Categoría: La Causa

Por qué estamos en esta lucha

  • Fueguitos por todas partes

    Fueguitos por todas partes

    La serie me pareció aburrida aunque tiene el atractivo de estar ambientada a 10 minutos de mi casa. Y los pensamientos que se desataron en mi mente no tienen nada que ver con el contenido. Pero el nombre, oh el nombre, (del libro en el que se basa) se me quedó pegado como un chicle de la vereda en la suela del zapato. Porque hay gente que mira el mundo a través de los cristales del Señor de los Anillos, y tienen mucha razón al ver cómo avanza la nube oscura cubriendo todo. Pero también hay miles de fueguitos por todas partes. Este blog es uno de esos fueguitos. Y si uno mira detenidamente, se ven muchos, muchos, muchos fueguitos (y algunas hogueras) dando luz y calor, por todas partes. 

    ¡Vamos pirómanos! ¡A seguir con esta pasión incendiaria! 

  • La Botella al Mar RL 2022

    La Botella al Mar RL 2022

    Fue este año cuando Cosme, Isidro y Alfonso Beccar Varela decidimos “re-lanzar” La Botella al Mar (de ahí el RL del nuevo logo). Fue en agosto, cuando se cumplieron dos años de la muerte del inolvidable Cosmín, y no se había arrojado la mar botella alguna durante 24 meses. La Botella fue el medio que él usó durante sus últimos 20 años de vida para difundir las ideas y principios católicos (conservadores y tradicionales) ante la crisis que azota a la Argentina y el mundo. Era una visión ante todo crítica, pero no sin esperanza de que aún quedan restos humeantes de fe y cordura que podrían salvar algo de la Argentina católica y tradicional que él quería tanto.

    Animados por varios amigos y antiguos seguidores de la botella de Cosmín, decidimos entonces reiniciar esta lucha, siendo fieles a las ideas y principios que fueron el hilo conductor de mi tío durante toda su vida, pero muy conscientes de las diferencias que nuestra propia voz y estilo traerían a este espacio. Y acá estamos. Aportando nuestro granito de arena.

    Re-lanzada en septiembre 2022, La Botella al Mar RL ya ha publicado 101 notas, no solo del equipo editor conformado por Cosme, Isidro y Alfonso, pero también de amigos y corresponsales que comparten (al menos en lo importante) las mismas ideas y principios. También nos hemos ocupado de seleccionar y publicar en este espacio traducciones de artículos sobre temas de actualidad que pueden servir al lector para educarse en los temas claves de la “batalla cultural” que estamos librando y en la que se juega el futuro de nuestras familias, de nuestro país y del mundo.

    En ese tiempo, estas son las diez notas más leídas de La Botella al Mar (RL):


    Pensamos seguir esta lucha durante en año que viene porque, como bien dijo Cosme Beccar Varela cuando inició este proyecto en en año 2000, “no es tolerable sufrir, sin réplica, la lluvia de mentiras, errores y banalidades que caen sobre nosotros desde todos los medios de difusión”.

    Agradecemos a nuestros subscriptores y seguidores el apoyo brindado hasta ahora y les pedimos que difundan los mensajes de La Botella al Mar RL entre sus amigos y páginas web o blogs de su propiedad.

    Que Dios nos proteja a todos, y que ciegue a los que quieren seguir destruyendo nuestra patria y lo poco que queda de nuestra Civilización, otrora Cristiana. Y que, gozando de esa protección, podamos realmente tener un ¡Feliz 2023!

  • Credo del Conservador

    Credo del Conservador

    El conservador busca la Verdad que ha emergido con el tiempo, a partir de las fuentes profundas de la experiencia humana, y construye de nuevo sobre cimientos que han resistido las pruebas de los siglos. Fomenta el orden y el florecimiento de los seres humanos mientras viven en relación unos con otros. Estamos unidos en el contrato eterno entre los muertos, los vivos y los aún no nacidos.

    El conservador tiene sus raíces en el reconocimiento de que Dios es nuestro Creador y que el alma humana viaja a través de este reino hacia su realización trascendente eterna. Todos somos seres humanos defectuosos que necesitan redención, capaces de un gran mal así como de un gran bien.

