    La investigación que propone el documental es demoledora y la conclusión a la que se llega cae por su peso: ¿cuál es la razón para aferrarse a las formas modernas si no lograron lo que se proponían?

    El filme se ve de un modo fluido, aunque esa claridad y desenvoltura tiene que haber llevado más trabajo del que se supone. El director de la trilogía, Cameron O’Hearn, expresó en un video colgado en la página del filme que, más que satisfecho por lo realizado hasta ahora, se siente como un sobreviviente de una batalla, alguien que está en la cima de la montaña completamente exhausto y ya está pensando en el próximo objetivo.

    La expectación está ahora puesta en el episodio III, que se titula Guardianes de la tradición. Un filme que aún no tiene fecha de estreno. Solo se sabe que por estos días debía ya estar lista la fotografía. Según O’Hearn, será aún mejor que los anteriores. Lo definió como “un grito de guerra unificador”.

    En sus palabras, el último capítulo de la trilogía “investiga y explica qué abrió el camino a la Misa tradicional en los últimos cincuenta años para un uso más amplio, desde el arzobispo Lefebvre hasta el Summorum Pontificum de Benedicto XVI en el 2007”.

    Al parecer, este nuevo episodio mencionará el motu proprio restrictivo de Francisco, Traditionis custodes, aunque tal vez no de un modo confrontativo. O’Hearn dice que su interés fue “indagar si la mayoría de los obispos (consultados para ese documento) se expresó a favor o en contra de la Misa en latín, y si la mayoría de los católicos que asiste a esa liturgia acepta el Concilio Vaticano II y el actual Papa”. Su idea es tratar de “exponer el verdadero rostro del catolicismo tradicional”, en la esperanza de que tal vez el propio Papa se sorprenda.

    La esperanza del director se relaciona con el hecho de que el catolicismo tradicional, particularmente el que está radicado en Estados Unidos, se ha convertido en un sector especialmente incómodo para la más alta jerarquía de la Iglesia, como si fuera un factor de riesgo potencial para la pax romana.

    Jacob Tate atribuye esto precisamente a que “las voces que surgen desde Estados Unidos son de las más fuertes, y que por esa sola razón se han convertido en un blanco fácil para quienes quieren aplastar la tradición”.

    Una de las formas más frecuentes con que son descalificados los que reclaman por esta liturgia es tratarlos de “nostálgicos” del rito antiguo, como si fueran personas mayores apegados a esa liturgia. Sin embargo, allí donde se mire, incluso en Argentina, se ve que estos grupos están formados mayoritariamente por gente joven y matrimonios con varios hijos, que no han podido vivir antes esta liturgia por una simple razón de edad.

    Tate opina que lo de “nostálgicos” es “una acusación un tanto extraña por parte de un grupo que promueve cambios adaptados a los jóvenes que crecieron en los años sesenta”.

    “Cuando entro en una iglesia encalada y construida en forma redonda, escucho la música folclórica y veo las vestimentas anodinas de la Nueva Misa, eso me parece más nostálgico de los años 60 que la supuesta nostalgia de la liturgia tradicional por algún período de tiempo antiguo”, expresa.

    “Una vez más, esto se debe a que la liturgia antigua es intemporal, transmitida durante más de 1500 años en todo el mundo. Los jóvenes se aferran a la liturgia antigua porque miran a su alrededor y ven la locura en el mundo y en la Iglesia y buscan algo sólido, algo estable, y eso es la tradición católica”.

    Queda, todavía, la duda de por qué, con lo exiguos que son los fieles que concurren a la misa tradicional, despiertan tanta preocupación en Roma.

    La respuesta tal vez pueda encontrarse en la proyección demográfica. “Nuestra mejor estimación -confirma Tate- es que menos del 2% de los católicos de todo el mundo asisten a la Misa tradicional en latín con regularidad, así que es definitivamente una minoría. Teniendo esto en cuenta, vemos un crecimiento explosivo allá donde vamos. Ya sea en el este de Texas, en el sur de California, en el corazón de Detroit, en Michigan, en el campo de Francia, o en un pueblo remoto del este de Africa, no hay escasez de personas que claman por una liturgia católica reverente”.

    “Las órdenes sacerdotales tradicionales apenas dan abasto con las solicitudes de ingreso al seminario que reciben, y muchas parroquias que hemos visitado dicen haber triplicado su tamaño en los últimos dos años”, añade.

    Algunos de los entrevistados en el documental, como Eric Sammons, autor y editor en jefe de la revista Crisis Magazine, se muestran confiados en que, de este movimiento, exiguo como es, puede derivarse sin embargo la restauración que la Iglesia necesita con desesperación.

    por Agustín de Beitia

    Episodio 1:

    Episodio 2:

  • Postas culturales

    Postas culturales

    Esperaba en la puerta de la clase a que el profesor saliera. Cuando lo hizo me acerqué a pedirle una charla para un evento organizado por el centro de estudiantes. Él me invitó a sentarme y conversamos un rato. “Lo que me pide, bonita, es imposible. Los médicos me han dicho que tengo que reducir mi trabajo. Lo que sucede es que en Argentina hemos perdido una generación de intelectuales gracias al tercermundismo y los guerrilleros. Los más viejos estamos estirando nuestras carreras lo más posible, pero ustedes, los jóvenes tienen que crecer más rápido para cerrar la brecha”.  

