Categoría: Estrategia

Pensamientos sobre el largo plazo

  • ¿Realmente odiamos a “las elites”?

    ¿Realmente odiamos a “las elites”?

    Me mandaron este artículo que me pareció muy interesante. Es una critica a la “Nueva Derecha” desde un punto de vista del liberalismo clásico (o eso es lo que dice el articulista).

    ¿Qué es la “Nueva Derecha”?  

    En general desconfío de las etiquetas puestas por “la Contra” para describir movimientos conservadores. Se me antojan intentos de proveer lideres y contenido ideológico desde afuera, seguramente con malas intenciones.  Pero con eso en mente, acá hay un artículo de Vanity Fair (caveat emptor: es un pasquín de extrema izquierda) que tiene datos interesantes.

    Para aquellos de una cierta edad, recordaran que ese termino se usó durante la época de Reagan para definir un sector del movimiento que lo impulsó al poder.  Hoy en día vuelve a estar en boga y se refiere a un cierto sector que es joven, educado, “techy”, no enteramente alineado con algunos puntos del conservadurismo político tradicional, en particular en lo que se refiere a política económica.  Sobre todo, están enojados con las actuales elites las que normalmente hubieran sido sus pares. Un ejemplo de ellos es Peter Thiel (el ex socio de Elon Musk) y una serie de figuras que él ha impulsado como por ejemplo JD Vance, el actual candidato al senado en Ohio.  Yo diría que Giorgia Melloni pudiera ser también un ejemplo.

    Según este articulo la mayor diferencia que existiría entre un “conservador clásico” y un “Derechista Nuevo” es “cuanta fe tiene cada grupo en la posibilidad de que “las elites” pueden existir como un grupo funcional y digno de confianza”.    Su argumento pudiera ser resumido así:  los liberales clásicos pensaban que el “sistema” (capitalismo, libre mercado, democracia) eran fundamentalmente solido y si bien las “elites” eran fácilmente capturadas por intereses particulares, podía en general confiarse que había suficientes mecanismos de auto corrección como para confiar en que serían capaces de llevar el timón en un buen rumbo general.   

    La nueva derecha es en cambio iconoclasta y considera que las “elites” en su actual conformación son un agente pernicioso. Esta visión tan pesimista influencia varias posiciones que antes eran consideradas pilares del pensamiento de derecha. La libertad de expresión pasa a ser vista como un “pase” para aquellos que controlan las grandes compañías tecnológicas y los medios de comunicación corporativos.  La inmigración que era vista con una cierta benevolencia por generaciones anteriores pasa a ser vista como un ataque a la identidad nacional. El libre intercambio un mecanismo para reforzar la globalización y centralización del poder.  

    La Nueva Derecha tiene una mayor preocupación por limitar el creciente poder de la Izquierda que en garantizar los derechos fundamentales individuales que era la roca fundacional del liberalismo clásico.

    Según Tyler Cowen (el autor del artículo) esto es una sobrerreacción de la “Nueva Derecha”. Cree que hay un mecanismo de retroalimentación tanto en la izquierda como en la derecha, en la que ambos bandos tienden a centrarse en los aspectos y noticias negativas ya que estas son las que de alguna manera justifican su existencia. De ahí que sus visiones estan teñidas de extremo pesimismo que les impide ver el cuadro general. En realidad, según él, la situación dista de ser lo negativa que la presentan.   Considera que este desprecio por las elites es auto destructivo, ya que una cosa es querer controlarlas (como era el caso en el antiguo liberalismo) y otra es destruirlas, lo que dejaría a la sociedad sin cabeza, lo que seria peor como remedio que la enfermedad que pretende curar.

    A primera vista parece un análisis atractivo. El optimismo siempre es una posición simpática. Puede que las cosas no estén tan mal como me la venden. Las malas noticias son buenas herramientas para recaudar fondos y organizar las tropas.  Hoy en día hay excelentes maquinarias dedicadas a explotar los miedos de la gente.  La cantidad de horrores en el mundo es más o menos constantes, lo que pasa es que antes nos enterábamos solo de lo que pasaba cerca nuestro y ahora no hay desastre en cualquier rincón remoto de la tierra que no llegue instantáneamente a nuestros oídos.   ¿Este mensaje apaciguador es real o es un canto de sirena para que relajemos nuestra guardia? La ingenuidad y el optimismo se parecen tanto que a veces es difícil distinguirlos.