    Debido a que el hombre es falible por naturaleza, el conservador busca limitar el daño que puede causar el abuso de poder limitando su concentración.

    El conservador fomenta la plenitud del potencial humano protegiendo la libertad y la dignidad de cada persona, reconociendo que la responsabilidad viene con la libertad. Los derechos y los deberes siempre están vinculados.

    Para el conservador, cada hombre y mujer es igual en dignidad e igual ante la ley, pero gloriosamente individual y desigual en talentos, aptitudes y resultados. El conservador celebra la singularidad de los individuos y no nivela para eliminar las diferencias.

    El conservador honra a la familia como el bloque de construcción esencial de la civilización, la casa de culto como el lugar para formar la cultura y la comunidad como la matriz para la interacción humana. La cultura y la comunidad crecen a partir de relaciones y afinidades a lo largo del tiempo, arraigadas en el lugar. Los conservadores valoran la rica diversidad de relaciones, organizaciones y asociaciones privadas que componen la sociedad civil y las instituciones intermedias.

    El conservador valora la subsidiariedad porque sabemos que muchas de las mejores soluciones a los problemas humanos se encuentran en el nivel más cercano a la persona individual. Fomentamos la atención personal y local a las personas necesitadas, preferentemente cara a cara con alguien cuyo nombre conocemos. Creemos que la transformación humana ocurre mejor en el contexto de una relación amorosa personal, con responsabilidad, a lo largo del tiempo.

    El conservador está más preocupado por la cultura que por la política, porque el ámbito político es derivado, no primario, en la existencia humana. Los problemas políticos son en su raíz problemas morales y espirituales, que se mezclan con el ámbito económico. El cambio político tiene sus raíces en el cambio cultural.

    Los conservadores creen que cuidar a nuestro prójimo es tan importante que no debe dejarse en manos del gobierno. Lo único que el gobierno no puede hacer es amar. Eso es lo que estamos llamados a hacer en el sector privado, con nuestro propio tiempo, talento y tesoro.

    El conservador cree que lo Verdadero, lo Bueno y lo Bello están interrelacionados, y que todas las cosas se miden con estos tres trascendentales.

    Creemos que existe la Verdad, que se puede conocer y que es nuestro deber buscar la Verdad y vivirla a lo largo de nuestras vidas. El conservador cree que las virtudes de Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza deben practicarse tanto en la vida privada como en la pública. Creemos que las virtudes, no los valores, definen el alma humana.

    Creemos que el Amor es la motivación más alta de la persona humana y que el fin mismo de la vida es conocer a Dios, amarlo y servirlo, y amar al prójimo como a nosotros mismos. Nuestra máxima realización está en la trascendencia del amor.

    por Barbara J. Elliot en Conservative Credo. Traducido por La Botella al Mar.

  • Pelotón de fusilamiento circular

    Pelotón de fusilamiento circular

    Hace unos días Alfonso hablaba del libro de Paul Johnson, “Los Intelectuales”. Allí se relata la MUY BAJA calidad humana de muchas luminarias del movimiento progresista a lo largo de la historia. Aunque cada uno se destacaba por algo particular, eran desagradables, desagradecidos, egoístas, pedófilos, borrachos, amarretes, mujeriegos, etc.

    Pero no se limita al pasado lejano. En la historia reciente y en la actualidad los referentes del movimiento no han mejorado mucho. El Che era un asesino.  JFK era un mujeriego que robo la elección con sus conexiones en Chicago y cuyo padre era un mafioso simpatizante de los nazis. Ted Kennedy era otro mujeriego borracho que mató a una chica.  La calidad moral de Bill Clinton no está en duda: es bajísima. Su mujer por conveniencia, Hillary es la imagen de la ambición desmedida, dispuesta a todo para conseguir sus objetivos.

    Nuestro elenco local no se destaca por ser luminarias. Cristina es una oportunista, corrupta, descarada. Alberto Fernandez es un mal educado.  Francisco es famoso por ser un jefe arbitrario y poco leal con sus subordinados.

