Blog

  • Los intelectuales

    Los intelectuales

    Aunque a veces no parezca, el hombre es un animal racional. El intelecto y la razón es lo que nos distingue del resto de la creación, y en la medida que el hombre ha moldeado la sociedad en base a ideas o creencias sanas, estas sociedades han sido fructíferas y mejorado su condición en esta tierra. Nuestra propia civilización occidental tiene sus raíces en la remota Grecia, donde los filósofos empezaron a idear el concepto de que fuimos creados a imagen de Dios, del alma inmortal, la felicidad, la libertad, los derechos del hombre, y la democracia misma. Pasaron siglos entre la primera aparición documentada de estas ideas y su difusión a Roma, donde estas continuaron creciendo, plasmándose en el derecho codificado y los rudimentos de un estado moderno. Otros siglos pasaron hasta que la semilla del Cristianismo echó raíces en esa civilización y la hizo propia.

    El reconocimiento de la primacía de la razón sobre otros aspectos de la naturaleza humana como pueden ser las pasiones o las necesidades del momento, es la base misma de la educación. Comenzando en el seno de la familia, y siguiendo durante toda una vida, educamos a nuestros hijos en conceptos que los forman como individuos primero, pero también están destinados a regir o al menos sugerir como deben ser las relaciones con sus semejantes, en otras palabras, a la vida en sociedad.

    Es acá donde el paso de los siglos nos debería dar el gran beneficio de identificar y adoptar ideas y conceptos que han “funcionado” mientras descartamos lo que ha fracasado. Reduciendo esto a lo más básico, la mera existencia de bibliotecas, libros u otros medios de retener información, es un “ayuda-memoria” valiosísimo en este sentido. Pero más allá de esto, la humanidad ha desarrollado también tradiciones, costumbres y formas que también son un “archivo viviente” de las ideas y conceptos que pretende preservar para las generaciones futuras.

    Como católicos creemos también que “Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros”, dejándonos una Iglesia para preservar y difundir sus enseñanzas, y ayudarnos a plasmar estas en nuestras vidas individuales y también como sociedad.

    Muchos de los males que nos aquejan, surgen de una pseudo-liberación del hombre y la sociedad de este corpus de conocimiento o tradiciones que componían el entramado de nuestra civilización occidental. En ese sentido, es clave el papel que en esta revolución han jugado un gran número de intelectuales en los últimos 200 años.

    Así explica Paul Johnson el fenómeno en su libro Los Intelectuales:

    Durante los últimos doscientos años, la influencia de los intelectuales ha crecido constantemente. De hecho, el surgimiento del intelectual secular ha sido un factor clave en la configuración del mundo moderno. Visto contra la larga perspectiva de la historia, es en muchos sentidos un fenómeno nuevo. Es cierto que en sus encarnaciones anteriores como sacerdotes, escribas y adivinos, los intelectuales han pretendido guiar a la sociedad desde el principio. Pero como guardianes de culturas hieráticas, ya fueran primitivas o sofisticadas, sus innovaciones morales e ideológicas estaban limitadas por los cánones de la autoridad externa y por la herencia de la tradición. No eran, ni podían ser, espíritus libres, aventureros de la mente.

    Con el declive del poder clerical en el siglo XVIII, surgió un nuevo tipo de mentor para llenar el vacío y captar la atención de la sociedad. El intelectual secular puede ser deísta, escéptico o ateo. Pero estaba tan dispuesto como cualquier pontífice o presbítero a decirle a la humanidad cómo conducir sus asuntos. Proclamó, desde el principio, una especial devoción por los intereses de la humanidad y el deber evangélico de promoverlos con su enseñanza. Aportó a esta tarea autoproclamada un enfoque mucho más radical que sus predecesores clericales. No se sentía atado por ningún corpus de religión revelada. La sabiduría colectiva del pasado, el legado de la tradición, los códigos prescriptivos de la experiencia ancestral existían para ser seguidos selectivamente o rechazados por completo según lo decidiera su propio sentido común. Por primera vez en la historia humana, y con creciente confianza y audacia, los hombres se levantaron para afirmar que podían diagnosticar los males de la sociedad y curarlos con sus propios intelectos sin ayuda: más aún, que podían idear fórmulas mediante las cuales no sólo la estructura de la sociedad pero los hábitos fundamentales de los seres humanos podrían transformarse para bien. A diferencia de sus antecesores sacerdotales, no eran servidores e intérpretes de los dioses sino sustitutos. Su héroe fue Prometeo, quien robó el fuego celestial y lo trajo a la tierra.

    Una de las características más marcadas de los nuevos intelectuales seculares fue el gusto con el que sometieron a la religión y a sus protagonistas al escrutinio crítico. ¿Hasta qué punto habían beneficiado o perjudicado a la humanidad estos grandes sistemas de fe? ¿Hasta qué punto estos papas y pastores habían vivido de acuerdo con sus preceptos, de pureza y veracidad, de caridad y benevolencia? Los veredictos pronunciados tanto sobre las iglesias como sobre el clero fueron duros. Ahora, después de dos siglos durante los cuales la influencia de la religión ha seguido disminuyendo y los intelectuales seculares han desempeñado un papel cada vez mayor en la configuración de nuestras actitudes e instituciones, es hora de examinar su historial, tanto público como personal. En particular, quiero centrarme en las credenciales morales y de juicio de los intelectuales para decirle a la humanidad cómo comportarse. ¿Cómo dirigían sus propias vidas? ¿Con qué grado de rectitud se comportaron con familiares, amigos y asociados? ¿Eran justos en sus tratos sexuales y financieros? ¿Dijeron y escribieron la verdad? ¿Y cómo sus propios sistemas han resistido la prueba del tiempo y la praxis?

    Paul Johnson pone el foco en la vida e ideas de estos intelectuales modernos, y con el estilo que le es característico, los presenta de una forma muy clara y cuestiona si son merecedores o no de la admiración que posibilitó la difusión de sus ideas. Ciertamente recomendamos la lectura de este libro a todos los que les interese el papel que las ideas juegan en nuestras vidas.

