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  • La Ventana de Overton

    La Ventana de Overton

    En la década del 90 un científico político, Joseph P. Overton, desarrolla este concepto para explicar la interacción entre los políticos y la opinión pública. En el 2003 Overton murió en un accidente, pero su socio, Joseph Lehman, continuó desarrollando la teoría y la bautizó con el nombre de su difunto amigo.  

    El postulado es que un político, cuando implementa una determinada regulación, tiene un menú limitado de opciones. Estas opciones están dadas por lo que es considerado “aceptable” por la opinión publica en ese momento. 

    Daba como ejemplo la educación pública. En un extremo estaría una postura que pretende abolir la educación pública, prohibir los sindicatos de maestros y cortar cualquier tipo de financiamiento estatal y en el otro estaría la prohibición de la educación privada, de la patria potestad e instaurar el adoctrinamiento estatal obligatorio. Ninguna de estas dos opciones esta realmente disponible para un político, ya que las dos serian consideradas demasiado extremas por la opinión pública.

    Un observador político llamado Joshua Treviño clasifico los seis grados de aceptación publica de una idea:

    • Impensable
    • Radical
    • Aceptable
    • Razonable
    • Popular
    • Política implementada

    Overton y Lehman postulaban que las campañas publicas por parte de los diversos grupos de interés, consultores, “think tanks”, publicistas, relaciones públicas, medios de comunicación, etc. servían para que una determinada idea se moviera hasta entrar en la “ventana de respetabilidad” y por lo tanto pudiera ser incluida en el menú de opciones a disposición de un político.

    Es fácil pensar en mas ejemplos.  El “matrimonio” gay se nos viene inmediatamente a la cabeza.  De ser absolutamente impensable hace pocas décadas atrás, una campaña organizada fue moviendo la idea a través de los diversos grados hasta que hoy en día es una política implementada.

    Analizar como fue hecho esto es fascinante y muy útil para detectar como la opinión publica es manipulada.  No pretendo aquí hacer un análisis completo que pudiera ser el objeto de una columna futura.  Pero algunos hitos se me vienen a la cabeza.  En un momento se empezaron a hacer chistes sobre la homosexualidad que eran hábilmente desperdigados en películas, shows de televisión, libros, artículos, aun cuando el tema central fuera completamente distinto. No dejaba a los gays ni bien ni mal parados, pero simplemente se ponía el tema sobre la mesa (se me vienen a la cabeza o varios episodios de Seinfeld como ejemplo). 

    Al mismo tiempo, se asociaba la condena del estilo de vida gay con personas o situaciones antipáticas y se crearon “hombres de paja”, es decir posiciones que nadie realmente defiende, pero que son atacadas como la idea contrapuesta.  Por ejemplo, pretender que la gente que se opone al matrimonio homosexual propone como alternativa meter en la cárcel a todos los gays. 

    La epidemia de SIDA fue explotada para generar simpatía par los gay (“Philadelphia”)  y poner sobre el tapete un estilo de vida que hasta entonces se había mantenido en una oscuridad vergonzante.  Mas adelante, se empezó a centrar historias enteramente alrededor del estilo de vida gay, aunque de una manera todavía lateral (como por ejemplo “Will & Grace”). En fin. El resto es historia. 

    A esta altura, la campaña se encuentra en la etapa en la que el simple desacuerdo se transforme en “inaceptable” y la persecución legal y social de los que esposen ideas contrapuestas sea la nueva “política implementada”.  No son vencedores magnánimos.   

    La Izquierda ha perfeccionado la maquinaria de manipulación para llevar una idea desde la etapa de “inaceptable” a la de “política implementada” en tiempo récord.  Ya están probando con la pedofilia, la eliminación de la patria potestad, la prohibición del Cristianismo, una nueva política de segregación racial, infanticidio, etc. Todas ellas todavía en la zona de “impensables”, pero ya se pueden detectar algunas voces que empiezan a avanzar posiciones mas “moderadas” que van en esa línea con la clara intención de empezar a moverlas a través del “embudo ideológico”: “La pedofilia esta mal, pero propaganda gay y trans en la escuela primaria u operaciones de transición de genero a temprana edad son aceptables”.

    Esta maquinaria de manipulación ya no se contenta con promover positivamente una idea (“aprobemos el ‘matrimonio’ gay”).  Cada vez más se apoya en la censura de las ideas contrapuestas y estamos evolucionando rápidamente hacia la persecución directa de las mismas.  Las herramientas utilizadas ya no son solo insinuaciones desperdigadas aquí y allí en materiales educativos, de entretenimiento, culturales o noticias.  La mano se está tornando cada vez más pesada gracias a “Big Tech”, las burocracias de “recursos humanos” y “compliance” en las empresas, las burocracias estatales contra “la discriminación y el odio” y los principios de “ESG” (Equidad, Social y Gobierno) en el mundo empresario y financiero.

    Me pregunto a que se debe esta aceleración de tiempos.  Ideas que antes tardaban décadas en ser “procesadas” entre “inaceptables” a “política implementada” ahora están siendo empujadas en pocos años.  Se usan más garrotes y menos zanahorias. 

    ¿Sera que están tan seguros de si mismos que no temen ninguna reacción? ¿O por el contrario sienten que están perdiendo el control y tratan de aprovechar el tiempo que les queda con el control de la proverbial “manija”?

  • La brújula, la espada y la cruz

    La brújula, la espada y la cruz

    530 años atrás, un 12 de octubre a las 2 de la mañana, Rodrigo de Triana ve tierra americana por primera vez desde su puesto abordo de La Pinta, una de las famosas carabelas al mando de Cristóbal Colón. 

    Con la salida del sol, y como leemos en el diario del jefe de la expedición, “llegaron a una islita de los Lucayos, que se llamaba en lengua de indios Guanahaní. Luego vinieron gente desnuda, y el Almirante salió a tierra en la barca armada, y Martín Alonso Pinzón y Vicente Yáñez, su hermano, que era capitán de la Niña. Sacó el Almirante la bandera real y los capitanes con dos banderas de la Cruz Verde, que llevaba el Almirante en todos los navíos por seña, con una F y una Y: encima de cada letra su corona, una de un cabo de la cruz y otra de otro. Puestos en tierra vieron árboles muy verdes y aguas muchas y frutas de diversas maneras. El Almirante llamó a los dos capitanes y a los demás que saltaron en tierra, y a Rodrigo de Escobedo, escribano de toda la Armada, y a Rodrigo Sánchez de Segovia, y dijo que le diesen por fe y testimonio cómo él por ante todos tomaba, como de hecho tomó, posesión de la dicha isla por el Rey y por la Reina sus señores, haciendo las protestaciones que se requerían, como más largo se contiene en los testimonios que allí se hicieron por escrito. Luego se ajuntó allí mucha gente de la isla.” (1)

    Habiendo llegado, no tardaron mucho en darse cuenta que no estaban en “las Indias” que buscaban. Con esta realización confirmada, cambiaria el propósito de la travesía que se había mentado para establecer una nueva ruta comercial (es de notar que no había a bordo de las carabelas ni sacerdote ni militar alguno), y el viaje sería el detonante de algo totalmente diferente.

    Sin entrar en tecnicismos sobre si esta fecha recuerda o no un “descubrimiento”, el hecho es que Colón, no sólo se topa con América por primera vez, pero vuelve con éxito y comparte con otros su experiencia y conocimientos, lo que hace más significativa aún su travesía. En el plazo de diez años cruzará con éxito el Atlántico tres veces más, uniendo definitivamente a España – y por extensión a toda Europa – con las costas del Caribe, Venezuela y Centro América. 