    Biden es un plagiador, que cuando estaba lúcido mentía tanto como cuando no lo está. Además, todo el mundo sabe que, si Hunter vendía influencia, alguien la proveía.  Lula fue condenado por el mayor escandalo de corrupcion de la historia. Boric es un pelafustán muy poco preparado. Maduro es un analfabeto narcotraficante, Kamala Harris es bruta como un cascote y no consigue retener empleados porque los maltrata, Fetterman, el nuevo senador por Pensilvania literalmente no sabe hablar.  Y pudiera seguir durante varias páginas.

    Sin embargo, todos ellos reciben un tratamiento deferencial por parte de los miembros de su facción. JFK ha sido prácticamente canonizado en Estados Unidos. Cristina no es criticada por los miembros de su partido, por los periodistas afines, o por ningún “intelectual” del régimen. Tinelli no se burla de Alberto Fernandez. Ted Kennedy fue reelegido al Senado hasta su muerte. Bill Clinton sigue siendo aceptado en los círculos “que cuentan”. El escandalo de Biden y su hijo Hunter fue encubierto por la prensa. Lula va a ser presidente de Brasil. Boric es presidente de Chile. Maduro, como decíamos ayer, fue recibido en el COP27 y mantuvo conversaciones con varios lideres mundiales como si fuera un interlocutor válido y ahora el gobierno americano quiere levantarle las sanciones.  

    Aunque la máxima obsecuencia se reserva para los lideres del momento, ya que son ellos los que sirven más y mejor a la “causa”, esta protección se extiende también más allá de su utilidad inmediata. Una vez que se retiran, les dan honores, contratos lucrativos, los tratan bien en los libros de historia, se “olvidan” de sus defectos y/o atrocidades. Se focalizan exclusivamente en sus contribuciones (reales o imaginarias).  Cuando sus defectos son demasiado visibles, los “archivan” (Bill Clinton), aunque raramente los denigran públicamente.

    Me imagino que los correligionarios de estos personajes no son masoquistas. Fueron o son perfectamente conscientes de esas falencias humanas. En muchos casos son los primeros que las tienen que sufrir. Pero deciden ignorarlas porque concluyen que hacer avanzar sus objetivos estratégicos e ideológicos es más importante que ventilar las miserias humanas. Que si buscaran el líder perfecto, no tendrían ninguno. Que sumarse a las criticas de sus adversarios políticos no sirve ningún propósito si no es dañar su propia causa.  No creo que los admiren debido a sus defectos, si no a pesar de ellos.  En resumen. Los aguantan como son, porque la causa progresista es lo mas importante para ellos.

    El contraste no puede ser mas chocante en la derecha. Sobre todo, la derecha “bien pensante”. Observen que cuando una persona de “nuestro palo” se refiere a muchos de los que son o han sido nuestros lideres recientes casi siempre se ven obligados a acotar alguna frase que deje claro su superioridad moral o intelectual. “No es que yo justifique tal o cual cosa”, o “el personaje no me cae bien, pero…”, o “no tiene mucho carisma”, o “no sabe transmitir bien el mensaje”, o “es un extremista”, o “no es un buen político”, o “se le sospecha tal o cual escándalo”, etc.

    Otro “tick” irritante es criticar al líder actual, pero alabar a lideres del pasado que son enteramente irrelevantes desde un punto de vista práctico.  Exactamente lo contrario de lo que decíamos arriba sobre la izquierda.

    Trump es impresentable pero Reagan era un genio. Bolsanaro dice barbaridades. Milei es demasiado estridente y no tiene equipo. Katz no tiene suficiente “carisma”, Alvaro Uribe “se ha transformado en un gruñón”, etc. etc.

    Como ya lo he mencionado en varias oportunidades en estas notas, yo creo que debemos aprender mucho de la izquierda y su compromiso con la causa. Sin comprometer los principios, la ética y la moral, todo el resto debe ser juzgado desde el punto de vista de lo que sirve para hacerla avanzar. Si un líder con las falencias humanas que todos tenemos, sirve para acercarnos al objetivo, allí estaremos con ellos.