  • Malas noticias de Colombia

    Malas noticias de Colombia

    Introducción de La Botella al Mar: Nos llegan noticias de Colombia sobre los primeros meses de gobierno del ex-guerrillero Gustavo Petro. No son alentadoras. Transcribimos abajo algunos puntos de un comunicado del grupo Tradición y Acción, firmado por Eugenio Trujillo Villegas. Diríamos que esto debería representar una voz de alerta para nuestra Argentina. Lamentablemente en esto corremos con ventaja y ya nos encontramos mucho más hundidos en las miasmas del populismo izquierdista que nuestros hermanos colombianos. Dios quiera que ellos se den cuenta del camino que han emprendido antes que sea tarde. ¿Será que es tarde para nosotros?


    Los colombianos estamos perplejos y desconcertados ante todos los desastres originados por el gobierno de Petro. El País parece haber entrado en una pesadilla sin fin, en la cual todos los días acontecen cosas peores, promovidas por los funcionarios del Gobierno.  

    Todos ellos demuestran una incompetencia jamás vista, gobiernan con la más absoluta ignorancia, por lo cual incurren en los más grandes desatinos.

    Para no repetir lo que todos saben, basta apenas con mencionar algunos de ellos. El ministro de Hacienda ha presentado una reforma tributaria que arruinará al sector empresarial, estableciendo unos impuestos confiscatorios e irracionales que espantarán las inversiones. La ministra de Agricultura propone comprar tres millones de hectáreas productivas para repartirlas entre campesinos, indígenas y agitadores sociales, sin tener dinero para ello y desconociendo algo elemental, como lo es que repartir tierra no basta para producir alimentos. La ministra de Minas y Energía anuncia que acabará con la producción de petróleo, gas y carbón, que son la columna vertebral de nuestra economía. La ministra de Salud amenaza con abolir las EPS privadas (Entidades prestadoras de salud), para que sea el Estado socialista quien asuma la atención médica de todos los colombianos, algo que ya vivimos en el pasado y que fue un absoluto fracaso.

    Los ejemplos podrían ser tantos, que es inútil continuar con ellos. En realidad, Colombia fue tomada fraudulentamente por una banda marxista que ha tomado la decisión de demoler el País a las patadas, para reemplazar el progreso y el desarrollo alcanzado durante décadas de trabajo y esfuerzo, por un sistema socialista antinatural y fracasado.

    El socialismo solo ha generado pobreza, miseria y opresión en todo el mundo. Después de pocos o muchos años de dominio, los países afectados se han levantado indignados contra esta secta marxista, y solo así han podido regresar a la libertad y al progreso. Pero el precio que se paga por esta aventura es inmenso, pues se sufren las consecuencias de la miseria y el subdesarrollo, mientras que los gobernantes establecen el más escandaloso saqueo de los bienes públicos.

    ¡Que nadie se engañe! Cuando este tipo de gobiernos proponen aumentar los impuestos a unos niveles impagables, expropiar las empresas y asumir el control de la economía, eso jamás se convierte en beneficios sociales. Lo que acontece es que se roban todo, estableciendo el saqueo y la corrupción desenfrenada como el principal objetivo de los burócratas que ostentan el poder.

    A simple vista, toda esta pesadilla parece apenas un gobierno de incompetentes, de demagogos y de estúpidos, que no tienen la menor idea de resolver los problemas. ¡Lamentablemente, esa es la pura verdad! Pero hay además un trasfondo que no todos ven con claridad, que es necesario denunciar si queremos salvar a Colombia de las garras del comunismo que ya comienza a estrangularnos.

    El mundo está entrando en un misterioso proceso denominado post-marxismo. Ahora no se trata de imponer el comunismo al estilo de la revolución bolchevique en el siglo pasado, sino de imponer el llamado Nuevo Orden Mundial. Éste será el gobierno dictatorial de todas las naciones, ejercido con mano de hierro por una secta trans-nacional poderosa.

    Pretenden crear una República Universal, que será la mayor de las dictaduras de la historia. Comparados con estos nuevos sátrapas, Lenín, Stalin y Mao pasarán a ser unos aprendices de tiranos. Lo que el post-marxismo pretende imponer al mundo parece inverosímil, pero en realidad ya es un proceso en estado de ejecución avanzada.

    Entre sus grandes objetivos y realizaciones están la abolición de todas las religiones, especialmente la Católica, que ya está en un proceso de espantosa auto-demolición. Pretenden imponer la ideología de género y la dictadura de los colectivos LGBT (lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros); quieren destruir la familia cristiana y promover el aborto sin restricciones; ejercen el control de los medios de comunicación y de las redes sociales, para que la única verdad existente sea la que ellos divulguen; quieren destruir la economía, el progreso y el concepto de propiedad privada, para reemplazarlos por el estado ecologista, miserabilista y tribal; abolirán los valores morales, para imponer la dictadura de lo irracional, de lo horrendo y de lo absurdo; tratarán de disminuir la población mundial por todos los medios, para lo cual se inventarán guerras y pandemias planificadas.  

    Por supuesto, para llegar a este sistema de gobierno antinatural, será necesario suprimir paulatinamente todas las libertades legítimas, tal como lo han venido experimentando con el pretexto de la pandemia.

    Por estas razones, cuando los ministros de Colombia proponen las ideas más aberrantes, descabelladas y catastróficas, no lo hacen apenas por ignorancia o incompetencia. Lo que realmente hacen es demoler el País en el menor tiempo posible.   

    ¿Lo van a conseguir? Ese es el gran interrogante. Si el País opta por la cobardía y la indolencia, Petro lo va a destruir. Pero si Colombia resiste con entereza y se opone por todos los medios legítimos a que se destruya en pocos días lo que se ha construido en decenas de años, Petro y su gobierno jamás podrán destruir a Colombia.    

    Los colombianos tendrán que decidir. Cada día que pasa sin luchar para impedir la demolición de la Patria, hará más difícil evitar el cataclismo que vendrá. Con las marchas y las protestas realizadas, se ha conseguido frenar o modificar algunas de las sandeces que nos quieren imponer. Pero esta sana reacción tiene que multiplicarse, extenderse a todos los rincones de la Patria, y debe ser apoyada por todos, si es que queremos salvar a Colombia del desastre.

    Octubre 28 de 2022.

  • Hoy es la fiesta de los antepasados

    Hoy es la fiesta de los antepasados

    Siempre pensé que, a falta de un santo patrono de la genealogía (aunque San Mateo, que empieza su Evangelio con una genealogía de Jesús ¡es un buen candidato!), el 2 de noviembre, fecha en que la Iglesia celebra a los Fieles Difuntos, es lo más próximo que tenemos a una Fiesta de los Antepasados.