    Al tiempo que celebramos el descubrimiento de América, también festejamos lo que fue un verdadero derroche de energía e imaginación que se desencadenaron en el alma colectiva de los recientemente unificados reinos de España, al entender que tenían entre manos tierras ignotas a explorar. Desde el primer momento, Fernando e Isabel y sus descendientes, administraron la conquista de todo el continente americano, supervisando la transfusión de la sangre de un pueblo que logró en tiempo récord cristianizar, asimilar y poblar el “Nuevo Mundo”, plantando la semilla y construyendo las bases de las naciones de las que hoy formamos parte.

    El modelo a seguir surgió casi de inmediato. Nobles e hidalgos aportaban financiación y el “músculo” militar de la aventura, que se hacía en nombre de la Corona. Esta, a su vez, retenía autoridad final sobre lo actuado por estos, y no solo adquiría soberanía sobre las nuevas tierras sino que también insistió desde el principio que la misión evangelizadora debía ser parte de cualquier empresa. Cerrando el cuadro administrativo, no podemos dejar de mencionar a los escribanos, abogados y juristas que notariaban lo actuado; informando al poder central en gran detalle, generando una inmensa carga burocrática que, algunos dicen, terminó siendo fatal a los intereses de España con el correr de los años, aunque invaluable para los historiadores e investigadores que siguieron.

    Encuadradas en este modelo, hubo centenares de expediciones de diversa magnitud, que conformaron una verdadera carrera conquistadora sin precedentes en la historia. Para poner en perspectiva la dimensión de esta obra, recordemos que pasaron menos de 100 años entre la llegada accidental de Colón a una diminuta isla del Caribe y estos hitos:

    • Fundación de La Havana en 1515.
    • La caída del imperio Azteca en 1521.
    • La caída del imperio Inca en los años 1530.
    • Fundación de Cartagena, Colombia en 1533.
    • Fundación de Lima, Perú en 1535.
    • Primera fundación de Buenos Aires, en 1536.
    • Fundación de Asunción, Paraguay, en 1537.
    • Fundación de Santiago, Chile, en 1541.
    • Juan Rodríguez Cabrillo llega a California en 1542.
    • Fundación de Potosí, Bolivia, en 1545.
    • Fundación de San Agustín en Florida, Estados Unidos en 1565.
    • Fundación de San Miguel de Tucumán, Argentina, en 1565.
    • Fundación de Córdoba, Argentina, en 1573.
    • La segunda y definitiva fundación de Buenos Aires en 1580.
    • Fundación de Salta, Argentina, en 1582.

    Fue como si el genio español, restringido y asfixiado durante 800 años por una Reconquista que parecía no terminar nunca (convengamos que el territorio siendo reconquistado de los musulmanes era más bien pequeño), hubiese explotado cual vapor en una olla a presión una vez que cayó Granada y se abrieron las puertas del mar a las tierras de horizontes sin límites.

    América ofrecía un sinfin de oportunidades sea al militar, al explorador, al artesano o al misionero. Y en lo que sería un gran éxito del “marketing” de la época, hasta sedujo al aventurero, sugiriendo por medio de leyendas la posibilidad de riquezas fabulosas que quedaron grabadas para siempre en el imaginario colectivo. Una vez que cayeron los aztecas, o todo su oro no pudo salvar al Inca, se oye desde lugares siempre un poco más lejanos, el canto seductor de riquezas fabulosas esperando para entregarse al corajudo que llegue primero. Leyendas como La Ciudad de los Césares o El Dorado (2), sirvieron para que millares de kilómetros cuadrados sean explorados y para que tras los pasos del aventurero desilusionado siguiesen los fundadores de ciudades y los que buscaban su fortuna en el trabajo.  

    Porque al final del día, (con algunas notables excepciones), los conquistadores no fueron premiados con riquezas fáciles o fabulosas. Fue la tierra misma, la que muchos regaron con su sangre, la que recompensó sus esfuerzos y bendijo a sus descendientes (3). Fue en esta tierra en la que se asentaron desde el primer momento los misioneros, sacerdotes y evangelizadores, que levantaban la cruz y las iglesias a cuya sombra encontraron refugio y salvación los habitantes originarios. Fue a esta tierra a la que vinieron también millares de hombres y mujeres (en su mayoría españoles durante estos primeros cien años), y la convirtieron en propia, generando con el pasar de los años una identidad única, derivada de la española, pero diferente a ella por las circunstancias de la geografía y el mestizaje. 

    Muy acertadamente Faustino Rodríguez San Pedro acuña en 1913 el término “Día de la Raza”, para festejar la unión entre España e Iberoamérica,  para que “se conmemore la fecha del descubrimiento de América, en forma que a la vez de homenaje a la memoria del inmortal Cristóbal Colón, sirva para exteriorizar la intimidad espiritual existente entre la Nación descubridora y civilizadora y las formadas en el suelo americano, hoy prósperos Estados.”

    Es esa historia y esa unión (y no a los “pueblos originarios” como algunos pretenden ahora) lo que celebramos hoy.

    Desde hace tiempo que la figura de Colón es vilipendiada. No olvidemos que fueron sus contemporáneos españoles, que conocieron de cerca sus defectos, los que lo apartaron de posiciones de gobierno. Por eso es que Colón muere en la pobreza y despojado de sus títulos. Más adelante, es la “Leyenda Negra”, anti-española y anti-católica, que con fines claramente propagandísticos, suma Colón a un listado de horrores cometidos por los rivales de Inglaterra. En tiempos más recientes, el frenesí anti-columbino que incluye la destrucción o remoción de sus estatuas por el mundo entero, va mucho más allá de ser un acto “anti-español” y es un estribillo del mismo movimiento que usa el ambientalismo como excusa para socavar y posiblmemente destruir lo que queda de los valores cristianos de la civilización occidental (4). Colón no es criticado ya por sus defectos (que los tuvo y muchos), pero por haber posibilidado que la civilización europea (entonces cristiana) se implantase en América.

    Las elites intelectuales de la izquiera y la progresía mundial, disfrazadas de “tribunal popular” o de “defensores de los pueblos originarios”, prenteden juzgar a Colón con sus criterios modernos y su agenda ideologizada, y contrastan al navegante con una visión idílica de la vida en América antes de la llegada de los europeos. Colón y los que siguieron sus pasos habrían llegado a un paraíso perdido, donde existía una sociedad perfecta en plena armonía con la naturaleza. Un paraíso vírgen de los horrores y los pecados de Europa.

    Ambas visiones son falsas. Ni España impementó en América un genocidio organizado de los “pueblos originarios”, ni estos pueblos vivían idílicamente. Es bueno recordar que tanto los españoles como los indígenas, eran todos humanos. Hombres de su época y sus culturas, con sus virtudes y sus defectos. Eso dicho, una de las civilizaciones era Crisitana (al menos aspiracionalmente) y con la visión antropológica que esta posee sobre los derechos del hombre creado a imagen y semejanza de Dios. La otra estaba aun sumida en las tinieblas del paganismo y como los sacrificios humanos de los aztecas y otras prácticas aberrantes del continente atestiguan, representaba una cosmovisión que no podía coexistir con la que llegaba de Europa en las tres carabelas con la cruz en sus velas. Al final del día (y para enorme ventaja de todo el continente y amargura de los neo-paganos) prevaleció la Crisitana.

    En última instancia, la brújula de Colón abrió el camino a la espada del conquistador y a la cruz del misionero. Esta combinación permitió en nuestro continente el desarrollo de una sociedad criolla en la que fue posible, en las palabras de Carlos Ibarguren (h) “el establecimiento formal de la familia cristianamente constituida; la práctica de las virtudes domésticas que ella supone; el apego al suelo mediante la propiedad territorial heredable de generación a generación; lazos morales, todos esos, entre la tierra y la sangre, que cimentan la paz, el orden, el hábito comunitario; vale decir el amor a la patria, nacido con el arraigo de la estirpe al terrón nativo.” (5)

    Es por eso que digo con orgullo: ¡Gracias Colón!