    ¿Maquiavélico? Ciertamente. Pero efectivo.

  • La Perversión de los lemas

    La Perversión de los lemas

    El ser humano es un rumiante (que me perdonen las vacas), pero no de ingesta (o no siempre) sino de lemas, de consignas que se inducen por repetición, hasta quedar remachadas en el inconsciente, y que sirven como base para elaborar otros conceptos, ideas, o sacar conclusiones para la vida.

    Estas consignas breves, puestas en palabras fuertes, se llaman “Lemas”. Tienen una función similar a las banderas o a los escudos en la heráldica, porque dan un sentido de pertenencia. Son conceptos con los que uno puede identificarse rápidamente dentro de un colectivo social. Prueba de ello es que todos los escudos llevan un lema, y todos los países, estados o instituciones en general tienen uno propio.

    ¿A que le llamamos “perversión”? Se podría resumir como un movimiento de la inteligencia que contempla la verdad, y luego la rechaza procurando lo opuesto. Sin embargo, la voluntad (que es bastante zonza) no se deja mover sino bajo apariencia de bien.  Recordemos que todo lo que se quiere es en razón de bien/verdad. Para convencer a la voluntad hay que hacer un buen make-up del error. En esto sobran ejemplos. Hay grupos de lobby especialistas en vender perversión pintada de lindos colores.

    Entonces, la receta sería la siguiente: unos gramos de palabras fuertes y buenas, revolver en sentido opuesto, condimentar y colorear. Poner a fuego medio desde bien temprano, machacar repetidas veces y mezclar en las ollas populares. Se recomienda consumir desde la infancia.

    Si vemos en la historia, ya Sócrates se peleaba con los sofistas por la adulteración de los conceptos. Mas tarde la revolución francesa tomó la “libertad” como una ausencia de reglas, la igualdad como medida geométrico-social (al que asoma la cabeza se la cortamos), y la fraternidad como un concepto promiscuo, donde por ser hermanos puedo comer de tu plato y dormir en tu cama con la ropa sucia.

    Lo único que no puede ser relativo es la relatividad. Actualmente se habla mucho del amor, de la tolerancia, del respeto, de la libertad… Si, son las mismas preocupaciones que tiene la humanidad desde siempre. Ya son palabras que me dan asco de tantas veces que las oí mal usadas.

    En el imaginario colectivo (y basta con preguntar en la calle) el amor es un sentimiento errático e inasible que hoy está y mañana no, desconectado de cualquier plan. Ni hablar de grados, o de acepción de personas. ¡Ah! no nos olvidemos de los animales.

    Sin embargo, sabemos que el amor siempre fue el motor, el aglutinante para un proyecto de trascendencia. El primer analogado es el Amor Divino por el cual fuimos creados y al cual estamos llamados a volver. Luego está el amor a la Patria, en conexión directa con la familia y la tierra. Y también con el amor al prójimo por el cual nos esforzamos en ser educados, o en enseñar, o en formar una familia estable que dé vida a nuevos seres humanos.

    Hoy la tolerancia es una palabra que significa “hace lo que quieras mientas no me molestes”, siendo que el verdadero sentido (del latín “tollere”) es el de tomar sobre las espaldas las cargas ajenas. La tolerancia es la virtud del cordero sacrificado en holocausto. Está intrínsecamente ligada con la paciencia, y -de vuelta- con la trascendencia de una causa común. El respeto se basa en la dignidad y en la confianza. Y el verdadero respeto se gana y tiene grados. No es lo mismo el respeto hacia un desconocido que hacia nuestros abuelos, por ejemplo.

    Y la libertad… la gran protagonista. Esa señora sin frío.

    Pero la libertad no es una condición permanente, es un medio para conseguir un fin. La libertad está atada a ese fin. Si, atada. Solo es libre el que nada desea. Y nada desea quien todo lo posee. ¿Quién posee todo? Sólo “la Verdad os hará libres” (Jn. 8-32.)