    Durante esta fiesta — cuyo objetivo es orar por los que han concluido su vida terrena — no recordemos únicamente a aquellos familiares próximos, aquellos cuyo salto a la eternidad (tal vez reciente) todavía nos duele. No pensemos solamente en hermanos, padres, abuelos o hijos que conocimos íntimamente e hicieron huella en nuestra vida, nuestra personalidad o nuestros sueños, dejándonos sus recuerdos, sus historias o sus pertenencias.

    Acordémonos también — ¡porque no! — de aquellos antepasados más remotos que siempre fueron parte de nuestra historia familiar, que brillan en nuestro árbol genealógico, que tal vez de jóvenes — sino de chicos — conocimos y con los que establecimos una conexión llena de orgullo: el patriarca, la artista, el conquistador, la filántropa, el prócer, el empresario exitoso… aquellos que un país entero tal vez los tiene como suyos, pero sólo de nosotros recibirán el título de abuelo o de pariente.

    Acordémonos especialmente también este año, de aquellos desconocidos que irrumpieron en nuestras vidas, saltando de la página de un libro, un estudio genealógico (o tal vez de un sitio como Genealogía Familiar), y se introdujeron en nuestras vidas reclamando esa familiaridad con nosotros que el parentesco les otorga.

    Recemos por el eterno descanso de todos estos antepasados y, sin necesariamente entender la forma misteriosa con que la Providencia teje el tapiz de la historia de cada familia y de cada país, agradezcámosles la parte que cada uno de ellos contribuyó hacia lo que somos nosotros hoy.

    Porque vivir en nuestro recuerdo es, después de la salvación eterna, lo más parecido a la inmortalidad que podemos darles.

  • El equivalente moral a una guerra

    El equivalente moral a una guerra

    En 1911 un intelectual socialista americano llamado William James dictó una conferencia que llamo “El equivalente moral a una guerra”. James, que se decía pacifista, considera que los militaristas de su época tenían razón en apuntar a las virtudes cívicas que la guerra trae a la superficie de una población: “intrepidez, desprecio a la debilidad, subordinación de los intereses privados, obediencia a las órdenes” son las que menciona.  Se pregunta cómo podrían los socialistas incentivar similares virtudes sin llegar a provocar guerras sangrientas.  En particular se refiere a las clases burguesas que solo estaban expuestas a vicisitudes y sufrimientos en tiempos de conflicto.  La solución que propuso es lo que llamó “el equivalente moral a una guerra”.  Crear en la población el estado de ánimo que justificaría por ejemplo una conscripción (temporaria) de todos los ciudadanos para trabajar “por el bien común” y experimentar en carne propia las penurias de los soldados en el frente.

    Y no es patrimonio exclusivo de los socialistas “internacionales”.  Los socialistas “nacionales”, los fascistas y todo gobierno totalitario ha llegado a la misma conclusión: la población en “pie de guerra” es una población obediente y dependiente del poder del Estado.

    En 1977, Carter estaba sumido en la crisis energética y económica producto de las políticas estatistas en boga en esos años (agravadas por el conflicto en Medio Oriente) e hizo un discurso con ese mismo leitmotiv. La solución que propuso, haciéndose eco de James, fue que los americanos pensaran en la crisis por la que atravesaban como “el equivalente moral a una guerra”. Y que hicieran los sacrificios que estarían dispuestos a hacer en un conflicto. Implícito estaba el pedido de que le dieran el tipo de poder casi omnímodo que tiene un gobierno en tiempos de crisis.  Es decir que la culpa de la crisis no eran sus políticas si no que la gente no era suficientemente obediente.  No aclaró si la equivalencia llegaría al punto de hacer fusilar gente por desacato.

    Si consiguiéramos entender lo que dice Biden, creo que esta tratando de vender un punto similar.

    Sospecho que la posición pacifista que tradicionalmente ha adoptado la izquierda es uno de sus “valores temporarios”. Similar al “mi cuerpo, mi elección” (solo aplicable al aborto, pero no a los experimentos con inyectables), “abolir la policía” (hasta que la policía les responde y se convierten en estados policiales), o “libertad de expresión” (hasta que controlan los medios), o “derechos humanos” (hasta que quieren vengarse de sus enemigos).  China, Rusia y todos los gobiernos comunistas cayeron en un militarismo caricaturesco, incluyendo varias aventuras bélicas no muy consistente con una doctrina pacifista.  

    Es natural que esto sea así. Para la Izquierda el Estado es su religión. Rousseau, uno de los padres fundadores del “progresismo”, llego a articular esto claramente cuando llamo a reemplazar el Cristianismo por “una religión civil”.  A la misma conclusión llego Voltaire quien consideraba que la religión (por supuesto no Católica) debía ser una función más del estado.  

    Cuando la izquierda y otros idiotas útiles hablan de un “estado presente” siguen en esta tradición. Mas allá del tamaño del estado (obviamente lo quieren grande) quieren que las competencias del estado abarquen todos los aspectos de la vida humana.  Como la Ley de Dios es enteramente abarcativa.

    La diferencia es que la Iglesia sí cree en la separación del poder temporal del poder espiritual. Desde que Jesús instruyó lo de darle al Cesar lo que es del Cesar, la Iglesia lo ha mantenido (al menos doctrinariamente). Vale la pena aclarar que eso no significa eximir al estado de la Ley de Dios. Simplemente que las competencias, las herramientas, las penalidades, los mecanismos de aplicación son todos distintos. Por ejemplo, cuando uno comete una ilegalidad la pena puede ser la cárcel. Cuando uno comete un pecado, la penalidad puede ser el infierno.  

    ¿Se acuerdan cuando hablábamos de la proyección psicológica de la Izquierda que acusa a Iglesia de querer “teocracias”?  Eso es exactamente lo que quieren ellos. Solo que el Estado es su dios y su iglesia.

    La “guerra” contra la pobreza, la “guerra” contra el calentamiento global, la “guerra” contra el COVID y todas las otras “guerras” que nos venden continuamente son “guerras santas” para aumentar los sacrificos en el altar del Estado.  Siempre y cuando el mismo esté en manos de sus “clérigos” (burócratas o plutócratas), claro está. 