    (1) Ver El primer viaje a las Indias Relación compendiada por Fray Bartolomé de las Casas.

    (2) Es interesante notar como estas fabulosas ubicaciones están geográficamente en las antípodas de Sudamérica. Jerónimo Luis de Cabrera (nieto) llega desde Córdoba hasta el volcán Villarica en Chile en busca de la Ciudad de los Césares. E incontables expediciones como la del aventurero paranoico Lope de Aguirre (ver biografía de Tula Cervín en Los Antepasados) buscaron el mítico El Dorado en la selva a amazónica entre Brasil, Colombia y Venezuela. Podríamos agregar a esta lista la mítica Fuente de la Eterna Juventud que trajo a Juan Ponce de León y muchos otros a Florida en Estados Unidos.

    (3) Como botón de muestra de una larguísima lista de conquistadores y las vicisitudes de sus andares y muertes en América, recomiendo leer la biografía de Juan Gregorio Bazán escrita por Carlos F. Ibarguren en Los Antepasados.

    (4) Para leer más sobre el tema, ver El ambientalismo como religión.

    (5) Ver Los Antepasados, de Carlos F. Ibarguren. Biografia de Hernán Mexía de Mirabal.


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  • El mito del precio justo

    El mito del precio justo

    Introducción de La Botella al Mar: Entre el arsenal de herramientas ineficaces que los gobiernos de índole socialista usan para tratar de tapar la realidad de sus políticas fracasadas, se encuentra la de controlar los precios, para engañar a los ciudadanos sobre el costo real de lo que necesitan, y encubrir de alguna manera las falencias tanto en el área de producción como en el mercado laboral. 

    El control de precios se hace de varias maneras, algunas más dañinas que otras. La preferida de estos gobiernos de índole socialistoide (entre los que se encuentra ciertamente el que actualmente preside pero no dirige Alberto Fernández) es imponer a las empresas un precio máximo que pueden ofrecer a la hora de comercializar sus productos, con la expectativa que sean estas las que sacrifiquen ganancias para subsidiar de esa manera la vida de los consumidores. Es de notar que este es el mecanismo preferido, porque se encuadra con la narrativa de que el Estado viene a rescatar al pueblo de los abusos del capitalismo que no se detiene ni ante al hambre con tal de llenar sus bolsillos. 

    Eufemismos como “precios cuidados” se usan para encubrir lo que es, efectivamente, una política confiscatoria, que abusa del poder del Estado para obligar al proveedor de un bien o al prestador de un servicio, a entregar algo por lo que no está dispuesto a hacerlo. Como no podía ser de otra forma, en su afán de revestir sus actos injustos en la bandera de la “justicia social” o los “derechos de los más necesitados”, usan también las palabras “precios justos” para describir estos controles que son claramente injustos. Como ejemplo reciente, el senador bonaerense Francisco Durañona, del Frente de Todos, tituló el projecto de ley para el control de precios en la provincia de Buenos Aires como “Ley de Precios Justos”.

    Lamentablemente, en una Argentina en la que no solo las ideas, pero más grave aún, la cultura del peronismo han hecho metástasis y afecta la forma de pensar de nuestros ciudadanos, no son pocos los que al oir lo que no es sino un slogan, “Precios Justos”, instintivamente asienten con la cabeza y consideran que nada más lógico que el Estado haga lo que tenga que hacer para evitar injusticias y proteger a todos de los efectos de estas.

    Esta aceptación es muchas veces subconciente, y encuentra eco no solo en las malas ideas que durante casi 100 años la cultura peronista ha difundido entre nuestra gente, sino que también pareciera basarse en una visión mal entendida y, literalmente “mal educada” de lo que enseñan la Iglesia o el cristianismo sobre la justicia, la caridad y los deberes y derechos del hombre que vive en sociedad.

    Muy hábilmente (y este es un fenómeno que excede las fronteras de nuestro país), los críticos de la economía de libre mercado, adaptan su discurso a su audiencia y, en países donde el cristianismo ha dejado huella, revisten su mensaje con elementos parciales del andamiaje de enseñanzas y principios que el cristianismo y la Iglesia han desarrollado durante siglos en occidente. Cuentan para el éxito de esta estratagema dialéctica, con la falta de formación o educación en estos temas del promedio de la sociedad, más acostumbrada tal vez (y sobre todo en este siglo XXI) a los breves flashes de un meme o el límite de 144 letras de un Tweet.

    En un esfuerzo para educar al público sobre este concepto, transcribimos abajo extractos de una conferencia de Lawrence M. Vance, académico asociado del Instituto Mises, columnista y asesor de políticas de la Fundación Future of Freedom, y columnista, bloguero y crítico de libros. Su conferencia completa, titulada “El mito del Precio Justo” puede leerse acá en su inglés original, y es extensa y altamente recomendable. La traducción es nuestra, y hemos omitido las muchas notas documentales, que, una vez más, puede el interesado ubicar en el original citado.


    1. El concepto de justicia es bíblico: Dios hace llover “sobre justos e injustos”; Cristo murió por nuestros pecados, “el justo por los injustos”; habrá “una resurrección de los muertos, así de justos como de injustos”. Ahora bien, la expresión precio justo no se encuentra en ninguna parte de las Escrituras. Esto ipso facto no significa, por supuesto, que el concepto deba descartarse de plano. Después de todo, la palabra trinidad tampoco está en la Biblia. La Escritura tiene algunos principios generales sobre cuándo algo es justo y qué debe hacerse con justicia. Por ejemplo: Un hombre justo hace lo que es “lícito y recto”, el juicio y la regla deben hacerse con justicia, los siervos tienen derecho a lo que es “justo e igual”, y debemos seguir que que es “totalmente justo”.

    2. Aunque la Escritura no habla de un “precio justo”, sí leemos de un “peso justo” cuatro veces, de una “medida justa” cinco veces, y de una “balanza justa” dos veces. De hecho, incluso dice en el Libro de los Proverbios que “la balanza falsa es abominación a Jehová, pero la pesa justa le agrada”. Dado que seguir lo que es “totalmente justo” se aplicaría a nuestras transacciones comerciales, la ausencia de fraude sería esencial para que el precio de cualquier mercancía sea justo. Pero uno buscará en vano en las Escrituras cualquier otro concepto de lo que constituye un precio justo.

    3. Bien o mal, el concepto del precio justo siempre estará asociado con el filósofo y teólogo católico medieval Tomás de Aquino. Tomás de Aquino, nacido alrededor de 1225, es universalmente reconocido como el mayor teólogo de la Iglesia Católica. En su gran resumen de teología, la Summa Theologica, Tomás de Aquino analiza el concepto del precio justo en la sección de su “Tratado sobre la prudencia y la justicia” llamada “De las estafas que se cometen al comprar y vender”.

    4. La idea de que hay un precio justo en un intercambio económico monetario no es solo un fenómeno medieval. Es quizás casi tan antiguo como la propia actividad comercial. El concepto se ha encontrado registrado en antiguas inscripciones babilónicas. Esto no debería sorprendernos, ya que desde el principio de los tiempos no ha habido escasez de personas que pensaron que era asunto suyo ocuparse de los asuntos de los demás. Esto es especialmente cierto en el caso de los burócratas gubernamentales que, en nombre de servir al interés público y proteger a los económicamente desfavorecidos, intervienen violentamente en el libre mercado. El concepto erróneo de Aristóteles de igual valor en un intercambio comercial no solo contribuyó a siglos de pensamiento económico confuso; fue revivido y empleado “como justificación filosófica de la doctrina medieval del precio justo”.