    Esas palabras que me dijo el Dr. Emilio Komar hace tantos años resuenan en mi memoria desde entonces. Sus enseñanzas y su persona son fuente constante de inspiración en esta carrera de la vida. Especialmente su compromiso de maestro hasta el final de sus días. 

    Los valores de una cultura no existen si no se encarnan en la vida de las personas. Y las generaciones se renuevan año tras año, haciendo imprescindible la enseñanza constante de ellos. El enseñar la verdad, el bien, la justicia, no va a terminar nunca. Aunque los maestros vayan cambiando y renovándose en la carrera. 

    Enseñar se transforma en la vocación de toda persona de bien en una sociedad. Transmitir los valores a quienes los buscan y a quienes ni se plantean su necesidad, encontrando la manera de hacer asequible el mensaje para conseguir la asimilación de su contenido. Enseñar, enseñar, enseñar… sin cansancio y sin pausa.

    Y cuando una a una, las personas concretas y reales vivan esos valores, podremos decir que tenemos una sociedad mejor. Miraremos a nuestro alrededor y podremos gozar del fruto de nuestros esfuerzos comunitarios. 

    La tarea es continua, grupal, amable y sin fin.

    por Postumia

  • Mejor que IMAX

    Mejor que IMAX

    Decimos una tontería y a fuerza de repetirla acabamos creyéndola.

    La ignorancia afirma o niega rotundamente; la ciencia duda.

    Es difícil liberar a los tontos de las cadenas que ellos reverencian.

    Aquellos que te hacen creer absurdos te pueden hacer cometer atrocidades.

    Es peligroso tener razón donde las autoridades establecidas se equivocan.

    Estas citas no se refieren a la ideología de género, o al dogma del calentamiento global, o los estudiantes universitarios en las instituciones de elite, o a cualquier gobierno comunista del Siglo XX. Ni siquiera a los legítimos cuestionamientos sobre los resultados electorales en las elecciones del 2020 en Estados Unidos.

    Estas son todas frases de Voltaire, escritas en el Siglo XVIII cuando los que muy humildemente se auto percibían como “iluminados” se burlaban de la Iglesia Católica, o mejor dicho de la caricatura que ellos mismos se habían construido de la Iglesia y que poco tenía que ver con la realidad.  

    Voltaire es considerado uno de los padres espirituales de la Revolución Francesa que pocos años después adoraba a la “diosa razón” en Notre Dame, representándola con una prostituta.  Como dijo Chesterton: “Cuando la gente no cree mas en Dios, no pasa a no creer en nada. Pasa a creer en cualquier cosa”.

    El máximo logro de este movimiento “liberador” fue liberar a un montón de cuerpos de la opresión de sus respectivas cabezas y provocar una proto guerra mundial a través de su heredero intelectual, Napoleón Bonaparte, causando otros miles de muertos más.  Confirmando la máxima sobre el que hace creer absurdos naturalmente hace cometer atrocidades.

    Después de casi tres siglos de “progreso”, es interesante observar como el movimiento progresista se acerca cada vez mas a la caricatura que ellos crearon de la Iglesia:

    Tienen dogmas que no pueden ser discutidos:

    • Se puede elegir el “genero” que es una “construcción social” pero no la “orientación sexual” que es una característica innata e inamovible.
    • Los bebes no existen en la panza de la madre y por lo tanto no tienen ningún derecho.  
    • Los modelos de computadora, con miles de variables que predicen el comportamiento del clima dentro de décadas son inerrantes y no pueden ser cuestionados.  
    • La causa del crimen son las armas y la pobreza. Ninguna otra causa puede ser analizada. 
    • Las diferencias de resultados entre diversas categorías humanas solo puede ser explicada por la injusticia del “sistema”, racismo, opresión, colonialismo, etc. Nunca por méritos o deméritos individuales.  

    Y sigue una larga lista que va a siendo adaptada según corre el tiempo. Porque a diferencia de la Iglesia, que tienen poquísimas declaraciones dogmáticas y todas ellas con siglos de tradición, análisis, concilios, bibliotecas escritas sobre cada uno, esta nueva secta religiosa tiene cientos de dogmas temporarios. Ninguno de ellos expresado con claridad y nunca escritos y enumerados. Uno nunca puede estar seguro cual es el “Credo” de esta nueva religión.

    La Inquisición Católica fue originada como una protección a los individuos que eran perseguidos por el poder político bajo la excusa de temas religiosos. En respuesta se instauro un proceso con acusación, defensa, procedimientos, garantías para evitar que alguien fuera declarado hereje por un capricho.  No se trata aquí de negar los abusos a lo que ello se prestó. Como toda institución manejada por seres humanos. Pero baste decir que la famosísima inquisición española (considerada el “estándar de oro” de la represión inhumana y supersticiosa, ejecuto en toda su existencia de cuatro siglos a unas 3,000 personas, siendo que el numero más alto que es esgrimido por los “leyendistas negros” es de 30,000.  