    Y esto nos lleva a la pregunta inevitable: ¿la belicosidad que están demostrando los antiguos pacifistas en el caso de Ucrania, es por sincera simpatía al pueblo ucraniano, o porque sienten que una “guerra caliente” es una mucho mejor oportunidad para expandir su poder que los débiles sucedáneos que mencionamos arriba?  

    El que viva, verá…

  • Listado de las víctimas del terrorismo en Argentina

    Listado de las víctimas del terrorismo en Argentina

    Desconozco de la existencia de una lista de las víctimas del terrorismo marxista que intentó tomar el poder en la Argentina por las armas durante los años ’70. De existir, agradezco a cualquier lector que me la haga llegar. Mientras tanto, rescato de nuestro archivo, un listado creado por el Sr. Carlos Rey, y enviado a este medio en Junio 2006.

    Junio 9, 2006

    Correo para “La botella al Mar”:

    He visitado varias páginas buscando el listado completo o la cantidad total de víctimas de la subversión sin encontrarlo, por tal motivo, recopilé información de todos ellos y elaboré el siguiente listado, pido al amable lector que lo lea detenidamente y agregue aquellos datos de su conocimiento que falten, haciéndolo circular para que todos y cada uno de los muertos a manos de la subversión sea recordado. Desde ya muchas gracias.

    Carlos Rey

    Cosme Beccar Varela, publicó entonces el listado en la sección Correo del Lector de La Botella al Mar, con este comentario:

    La lista es sobrecogedora. Cada uno de los nombres implica una vida, una familia, lágrimas y dolor. ¡Y sus perversos asesinos pretenden que se les reconozca patriotismo o cualquier otro sentimiento noble! Es incomprensible que los autores o los cómplices de estos crímenes cobardes hayan podido llegar a los altos cargos que hoy ocupan gracias a la colaboración inicua de los partidos políticos reconocidos, peronista, radical, izquierda, socialismo, etc. y que esos partidos se atrevan a reivindicar el tÌtulo de “democráticos”.  

    En La Botella al Mar no nos cabe duda que las víctimas de la subversión son los verdaderos desaparecidos de esos años. Desaparecidos de la memoria nacional, que elige sólo reconocer a sus victimarios. Estos, derrotados en la calle pero victoriosos en la política, obtuvieron para sí o sus parientes puestos en el estado y compensaciones económicas (1), e implantaron en la sociedad –gracias al control o colaboración de los medios de comunicación masiva– la leyenda de los “jóvenes idealistas” y el número jamás comprobado de 30.000 desaparecidos.


    Desconozco el rigor científico empleado por el Sr. Rey en al confección de este listado, que presento a nuestros lectores más como un proyecto a ser continuado que como un documento final. Agradezco desde ya que se comuniquen conmigo, sea haciendo un comentario en esta nota, o mandando un mensaje a la Botella al Mar, si alguno de Uds. tiene datos adicionales, o correcciones a hacer a este listado, que pretende ser un humilde in memoriam de nuestra parte. Desde ya muchas gracias.

    Listado de las víctimas del terrorismo en Argentina


    (1) Como botón de muestra, en mayo 2022 la firma del Sr. Montoto, un ex-Montonero, fue contratada por el gobierno por $3.723 millones para “monitorear y rastrear parejas de agresores y víctimas de violencia de género.” (Ver noticia). Que conste que a su vez el Sr. Montoto es padre de la titular de la ANSES, Fernanda Raverta, militante también. Los millones quedan en familia.

  • Jesucristo y la “Justicia Social”

    Jesucristo y la “Justicia Social”

    Hay una idea muy en boga, que se expresa en términos cada vez más dogmáticos tanto en círculos académicos como religiosos, de que los cristianos serían comparables a los talibanes en la medida que tengan una opción preferencial por Dios por encima de todas las cosas, incluyendo al prójimo en general y a los pobres en particular. El cristiano “culto o equilibrado” debería dejar de lado tales fanatismos.

    Infelizmente no son pocos los pastores que buscan reinterpretar los evangelios apuntando a un Cristo más filantrópico, humanitario, con una “Opción Preferencial por los pobres” con el fin de formar una sociedad más equitativa y humanitaria.

    ¿Pero se ajusta tal interpretación de Cristo, a la realidad evangélica?

    Los Evangelios nos cuentan que un hombre se acercó a Jesus y le pidió: “Maestro, dile a mi hermano que comparta la herencia conmigo. Jesús le respondió: Hombre, ¿quién me ha constituido a mí como Juez o árbitro entre vosotros?” (Lucas 12:13-33). A Cristo no le interesa esa disputa y de inmediato pasó a hablar sobre un hombre que mandó agrandar sus graneros y cuando los llenó, murió. Luego advierte: “Así será el que junta riquezas para sí mismo y no es rico ante Dios”.

    Si Cristo tuviera alguna simpatía por lo que hoy se define como la “redistribución de la riqueza”, o la “lucha contra las grandes concentraciones del capital”, el momento que se presentaba era el ideal para decir algo en ese sentido. Muy por el contrario, en este trecho evangélico, conocido como “la parábola del rico insensato” Cristo pone el foco en otro lado.

    Preferencial quiere decir “primordial, prioritario, preferible, antes que”, y también se relaciona con “esencial o fundamental”. En varios pasajes de los Evangelios Cristo nos explica de forma inequívoca cuáles son sus “Opciones preferenciales”: 1) Amar a Dios sobre todas las cosas, 2) Amar a tu prójimo como a ti mismo, 3) Buscar el reino de Dios y su justicia.

    Nuestro Señor Jesucristo explica quién es el “prójimo” en la parábola del Buen Samaritano. El malherido de esa parábola era un hombre que “fue despojado de todos sus bienes y dejado medio muerto por el camino”. Si tenía bienes para que lo despojen entonces no era un pobre. El Buen Samaritano de la parábola no ayudó a un pobre sino a un comerciante viajando. En esta parábola Jesús enseña que la caridad debe dirigirse a todos los prójimos, pobres o ricos.

    Lázaro, con el cual Cristo tenía una excelente relación de amistad era una persona muy rica de Israel, lo mismo María Magdalena, sin duda las advertencias a los ricos no es por la riqueza en sí, más por amar y confiar más en las riquezas que en Dios.