    Empecemos con un “chequeo de realidad”. A continuación, describo solo cinco proposiciones defendidas (o implementadas) no por una minoría extrema, si no por instituciones de peso como lo son burocracias estatales, partidos políticos, organismos multilaterales, universidades prestigiosas, empresas multinacionales, bancos, productoras, medios de comunicación, asociaciones de maestros, profesores en todos los niveles de enseñanza, lideres religiosos, etc.  De forma casi unánime. Y el disenso con por lo menos algunas de estas proposiciones está siendo penalizado, incluso legalmente, en muchos lugares del mundo.  

    • El aborto es un derecho fundamental de la mujer que no debe tener limitaciones de ninguna índole.
    • Considerar que hay solo varones y mujeres es un prejuicio pernicioso. Los individuos deben tener derecho a elegir su “genero” desde temprana edad y realizar cambios permanentes en su anatomía aun antes de la mayoría de edad sin consentimiento de sus padres.  Esto debe ser enseñado y promovido en el sistema educativo, junto con el concepto que la familia tradicional es una construcción social inventada por el patriarcado para dominar a todos las mujeres y todos los que nos se conformaban a sus dictados.
    • Las diferencias de resultados entre diversos grupos son atribuibles a problemas estructurales de la sociedad y considerar que son resultado de elecciones individuales es racismo.
    • El origen del crimen es la pobreza y la injusticia del sistema. Por lo tanto, no puede castigarse a los criminales individualmente si no se debe trabajar para solucionar las causales remotas.
    • El Cristianismo, y la cultura europea fueron fuerzas destructoras en la historia y su influencia debe ser limitada y/o eliminada.

    Si alguien duda de que estas son posiciones ampliamente apoyadas por las “elites” (como las describo arriba), por favor hágamelo saber y le hago llegar un par de bibliotecas de datos que apoyan esta afirmación.

    Este botón de muestra del “programa de gobierno” de las elites como están compuestas actualmente, marca una enorme diferencia con lo que decían defender esas mismas elites hace relativamente poco tiempo atrás. Tal vez eso explica la diferencia de tratamiento por parte de la derecha que nota el Sr. Cowen.  

    Por otra parte, me parece que es un error conceptual identificar el concepto de “elites” con las elites específicas que sustentan estos puntos de vista.   Es como decir por que yo quiero aplicar las máximas sanciones a un juez corrupto es porque yo odio a los jueces en general.  El mundo no es igualitario si no jerárquico. El respeto a esas jerarquías implica una gran dosis de responsabilidad que va creciendo junto con la posición de poder. Las máximas posiciones de poder requieren el máximo de compromiso.  Creo que todos estamos de acuerdo que las sanciones por abuso de poder van en proporción con el poder del que se abusa.   

    Es verdad que como dice el Sr. Cowen, la derecha tenía una posición complaciente con respecto a varias instituciones porque estaba convencida que habría mecanismos de autocorrección que impedirían el derrape. Pero esta complacencia no tomaba en cuenta un esfuerzo coordinado de una minoría comprometida con un programa ideológico que se dedicaron a sabotear todos estos mecanismos de autocorrección. Por lo tanto, es natural que la derecha tenga interés en reevaluar sus premisas y asegurarse que existan mecanismos de prevención contra este peligro.  No hacerlo sería cómplice con esas fuerzas disolventes.

    El Sr. Cowen no lo dice, pero es algo que es levantado como un fantasma en muchos otros ámbitos y por lo tanto es bueno contestarlo. El riesgo implícito de este negativismo seria impulsar al movimiento de derecha a la violencia. Como decíamos el otro día, la izquierda tiene un grave problema de proyección psicológica. Como ellos llaman constantemente a una revolución sangrienta y han cumplido su promesa muchas veces en la historia piensan que la derecha busca los mismos métodos. Pero esta afinidad con la violencia no es tan frecuente en la derecha. Sobre todo en la derecha burguesa que es la que me parece que el Sr. Cowen esta analizando. 