    5. Al igual que sus predecesores, Tomás de Aquino mantuvo la necesidad de un precio justo en cada transacción. Al examinar su enseñanza como un todo, vemos una serie de principios:

    • El comerciante realiza un servicio valioso.
    • El comerciante puede hacer negocios sin pecar
    • Comprar y vender son ventajosos para ambas partes.
    • Falsificar la condición de los bienes en una venta es fraude
    • El precio está influenciado por los cambios en la oferta y la demanda.
    • El precio puede variar según la ubicación.
    • El precio puede variar según el tiempo.
    • El precio es una función de la utilidad.
    • El precio justo es una estimación y no se puede fijar con precisión matemática.
    • El precio justo es el precio de mercado actual
    • El precio debe representar el verdadero valor de los bienes.

    6. Es este último concepto el que desvía a Tomás de Aquino. En lugar de considerar el valor como puramente subjetivo, sostenía que “si el precio excede la cantidad del valor de la cosa, o, por el contrario, la cosa excede el precio, ya no hay igualdad de justicia: y, en consecuencia, vender una cosa por más de su valor, o comprarlo por menos de su valor, es en sí mismo injusto e ilegal”. ser considerable”.  Así como “ningún hombre desea comprar una cosa por más de su valor”, así “ningún hombre debe vender una cosa a otro hombre por más de su valor”. 

    7. A su favor, Santo Tomás de Aquino no prescribió ni las autoridades por las cuales ni los medios por los cuales se haría cumplir cualquier desviación del precio justo. Nunca llamó explícitamente a ninguna acción estatal que no sea el establecimiento de pesos y medidas.

    8. Se dejaría a los escolásticos tomistas españoles del siglo XVI enfatizar que no había una forma objetiva de determinar el precio. El jurista Francisco de Vitoria y sus discípulos de la Escuela de Salamanca sostenían que el precio se basaba simplemente en la oferta y la demanda, sin tener en cuenta los costes ni los gastos laborales. La ineficiencia de los productores, la desgracia de los especuladores y cualquier otra consecuencia negativa de la incompetencia o la mala suerte debían ser soportadas por igual por vendedores y compradores. Incluso el vendedor de lujos, superfluidades y frivolidades podía, en ausencia de “fraude, engaño o coerción”, aceptar cualquier precio que un comprador estuviera dispuesto a pagar. Contrariamente a Jean Gerson, canciller de la Universidad de París, quien antes había “sugerido que la fijación de precios se extendiera a todas las mercancías, sobre la base de que nadie debería presumir de ser más sabio que el legislador”, los seguidores de la Escuela de Salamanca como Martín Azpilcueta y Luis de Molina “se opusieron a toda regulación de precios porque era innecesaria en tiempos de abundancia e ineficaz o dañina en tiempos de escasez”.

    9. Decir que estas ideas fueron descuidadas es una subestimación colosal. La historia del pensamiento económico es la historia del intento de grupos de interés especial y niñeras del gobierno para fijar o regular los precios de los bienes y servicios. Aquí estamos cuatrocientos años después en los Estados Unidos de América, ese gran bastión del capitalismo y los mercados libres, ¿y qué vemos? No vemos nada más que intervencionismo, que, como nos recuerda Mises, “es un método para la transformación del capitalismo en socialismo mediante una serie de pasos sucesivos”.

    10. He sostenido que, en ausencia de fraude —no en ausencia de ignorancia, pereza, codicia o estupidez— cualquier precio acordado entre un comprador voluntario y un vendedor voluntario no solo es el precio justo, sino que solo eso es lo que lo hace el precio justo. Un precio justo por un artículo no existe independientemente de una transacción entre el comprador y el vendedor. Es imposible e inmoral que cualquier organismo gubernamental instituya, regule, controle o recomiende lo que es un precio justo. Es imposible porque el estado no es omnisciente; es inmoral porque el estado no tiene autoridad para intervenir en el mercado.

    11. Esto plantea la cuestión del papel del Estado. He sostenido que sería inmoral que el Estado interviniera en el mercado. En el orden natural de las cosas, es normal comerciar con quien y sobre lo que se desee. ¿Por qué debería considerarse criminal si su vecino interfiere por la fuerza con su compra, venta, alquiler, arrendamiento, o préstamo, pero benevolente si el gobierno lo hace? Se supone que el propósito del gobierno es proteger la vida, la libertad y la propiedad. Y como dijo uno de los antifederalistas: “Para cualquier gobierno hacer más que esto es imposible, y todo el que se queda corto es defectuoso”.

    12. Si existe un precio justo, entonces la medida en que influye en las decisiones de fijación de precios de uno debe ser una función de la religión, la ética y la moralidad, no una función de la ley. Incluso admitiré que, bajo ciertas circunstancias, podría ser inmoral cobrar un precio determinado. Pero eso no significa que deba ser ilegal. Los vicios no son delitos. Decir que el precio justo es un imperativo moral es una cosa, pero convertirlo en un dispositivo legal es otra cosa que abre la lata mortal de gusanos de la intervención del gobierno que nunca se puede cerrar. La separación de mercado y estado es tan importante como la separación de iglesia y estado.

    13, Conclusion. Nuestro llamado no es a la codicia, el lucro o el materialismo, es simplemente laissez-faire. Todo lo que queremos es que el gobierno se mantenga fuera del mercado. No necesitamos un estado niñera más de lo que necesitamos un estado omnipotente. No necesitamos sus leyes de usura. No necesitamos sus leyes comerciales. No necesitamos sus leyes laborales. No necesitamos sus leyes antimonopolio. No necesitamos sus controles de precios. No necesitamos sus regulaciones. No necesitamos sus esquemas de redistribución de la riqueza. Y ciertamente no necesitamos a ningún economista cristiano que defienda cualquiera de estas cosas como si tuvieran una base bíblica. Los mitos económicos son difíciles de morir, y en especial el mito del precio justo. La ignorancia económica es grande y se extiende a los niveles más altos de la sociedad.

    por Lawrence M. Vance

  • Los pueblos que olvidan su historia…

    Los pueblos que olvidan su historia…

    Introducción de La Botella al Mar: La subversión marxista trató de tomar la Argentina por las armas para instalar una “dictatura del proletariado” como el camino necesario a la “patria socialista”. Con ese objetivo, iniciaron a fines de los años ’60 una guerra terrorista contra el Estado. Secuestros y asesinatos incontables ensangrentaron a nuestro país. Lamentablemente, con el paso de los años, y con el fomento de una “memoria” extremadamente selectiva, eso va cayendo en el olvido. Con mucha razón, dicen que “la historia la escriben los vencedores”, y está claro hoy quienes han sido los vencedores de esa guerra. Pese a que fracasaron en el camino de la violencia, los mismos subversivos de ayer con sus seguidores, descendientes e idiotas útiles de diverso quilate, son ahora los que, dotados de indemnizaciones millonarias del Estado, gozan del poder que su participación en el peronismo estilo Kirchner les da hoy.

    Ofrecemos a nuestros lectores algunos párrafos de un artículo publicado en Infobae ayer por Juan Bautista “Tata” Jofre titulado “El empresario acribillado por Montoneros, su prima casada con el asesino y la millonaria indemnización que cobró”, que se centra el en asesinato de José María Paz (en la foto con sus hijas), que recomendamos leer en su totalidad. Para contextualizar y ayudar a los desmemoriados, el artículo comienza con una pregunta hecha por el autor a un miembro del ERP, que provee una respuesta refrescantemente honesta.

    Dicen que los pueblos que olvidan su histroria están destinados a repetirla. Que Dios nos libre de repetir nuestra historia reciente. Pero de nuestra parte, ¡hagamos memoria!


    ¿Qué habría pasado si el ERP hubiera triunfado? Hubiera prevalecido la idea de establecer la democracia o de adoptar una dictadura del proletariado?