    Para el cristiano la caridad con el prójimo es parte esencial del mandato de Jesús, y sirve además para hacernos merecedores de la misericordia Divina. “Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Así como Dios ayuda a éste pecador que soy yo con su gracia y su paciencia, Dios quiere que yo ayude a otros pecadores también, con bondad y diligencia por más ricos o pobres que sean. 

    Bien decía San Agustín: No existe caridad sin justicia, pues la caridad es antes de todo en orden a Dios.

    En consecuencia toda ayuda a los pobres que tenga un fin meramente humanitario o mundano, no es ni puede ser caridad cristiana, más bien en muchos casos es abominable ante Dios, de aquí las condenas al marxismo y sus derivados, peronistas, socialistas, chavistas etc.

    Cristo ha dejado de ser la autoridad final en nuestra vida, para ser otro “compañero” tan preocupado por la prosperidad de la humanidad o del planeta, como cualquier otro. Ya no es un ser superior o sagrado al que hay que temer, sino un amigo comprensivo, tolerante y poco celoso de sus consejos, leyes o derechos.

    En consecuencia, hemos perdido enormes beneficios sociales conquistados con siglos de luchas y esfuerzos para conformar la sociedad según Dios, “venga a nosotros tu reino”, en materia de jurisprudencia, derecho, educación, respeto por la vida, la libertad y la propiedad, hoy bajamos los brazos para acomodarnos a un discurso aceptado tanto por los enemigos de Cristo como por sus supuestos amigos o representantes, colocando al Pobre en lugar de Dios, que no es necesariamente un modelo de virtud, benevolencia o sabiduría, más bien un potencial resentido, muy útil para la violencia y la corrupción política.

    Así los gloriosos restos de “cristiandad?” van siendo destruidos por la ley de la selva, degenerando en conflictos sin fin y sin sentido alguno.

    Pobres contra ricos.

    Hijos contra padres

    Alumnos contra profesores.

    Mujeres contra hombres.

    Negros contra blancos.

    Estado contra el pueblo.

    Conflictos tan destructivos de la felicidad y prosperidad humana, como falsos son aquellos que dicen buscar su progreso y bienestar, colocando al hombre pobre y sus caprichos, por encima de Dios y su justicia.

  • Pequeña maravilla

    Pequeña maravilla

    Con el comienzo del otoño [en el hemisferio norte], llega de nuevo el momento de la recolección de la aceituna: las aceitunas verdes se suelen recolectar en septiembre y octubre, mientras que las aceitunas negras se suelen recolectar entre noviembre y enero.

    Las aceitunas se recolectan en el Mediterráneo oriental desde tiempos inmemoriales. Según la tradición judía, la primera semilla de olivo cayó del paraíso y aterrizó en la tumba de Adán, como un regalo de Dios a la humanidad. En la mitología griega, se dice que Hércules trajo el primer olivo a Grecia y lo plantó en Olimpia, desde donde se extendieron por toda Grecia. Durante milenios el olivo ha sido símbolo de abundancia, fortaleza, paz y santidad, así como de renovación y fertilidad. Las aceitunas se mencionan a menudo en la Biblia hebrea y se consideran uno de los alimentos más importantes de la Tierra de Israel. Según la Mishná o Torá Oral, el aceite de oliva era el mejor aceite para encender las velas de Shabat. En el Corán, las aceitunas se denominan frutos benditos y se comen a menudo durante el Ramadán.

    Fueron los fenicios y los griegos quienes primero introdujeron el olivo a los romanos. Plinio el Viejo escribió sobre 15 especies diferentes de olivo, que tenían muchos usos en el mundo antiguo. El árbol era apreciado por su madera fina que se usaba para hacer cuencos, utensilios de cocina, muebles y objetos decorativos, mientras que las aceitunas no solo se usaban para cocinar, sino para ofrendas de sacrificio, iluminación y para hacer jabón, ungüentos y perfume; por supuesto, también se comían simplemente como aceitunas de mesa. Las hojas de olivo se usaban por sus cualidades medicinales: incluso hoy en día, se dice que el extracto de hoja de olivo es antibacteriano, antifúngico y antiinflamatorio. Más que nada, por supuesto, la aceituna se usa para hacer aceite de oliva, uno de los ingredientes fundamentales de la dieta mediterránea hasta el día de hoy.

    Las aceitunas tienen una vida extremadamente larga. Se dice que algunos de los olivos en el jardín de Getsemaní al pie del Monte de los Olivos en Jerusalén tienen más de 2000 años. Las aceitunas pueden variar en color de verde amarillento a marrón claro, púrpura rosado y negro según su madurez. Como regla general, cuanto más oscuro es el color de la aceituna, más madura estaba cuando se recogió del árbol.

    Una vez recolectadas, las aceitunas deben curarse antes de comerse, para que sean apetecibles. Las aceitunas curadas pueden variar mucho en sabor, textura y tamaño. Las aceitunas verdes tienen una pulpa más firme con un sabor picante. Las aceitunas negras tienden a ser más blandas y blandas, pero mucho depende de la duración del proceso de curación.

    Hay varios métodos diferentes de curar aceitunas. Pueden curarse en seco con sal, en lejía y una fuerte solución alcalinizante de sosa cáustica o ceniza de madera, o en salmuera, que no sólo ayuda a la conservación de las aceitunas, sino que transforma su azúcar en ácido láctico, lo que mejora su sabor. También se pueden curar con agua: se sumergen en agua o en una salmuera muy débil que se cambia diariamente durante un máximo de dos semanas para eliminar el amargor. A veces, las aceitunas se parten con un martillo para acelerar el proceso. Una vez curados, se pueden conservar en salmuera o condimentar con ajo, perejil, apio en rodajas finas, zanahorias, vinagre, aceite de oliva y, a veces, chile. Las aceitunas se utilizan ampliamente en todo el Mediterráneo en mezze y ensaladas, y en numerosos platos y guisos de verduras. En Israel y el Medio Oriente, a menudo se sirven en el desayuno con labneh y un poco de pan crujiente como acompañamiento.