    Volver a darle sentido a las palabras y a los lemas es un trabajo duro pero necesario. De a poco se puede ir logrando. In God we trust.

  • El Bien contra el Mal

    El Bien contra el Mal

    El cartel de la foto prolifera en ciertas zonas “woke” de Estados Unidos. Es orgullosamente desplegado para señalizar que en esa vivienda hay alguien “virtuoso”. Algo como la señal del Ángel de la Pascua en la Séptima plaga de Egipto para proteger los hogares de los elegidos.   Esto es lo que más se parece al “credo” progresista del que hablábamos el otro día.

    Si venciendo nuestra natural timidez, tocáramos el timbre en una de esas casas nos atendería una señora de mediana edad, con un vaso de chardonnay, pantalones de yoga “lululemon”, pelo corto, anteojos de corte y color moderno. O tal vez un profesor universitario con barba incipiente, bebiendo un café de Starbucks, pantalones un poco demasiado cortos y unos anteojos “retro”.  Al detectar un acento extranjero, daría grandes muestras de ansiedad. No porque fuera xenófobo. Todo lo contrario.  La ansiedad seria porque no estaría seguro como expresar adecuadamente su entusiasmo por la presencia de un extranjero (si fuera un extranjero, de color, vestido de mujer, pero con voz gruesa, es posible que se desmaye de emoción). 

    Una vez recuperados, entablaríamos una conversación, y nos explicarían que el motivo por el que se sienten compelidos a expresar tan públicamente sus creencias, es porque esta muy preocupado por el mal en el mundo. El mal de la desigualdad, del racismo, de la intolerancia con las elecciones personales de los demás, de la avaricia corporativa, del fariseísmo (señal de que estaríamos en presencia de un católico francisquista), de la superstición que niega la ciencia. Y por sobre todo de la destrucción del medio ambiente y del deseo de los susodichos fariseos de imponerle su moralidad a las mujeres (“perdón”, se corregiría inmediatamente, “a las personas que procrean”) sobre sus cuerpos.   

    Si tuviera tiempo, probablemente se extendería sobre el colonialismo que no fue otra cosa que el brazo armado del Cristianismo, blanco y Occidental de dominar y oprimir todas las otras culturas, que vivían en consonancia con la ecología.

    Esta conversación pudiera extenderse durante un tiempo considerable. Pero al final de ella, creo que nos llevaríamos la impresión de que el tono habría sido mucho más “moralista” que político.  Nuestro estimado progresista se mostraría convencido que el representa al “bien” y que esta en una lucha existencial con el “mal” representado por el Catolicismo, la derecha, la propiedad privada, el capitalismo, la familia tradicional, el foco en el merito personal, las jerarquías, la protección de la vida no nacida, el respeto a la historia, el amor a la patria, etc.

    Su tono de convicción seria total.  Mostraría un celo literalmente religioso. Probablemente, si la conversación fuera suficientemente larga, apoyaría sus teorías en estudios académicos publicados por Harvard, Yale, Princeton, Oxford, La Sorbonne y cuanta entidad prestigiosa se nos venga a la cabeza (lo de “igualdad” tiene sus límites).   Citaría una catarata de estadísticas y hechos históricos (algunos de ellos ni siquiera serian mentira) para apoyar su posición.

    Ante tanta convicción, nos preguntaremos, haciéndonos eco de un personaje de cierta nota: “¿Quién soy yo para juzgar? ¿No será que “ellos” son los buenos y nosotros los malos?”

    Mi querido hermano y co-autor de este blog, me dijo un tiempo atrás que, en el relato del pecado original, la famosa “fruta prohibida” no era una mera manzana que Dios arbitrariamente decidió establecer como una prueba de obediencia. Como pudiera haber sido, una línea en el piso.   El fruto era el del árbol del “conocimiento del bien y del mal”.  La serpiente les sugirió que podrían “ser como Dios”.  Esto porque por “conocimiento” debe entenderse, la determinación de lo que es bueno y malo, de lo que es orden o desorden en referencia a la naturaleza, lo que son atributos exclusivamente Divinos.   