    Luis Mattini (el sucesor de Mario Roberto Santucho en el PRT-ERP): “No nos chupemos el dedo. Está bien la pregunta, porque ahora hay una cantidad de compañeros que se hacen los blanditos. La historia es la historia y hay que hacerla con la verdad. Pero la verdad es que nosotros nunca pensamos en la democracia. Nosotros pensábamos en la democracia en términos de Lenín, como un paso, un instrumento para el socialismo, teníamos toda la concepción leninista más dura. Para nosotros la sociedad socialista tenía una etapa previa que era la dictadura del proletariado; y en eso que no se hagan los desentendidos.”

    En agosto de 1974, José María Paz era la cabeza de una hermosa familia, integrada por su esposa María Victoria Vallejo y cinco hijos. Dado el clima de la época, era víctima de innumerables amenazas de muerte, con la “Compañía Ramón Rosa Jiménez” del Ejército Revolucionario del Pueblo en plena operación en los cerros y las ciudades de la provincia, más la “guerra popular prolongada” que llevaban adelante Montoneros y otras organizaciones. Tucumán era una caldera a punto de reventar. En ese ambiente, Paz durante una reunión familiar se atrevió a dar un consejo: “Tengo ofrecimientos para irnos a vivir a los Estados Unidos o Brasil. No quiero abandonar mi país, la empresa, porque me siento responsable socialmente. Ahora, si me secuestran no quiero que paguen ningún rescate. Hablo en serio, no lo acepto.”

    [Durante un intento de secuetro], a pesar de los intentos por doblegarlo, Paz se despegó de sus atacantes y corrió. A los pocos metros un montonero le disparó hiriéndolo de gravedad.Una vez caído unas personas lo llevaron a un hospital, y solicitó la presencia de un sacerdote. Alcanzó a decir que no guardaba ningún rencor y pidió un contacto con los delincuentes para tratar de buscar una salida a tanta demencia que solo conducía a un baño de sangre. El jueves 8 de agosto fue trasladado a Buenos Aires e internado en una clínica de cuidados intensivos. Le quedaban 20 días de vida. Mientras se debatía entre la vida y la muerte, Montoneros dio a conocer un Parte de Guerra no arrepintiéndose de nada.

    Se supo que el jefe del comando montonero era Fernando Saavedra Lamas, (a) “Damián” o “Culipanza”, casado con Albertina Paz, prima del empresario asesinado. “Damián” provenía de la organización “entrista” Descamisados (la “D”) que luego se unió a Montoneros. Tenía un frondoso historial al frente de la Columna Oeste de la “D” y después de Montoneros y es el que planifica el asesinato del secretario general de la CGT José Ignacio Rucci. La luxación de un tobillo, o su escaso interés en la maniobra asesina, hizo que no participara en la “Operación Traviata” y fuera reemplazado por Juan Julio Roqué (a) “Lino”, “Iván”, que provenía de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y había participado en el asesinato del general Juan Carlos Sánchez, jefe del Cuerpo II y estaba en pareja con la cordobesa Gabriela Yofre Newton (a) “la ratita”, hermana de Alejandro Yofre Newton (a) “Caracha” (interviene en la toma de La Calera en 1970, se casa con Susana Lesgart, luego pareja de su primo Fernando Vaca Narvaja Yofre (a) “Vasco” y fusilada en la Base Almirante Zar de Trelew). El diario “Pueblo” deJosé Ignacio García Hamilton titulará en esos días: “El atentado contra Paz marcaría el comienzo de un plan guerrillero”.

    En Descamisados también se destacaban Emilio Alberto Girondo Alcorta (participa en los asesinatos de los sindicalistas Augusto VandorJosé Alonso y el secuestro de los hermanos Born); Norberto Habegger, alias “Cabezón” o “Ernesto Gómez” (“Operación Judas”, asesinato de Vandor); Horacio Mendizábal Lafuente, (a) “Hernán”, “Lauchón” o “Mendicrim” (“Operación Judas” y más tarde jefe del Estado Mayor de Montoneros); Rubén Dardo Cabo(participa en los asesinatos de Vandor y Alonso, detenido en 1975 al momento de ir a cobrar una parte del rescate de los hermanos Born); Rodolfo María Ojea Quintana (a) “Tojo” o “Ángel, alto funcionario de la cancillería en el kirchnerismo; Jorge Enrique Taiana Puebla, su ex esposa Graciela Iturraspe(a) “Inés” y su hermana María Cecilia casada con Juan Carlos Alsogaray (a) “Lalo” o “Hippie”, muerto el 23 de febrero de 1976 cuando operaba militarmente en Tucumán.

    Mientras en sus días de internación hospitalaria, en Buenos Aires, José María Paz se peleaba palmo a palmo con la muerte, a sus 46 años, volvió a repetir lo que había dicho en Tucumán tras el atentado. No quería sanciones para sus victimarios. Pidió que los perdonen. Falleció el 27 de agosto de 1974 y su entierro en Tucumán fue acompañado por familiares, dirigentes sindicales del sector y obreros del ingenio Concepción. Durante la ceremonia, uno de esos gremialistas dijo: “La muerte de Paz, no es la muerte de un patrón sino la de un compañero de trabajo…y constituye un compromiso para continuar bregando por el engrandecimiento de nuestra industria y por la dignidad de sus trabajadores, de los cuales era miembro.” Semanas más tarde, Montoneros asesinó a varios dirigentes sindicales por asistir a la ceremoniacomo “perros falderos” de “un oligarca”. La piadosa “Ena”, Eugenia Nougués de Paz, la madre de José María, puso a sus hijos a rezar por los asesinos, para que Dios pueda perdonarlos.

    Albertina Paz, “la cómplice”, va a partir al exterior (Italia) y retornará cuando se hunda el Proceso de Reorganización Nacional. El destino de Fernando Saavedra Lamas fue otro. Después del golpe del 24 de marzo de 1976, sus andanzas delictivas fueron observadas en toda la provincia. El 20 de mayo de 1976, policías y militares ejecutaron a Saavedra Lamas y cuatro militantes de Montoneros (Alejandra Niklison, Eduardo González Paz, Juan Carlos Meneses, y Atilio Brandsen) durante un allanamiento ilegal en una casa del barrio Echeverría. Años más tarde los parientes de Saavedra Lamas serán indemnizados con una suma millonaria por el Estado. Albertina Paz también estará entre los beneficiarios de la Ley 24.043 (para detenidos y exiliados) y, efectivamente, cobró una indemnización, actualizada a Octubre de 2022, de $30.715.747,36.

    En marzo de 2011, el TOF volvió condenar al ex Jefe del III Cuerpo de Ejército, Luciano Benjamín Menéndez y a Albornoz (ex policía) por el hecho. En los fundamentos, el Tribunal consideró que las víctimas murieron ejecutadas y que se trató de una “matanza cruel”.

    por Juan Bautista “Tata” Jofre

  • Los últimos covidianos

    Los últimos covidianos

    Introducción de La Botella al Mar: Pasarán muchos años antes de que todos los hechos relacionados con el Covid-19 y su manejo por parte de los gobiernos y las estructuras de poder del mundo puedan ser analizados con el detalle que se merecen. Si es que algún día todos los hechos salen a la luz. Mientras tanto, este artículo de David Marcus en The Spectator pone el foco, con bienvenido humor, en aquellos que se aferran a sus mascaritas con un fanatismo irracional que formará parte también de lo que sociólogos e historiadores serios tendrán que analizar a la hora de entender qué nos dejó (y qué nos sacó) esta famosa pandemia.


    Caminan entre nosotros. Los últimos covidianos. Los vemos todos los días, enmascarados mientras pasean a su perro en el parque, o solos en su automóvil. Tenemos ese amigo o ser querido que nos acosa con las vacunas y los refuerzos como un ejecutivo de relaciones públicas de nivel medio en Pfizer.

    También está el guerrero de las redes sociales que nunca admitirá que se equivocó con los cierres, e insiste que incluso con nuestra economía y sistema educativo en ruinas, deberíamos estar agradecidos.