    La nueva secta religiosa del progresismo tiene una inquisición fanática. Pero a diferencia de la original, no tiene acusación, ni defensa, ni proceso, ni garantías.  Simplemente la ley de la muchedumbre tecnológica que condena e impone las penalidades de la “cultura de cancelación” (o de las más concretas) con liberalidad. Todavía han sido relativamente limitados cuando se trata de matar físicamente, pero eso se acerca.  Y estoy siendo generoso aquí ya que no pongo en su haber los más de 100,000,000 de víctimas del comunismo, que ciertamente correspondería incluir.

    Y ni hablemos de la separación de la Iglesia y el Estado. A diferencia de la enseñanza tradicional de la Iglesia que siempre considero el poder temporal separado del espiritual (aunque sujeto a la Ley de Dios), en la mente progresista todos los mandatos “morales” deben ser implementados a través de regulaciones estatales.  No creyendo en una vida eterna, todas las penas por los “pecados” deben ser pagados en esta tierra. No creyendo en un Tribunal Divino, se apoyan exclusivamente en los estatales.  

    Aquí podemos recurrir a Sigmund Freud, otro de los patriarcas del Progresismo que, como todo reloj roto tiene razón dos veces al día:  Según dicen, Freud notó que alguno de sus pacientes acusaba a otros de tener sentimientos que en realidad eran exactamente los que ellos mismos estaban demostrando.  A esto lo llamo “proyección psicológica”. 

    La secta Progresista proyecta como una pantalla de IMAX: ellos son exactamente la peor versión de la leyenda negra de la Iglesia Católica.

  • En búsqueda de los pasos perdidos

    En búsqueda de los pasos perdidos

    Me resulta entretenido leer cada tanto novelas del género “historia alternativa”, donde el autor se sitúa en un momento histórico, y cambiando algún evento genera una narrativa de como podrían haberse desarrollado los hechos de otra manera. El libro de Richard Neb Lebow “Archduke Franz Ferdinand lives!“, donde se imagina la historia del último siglo de no haber ocurrido la Primera Guerra Mundial, es un ejemplo interesante. Y en otro nivel, la famosa serie “Volver al Futuro“, también muestra de una manera más entretenida las consecuencias de hacer cambios en nuestro pasado.

    A esto se suma la tendencia común tan didácticamente explicitada por Jorge Manrique en las coplas por la muerte de su padre de que “a nuestro parecer, cualquiera tiempo pasado fue mejor”. Tal vez el hombre sea naturalmente optimista, y eso ayude a olvidar o minimizar el mal y lo negativo, y potenciar o exagerar lo bueno y virtuoso y su impacto en los hombres y acontecimientos del pasado.

    No pude sino rumbear en esa dirección de pensamientos, cuando leí hace unos días la primera editorial de la revista CRUZADA, un esfuerzo lanzado por mi tío Cosme Beccar Varela cuando tenía 18 años. Es imposible ignorar que la revista nace al año de los aconteciminetos dramáticos de junio de 1955, cuando las turbas peronistas, en supuesta represalia por el bombardeo criminal de Plaza de Mayo, se dedican a quemar y profanar varias iglesas de Buenos Aires, destruyendo edificios y documentos históricos en el camino.

    Como recuerda Cosme en su libro “Las Cosas Olvidadas“, … “al día siguiente (12 de junio de 1955), estaba en el cine del Colegio Salvador cuando se interrumpió el espectáculo, se prendieron las luces del teatro y un jesuita salió al escenario para avisar que en esos momentos los peronistas estaban atacando la Catedral con intenciones de quemarla y nos pedía a todos los jóvenes que fuéramos a defenderla. Salimos todos los que allí estábamos y tomamos un tranvía que nos dejó cerca de Plaza de Mayo. Nos paramos en las escalinatas de la iglesia mientras los agresores, desde la Plaza de Mayo, nos insultaban y nos tiraban piedras y hasta ladrillos. La Policía miraba y los dejaba hacer. Era evidente que tenía orden de Perón de no intervenir.”

    No es aventurado pensar que los eventos de ese fatídico mes, impactaron hondamente en Cosme y tantos otros jóvenes argentinos, que sintieron un llamado a la acción, a la lucha, para defender los valores católicos y patrióticos que veían amenazados en un país y en un mundo que parecía darles la espalda.

    Y en ese espíritu, escribe entonces:

    A la juventud le gustan las actitudes bizarras, la lucha contra un enemigo visible. Por eso sigue toda doctrina que le presente sus creencias en tono de Clarinda, preferiéndolas a aquellas que sólo le predica paciencia y sumisión. Por eso hay tanta juventud enrolada en las filas de las izquierdas, porque sus jefes, comprendiendo esta tendencia de los jóvenes, tienen la habilidad de predicarles sus falsas doctrinas en forma de consignas de combate. Y por eso hay tan poca juventud decidida al servicio De la Iglesia. La juventud católica solo se hace presente cuando es necesaria la lucha, el riesgo, porque allí se siente más a gusto; por una tarea de guerra es capaz de los mayores sacrificios.