    Lo que quiere la Derecha es un mundo ordenado donde el mérito y la responsabilidad personal sean los factores determinantes para ascender en la escala de responsabilidad. Donde la concentración de poder sea vista con desconfianza y que se aplique el principio de subsidiariedad. Donde se respete al individuo, a la familia, a la comunidad. Se ame al prójimo y no conceptos abstractos como “la humanidad”.  Donde se respete la vida, la propiedad, la verdad. En resumen, donde se respete la Ley de Dios.  

  • La Ventana de Overton

    La Ventana de Overton

    En la década del 90 un científico político, Joseph P. Overton, desarrolla este concepto para explicar la interacción entre los políticos y la opinión pública. En el 2003 Overton murió en un accidente, pero su socio, Joseph Lehman, continuó desarrollando la teoría y la bautizó con el nombre de su difunto amigo.  

    El postulado es que un político, cuando implementa una determinada regulación, tiene un menú limitado de opciones. Estas opciones están dadas por lo que es considerado “aceptable” por la opinión publica en ese momento. 

    Daba como ejemplo la educación pública. En un extremo estaría una postura que pretende abolir la educación pública, prohibir los sindicatos de maestros y cortar cualquier tipo de financiamiento estatal y en el otro estaría la prohibición de la educación privada, de la patria potestad e instaurar el adoctrinamiento estatal obligatorio. Ninguna de estas dos opciones esta realmente disponible para un político, ya que las dos serian consideradas demasiado extremas por la opinión pública.

    Un observador político llamado Joshua Treviño clasifico los seis grados de aceptación publica de una idea:

    • Impensable
    • Radical
    • Aceptable
    • Razonable
    • Popular
    • Política implementada

    Overton y Lehman postulaban que las campañas publicas por parte de los diversos grupos de interés, consultores, “think tanks”, publicistas, relaciones públicas, medios de comunicación, etc. servían para que una determinada idea se moviera hasta entrar en la “ventana de respetabilidad” y por lo tanto pudiera ser incluida en el menú de opciones a disposición de un político.

    Es fácil pensar en mas ejemplos.  El “matrimonio” gay se nos viene inmediatamente a la cabeza.  De ser absolutamente impensable hace pocas décadas atrás, una campaña organizada fue moviendo la idea a través de los diversos grados hasta que hoy en día es una política implementada.

    Analizar como fue hecho esto es fascinante y muy útil para detectar como la opinión publica es manipulada.  No pretendo aquí hacer un análisis completo que pudiera ser el objeto de una columna futura.  Pero algunos hitos se me vienen a la cabeza.  En un momento se empezaron a hacer chistes sobre la homosexualidad que eran hábilmente desperdigados en películas, shows de televisión, libros, artículos, aun cuando el tema central fuera completamente distinto. No dejaba a los gays ni bien ni mal parados, pero simplemente se ponía el tema sobre la mesa (se me vienen a la cabeza o varios episodios de Seinfeld como ejemplo). 

    Al mismo tiempo, se asociaba la condena del estilo de vida gay con personas o situaciones antipáticas y se crearon “hombres de paja”, es decir posiciones que nadie realmente defiende, pero que son atacadas como la idea contrapuesta.  Por ejemplo, pretender que la gente que se opone al matrimonio homosexual propone como alternativa meter en la cárcel a todos los gays. 

    La epidemia de SIDA fue explotada para generar simpatía par los gay (“Philadelphia”)  y poner sobre el tapete un estilo de vida que hasta entonces se había mantenido en una oscuridad vergonzante.  Mas adelante, se empezó a centrar historias enteramente alrededor del estilo de vida gay, aunque de una manera todavía lateral (como por ejemplo “Will & Grace”). En fin. El resto es historia. 

    A esta altura, la campaña se encuentra en la etapa en la que el simple desacuerdo se transforme en “inaceptable” y la persecución legal y social de los que esposen ideas contrapuestas sea la nueva “política implementada”.  No son vencedores magnánimos.   