    No olvidemos a los funcionarios de salud pública como San Fauci, de quien recientemente supimos que tuvo una ganancia inesperada de mega millones mientras que el poder adquisitivo de los estadounidenses se desplomó. “Oh, no”, advierten, “¡no bajes la guardia ahora! ¡Viene el invierno!”

    Los últimos covidianos no son como los soldados japoneses en las islas después de la Segunda Guerra Mundial que no sabían que el conflicto había terminado; se parecen más a los soldados japoneses que siguen montando guardia en Tokio después de la guerra y le preguntan a una población desconcertada: “¿Por qué haces eso?”.

    El mes pasado, Joe Biden declaró que la pandemia había terminado. Fue uno de esos raros casos en los que el presidente dice algo que realmente tiene sentido. Por supuesto que se acabó. Las restricciones legales locales y estatales han caído casi en el olvido, y la mayoría de los estadounidenses hacen esto y aquello sin pensar en el Rona.

    Aquí en la ciudad de Nueva York, el nuevo mensaje sobre el uso de máscaras en el metro y otros espacios es “tú lo haces”. Esto viene de personas que pasaron dos años ladrando “tú haces lo que te dicen, o si no”. En su apogeo, los ejecutores del bloqueo de Covid, tanto oficiales como de otro tipo, eran tan conciliadores como una dominatriz. Ahora tú estás a cargo, ¿en serio?

    Estas fueron las personas que sufrieron ataques de apoplejía si su máscara cayó debajo de su nariz, que protagonizaron video viral tras video viral de pánico en la tienda de comestibles y diatribas en el asiento del automóvil. Incluso los silenciosos dirigían miradas de acero fundido a los que no tenían máscara, sus ojos enojados y disgustados visibles sobre el ceño fruncido oculto por la máscara.

    Entonces, ¿cómo deberíamos nosotros que hemos dejado atrás los tristes anuncios de televisión de música de piano y el crujido diario de los números de Covid tratar a aquellos que se aferran amargamente a su pandemia?

    Supongo que la bondad debería estar a la orden del día, pero ¿no fue la bondad la que nos metió en este lío en primer lugar? ¿No fue parte de la razón por la que los estadounidenses permitieron que las medidas de bloqueo absurdas y arbitrarias — e ignoradas por sus superiores — durasen tanto tiempo, su deseo de ser amable con los aterrorizados?

    Incluso después de que miles se aglomeraran en protesta contra la violencia policial, como docenas de Lollapaloozas, aún nos dijimos que lo más cortés y decente que podíamos hacer era fingir que nunca sucedieron y mantener el distanciamiento social. Éramos tontos.

    No solo nos tomaron por tontos, sino que se burlaron de nosotros y nos castigaron, nos despidieron de nuestros trabajos, nos llamaron asesinos de abuelas, nos excluyeron de las redes sociales, nos multaron por administrar nuestros negocios y, en general, nos trataron bastante mal. ¿Simplemente olvidamos todo eso?

    Nadie cree que sea una buena idea acercarse a las personas que usan una máscara y comenzar a regañarlas, a pesar de que alguna vez fue una parte perfectamente normal del día si uno desafiaba los protocolos. Pero, ¿qué tal un poco de vergüenza suave? Un guiño y una sonrisa mientras les decimos: “Recuerda, no te toques la cara”. O tal vez, “llamó 2020 y quiere recuperar tu obediencia sin sentido”. Se creativo.

    Hay dos problemas con dejar el pasado en el pasado e ignorar las fobias hipocondríacas de nuestros conciudadanos. Uno, ver las caras de las personas, ir a trabajar en las oficinas y tener interacciones sociales normales son parte de una sociedad que funciona. Pero además, los últimos covidianos están tratando de ocular a un verdadero desfile de mentiras covidianas.

    Cuanto más tiempo se les permita fingir que el covid sigue siendo una emergencia que debe ser parte de todo lo que hacemos, más razonables parecerán los absurdos de 2020, como lavar los alimentos y no tocar los picaportes, y más justificados parecerán los bloqueos inmorales.

    La verdadera amabilidad aquí es decirles a las personas que no tienen un riesgo raro, único y específico de Covid que se ven completamente ridículas cuando continúan con estas precauciones absurdas que no funcionaron en primer lugar. Es como usar una camiseta que dice: “No tomes nada de lo que digo en serio”.

    Si todos estábamos juntos cuando llegó el momento de apagar las luces y acurrucarnos en nuestras casas para combatir el virus, entonces todos debemos estar juntos cuando salgamos de nuestra pesadilla de encierro. Es hora de quitarse la máscara de la cara o enfrentar el hecho de que pareces un tonto. Y no es trabajo de nadie más fingir que no lo sos.

    por David Marcus

  • El Bien contra el Mal

    El Bien contra el Mal

    El cartel de la foto prolifera en ciertas zonas “woke” de Estados Unidos. Es orgullosamente desplegado para señalizar que en esa vivienda hay alguien “virtuoso”. Algo como la señal del Ángel de la Pascua en la Séptima plaga de Egipto para proteger los hogares de los elegidos.   Esto es lo que más se parece al “credo” progresista del que hablábamos el otro día.

    Si venciendo nuestra natural timidez, tocáramos el timbre en una de esas casas nos atendería una señora de mediana edad, con un vaso de chardonnay, pantalones de yoga “lululemon”, pelo corto, anteojos de corte y color moderno. O tal vez un profesor universitario con barba incipiente, bebiendo un café de Starbucks, pantalones un poco demasiado cortos y unos anteojos “retro”.  Al detectar un acento extranjero, daría grandes muestras de ansiedad. No porque fuera xenófobo. Todo lo contrario.  La ansiedad seria porque no estaría seguro como expresar adecuadamente su entusiasmo por la presencia de un extranjero (si fuera un extranjero, de color, vestido de mujer, pero con voz gruesa, es posible que se desmaye de emoción). 

    Una vez recuperados, entablaríamos una conversación, y nos explicarían que el motivo por el que se sienten compelidos a expresar tan públicamente sus creencias, es porque esta muy preocupado por el mal en el mundo. El mal de la desigualdad, del racismo, de la intolerancia con las elecciones personales de los demás, de la avaricia corporativa, del fariseísmo (señal de que estaríamos en presencia de un católico francisquista), de la superstición que niega la ciencia. Y por sobre todo de la destrucción del medio ambiente y del deseo de los susodichos fariseos de imponerle su moralidad a las mujeres (“perdón”, se corregiría inmediatamente, “a las personas que procrean”) sobre sus cuerpos.   

    Si tuviera tiempo, probablemente se extendería sobre el colonialismo que no fue otra cosa que el brazo armado del Cristianismo, blanco y Occidental de dominar y oprimir todas las otras culturas, que vivían en consonancia con la ecología.

    Esta conversación pudiera extenderse durante un tiempo considerable. Pero al final de ella, creo que nos llevaríamos la impresión de que el tono habría sido mucho más “moralista” que político.  Nuestro estimado progresista se mostraría convencido que el representa al “bien” y que esta en una lucha existencial con el “mal” representado por el Catolicismo, la derecha, la propiedad privada, el capitalismo, la familia tradicional, el foco en el merito personal, las jerarquías, la protección de la vida no nacida, el respeto a la historia, el amor a la patria, etc.

    Su tono de convicción seria total.  Mostraría un celo literalmente religioso. Probablemente, si la conversación fuera suficientemente larga, apoyaría sus teorías en estudios académicos publicados por Harvard, Yale, Princeton, Oxford, La Sorbonne y cuanta entidad prestigiosa se nos venga a la cabeza (lo de “igualdad” tiene sus límites).   Citaría una catarata de estadísticas y hechos históricos (algunos de ellos ni siquiera serian mentira) para apoyar su posición.