    La aceituna Kalamata del Peloponeso en Grecia es probablemente una de las más conocidas del mundo. Es de color púrpura con una textura carnosa y un sabor intenso, afrutado con un toque ahumado. Aparece en la conocida horiatiki salata (ensalada del aldeano griego) junto con tomates, cebolla roja, pimiento verde, pepino y queso feta. También son un complemento delicioso para la pasta, el arroz, las ensaladas y las verduras guisadas. Otra variedad de aceituna bien conocida es la aceituna Amfissa curada en salmuera de Delphi en el centro de Grecia, que puede variar en color de marrón oscuro a negro con pulpa suave y un sabor suave y ligeramente dulce. La aceituna Nicoise de Provenza es de color púrpura oscuro con un sabor herbal distintivo con matices de regaliz. Se utiliza para hacer ensalada Nicoise o tapenade, la conocida pasta para untar hecha con puré de aceitunas negras, alcaparras y anchoas, y como aceituna de mesa.

    La aceituna verde Castelvetrano del suroeste de Sicilia ha sido denominada la aceituna con mejor sabor del mundo. Es muy apreciado por su suave sabor a mantequilla y su textura crujiente y carnosa. Se utilizan principalmente como aceituna de mesa, pero también van bien en ensaladas, platos de pasta o con queso. Otra aceituna verde popular es la manzanilla española, que significa “pequeña manzana” en español, que tiene un sabor ligeramente ahumado, parecido a la almendra. A menudo se rellena con pimiento morrón y está disponible en la mayoría de los supermercados. La aceituna picholine, una pequeña aceituna verde con un sabor afrutado y ligeramente amargo, se cultivó originalmente en el sur de Francia, pero ahora se cultiva en todo el mundo. Es ampliamente conocido como el cóctel de aceitunas y, a menudo, aparece junto a una tabla de quesos con un poco de pan crujiente al lado.

    Y las aceitunas son más que deliciosas. También son buenas para usted: las aceitunas son ricas en grasas monosaturadas, especialmente en ácido linoleico, que se dice que reduce el riesgo de enfermedad coronaria. Las aceitunas también contienen fitonutrientes que se dice que previenen el cáncer y la pérdida de masa ósea. Las aceitunas verdes suelen contener más fitoquímicos con propiedades antioxidantes que las aceitunas negras. Pero ambas aceitunas también son ricas en vitamina E, cobre, hierro y calcio y pueden ayudar a proteger contra la osteoporosis y la diabetes tipo 2.

    Por Paola Gavin, publicado el 20 de octubre 2022 en The Tablet.

  • Nunca estuvimos en guerra con Eastasia

    Nunca estuvimos en guerra con Eastasia

    La campaña presidencial de Brasil se acerca a su desenlace. Las cosas deben estar yendo mal para Lula, porque sus amigos en el Establishment están recurriendo a medidas cada vez más extrañas:

    La campaña de Lula hizo un video de propaganda, acusando a Bolsanaro de apoyar el canibalismo.  Pero no cualquier canibalismo. El canibalismo racista. Porque, según Lula, Bolsanaro se comería un indio sin problemas.  

    En serio.

    Como me pareció absolutamente insólito me puse a investigar un poco mas sobre el tema.

    La historia se origina hace unos 30 años atrás. En ese entonces Bolsanaro contó en una entrevista que había sido invitado a visitar una tribu que tenia como costumbre cocinar y comer a sus finados.  Aclaramos que se limitan a los que mueren naturalmente ya que la costumbre de procurarse la comida de forma mas expeditiva ha caído en desuso por ciertas complicaciones legales.  Bolsanaro y sus colaboradores de entonces debatieron si honrar la invitación. Pero el entendimiento era que si asistían a la ceremonia quedaría muy mal negarse a comer los canapés.  Hubo un debate interno y al final decidieron no ir.  Obviamente Bolsanaro contó esto como una curiosidad de las vicisitudes por las que tiene que pasar un político.

    Esta anécdota fue presentada por la campaña de Lula como que Bolsanaro es tan racista, y tan caníbal, que considero seriamente la hipótesis de comerse un indio.

    Esto que debiera ser risible, mereció la intervención del Tribunal Superior Electoral (TSE). Este organismo está compuesto por siete miembros, en su mayoría de izquierda o miembros del Establishment y dirigido por el Juez Alexandre de Moraes que es público en su apoyo a Lula y causas de izquierda.  Pero, en este caso, decidieron dar muestra de su ecuanimidad y intimaron a la campana de Lula a suspender ese aviso.  Por supuesto que Lula y sus compinches obedecieron formalmente (en el sentido de que dejaron de publicar el aviso especifico) pero redoblaron en la propaganda sin que el TSE les hiciera ninguna observación.

    Con esto en mente, veamos desarrollos recientes en la saga del TSE.

    Como todos sabemos, Lula fue condenado por corrupción en el 2017 en el famoso caso “Lavajato” donde se recogieron pruebas abrumadoras de su culpabilidad, así como de muchos miembros del PT y de empresarios allegados. En el 2021, jueces del establishment, le anularon la condena basados en un tecnicismo, lo sacaron de la cárcel y le permitieron presentarse como candidato. 

    Por supuesto que a Lula le molesta mucho que le recuerden que es un condenado por corrupción.  Los medios de comunicación corporativos y las empresas tecnológicas cumplen con su papel de lacayos y encubridores a la perfección, minimizando todo lo posible las referencias a esa oscura etapa de Lula y sus cómplices. 

    Pero es inevitable que ciertos medios independientes recuerden al publico de esas tropelías.  Entre ellos un sitio llamado Brasil Paralelo que tienen amplia difusión con cientos de miles de suscriptores y seguidores.

    El TSE decidió intervenir y dijo que referirse a la condena de Lula cuando esta había sido anulada era “fake news” y que Brasil Paralelo debía cesar en sus publicaciones sobre el tema.  Esto además les da cobertura a los demás medios y empresas tecnológicas para incrementar su cerrojo informativo sobre el tema.

    El TSE pretende que un hecho histórico, las pruebas recogidas, la investigación que todo el mundo recuerda perfectamente, simplemente no existió. Que decir lo contrario es falso.  Además, ordenó a YouTube a que desmonetizara y no permitiera la promoción de los videos que hablaran de la corrupción de Lula, cosa que por supuesto fue acatado con entusiasmo estos fascistas tecnológicos.

    Y la Corte Suprema Brasilera (la que saco a Lula de la cárcel) acaba de darle la razón al TSE. Dice que eso no constituye censura. Que es perfectamente permisible al Tribunal Electoral de interferir de esta manera en las elecciones.