    En firme creencia de que en nuestra sociedad argentina existen valores que se deben defender y errores perniciosos que se deben atacar en lucha franca y decidida, para salud de ella, y que no hay nadie más indicado para esa desinteresada lucha que la juventud, es que venimos nosotros, integrales de ella, a levantar nuestra vos y hacer un llamado a todos los que quieran sumarse a nuestro esfuerzo. La lucha es ardua, porque está llena de acciones sin brillo, porque una gran parte de ella habremos de realizarla en silencio, junto a un libro, y porque tardaremos mucho en ser comprendidos por una sociedad encallecida y encanallecida.

    Somos católicos y no nos avergonzamos de decirlo. Somos confesionales prevemos el escándalo — es decir, que seremos intransigentes con todos los errores, ya que éstos no tienen derechos; lo cual no significa atacar a las personas que los sustentan, pues la caridad cristiana nos ordena el empeñarnos en conseguir su salvación, apartándolas de las falsas doctrinas.

    Somos argentinos, y por lo tanto nos interesa todo lo que al futuro de nuestra patria atañe. En salvaguardia de ese futuro denunciaremos y atacaremos todo lo que atente contra su grandeza, y todo lo que la haga apartarse del rumbo que tiene marcado la alta misión histórica que le corresponde como integrante de la nueva Cristiandad.

    Y creemos en el generoso pueblo de nuestra patria, que hoy se encuentra tan desamparado. Esperaos en él, porque lo sabemos poseedor de las sanas reservas espirituales que habrán de ser el capital precioso con que se financiará la empresa de la restauración de la Patria.

    Con lo que queda dicho, aquí empieza nuestra CRUZADA,. Empeñaremos en ella todo nuestro entusiasmo juvenil y nuestras fuerzas, confiando en que Dios ha de ayudarnos.

    Leída casi 70 años después, esta primer editorial de la revista CRUZADA me llena de una nostalgia por lo que podría haber sido y no fue. Nostalgia por esperanzas y entusiasmos que parecen hoy enterrados para siempre en una Argentina que ciertamente desde entonces y probablemente ya de mucho antes, parece haber perdido el rumbo, y en la que no parece haber lugar para jóvenes como el Cosme de los años ’50 y tantos otros de sus compañeros.

    En última instancia, sin embargo, sólo Dios sabe que impacto acciones como aquella (y porque no, como nuestra pequeña “botella” arrojada al universo de internet) tienen en los individuos y en la historia misma. Y a la hora de rendir cuentas, quién sabe si tal o cual acción que creímos insignificante, tuvo un papel que nunca pudimos ver en el bullicio del presente.

  • Martha’s Vineyard y el fraude de los liberales blancos y ricos

    Martha’s Vineyard y el fraude de los liberales blancos y ricos

    (Este artículo fue publicado por The Spectator, el 16 de septiembre pasado).

    ¿Dónde está su compasión? ¿Dónde está su inclusión?

    “Hablamos con varias personas que preguntaron: ‘¿Dónde estoy?’. Y luego estaba tratando de explicar dónde está Martha’s Vineyard”, dijo confundido el jefe de policía de Edgartown, Massachusetts, Bruce McNamee, sobre los 50 inmigrantes ilegales que aterrizaron en dos vuelos chárter en el único aeropuerto de la isla el miércoles.

    Según informes locales, los funcionarios del aeropuerto creían que los aviones transportaban a empresarios en un retiro de golf al final de la temporada, antes de sufrir la aplastante decepción de que los pasajeros que llegaban eran, de hecho, personas pobres de color.

    Los ilegales llegaron por cortesía del gobernador de Florida, Ron DeSantis, quien los envió allí usando un presupuesto de $12 millones reservado por la legislatura de nuestro estado libre para transportar ilegales a jurisdicciones santuario. Se une a los gobernadores de Texas y Arizona, que han enviado a miles de ilegales en autobús a Nueva York, Washington y Chicago, para protestar por el fracaso catastrófico de la administración Biden para proteger nuestra frontera sur.

    Según un portavoz de DeSantis, “estados como Massachusetts, Nueva York y California facilitarán mejor el cuidado de estas personas a las que han invitado a nuestro país al incentivar la inmigración ilegal”. “Lo que sería mejor”, dijo el propio DeSantis en una conferencia de prensa, “sería que Biden hiciera su maldito trabajo y asegurara la frontera”.

    En el año fiscal en curso, las autoridades de inmigración han detenido a casi dos millones de personas que cruzaron la frontera ilegalmente. Se desconoce el número de los que no han sido detenidos, pero muy pocos de ellos probablemente se dirigían a Martha’s Vineyard, que se autodenominaba orgullosamente como un “destino santuario”. Su población mayoritariamente estacional probablemente creía que nunca tendrían que hospedar a nadie más que a los liberales blancos ricos y a los Obama, que poseen una propiedad de 11,75 millones de dólares y 29 acres en la isla.