    La Izquierda ha perfeccionado la maquinaria de manipulación para llevar una idea desde la etapa de “inaceptable” a la de “política implementada” en tiempo récord.  Ya están probando con la pedofilia, la eliminación de la patria potestad, la prohibición del Cristianismo, una nueva política de segregación racial, infanticidio, etc. Todas ellas todavía en la zona de “impensables”, pero ya se pueden detectar algunas voces que empiezan a avanzar posiciones mas “moderadas” que van en esa línea con la clara intención de empezar a moverlas a través del “embudo ideológico”: “La pedofilia esta mal, pero propaganda gay y trans en la escuela primaria u operaciones de transición de genero a temprana edad son aceptables”.

    Esta maquinaria de manipulación ya no se contenta con promover positivamente una idea (“aprobemos el ‘matrimonio’ gay”).  Cada vez más se apoya en la censura de las ideas contrapuestas y estamos evolucionando rápidamente hacia la persecución directa de las mismas.  Las herramientas utilizadas ya no son solo insinuaciones desperdigadas aquí y allí en materiales educativos, de entretenimiento, culturales o noticias.  La mano se está tornando cada vez más pesada gracias a “Big Tech”, las burocracias de “recursos humanos” y “compliance” en las empresas, las burocracias estatales contra “la discriminación y el odio” y los principios de “ESG” (Equidad, Social y Gobierno) en el mundo empresario y financiero.

    Me pregunto a que se debe esta aceleración de tiempos.  Ideas que antes tardaban décadas en ser “procesadas” entre “inaceptables” a “política implementada” ahora están siendo empujadas en pocos años.  Se usan más garrotes y menos zanahorias. 

    ¿Sera que están tan seguros de si mismos que no temen ninguna reacción? ¿O por el contrario sienten que están perdiendo el control y tratan de aprovechar el tiempo que les queda con el control de la proverbial “manija”?

  • El Bien contra el Mal

    El Bien contra el Mal

    El cartel de la foto prolifera en ciertas zonas “woke” de Estados Unidos. Es orgullosamente desplegado para señalizar que en esa vivienda hay alguien “virtuoso”. Algo como la señal del Ángel de la Pascua en la Séptima plaga de Egipto para proteger los hogares de los elegidos.   Esto es lo que más se parece al “credo” progresista del que hablábamos el otro día.

    Si venciendo nuestra natural timidez, tocáramos el timbre en una de esas casas nos atendería una señora de mediana edad, con un vaso de chardonnay, pantalones de yoga “lululemon”, pelo corto, anteojos de corte y color moderno. O tal vez un profesor universitario con barba incipiente, bebiendo un café de Starbucks, pantalones un poco demasiado cortos y unos anteojos “retro”.  Al detectar un acento extranjero, daría grandes muestras de ansiedad. No porque fuera xenófobo. Todo lo contrario.  La ansiedad seria porque no estaría seguro como expresar adecuadamente su entusiasmo por la presencia de un extranjero (si fuera un extranjero, de color, vestido de mujer, pero con voz gruesa, es posible que se desmaye de emoción). 

    Una vez recuperados, entablaríamos una conversación, y nos explicarían que el motivo por el que se sienten compelidos a expresar tan públicamente sus creencias, es porque esta muy preocupado por el mal en el mundo. El mal de la desigualdad, del racismo, de la intolerancia con las elecciones personales de los demás, de la avaricia corporativa, del fariseísmo (señal de que estaríamos en presencia de un católico francisquista), de la superstición que niega la ciencia. Y por sobre todo de la destrucción del medio ambiente y del deseo de los susodichos fariseos de imponerle su moralidad a las mujeres (“perdón”, se corregiría inmediatamente, “a las personas que procrean”) sobre sus cuerpos.   

    Si tuviera tiempo, probablemente se extendería sobre el colonialismo que no fue otra cosa que el brazo armado del Cristianismo, blanco y Occidental de dominar y oprimir todas las otras culturas, que vivían en consonancia con la ecología.

