Se ha extendido una manía
entre parlantes ladinos
de acuñarle el femenino
a quien nunca lo tendría,
si no tiene “dío” el día,
y el trigo no tiene “triga”,
que existen las “gobernantas”,
tampoco las “estudiantas”,
ni “hormigo” entre las hormigas.
Aunque lo intenten comprar
con millones y “millonas”
un trono no tiene “trona”
ni “jaguara” has de llamar
a la hembra del jaguar,
y aunque el loro tenga Lora,
y tenga una flor la flora
mi lógica no se aplaca:
no tienen “vacos” las vacas
ni los toros tienen “toras”.
Aunque las libras existan
con los libros no emparejan,
y tampoco se cotejan
suelos, que de suelas distan,
por mucho o “mucha” que insistan
mi mano no tiene “mana”,
no tiene “rano” la rana
y foco no va con foca,
ni utilizando por boca
al masculino de Ana!.
✅Fuente:
Roberto Santamaría-Betancourt
Grupo de la Ortografía Española
23-08-2021
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Por un idioma sin “idiomo”
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Magia y fe
En una audiencia para colaboradores de CARITAS el papa Francisco dijo lo siguiente:
“Respecto a los panes y los peces quisiera agregar un matiz. No se multiplicaron. No es verdad. Simplemente no se acabaron…. cuando uno dice multiplicar puede confundirse y creer que hace magia. No. Simplemente es tal la grandeza de Dios y del amor que puso en nuestros corazones que, si queremos, lo que tenemos no se acaba.”
El Cardenal Gerhard Müller en “Dogmática católica para el estudio y la praxis de la teología” dice:
La Virginidad de María “no se refiere tanto a las específicas propiedades fisiológicas durante el acto natural del parto, sino más bien a la curación y a la acción salvadora de la gracia del Salvador hacia la naturaleza humana”.
Sería “magia” que donde había dos peces de repente aparezcan seis, ocho, cien. Sería “magia” que un niño que estaba en el seno de su madre de repente aparezca afuera, sin parto natural. Sería “magia” convertir un palo en serpiente (Moisés), subirse a un carro de fuego (S.Elías), convertir agua en vino o caminar por encima del mar. Nada de eso puede ser “verdad”. Son figuras literarias para ilustrar alguna idea del estilo “si quiero, puedo” o “estoy curado”.
Sin “magia” la Fe católica se reduce a una filosofía práctica, a un conjunto de consejos para ser buen ciudadano. Esto es lo que se enseña en los seminarios y en los colegios católicos.
Pero sin la “magia” esa filosofía y esos consejos carecen de fuerza y autoridad. La religión va desapareciendo a medida que se va haciendo más “racional”.
¡Hay que volver a la magia!