    No sé si esto es pensamiento original de Cosme, pero me pareció una excelente reflexión.  

    Cuando yo trataba de explicarle este punto a mis hijos, yo les decía que para mi una de las bases racionales para la Fe se encuentra en los aspectos inmutables de la naturaleza humana.  Hay cosas que son “construcciones sociales” (para robarle una frase a la izquierda).  Manejar de una mano u otra de la ruta, por ejemplo.  Pero hay muchas cosas que no lo son.

    Tomemos el tema de la igualdad.  La naturaleza en general y la humana en particular es jerárquica. No es igualitaria.  Imaginemos que los esfuerzos de la Izquierda dieran frutos y convenzan literalmente al 100% de la humanidad que las jerarquías son una mera construcción social y que la igualdad absoluta es lo ideal.  Esto sería tan efectivo desde el punto de vista práctico como un consenso para eliminar la ley de la gravedad.   Simplemente no funcionaría como ya ha sido demostrado hasta el cansancio.  Y esto es porque la naturaleza humana esta dictada “desde afuera” por su Creador. No es posible para nadie que no sea El cambiarlo.  Y esta es contra lo que realmente se rebela la Izquierda. No muy distinta de la rebelión original en la Corte Celestial.

     (ACLARACION: “igualdad” es un término ambiguo con varias acepciones. Desde ya lo que decimos arriba no tienen nada que ver con otros tipos de igualdad, como la igualdad ante la ley o la igualdad ante los ojos de Dios como herederos de la Salvación.  Pero todos sabemos que cuando la izquierda habla de igualdad no a estos tipos de igualdad a los que se refieren.)

    La familia es otro ejemplo. La naturaleza humana (y la biología) requieren un hombre, una mujer, en una relación estable, orientada a la procreación y dedicada a la educación de los hijos.  Esto tampoco es una construcción social. Esta ahí en el diseño. Los intentos de cambiarla fundamentalmente producen daños sociales e individuales a todos los involucrados.  Estas consecuencias tal vez no son indefectibles en todos los casos y a nivel individual hay muchos en los que nada de esto pasa. Pero si tomamos al conjunto de la sociedad, se ha demostrado una y otra vez a lo largo de la historia (especialmente hoy en día) que el intento de reconfigurar la familia simplemente no funciona en el largo plazo.  Es suicidio social.

    Se escapa al formato de este artículo, pero lo mismo podemos decir con los temas de “genero”,  la propiedad privada, la libertad, la vida, y tantos otros aspectos que en este momento la Izquierda quiere cambiar. 

    Pero si hacemos un análisis profundo, la Izquierda en realidad está en desacuerdo con la naturaleza humana.  Piensan que es deficiente. Que necesita un “salto cualitativo brusco”, que no esta suficientemente “evolucionada”. En definitiva, quieren ser ellos, no Dios, los que determinen el bien y el mal cual es el “mejor” diseño para la Naturaleza humana.  Y esta es la verdadera división.

    Para ser el partido del “progreso” y lo “novedoso”, no han inventado nada nuevo.  El pecado original es después de todo también un pecado actual. 

    Y esto es la semilla de su propia destrucción. La señora con pantalones de “lululemon” no esta tratando de ganarle a “la Derecha”.  Eso seria fácil. Somos pocos, tontos y débiles. Está tratando de ganarle a la naturaleza creada por Dios. Y eso es lisa y llanamente imposible.

  • Cruzada #2

    Cruzada #2

    Noticias del archivo

    Hemos sumado el ejemplar #2 de la revista CRUZADA, publicada en agosto 1956, a la Biblioteca Digital de La Botella al Mar. Los artículos que incluye son:

    • El panamericanismo
    • Del liberalismo francés al comunismo ruso
    • España, defensor fidei
    • ¿Divergencias políticas o cuestión religiosa?
    • ¡Pardonnez a la France!
    • Enseñanza religiosa
    • La ciudad fraternal de Maritain
    • ¿Católicos independientes, católicos de Independiente o católicos “de boca”?
    • Tristeza – Consuelo

    La revista puede ser leída acá, junto con otras publicaciones de Cosme Beccar Varela.