    Y muchos citan como ejemplo de la imparcialidad del Tribunal Supremo el ridículo episodio del canibalismo. Si me preguntan a mí, la campaña de Bolsanaro cometió un error recurriendo a los fanáticos, sectarios del TSE buscando cualquier tipo de ayuda. Pero pretender que los dos casos son equivalentes, supera los niveles de surrealismo que la Izquierda ya nos tiene acostumbrados.

  • La importancia de las palabras

    La importancia de las palabras

    Miré consternada una foto del afiche que plastifica la ciudad de Buenos Aires. “Leer es perder el tiempo”. Y al instante se dispararon mil reflexiones. Escribí un artículo para este blog pero después decidí esperar para ver cómo seguía la campaña. Porque era obvio que estábamos frente a la primera fase de un mensaje que iba a seguir.

    No he encontrado todavía a nadie que haya escaneado el código que acompaña a estos carteles. Mis esfuerzos por investigar quién estaba detrás de los afiches durante toda la semana, fueron estériles. Y eso solo ya amerita una reflexión crítica. Aunque el resto del mensaje fuera positivo y redimiera lo horroroso de lo sembrado por las calles, solo unos pocos, después de muchos esfuerzos, se van a dar por enterados del mensaje completo. La mayoría de la gente va a ir asimilando lo que lee en cada esquina y al final del día ese mensaje será el que se grabe en su cerebro.

    Conversaba con un publicista quien me decía que seguramente el resto de la campaña iba a dar la vuelta a la negatividad de estos mensajes y el hecho de que la gente estuviera hablando de ellos ya hacía de la campaña un éxito. Lamento no estar de acuerdo. Además de que se va a quedando en la mente el mensaje negativo, la gente ha tomado el marcador y se ha puesto a tachar, escribir y alterar los carteles de la vía pública. Eso, de por sí, es un acto de vandalismo. Seguramente esté penado por alguna ley u ordenanza municipal. Pero a algunos directivos publicitarios les parece una buena cosa atacar la lectura y fomentar el desorden público. Dejaron los primeros afiches durante una semana despertando la curiosidad, la ira y la reacción de la gente. Con un mensaje que promovía un antivalor (la destrucción de la propiedad pública y la ignorancia). 

    El análisis de estos hechos me llevó a meditar sobre un elemento típico de la cultura argentina: la comunicación indirecta, diferida, disociada. Decimos “te odio, gordo grasa”, por ejemplo, cuando en realidad queremos decirle a un amigo que lo queremos con toda el alma. Esa modalidad de comunicación está tan arraigada en nuestras dinámicas sociales que ya ni le prestamos atención. Decimos una cosa cuando en realidad queremos significar otra. Y los ejemplos son miles.

    Esa disociación entre lo dicho y la intención del que habla me parece un tema grave. Grave en serio, con consecuencias psicológicas profundas. Porque muestra una discrepancia que genera de por sí, escudos, malas interpretaciones, dudas, resguardos, distancia… Y esto es exactamente lo opuesto al encuentro personal verdadero. Es una manera de evitar la expresión de vulnerabilidad esencial para el crecimiento de los vínculos entre personas. Manifiesta desconexión con lo real, y lo real es la única fuente de energía y fuerza que nos permite crecer como individuos humanos y en relación con otros. 

    “Cuando entramos en contacto con las cosas y lo hacemos de acuerdo con el orden natural, luchando por supuesto contra múltiples desórdenes, la misma realidad nos sostiene. Esa es la superioridad de cualquier realismo, sea económico, político, pedagógico o cultural. La libertad que así resulta es una libertad real, porque se inscribe en el orden del ser” (Emilio Komar, Libertad y liberalidad).

    Es en las pequeñas cosas vividas todos los días que se va forjando la identidad de los individuos y de los pueblos. Esa identidad puede ser rica, luminosa, serena cuando hay unidad en la persona o puede ser esquizoide cuando está plagada de disociaciones. 

    Volviendo a los carteles… Un taxista lo resumía muy bien “Esto está escrito por anarquistas”. Y creo que tiene razón. Fomentar antivalores (ignorancia, vandalismo) es una estrategia usada por los anarquistas de todos los tiempos. Pareciera que los ejecutivos del sitio de noticias Corta que está detrás de esta campaña no son anarquistas propiamente, pero para promocionar su producto (bocaditos prefabricados de noticias) han elegido atacar la lectura. Y el resultado, a mi entender, es lamentable. 

    Planteo una pregunta. Ellos venden bocaditos de información rápida y fácil (como si fueran patitas de pollo de McDonalds). ¿Para qué? ¿Por qué nos informamos? ¿Cuál es la finalidad de la información? 

    Los dejo para seguir reflexionando…

  • Más cacofonía

    Más cacofonía

    Siguen los ruidos cacofónicos en torno a la guerra de Ucrania. En un artículo para “UnHerd” el Sr. Thomas Fazi analiza la posibilidad de que Estados Unidos haya saboteado el caño bajo el Mar del Norte que llevaba gas de Rusia a Alemania

    Sabotear el caño tendría la doble ventaja de obligar a Alemania a reducir su dependencia del gas ruso y a aumentar su dependencia del gas americano. En otras palabras, aleja a Alemania de la órbita rusa y la aproxima a la órbita americana.

    Cita una frase de George Friedman en su libro “The Next Decade”: “El interés primordial de Estados Unidos, por el cual hemos librado guerras durante siglos, la Primera, la Segunda y la Guerra Fría, ha sido la relación entre Alemania y Rusia, porque unidos son la única fuerza que podría amenazarnos”.

    Este tipo de consideraciones muy “geopolíticas” siempre me han chocado por lo cínicas. Lo único que importa es que Alemania y Rusia no se unan contra USA, como si todo se redujera a un juego de TEG. 

    No importa que Rusia sea una tiranía y que en USA se goce de una cierta libertad (cada vez menos). No importa que durante 50 años Rusia mantuvo colonizada la mitad de Alemania mientras que USA dio plena libertad a la otra mitad. No importa que la economía rusa esté en manos de una cleptocracia mientras que en USA la economía todavía es bastante libre (cada vez menos). No importa que la iglesia ortodoxa rusa sea un agente de la tiranía, a cargo de un compañero de Putin en la KGB. No importan las atrocidades que Rusia cometió en Ucrania durante décadas y las que sigue cometiendo en los territorios ocupados.     