    Esos liberales blancos ahora están entreteniendo al mundo con el ataque ded histeria más divertido en mucho tiempo. Como hipócritas naturales cuyo compromiso con la diversidad termina donde comienzan sus caminos empedrados, no les gusta la idea de los residentes más nuevos de Vineyard más de lo que los alcaldes demócratas como Eric Adams de Nueva York y Muriel Bowser de Washington, DC aprecian a sus inmigrantes. Ambos alcaldes declararon estados de emergencia luego de la llegada de solo una pequeña fracción de los ilegales a los que sus contrapartes en las fronteras de Texas y Arizona deben abordar a diario.

    La senadora de Massachusetts, Elizabeth Warren, regañó que enviar a los ilegales era “repulsivo y cruel”. El excolumnista republicano supino y arrepentido Max Boot del Washington Post denunció la “crueldad y el cinismo” de DeSantis y advirtió que su futura presidencia será “peligrosa”.

    El oponente electoral de DeSantis, Charlie Crist, quien está ocho puntos detrás de él y probablemente lamenta que los ilegales no estén en Florida para votar por él en noviembre, calificó la medida de “repugnante y vil”. Sugirió que DeSantis “no está en control de sus facultades”, hilarante comentario de un hombre sin principios que logró postularse para un cargo estatal como demócrata, republicano e independiente y perdió las tres veces.

    Los autoproclamados “expertos” han acusado al gobernador de Florida de trata de personas. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, declaró histéricamente que los ilegales “merecen algo mejor que… quedarse en Martha’s Vineyard”. ¿Touché? En una entrevista de CNN a la mañana siguiente de la llegada de los ilegales, el periodista sesgado John Berman y el documentalista Ken Burns —anteriormente invitado al aburrido festival de cine de la isla— compararon los vuelos entrantes gratuitos con el Holocausto.

    Los liberales enfurecidos son, sin embargo, reacios a admitir exactamente de dónde llegaron los ilegales. Eso es comprensible teniendo en cuenta que su isla idílica, donde Biden ganó el 77,6 por ciento de los votos, está más allá de los medios de casi todos sus compatriotas estadounidenses, “deplorables” a quienes también preferirían no ver ni estar cerca. El precio promedio de una casa en Martha’s Vineyard es de $1.35 millones.

    El comentarista de MSNBC, Chris Hayes, que ha realizado firmas de libros en Vineyard, consideró “profundamente deshumanizante arrojar seres humanos a algún lugar con fines vengativos”. ¿En algún lugar? ¿Deletrear el “dónde” podría poner en duda la sinceridad de sus convicciones? Y si él realmente cree en los “destinos santuario”, ¿cómo es que enviar a los migrantes a uno especialmente agradable de forma gratuita es un acto de venganza?

    Mientras tanto, Warren prometió “seguir trabajando con socios locales, estatales y federales para garantizar que tengamos los recursos necesarios para cuidar a las personas con dignidad”, nuevamente sin decir dónde están esas personas merecedoras y cuán inconvenientemente cerca podrían estar de las vacaciones y hogares de aquellos que estaban “todos a favor de Warren”. Sin embargo, fue el senador del estado de Massachusetts, Dylan Fernandes, quien podría haber lanzado la ensalada verbal más colorida. Denunció el “complot secreto de DeSantis para enviar a familias inmigrantes como ganado en un avión… a un lugar al que no se les dijo a dónde iban” [sic]. ¿Su indignación convencería a alguien si hubiera nombrado el lujoso lugar donde fueron a parar los ilegales? ¡Cuando las vacas vuelan!

    El mundo fuera de Twitter de izquierda, sin embargo, sabe que los ilegales han tenido la suerte de aterrizar en una de las comunidades más ricas de Estados Unidos después de haber violado las leyes de nuestro país al cruzar ilegalmente sus fronteras. Ahora que los liberales de Vineyard deben soportar verlos en sus puertas, ellos y sus cómplices solo pueden volar hacia la ira narcisista. Su compromiso superficial y mojigato con la diversidad, la equidad, la inclusión y las fronteras abiertas se expone como un fraude desvergonzado. Después de todo, es la misma reacción, posiblemente de algunas de las mismas personas, cuyo liberalismo caviar se transformó en una oposición vituperante cuando el fallido predecesor de Adams, Bill DeBlasio, trasladó a decenas de encantadores vagabundos a hoteles vacíos en el Upper West Side.