    Esta conversación pudiera extenderse durante un tiempo considerable. Pero al final de ella, creo que nos llevaríamos la impresión de que el tono habría sido mucho más “moralista” que político.  Nuestro estimado progresista se mostraría convencido que el representa al “bien” y que esta en una lucha existencial con el “mal” representado por el Catolicismo, la derecha, la propiedad privada, el capitalismo, la familia tradicional, el foco en el merito personal, las jerarquías, la protección de la vida no nacida, el respeto a la historia, el amor a la patria, etc.

    Su tono de convicción seria total.  Mostraría un celo literalmente religioso. Probablemente, si la conversación fuera suficientemente larga, apoyaría sus teorías en estudios académicos publicados por Harvard, Yale, Princeton, Oxford, La Sorbonne y cuanta entidad prestigiosa se nos venga a la cabeza (lo de “igualdad” tiene sus límites).   Citaría una catarata de estadísticas y hechos históricos (algunos de ellos ni siquiera serian mentira) para apoyar su posición.

    Ante tanta convicción, nos preguntaremos, haciéndonos eco de un personaje de cierta nota: “¿Quién soy yo para juzgar? ¿No será que “ellos” son los buenos y nosotros los malos?”

    Mi querido hermano y co-autor de este blog, me dijo un tiempo atrás que, en el relato del pecado original, la famosa “fruta prohibida” no era una mera manzana que Dios arbitrariamente decidió establecer como una prueba de obediencia. Como pudiera haber sido, una línea en el piso.   El fruto era el del árbol del “conocimiento del bien y del mal”.  La serpiente les sugirió que podrían “ser como Dios”.  Esto porque por “conocimiento” debe entenderse, la determinación de lo que es bueno y malo, de lo que es orden o desorden en referencia a la naturaleza, lo que son atributos exclusivamente Divinos.   

    No sé si esto es pensamiento original de Cosme, pero me pareció una excelente reflexión.  

    Cuando yo trataba de explicarle este punto a mis hijos, yo les decía que para mi una de las bases racionales para la Fe se encuentra en los aspectos inmutables de la naturaleza humana.  Hay cosas que son “construcciones sociales” (para robarle una frase a la izquierda).  Manejar de una mano u otra de la ruta, por ejemplo.  Pero hay muchas cosas que no lo son.

    Tomemos el tema de la igualdad.  La naturaleza en general y la humana en particular es jerárquica. No es igualitaria.  Imaginemos que los esfuerzos de la Izquierda dieran frutos y convenzan literalmente al 100% de la humanidad que las jerarquías son una mera construcción social y que la igualdad absoluta es lo ideal.  Esto sería tan efectivo desde el punto de vista práctico como un consenso para eliminar la ley de la gravedad.   Simplemente no funcionaría como ya ha sido demostrado hasta el cansancio.  Y esto es porque la naturaleza humana esta dictada “desde afuera” por su Creador. No es posible para nadie que no sea El cambiarlo.  Y esta es contra lo que realmente se rebela la Izquierda. No muy distinta de la rebelión original en la Corte Celestial.

     (ACLARACION: “igualdad” es un término ambiguo con varias acepciones. Desde ya lo que decimos arriba no tienen nada que ver con otros tipos de igualdad, como la igualdad ante la ley o la igualdad ante los ojos de Dios como herederos de la Salvación.  Pero todos sabemos que cuando la izquierda habla de igualdad no a estos tipos de igualdad a los que se refieren.)

    La familia es otro ejemplo. La naturaleza humana (y la biología) requieren un hombre, una mujer, en una relación estable, orientada a la procreación y dedicada a la educación de los hijos.  Esto tampoco es una construcción social. Esta ahí en el diseño. Los intentos de cambiarla fundamentalmente producen daños sociales e individuales a todos los involucrados.  Estas consecuencias tal vez no son indefectibles en todos los casos y a nivel individual hay muchos en los que nada de esto pasa. Pero si tomamos al conjunto de la sociedad, se ha demostrado una y otra vez a lo largo de la historia (especialmente hoy en día) que el intento de reconfigurar la familia simplemente no funciona en el largo plazo.  Es suicidio social.