    Es verdad que USA tiene razones geopolíticas para separar a Rusia y Alemania. Pero no son las únicas ni las más importantes. Una hipotética alianza entre la tiranía rusa y la eficiencia alemana crearía una enorme “tiranía eficiente” una especie de “Mordor” al este de Europa. No le conviene a nadie, y menos a los países europeos. Churchill supo verlo en Octubre de 1940. 

    En esos días Molotov estaba en Berlín repartiéndose Europa con Ribbentrop. Entonces Churchill ordenó unos bombardeos feroces, casi suicidas, que sacudieron a Berlín a fondo, al punto que las conversaciones entre los dos cancilleres tuvieron que celebrarse en un refugio anti-aéreo. Cuando Molotov volvió a Rusia le dijo a Stalin que Alemania iba a perder la guerra, que no le convenía esa alianza.   

    Como diría el artículo de Fazi, lo que hizo Churchill “…era parte de una estrategia más amplia para abrir una brecha política entre Europa y Rusia”. 

    El gesto de Churchill le garantizó a Europa muchos años de paz y prosperidad. Ya sé que no fue lo único; que hubo mucho que pelear después de eso; y que no todo salió bien. Pero fue una bisagra del destino, como lo llama en sus memorias. 

  • ¿No nos cansamos del fracaso?

    ¿No nos cansamos del fracaso?

    Fuimos un país que supo tener aspiraciones de grandeza. Dueño de un extensísimo territorio y dotado de requizas naturales envidiables, la Argentina salió de las convulsiones de las Guerras de la Independencia y las Guerras Civiles que le siguieron, apuntando alto y con un plan, cuyos voceros más claros fueron tal vez Alberdi y la Constitución de 1853. Sin entrar en la minucia de la historia y la discusión eterna sobre si tal o cual personaje o tal o cual política fue lo mejor para el país (lo que a su vez deriva muchas veces en una discusión sobre que tipo país queremos tener, o hasta quienes somos), me animo a decir que en líneas generales, el medio siglo comprendido entre 1880 y 1930 nos vió en un camino de crecimineto en un largo listado de indicadores que, en su época, marcaban el progreso de una nación y su gente: educación, ferrocarril, exportaciones, cierta estabilidad política, salud, ciencia y otros. (1)

    Si hay debate sobre si ese medio siglo representó una época dorada para la Argentina o no, empieza a haber más consenso entre historiadores y opinólogos en que la revolución de Uriburu en 1930 marca un quiebre del orden institucional y da inicio a una época “infame”. Los detractores de José Félix, limitan la infmamia a una década, excluyendo así a lo peor, a lo más “infame” y nocivo que produjeron los varios golpes militares en la Argentina: la subida al poder del Coronel Perón que muy hábilmente usó los recursos del Estado para construir una base política aprovechando las necesidades reales de los trabajadores.

    Es a mi entender este acontecimineto (el surgimineto del movimiento “Justicialista” o más exactamente “Peronista”) que puso a nuestro país en un rumbo de decadencia que ya tiene casi 100 años de duración y no parece tener arreglo a corto plazo. El éxito de las nefastas y fluidas ideas que manienen vigente a este movimiento y sus múltiples metamorfosis, no es mérito exclusivo de Juan Domingo. Es inegable que el cocktail de autoritarismo, demagogia, facilismo, corrupción, mentira y hasta terrorismo, encontró tierra fértil en un porcentaje elevado de la población de nuestro país, sin cuya colaboración activa o pasiva, esto nunca hubiese ocurrido o, como en el caso de muchos experimentos fracasados en la historia política del mundo, ya hubiese sido rechazado y mandado a los libros de historia, al capítulo titulado “Cosas que no deben hacerse nuevamente”.

    Por más que nos pese, tenemos que reconocer que la razón por lo que esto todavía no ocurrió es porque los argentinos como nación no hemos dado la espalda a la receta tóxica que el peronismo nos invita a beber. Casi 100 años de vigencia representan entre tres y cuatro generaciones que han mamado esto y no conocen otra cosa. Más que las ideas, la “personalidad” del peronismo ha hecho metástasis en nuestra sociedad. El resentimiento hacia los más exitosos o los que tienen más, la idea de que se puede hacer plata sin trabajar, esa convicción de que el Estado puede y debe resolver muchos de los problemas de la sociedad, un “anti-americanismo” visceral; son todas manifestaciones de una forma de pensar que contamina las ideas de muchísimos argentinos… aún de aquellos que jamás reconocerían ser “peronistas”.

    Por si queda alguna duda de que esto es así, sólo basta mirar la trayectoria del último gobierno “no peronista”, liderado por Mauricio Macri. No representó un repudio de las políticas que vienen siendo nefastas hace décadas. Los piqueteros siguieron en control de las calles, los planes sociales aumentaron como nunca, ninguna ley estructural cambió. Esto no lo digo sólo como una crítica a Marci o al “Cambiemos” de entonces. Lo digo como prueba de que los argentinos no estábamos entonces (¿estaremos ahora?) listos para apoyar seriamente el mencionado cambio, aún en el caso de que el PRO y sus aliados hayan sido capaces de producirlo, algo de lo que no tengo certeza alguna. Y sólo se hicieron falta las elecciones siguientes para que el electorado “vuelva al redil”, eligiendo a Alberto Fernández, individuo gris cuya única credencial fue el haber sido seleccionado por Cristina Fernández de Kirchner.

    Y así seguimos nuestra decadencia sin fin, probando recetas fracasadas. ¿No nos cansaremos nunca?


    (1) Hay quienes dicen que esos “años dorados”, los de “la generación del ’80”, sólo sirvieron para enriquecer “a la clase dirigente”, y que “el pueblo” no se benefició. Que Argentina era de hecho dos Argentinas, una pobre y otra rica. Es lo mismo dicen de la división de la riqueza en nuestros días, con el famoso estribillo de que “los ricos están cada vez más ricos, y los pobres cada vez más pobres”, o cuando reniegan sobre el tan malvado “1%” que tiene la riqueza del mundo. Sin ser un economista (¡ni de lejos!), sospecho que esas frases propagandísticas esconden el hecho que tanto entonces como hoy, la riqueza de un país o de algunos, termina beneficiando a los que no son tan ricos. Sabemos que hoy en día al menos, la existencia de los penta-billonarios no es freno para que los niveles de pobreza hayan caido en el mundo, y que el promedio de la población vive mejor de lo que vivía hace 100 años, en términos materiales al menos.