    Los residentes de Vineyard afirman haber respondido con “compasión”, tanta compasión que brindaron apoyo básico durante menos de 24 horas antes de suplicar en Internet donaciones de liberales blancos con sentimientos de culpa aún más grandes. Eso es más que un poco falso, por así decirlo, en una isla donde se estima que el 63 por ciento de las casas de un millón de dólares están desocupadas fuera de los meses de verano. Pero esto no se le ocurrió a Lisa Belcastro, coordinadora del albergue para personas sin hogar de la isla, quien informó a los medios locales que “en algún momento [los ilegales] tienen que mudarse a otro lugar. …No tenemos vivienda para 50 personas más”. Eso es dudoso, pero incluso si los residentes veraniegos no quieren abrir sus puertas o billeteras, seguramente a ningún digno noble de Vineyard le importaría si los cuatro niños supuestamente en el grupo hicieran un uso generoso de sus muchas piscinas. ¿Qué podría ser más compasivo? ¿Qué podría ser más inclusivo?

    “Los abrazamos”, tuiteó el colega de Warren en el Senado, Ed Markey, desde el cómodo retiro de su oficina en el Capitolio. Si Markey es honesto, DeSantis debería alquilar toda la flota de Cape Air y enviar vuelos cada hora con más residentes nuevos de Massachusetts para disfrutar de las puestas de sol desde el faro de East Chop. Sin duda, Markey estará allí, preparándoles sándwiches y diciéndoles cómo votar en su nuevo país.

    por Paul du Quernoy

    Paul du Quenoy es presidente del Palm Beach Freedom Institute

  • Legalicemos los Piquetes y los Ocupas

    Legalicemos los Piquetes y los Ocupas

    Agitadores de extrema izquierda han organizado la ocupación de colegios secundarios en la Ciudad de Buenos Aires. Esto se suma a los habituales piquetes que cortan la circulación continuamente en toda la geografía nacional. Como ya estamos acostumbrados las autoridades muestran una pasividad cómplice. El Gobierno de la Ciudad dice que impondrá multas a los padres de los ocupas pero me permito dudar tanto de la efectividad como de la efectiva implementación de la medida.

    El argumento es que no hay que “criminalizar la protesta social”.  Que el daño comparativo entre las víctimas de estos actos (los estudiantes que no pueden estudiar o los circulantes que no pueden circular) es menor que el que produce “el sistema” a las personas “en situación marginal” ya que los primeros vienen de una situación de privilegio otorgada por dicho “sistema” mientras que los segundos sufren de los efectos negativos del mismo.  Además, se dice que estas personas “no tienen voz” y que esa es la única manera de expresarse y llamar la atención a sus problemas lo que seria el principio de una solución.

    El primer argumento (el del daño comparado) se basa en un análisis marxista en el que los miembros de una clase tienen derechos o los carecen por el solo hecho de pertenecer.  Por supuesto que no esta apoyado en ningún dato empírico ya que “el sistema” en el que vivimos es el que esta controlado por esas “organizaciones sociales”.  Y si hay datos concretos de que estas protestas causaron daño irreparables, como por ejemplo este caso en el Chaco que provocó la muerte de un paciente cuando la ambulancia no pudo cruzar un piquete.

    El segundo argumento es patentemente falso, ya que la inmensa mayoría de los medios de comunicación, cultura, educación y empresarial prestan gustosamente sus voces para difundir cualquier mensaje de izquierda en apoyo de las causas “aprobadas”.  Si alguien se puede quejar de la falta de voz, son precisamente los pacientes motoristas y los estudiantes aplicados cuyos derechos no son protegidos por nadie y cuyas quejas caen en saco roto sistemáticamente.

    Pero no me extiendo mas sobre este tema que ya ha sido tratado abundantemente en varios ámbitos.  

    Ya que no hemos conseguido que la lógica y el sentido común prevalezcan, consideremos otra opción: hay que codificar el derecho a ocupar edificios públicos, privados y privar al publico de su derecho constitucional de circular libremente por el territorio.  

    Yo quisiera tener claro cuales son las circunstancias que lo justifican.  Si es que mi “tribu” sufre daños por parte de la “sociedad” creo que la destrucción sistemática de riqueza, la expoliación de empresas productivas, la carga regulatoria e impositiva apabullante, la pobreza de los servicios públicos pudieran fácilmente constituir una base adecuada para habilitar a cualquier ciudadano a llevar a cabo su propio emprendimiento piquetero.  Si la falta de “voz” fuera otro requerimiento para la impunidad, los que apoyan la familia, el derecho a trabajar, la vida, aman a la Patria, quieren vivir en libertad, se “autoperciben” Católicos de los de siempre, tienen una plétora de evidencia sobre la cual apoyarse para mostrar cuan silenciadas son sus posiciones. 

    Una vez codificado, tengo una larga lista de lugares para ocupar y vías de circulación para cortar. En estos casos tendríamos la ventaja que el cese de las funciones de los blancos de estas acciones, en ese momento enteramente sancionadas por la ley, efectivamente ayudarían a solucionar los problemas. Se me viene a la cabeza: la DGI, el INADI, la sede del sindicato de maestros, Puerto K… ejem… Puerto Madero. Estoy seguro que entre todos podremos pensar algunos mas.