    Ante tanta convicción, nos preguntaremos, haciéndonos eco de un personaje de cierta nota: “¿Quién soy yo para juzgar? ¿No será que “ellos” son los buenos y nosotros los malos?”

    Mi querido hermano y co-autor de este blog, me dijo un tiempo atrás que, en el relato del pecado original, la famosa “fruta prohibida” no era una mera manzana que Dios arbitrariamente decidió establecer como una prueba de obediencia. Como pudiera haber sido, una línea en el piso.   El fruto era el del árbol del “conocimiento del bien y del mal”.  La serpiente les sugirió que podrían “ser como Dios”.  Esto porque por “conocimiento” debe entenderse, la determinación de lo que es bueno y malo, de lo que es orden o desorden en referencia a la naturaleza, lo que son atributos exclusivamente Divinos.   

    No sé si esto es pensamiento original de Cosme, pero me pareció una excelente reflexión.  

    Cuando yo trataba de explicarle este punto a mis hijos, yo les decía que para mi una de las bases racionales para la Fe se encuentra en los aspectos inmutables de la naturaleza humana.  Hay cosas que son “construcciones sociales” (para robarle una frase a la izquierda).  Manejar de una mano u otra de la ruta, por ejemplo.  Pero hay muchas cosas que no lo son.

    Tomemos el tema de la igualdad.  La naturaleza en general y la humana en particular es jerárquica. No es igualitaria.  Imaginemos que los esfuerzos de la Izquierda dieran frutos y convenzan literalmente al 100% de la humanidad que las jerarquías son una mera construcción social y que la igualdad absoluta es lo ideal.  Esto sería tan efectivo desde el punto de vista práctico como un consenso para eliminar la ley de la gravedad.   Simplemente no funcionaría como ya ha sido demostrado hasta el cansancio.  Y esto es porque la naturaleza humana esta dictada “desde afuera” por su Creador. No es posible para nadie que no sea El cambiarlo.  Y esta es contra lo que realmente se rebela la Izquierda. No muy distinta de la rebelión original en la Corte Celestial.

     (ACLARACION: “igualdad” es un término ambiguo con varias acepciones. Desde ya lo que decimos arriba no tienen nada que ver con otros tipos de igualdad, como la igualdad ante la ley o la igualdad ante los ojos de Dios como herederos de la Salvación.  Pero todos sabemos que cuando la izquierda habla de igualdad no a estos tipos de igualdad a los que se refieren.)

    La familia es otro ejemplo. La naturaleza humana (y la biología) requieren un hombre, una mujer, en una relación estable, orientada a la procreación y dedicada a la educación de los hijos.  Esto tampoco es una construcción social. Esta ahí en el diseño. Los intentos de cambiarla fundamentalmente producen daños sociales e individuales a todos los involucrados.  Estas consecuencias tal vez no son indefectibles en todos los casos y a nivel individual hay muchos en los que nada de esto pasa. Pero si tomamos al conjunto de la sociedad, se ha demostrado una y otra vez a lo largo de la historia (especialmente hoy en día) que el intento de reconfigurar la familia simplemente no funciona en el largo plazo.  Es suicidio social.

    Se escapa al formato de este artículo, pero lo mismo podemos decir con los temas de “genero”,  la propiedad privada, la libertad, la vida, y tantos otros aspectos que en este momento la Izquierda quiere cambiar. 

    Pero si hacemos un análisis profundo, la Izquierda en realidad está en desacuerdo con la naturaleza humana.  Piensan que es deficiente. Que necesita un “salto cualitativo brusco”, que no esta suficientemente “evolucionada”. En definitiva, quieren ser ellos, no Dios, los que determinen el bien y el mal cual es el “mejor” diseño para la Naturaleza humana.  Y esta es la verdadera división.

    Para ser el partido del “progreso” y lo “novedoso”, no han inventado nada nuevo.  El pecado original es después de todo también un pecado actual. 

    Y esto es la semilla de su propia destrucción. La señora con pantalones de “lululemon” no esta tratando de ganarle a “la Derecha”.  Eso seria fácil. Somos pocos, tontos y débiles. Está tratando de ganarle a la naturaleza creada por Dios. Y eso es lisa y llanamente imposible.

  • Recordando y aprendiendo una lección de Lepanto

    Recordando y aprendiendo una lección de Lepanto

    Introducción de La Botella al Mar: Hace 451 años, la armada católica bajo el mando de Don Juan de Austria derrota la flota musulmana en Lepanto. Este evento se considera clave en frenar la expansión turco-musulmana en el Mediterráneo. Hace 8 años Nicholas Frankovich publica esta nota en First Things, con una reflexión que sigue y seguirá tan vigente como entonces. La compartimos con nuestros lectores para recordar la célebre victoria naval de la Cristiandad y continuar la lucha en nuestros días.


    Durante los meses previos a la Batalla de Lepanto, librada este día hace 443 años, el Papa Pío V instó a los fieles a rezar por la victoria militar contra las fuerzas musulmanas que pretendían asaltar Italia desde la costa del Adriático. Específicamente, instó a los católicos de Europa a rezar diariamente el santísimo rosario de la Santísima Virgen María. Prevaleció la armada cristiana, y en el calendario romano el 7 de octubre fue dedicado a Nuestra Señora de las Victorias.

    Victoria, qué palabra de oro. Los cristianos de épocas anteriores apreciaron su valor. ICXC NIKA, escribieron. Cristus vincit. Cristo es victorioso. O, más coloquialmente, Cristo gana.

    En general, los cristianos en el mundo desarrollado ahora huyen de esa idea. Están medio enamorados de la derrota, para identificarse así mejor con los pobres y los oprimidos, con Cristo en la cruz, como si la abnegación fuera un fin en sí mismo y no el medio para la victoria sobre la muerte y el príncipe de este mundo.

    En su coqueteo con el pacifismo, los cristianos liberales son aprensivos incluso con el la idea del combate espiritual, en parte porque les da vergüenza creer en los espíritus, el orden de criaturas al que pertenecen los espíritus malignos. Es un grave error no hacer distinción entre ellos y nuestro prójimo de carne y hueso, detrás del cual se esconden y utilizan como escudo humano. A veces actúan por él, con él y en él. Puedes reconocerlos en su comportamiento precisamente cuando se vuelve inhumano. Lean la descripción de Michael Novak de lo que Alfa Mustafa infligió al general Marcantonio Bragadino durante el período previo a Lepanto. O recuerden la tortura a los cristianos en nuestros días. Podrías también ver videos de decapitaciones. Pero no lo hagas. Te tentarán a disfrutar de un espíritu vengativo.

    Sabemos que está mal tratar a nuestro prójimo como lo haríamos con el diablo. Necesitamos que se nos recuerde que es igualmente incorrecto tratar al diablo como tratamos a nuestro prójimo.

    por Nicholas Frankovich


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  • Exige derecho a abortar… pero no puede

    Exige derecho a abortar… pero no puede

    En Chile hemos sido testigos de un absurdo episodio a raíz de las declaraciones de la diputada “trans” de la República en ejercicio, Emilia Schneider Videla (por el partido Comunes), al señalar que luchará “con todo” contra la derecha, para que no puedan quitarle su derecho a abortar, pese a que por razones biológicas nunca podrá quedar embarazada. Para los lectores que no lo saben, la congresista nació como Sebastián en el año 1996, algo que en algúbn momento de su vida eligió no aceptar, iniciando “un proceso de cambio” para convertirse en la Emilia que conocemos hoy, activista LGTBI,  primera presidenta transgénero de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), hasta llegar al cargo que hoy ejerce, en el Congreso Nacional, entre otros.

    Hasta ahí el país en silencio y pretendiendo creer que el deseo de Emilia era muy válido, aunque biológicamente nunca tenga posiblidad de ejercer el derecho que pretende ejercer, recordándonos el episodio del traje nuevo del emperador de todos conocidos y que vivimos en un régimen de cancelación, impuesto por las minorías,  donde ya no nos atrevemos a expresar no solo lo que pensamos o creemos, sino lo que la lógica y razón misma indican.