  • Postas culturales

    Postas culturales

    Esperaba en la puerta de la clase a que el profesor saliera. Cuando lo hizo me acerqué a pedirle una charla para un evento organizado por el centro de estudiantes. Él me invitó a sentarme y conversamos un rato. “Lo que me pide, bonita, es imposible. Los médicos me han dicho que tengo que reducir mi trabajo. Lo que sucede es que en Argentina hemos perdido una generación de intelectuales gracias al tercermundismo y los guerrilleros. Los más viejos estamos estirando nuestras carreras lo más posible, pero ustedes, los jóvenes tienen que crecer más rápido para cerrar la brecha”.  

    Esas palabras que me dijo el Dr. Emilio Komar hace tantos años resuenan en mi memoria desde entonces. Sus enseñanzas y su persona son fuente constante de inspiración en esta carrera de la vida. Especialmente su compromiso de maestro hasta el final de sus días. 

    Los valores de una cultura no existen si no se encarnan en la vida de las personas. Y las generaciones se renuevan año tras año, haciendo imprescindible la enseñanza constante de ellos. El enseñar la verdad, el bien, la justicia, no va a terminar nunca. Aunque los maestros vayan cambiando y renovándose en la carrera. 

    Enseñar se transforma en la vocación de toda persona de bien en una sociedad. Transmitir los valores a quienes los buscan y a quienes ni se plantean su necesidad, encontrando la manera de hacer asequible el mensaje para conseguir la asimilación de su contenido. Enseñar, enseñar, enseñar… sin cansancio y sin pausa.

    Y cuando una a una, las personas concretas y reales vivan esos valores, podremos decir que tenemos una sociedad mejor. Miraremos a nuestro alrededor y podremos gozar del fruto de nuestros esfuerzos comunitarios. 

    La tarea es continua, grupal, amable y sin fin.

    por Postumia

  • En búsqueda de los pasos perdidos

    En búsqueda de los pasos perdidos

    Me resulta entretenido leer cada tanto novelas del género “historia alternativa”, donde el autor se sitúa en un momento histórico, y cambiando algún evento genera una narrativa de como podrían haberse desarrollado los hechos de otra manera. El libro de Richard Neb Lebow “Archduke Franz Ferdinand lives!“, donde se imagina la historia del último siglo de no haber ocurrido la Primera Guerra Mundial, es un ejemplo interesante. Y en otro nivel, la famosa serie “Volver al Futuro“, también muestra de una manera más entretenida las consecuencias de hacer cambios en nuestro pasado.

    A esto se suma la tendencia común tan didácticamente explicitada por Jorge Manrique en las coplas por la muerte de su padre de que “a nuestro parecer, cualquiera tiempo pasado fue mejor”. Tal vez el hombre sea naturalmente optimista, y eso ayude a olvidar o minimizar el mal y lo negativo, y potenciar o exagerar lo bueno y virtuoso y su impacto en los hombres y acontecimientos del pasado.

    No pude sino rumbear en esa dirección de pensamientos, cuando leí hace unos días la primera editorial de la revista CRUZADA, un esfuerzo lanzado por mi tío Cosme Beccar Varela cuando tenía 18 años. Es imposible ignorar que la revista nace al año de los aconteciminetos dramáticos de junio de 1955, cuando las turbas peronistas, en supuesta represalia por el bombardeo criminal de Plaza de Mayo, se dedican a quemar y profanar varias iglesas de Buenos Aires, destruyendo edificios y documentos históricos en el camino.

    Como recuerda Cosme en su libro “Las Cosas Olvidadas“, … “al día siguiente (12 de junio de 1955), estaba en el cine del Colegio Salvador cuando se interrumpió el espectáculo, se prendieron las luces del teatro y un jesuita salió al escenario para avisar que en esos momentos los peronistas estaban atacando la Catedral con intenciones de quemarla y nos pedía a todos los jóvenes que fuéramos a defenderla. Salimos todos los que allí estábamos y tomamos un tranvía que nos dejó cerca de Plaza de Mayo. Nos paramos en las escalinatas de la iglesia mientras los agresores, desde la Plaza de Mayo, nos insultaban y nos tiraban piedras y hasta ladrillos. La Policía miraba y los dejaba hacer. Era evidente que tenía orden de Perón de no intervenir.”