  • Los Radales

    Los Radales

    Creo que fue entre 1990 y 1991 que Cosme Beccar Varela compró la cabaña de Los Radales, frente al Lago Mascardi. Pasé vacaciones inolvidables en ese lugar tan lindo de nuestro país. Durante más de 20 años, mi tío la convirtió en un refugio lejos del bullicio de Buenos Aires, un lugar para descansar y jugar al golf en la cancha cercana de Arelauquen. Muchas “botellas” de su Botella al Mar fueron de hecho lanzadas desde esa cabaña. Años antes de su fallecimiento en 2020, la vendió y ese lugar pasó a dar alegrías y descanso a otra familia. Aunque no por mucho tiempo.

    Ya en los últimos años de su vida Cosme pudo ver la zona del Lago Mascardi convertirse en el epicentro local de lo que es hoy un movimiento terrorista que causa destrozos en ambos lados de la cordillera. Individuos que se “auto-perciben” como mapuches (por una vez esta frase tan en boga es realmente descriptiva de la mentira que se nos pretende hacer creer), con la complicidad tácita de los gobiernos federal y provincial y con un financiamiento cuyos orígenes valdría la pena estudiar con detalle, se han dedicado durante años a intimidar a la población y destruir propiedades en una campaña de supuesta reivindicación territorial de dudosísimo (y estoy siendo generoso) fundamento histórico o legal.

    Me entero hoy que las ruinas chamuscadas de lo que fuera durante décadas la casa de mi tío está ahora ocupada por estos agitadores. Según la nota periodística, los gendarmes que estaban en la propiedad custodiando el trabajo de peritos de la policía que investigaba el incendio de julio anterior, “tuvieron que replegarse” tras ser “hostigados por encapuchados”. Triste muestra de la impunidad de los violentos, y de un estado que, aparentemente, ha abandonado su obligación de defender los derechos de los ciudadanos.

  • Extremista sube al poder

    Extremista sube al poder

    Giorgia Meloni fue terrorista. Perteneció a un grupo de extrema derecha responsable de 557 secuestros, decenas de asesinatos, la ocupación armada del Tribunal Supremo, y muchos crímenes más. Personalmente fue condenada por delitos relacionados con la lucha armada, cumplió tiempo en la cárcel. Se sospecha fuertemente que participó activamente de por lo menos un secuestro. Nunca mostro arrepentimiento por sus crímenes. Nunca renuncio a las ideas que defendía el grupo. Fue una aliada y consejera de dictadores y horribles abusadores de derechos humanos. Su carrera política se baso en la defensa de los mismos principios totalitarios y utilizo el poder que fue adquiriendo para favorecer a sus cómplices.   Y ahora gobierna bajo un programa de aplicar esas mismas políticas (aunque ha moderado el tono levemente).

    Gustavo Petro, nació en una familia de clase media, se graduó con un título en turismo, fue un líder estudiantil tan popular que fue nombrado Ministro de la Juventud del gobierno de turno. Luego gano una banca de diputado en una elección democrática y transparente.  Fue co-fundador de un partido político que gano las elecciones basado en un programa moderado que condena el extremismo.

    Perdón.  Es exactamente la inversa.

    Pero, como ilustramos en los resultados de Google arriba, el tono no puede ser mas distinto cuando se reporta sobre una u otra victoria.

  • Cambio de aire en Italia

    Cambio de aire en Italia

    Giorgia Meloni ganó ayer las elecciones italianas. Con el 26% de los votos, su partido fue el más votado de entre los varios que se presentaron, liderando una coalición de centro-derecha que captó el apoyo del 43.8% del electorado, superando por lejos a la coalición de centro-izquierda que no logró superar el 26.1% de los votos.

    Como era de esperar, la misma campaña que etiquetó a Giorgia Meloni como “facista” y de “extrema derecha” y no logró descarrilar su candidatura, continua ahora con mayor urgencia por parte de los que usan estas etiquetas para pre-definir a los que no se suman al coro de la ideología imperante.

    Se la acusa de tener una agenda “descaradamente reaccionaria”, en gran parte, al parecer, debido a su hostilidad hacia los inmigrantes ilegales y a la “ideología woke”, a la que en un discurso en Estados Unidos a principios de este año culpó (entre otras cosas) de “destruir los cimientos de la familia natural.”

    “Pese a que Meloni ahora acepta las uniones civiles entre homosexuales (que son legales en Italia desde 2016), todavía se opone a que estos adopten niños. Ella dice que un niño tiene “derecho a un padre y una madre”. Se opone a la política de género en las escuelas y a lo que llama en italiano-inglés “el lobby LGBT”. Una oradora apasionada, ocasionalmente maníaca, procalmó en un mitin en Roma en 2019: “Quieren llamarnos padre 1, padre 2, género LGBT, ciudadano X, con letras de código. Pero no somos letras de código… y defenderemos nuestra identidad. Soy Giorgia Soy una mujer. Soy madre. Soy italiana, soy cristiana. ¡No me quitarás eso!” .  

    (The Spectator)

    Veremos ahora como gobierna.  