    Se escapa al formato de este artículo, pero lo mismo podemos decir con los temas de “genero”,  la propiedad privada, la libertad, la vida, y tantos otros aspectos que en este momento la Izquierda quiere cambiar. 

    Pero si hacemos un análisis profundo, la Izquierda en realidad está en desacuerdo con la naturaleza humana.  Piensan que es deficiente. Que necesita un “salto cualitativo brusco”, que no esta suficientemente “evolucionada”. En definitiva, quieren ser ellos, no Dios, los que determinen el bien y el mal cual es el “mejor” diseño para la Naturaleza humana.  Y esta es la verdadera división.

    Para ser el partido del “progreso” y lo “novedoso”, no han inventado nada nuevo.  El pecado original es después de todo también un pecado actual. 

    Y esto es la semilla de su propia destrucción. La señora con pantalones de “lululemon” no esta tratando de ganarle a “la Derecha”.  Eso seria fácil. Somos pocos, tontos y débiles. Está tratando de ganarle a la naturaleza creada por Dios. Y eso es lisa y llanamente imposible.

  • Postas culturales

    Postas culturales

    Esperaba en la puerta de la clase a que el profesor saliera. Cuando lo hizo me acerqué a pedirle una charla para un evento organizado por el centro de estudiantes. Él me invitó a sentarme y conversamos un rato. “Lo que me pide, bonita, es imposible. Los médicos me han dicho que tengo que reducir mi trabajo. Lo que sucede es que en Argentina hemos perdido una generación de intelectuales gracias al tercermundismo y los guerrilleros. Los más viejos estamos estirando nuestras carreras lo más posible, pero ustedes, los jóvenes tienen que crecer más rápido para cerrar la brecha”.  

    Esas palabras que me dijo el Dr. Emilio Komar hace tantos años resuenan en mi memoria desde entonces. Sus enseñanzas y su persona son fuente constante de inspiración en esta carrera de la vida. Especialmente su compromiso de maestro hasta el final de sus días. 

    Los valores de una cultura no existen si no se encarnan en la vida de las personas. Y las generaciones se renuevan año tras año, haciendo imprescindible la enseñanza constante de ellos. El enseñar la verdad, el bien, la justicia, no va a terminar nunca. Aunque los maestros vayan cambiando y renovándose en la carrera. 

    Enseñar se transforma en la vocación de toda persona de bien en una sociedad. Transmitir los valores a quienes los buscan y a quienes ni se plantean su necesidad, encontrando la manera de hacer asequible el mensaje para conseguir la asimilación de su contenido. Enseñar, enseñar, enseñar… sin cansancio y sin pausa.

    Y cuando una a una, las personas concretas y reales vivan esos valores, podremos decir que tenemos una sociedad mejor. Miraremos a nuestro alrededor y podremos gozar del fruto de nuestros esfuerzos comunitarios. 

    La tarea es continua, grupal, amable y sin fin.

    por Postumia

  • Mejor que IMAX

    Mejor que IMAX

    Decimos una tontería y a fuerza de repetirla acabamos creyéndola.

    La ignorancia afirma o niega rotundamente; la ciencia duda.

    Es difícil liberar a los tontos de las cadenas que ellos reverencian.

    Aquellos que te hacen creer absurdos te pueden hacer cometer atrocidades.

    Es peligroso tener razón donde las autoridades establecidas se equivocan.

    Estas citas no se refieren a la ideología de género, o al dogma del calentamiento global, o los estudiantes universitarios en las instituciones de elite, o a cualquier gobierno comunista del Siglo XX. Ni siquiera a los legítimos cuestionamientos sobre los resultados electorales en las elecciones del 2020 en Estados Unidos.

    Estas son todas frases de Voltaire, escritas en el Siglo XVIII cuando los que muy humildemente se auto percibían como “iluminados” se burlaban de la Iglesia Católica, o mejor dicho de la caricatura que ellos mismos se habían construido de la Iglesia y que poco tenía que ver con la realidad.  

    Voltaire es considerado uno de los padres espirituales de la Revolución Francesa que pocos años después adoraba a la “diosa razón” en Notre Dame, representándola con una prostituta.  Como dijo Chesterton: “Cuando la gente no cree mas en Dios, no pasa a no creer en nada. Pasa a creer en cualquier cosa”.