    No es aventurado pensar que los eventos de ese fatídico mes, impactaron hondamente en Cosme y tantos otros jóvenes argentinos, que sintieron un llamado a la acción, a la lucha, para defender los valores católicos y patrióticos que veían amenazados en un país y en un mundo que parecía darles la espalda.

    Y en ese espíritu, escribe entonces:

    A la juventud le gustan las actitudes bizarras, la lucha contra un enemigo visible. Por eso sigue toda doctrina que le presente sus creencias en tono de Clarinda, preferiéndolas a aquellas que sólo le predica paciencia y sumisión. Por eso hay tanta juventud enrolada en las filas de las izquierdas, porque sus jefes, comprendiendo esta tendencia de los jóvenes, tienen la habilidad de predicarles sus falsas doctrinas en forma de consignas de combate. Y por eso hay tan poca juventud decidida al servicio De la Iglesia. La juventud católica solo se hace presente cuando es necesaria la lucha, el riesgo, porque allí se siente más a gusto; por una tarea de guerra es capaz de los mayores sacrificios.

    En firme creencia de que en nuestra sociedad argentina existen valores que se deben defender y errores perniciosos que se deben atacar en lucha franca y decidida, para salud de ella, y que no hay nadie más indicado para esa desinteresada lucha que la juventud, es que venimos nosotros, integrales de ella, a levantar nuestra vos y hacer un llamado a todos los que quieran sumarse a nuestro esfuerzo. La lucha es ardua, porque está llena de acciones sin brillo, porque una gran parte de ella habremos de realizarla en silencio, junto a un libro, y porque tardaremos mucho en ser comprendidos por una sociedad encallecida y encanallecida.

    Somos católicos y no nos avergonzamos de decirlo. Somos confesionales prevemos el escándalo — es decir, que seremos intransigentes con todos los errores, ya que éstos no tienen derechos; lo cual no significa atacar a las personas que los sustentan, pues la caridad cristiana nos ordena el empeñarnos en conseguir su salvación, apartándolas de las falsas doctrinas.

    Somos argentinos, y por lo tanto nos interesa todo lo que al futuro de nuestra patria atañe. En salvaguardia de ese futuro denunciaremos y atacaremos todo lo que atente contra su grandeza, y todo lo que la haga apartarse del rumbo que tiene marcado la alta misión histórica que le corresponde como integrante de la nueva Cristiandad.

    Y creemos en el generoso pueblo de nuestra patria, que hoy se encuentra tan desamparado. Esperaos en él, porque lo sabemos poseedor de las sanas reservas espirituales que habrán de ser el capital precioso con que se financiará la empresa de la restauración de la Patria.

    Con lo que queda dicho, aquí empieza nuestra CRUZADA,. Empeñaremos en ella todo nuestro entusiasmo juvenil y nuestras fuerzas, confiando en que Dios ha de ayudarnos.

    Leída casi 70 años después, esta primer editorial de la revista CRUZADA me llena de una nostalgia por lo que podría haber sido y no fue. Nostalgia por esperanzas y entusiasmos que parecen hoy enterrados para siempre en una Argentina que ciertamente desde entonces y probablemente ya de mucho antes, parece haber perdido el rumbo, y en la que no parece haber lugar para jóvenes como el Cosme de los años ’50 y tantos otros de sus compañeros.

    En última instancia, sin embargo, sólo Dios sabe que impacto acciones como aquella (y porque no, como nuestra pequeña “botella” arrojada al universo de internet) tienen en los individuos y en la historia misma. Y a la hora de rendir cuentas, quién sabe si tal o cual acción que creímos insignificante, tuvo un papel que nunca pudimos ver en el bullicio del presente.