  • Como nos engañan

    Como nos engañan

    Imaginen una mujer que es asesinada y su cuerpo encontrado en un basurero. A poco de investigar, se descubre un video del auto del novio en las cercanías del lugar y aproximadamente a la hora en la que se dispuso del cadáver. Luego se encuentran algunas manchas de sangre perteneciente a la víctima en una prenda de ropa del sospechoso. Hay testigos que los vieron en una discusión la noche en la que se la vio viva por última vez y volviendo durante la madrugada del hecho en un estado emocional muy alterado.  Se descubre un martillo en el basurero cuyo perfil coincide con la herida mortal. Se arresta al novio, el que confiesa cuando interrogado y va a juicio.

    La defensa naturalmente tratara de explicar cada una de esas circunstancias como hechos aislados: el auto cerca del basurero se explica porque el supermercado al que iba habitualmente está cerca y pudiera haber ido a consultar el horario de apertura de la tienda. Discusiones entre novios es un hecho frecuente. La sangre se explica porque la víctima tenía contacto diario con el novio y pudiera haberse cortado inocentemente. El martillo es una marca común y cualquiera pudiera tener uno igual. De la confesión citan estadísticas que muestran que muchas confesiones obtenidas de presos son falsas y solo obtenidas por la presión ejercida por la policía y el estado de ansiedad de un detenido. Y la defensa ignorará todo para lo que no tienen una explicación. Simplemente como si no hubiera sido dicho.

    Por supuesto que para poder juzgar la culpabilidad un jurado deberá mirar a la totalidad del contexto y no limitarse a determinar si cada explicación tomada por si sola es hipotéticamente plausible.  En este caso, lo mas probable es que el novio fuera declarado culpable y condenado a una larga estadía en la cárcel.

    Digo esto porque estos días el país está muy enfocado en las diversas causas de Cristina. Vialidad. Dólar, Hotesur, cuadernos, Irán.  Las pruebas en contra de Cristina parecen abrumadoras. La corrupción de los K es “vox populi”.   Sin embargo, la cobertura mediática de la defensa de Cristina le permite el truco que arriba decimos. Reproduce los argumentos de la defensa sin ninguna clase de contexto y cuando se refieren a la acusación, diligentemente ponen la respuesta yuxtapuesta. Presumiblemente porque quieren demostrar que son “ecuánimes”.

    Uno diría que no esta mal presentar los argumentos de cada parte y dejar que el público llegue a sus propias conclusiones. ¿Pero es así como los medios se comportan en todos los casos? ¿Están siempre dispuestos a dar el “beneficio de la duda”?

    No. No siempre. Por ejemplo, hoy La Nación nos informa que el directorio del Banco Interamericano de Desarrollo echo a su presidente, el Sr. Claver-Carone quien había sido nombrado a su cargo por el Presidente Trump. Si fuera un tipo “del palo” (i.e. perteneciente a “la casta”, “the Cathedral”, o como se lo quiera llamar) el periodista haría todos los esfuerzos para mostrar el contexto completo (seria largo explicarlo acá, pero este artículo del WSJ puede ilustrar).

    Sin embargo, prefiere, con un tono aparentemente neutro, hablar de tenebrosas y poco definidas “violaciones al código de ética”, al hecho que se le aumento el sueldo a una señora un 40% y que fue promovida levantando acusaciones (anónimas) de que mentían una relación, que la investigación fue llevada a cabo por un estudio de abogados prestigioso, que la resolución fue pasada unánimemente por el directorio del banco, etc.

    Es decir un trabajo concienzudo de destruir la reputación de este señor, sin levantar ninguna de las obvias dudas que levanta el hecho que un gobierno de izquierda (el de Biden) que ha demostrado ser extremadamente vindicativo, una burocracia que tiende a proteger sus privilegios (incluyendo el directorio del banco y los abogados de Davis Polk que presumiblemente tienen mucho más que ganar por quedar bien con esa misma burocracia) se valieron de una denuncia anónima llena de agujeros para capturar un cargo que quieren (probablemente) para un cómplice.

    El contexto apunta a esta última explicación como la más plausible.

  • Que las hay las hay

    Que las hay las hay

    Una cosa es seguro: acosada por al menos una causa judicial que la trastorna, jaqueada por encuestas no tan antiguas que la daban como perdedora de las próximas elecciones, aparentemente ignorada hace poco por la marioneta que ella eligió como Presidente, la muy hábil e inescrupulosa Cristina se ha colocado en el centro de la escena, unificando sólidamente a los peronistas, se subió al pedestal de víctima, y va por más. De yapa logra también que los que se tragan cualquier sapo entiendan ahora que oponerse a ella política o judicialmente es fomentar el odio y el terrorismo. Es sólo una vuelta de tuerca sugerir que estos fomentadores de la violencia deben ser silenciados.

    No soy de los que se creen teorías conspirativas… pero si ella misma y su entorno no organizaron esto (no creo que lo hayan hecho), les vino como anillo al dedo y le están sacando y le sacarán TODO el jugo que le puedan sacar.