    Sin embargo, envalentonada tal vez cono su reciente inclusión en las noticias, Emilia insultó ayer a dos diputados al tratarlos de mentirosos en su intervención en la Sala de la Cámara de Diputados, siendo refutada por el también diputado Sr. Gonzalo de la Carrera, al replicarle a viva voz “habla de mentiras, yo le quiero decir que yo he escuchado de usted dos grandes mentiras. Respetando su condición, usted no puede exigir su derecho a abortar porque jamás podrá abortar y tampoco puede exigir su derecho a menstruar”.

    En medio de las palabras del diputado de la Carrera y antes de que pudiera terminar, se empezaron a oír gritos de parlamentarios manifestando su indignación con esta línea argumental, acusándolo de transfóbico contra una colega y todo tipo de calificativos negativos. De inmediato, la propia Emilia anunció una denuncia en la Comisión de Ética y una querella en sede penal; mientras el Gobierno adelantaba el envío de un proyecto de ley que permita destituir a un parlamentario en casos de ataques a otros, calificando los dichos como “acciones de odio” y “ataques por orientación sexual o identidad de género”; junto con manifestar su más profunda y cariñosa solidaridad con la diputada y toda la comunidad LGBTQIA; confirmando que son las minorías las que gobiernan y sus opiniones se han convertido en palabra sagrada, y  si las contradices quedas “cancelado”.

    Los hechos descriptos generaron discusiones de todo tipo en las redes sociales, donde algunos sostenían que los dichos de Gonzalo de la Carrera si bien verdaderos, resultan políticamente incorrectos. Olvidan tal vez los que dan primacía a lo “políticamente correcto”, lo que comentó el profesor de derecho de la Universidad de Stanford, Michael McConnell, en entrevista publicada en el diario El Mercurio en agosto del año 2014, cuando comentaba que “lo políticamente correcto se opone a la idea de libertad de expresión”, erigiéndose tal concepto, las más de las veces, en una simple “excusa para censurar”.

    La hoy llamada “cultura de la cancelación” no solo quita productos del mercado para no exponer a la empresa al desprestigio cultural promovido activamente por movimientos progresistas (como el caso de Nike que retiro de la distribución sus zapatillas conmemorativas del 4 de Julio, conocidas como “Betsy Ross Flag”, tras la queja de un jugador negro de la NFL), sino que lleva a las masas a no opinar frente a disparates como que un hombre sostenga que luchara para que no le quiten el derecho a abortar y menstruar; reflejando que en un mundo que aparenta ser cada día más libre, los ciudadanos se sienten cada vez menos libres para expresarse, donde absolutamente todo es potencialmente ofensivo y motivo incluso para ser destutido de un cargo como el de diputado, al que uno accedió por eleccion popular.


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  • Dólar Experiencia

    Dólar Experiencia

    Parece que no podemos mirar televisión o leer las noticias estos días sin oír hablar sobre la escasez de dólares en el Banco Central. Las políticas económicas fallidas de nuestro gobierno (que se suman as las de un largo número de gobiernos anteriores), han hecho de la disponibilidad de reservas en dólares como el cuento de la frazada demasiado corta para cubir los pies y los hombros al mismo tiempo. Desesperado por evitar una explosión en una economía ya descuajeringada, y llegar, como sea, a las próximas elecciones, se dedican ahora a inventar distintos tipos de cambio que se ofrecen al público en un verdadero buffet de ofertas. Si no es el dólar “soja” será el dólar “Qatar”. Si favorecemos la compra de insumos para potenciar las exportaciones de automóviles tenemos que restringir la importación de instrumentos musicales. Si gastamos dólares “para producir”, gastarlos en viajes no es patriótico. Es el precio de gerenciar la miseria.

    Estoy tentado de acercarle al Ministro de Economía una propuesta que podría ayudar a llenar las arcas del Estado. Tenemos que empezar a vender al mundo nuestra experiencia. Y venderla a buen precio. Quiero un “Dólar Experiencia”.

    ¿Qué experiencia tenemos que es única y valiosa? ¿Exportable? ¿Dolarizable?

    Los argentinos somos producto de ya casi 100 años de políticas estatistas, y expertos en vivir de subsidios, regalos (cuando no del robo de la corrupción directamente), planes, prebendas y de la discrecionalidad del funcionario de turno. Este experimento casi secular, ha generado un país para el que la hiper-inflación ya no asusta, las deuda externa crece pero a veces se paga y a veces no, donde los ahorros nunca están demasiado lejos de la mano confiscatoria del Estado, donde la educación y la salud pública son una triste sombra de lo que fueron y asi por delante.

    Cualquier combinación de dos o tres de los elementos arriba mencionados conformarían en un país serio una catástrofe que obligaría a los ciudadanos a analizar en que se equivocaron, y que medidas concretas habría que tomar para evitar una reincidencia. ¡Pero no nosotros! ¿Porqué?

    Hemos aceitado y perfeccionado durante casi 100 años un mecanismo que permite a gobiernos que sólo producen catástrofes, seguir ganando elecciones. Lo constatamos todos los días en un país, donde, pese a los desastres que nos rodean en todos los frentes, un sector imporante de la población los sigue y los seguirá votando.

    Lo que muchos en el mundo no saben (aunque algunos países como el Estados Unidos de los Demócratas ya lo están descubriendo), es que en la democracia moderna no necesitás convencer a TODOS los votantes para obtener el poder. Con tener un número suficiente (¿un 30%?) de parásitos que prefieren vivir permanentemente del trabajo de los demás, el resto de los votos se consiguen sea con engaños, presión mediática o, porque no, algo de fraude electoral por si se hiciera falta un último esfuercito. Esa receta ¡ES ARGENTINA! ¡Como el dulce de leche, las empanadas o el arroz con leche!

    Yo creo que esta es una experiencia que vale oro. Vale dólar “de cabeza grande”. Son incontables los hombres y mujeres del mundo, en países que están a tiempo de evitar “la experiencia peronista”, que pagarían en divisa fuerte un curso intensivo para entender que hicimos mal. Y aunque nosotros no tengamos las ganas o las fuerzas para arreglarlo, tal vez ellos si.

    Una vez que logre del ministro Massa un “Dólar Experiencia”, compartiré mis conocimientos con Isabel Díaz Ayuso, presidente de la Comunidad de Madrid, que ya tiene claro que España debe evitar el mismo camino. Y si me piden, ofrezco descuento dependiendo el número de ciudades españolas que me abran las puertas. Y de España… ¡al mundo!


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  • Cruzada #2

    Cruzada #2

    Noticias del archivo

    Hemos sumado el ejemplar #2 de la revista CRUZADA, publicada en agosto 1956, a la Biblioteca Digital de La Botella al Mar. Los artículos que incluye son:

    • El panamericanismo
    • Del liberalismo francés al comunismo ruso
    • España, defensor fidei
    • ¿Divergencias políticas o cuestión religiosa?
    • ¡Pardonnez a la France!
    • Enseñanza religiosa
    • La ciudad fraternal de Maritain
    • ¿Católicos independientes, católicos de Independiente o católicos “de boca”?
    • Tristeza – Consuelo

    La revista puede ser leída acá, junto con otras publicaciones de Cosme Beccar Varela.

  • Último momento: ¡Lula no tiene un pacto con el demonio!

    Último momento: ¡Lula no tiene un pacto con el demonio!

    Ahora que Lula aclaró públicamente que no ha tenido conversaciones con el demonio y no tiene un pacto con el príncipe de las tinieblas, podemos dormir más tranquilos. ¿Tendremos que suponer por eso que es un buen hombre y se merece la presidencia de Brasil?