    El máximo logro de este movimiento “liberador” fue liberar a un montón de cuerpos de la opresión de sus respectivas cabezas y provocar una proto guerra mundial a través de su heredero intelectual, Napoleón Bonaparte, causando otros miles de muertos más.  Confirmando la máxima sobre el que hace creer absurdos naturalmente hace cometer atrocidades.

    Después de casi tres siglos de “progreso”, es interesante observar como el movimiento progresista se acerca cada vez mas a la caricatura que ellos crearon de la Iglesia:

    Tienen dogmas que no pueden ser discutidos:

    • Se puede elegir el “genero” que es una “construcción social” pero no la “orientación sexual” que es una característica innata e inamovible.
    • Los bebes no existen en la panza de la madre y por lo tanto no tienen ningún derecho.  
    • Los modelos de computadora, con miles de variables que predicen el comportamiento del clima dentro de décadas son inerrantes y no pueden ser cuestionados.  
    • La causa del crimen son las armas y la pobreza. Ninguna otra causa puede ser analizada. 
    • Las diferencias de resultados entre diversas categorías humanas solo puede ser explicada por la injusticia del “sistema”, racismo, opresión, colonialismo, etc. Nunca por méritos o deméritos individuales.  

    Y sigue una larga lista que va a siendo adaptada según corre el tiempo. Porque a diferencia de la Iglesia, que tienen poquísimas declaraciones dogmáticas y todas ellas con siglos de tradición, análisis, concilios, bibliotecas escritas sobre cada uno, esta nueva secta religiosa tiene cientos de dogmas temporarios. Ninguno de ellos expresado con claridad y nunca escritos y enumerados. Uno nunca puede estar seguro cual es el “Credo” de esta nueva religión.

    La Inquisición Católica fue originada como una protección a los individuos que eran perseguidos por el poder político bajo la excusa de temas religiosos. En respuesta se instauro un proceso con acusación, defensa, procedimientos, garantías para evitar que alguien fuera declarado hereje por un capricho.  No se trata aquí de negar los abusos a lo que ello se prestó. Como toda institución manejada por seres humanos. Pero baste decir que la famosísima inquisición española (considerada el “estándar de oro” de la represión inhumana y supersticiosa, ejecuto en toda su existencia de cuatro siglos a unas 3,000 personas, siendo que el numero más alto que es esgrimido por los “leyendistas negros” es de 30,000.  

    La nueva secta religiosa del progresismo tiene una inquisición fanática. Pero a diferencia de la original, no tiene acusación, ni defensa, ni proceso, ni garantías.  Simplemente la ley de la muchedumbre tecnológica que condena e impone las penalidades de la “cultura de cancelación” (o de las más concretas) con liberalidad. Todavía han sido relativamente limitados cuando se trata de matar físicamente, pero eso se acerca.  Y estoy siendo generoso aquí ya que no pongo en su haber los más de 100,000,000 de víctimas del comunismo, que ciertamente correspondería incluir.

    Y ni hablemos de la separación de la Iglesia y el Estado. A diferencia de la enseñanza tradicional de la Iglesia que siempre considero el poder temporal separado del espiritual (aunque sujeto a la Ley de Dios), en la mente progresista todos los mandatos “morales” deben ser implementados a través de regulaciones estatales.  No creyendo en una vida eterna, todas las penas por los “pecados” deben ser pagados en esta tierra. No creyendo en un Tribunal Divino, se apoyan exclusivamente en los estatales.  

    Aquí podemos recurrir a Sigmund Freud, otro de los patriarcas del Progresismo que, como todo reloj roto tiene razón dos veces al día:  Según dicen, Freud notó que alguno de sus pacientes acusaba a otros de tener sentimientos que en realidad eran exactamente los que ellos mismos estaban demostrando.  A esto lo llamo “proyección psicológica”. 

    La secta Progresista proyecta como una pantalla de IMAX: ellos son exactamente la peor versión de la leyenda negra de la Iglesia Católica.